martes, 6 de junio de 2017

MUY INTERESANTE REFLEXIÓN, QUE AYUDA A COMPRENDER  LA SITUACIÓN POLÍTICA MUNDIAL ACTUAL, AUNQUE HAYA SIDO ESCRITA HACE YA  MÁS DE 8 DÉCADAS. PUES LO ESENCIAL DE LOS  PRINCIPIOS POLÍTICOS Y RELIGIOSOS DE AQUEL ENTONCES CONTINÚAN DESARROLLÁNDOSE AGRAVADOS.
(Publicada en la revista “Estudios” de los Padres jesuitas,  en julio 1928)

HACIA LA LUZ
MI CONVERSIÓN AL CATOLICISMO
Luis Bertrán
1
¿A donde va el mundo?
N
o se trata –como se dice vulgarmente- de una simple ojeada; sino de una observación seria, detenida, inquisitorial, penetrativa, por así decir, de nuestro tiempo. De todo nuestro tiempo, que, por otra parte ha resumido tan bien, tan admirablemente Henri Massis en su sonada Défense de l’Occident.
      Hace dos años –los transcurridos desde  1918- que el mundo entero ofrece, al que lo observa atentamente, el espectáculo de un verdadero y profundo desbarajuste. En lo político, en lo moral y en lo artístico. Es el resultado que ha dado, y sigue dando la semilla de los derechos del hombre sembrada a los cuatro vientos.
      Resultado que trataremos de resumir lo más brevemente  posible para no repetir   a  los que  antes que yo lo han hecho con mejor cortada pluma y para no hacer  interminable y difuso el presente artículo.

1.- FRANCIA: Hasta 1914 podía decirse  que Francia era el país  que sostenía en sus manos el cetro del librepensamiento; se creía que allí tenían su verdadero hogar sus profetas autorizados Se creía en el republicanismo francés por juzgarle que tenía por base el más puro y saneado socialismo, tomado en su sentido más amplio ideológicamente hablando: El orden puesto en marcha, según definió el Progreso ese pobre hombre que se llama monsieur Raymond Poincaré. Cuando al día siguiente de la tragedia de Sarajevo, Jaurés se trasladó a Bruselas para entrevistarse con Bebel y con Vamdervelde, la democracia respiró, confiada en que la guerra, que ya era inminente, no estallaría. La reunión de Bruselas fue breve. Al saber su resultado la democracia comprendió que su suerte estaba jugada: la guerra era un hecho. Puede decirse que cuando aún no se habían quitado el polvo del camino los tres caudillos socialistas, sonaban los primeros disparos en la frontera germano-belga. El cadáver de Jaurés aún estaba insepulto: con él se enterró la democracia, la revolución y los derechos del hombre. Pero sepultados los derechos era necesario resucitar los deberes. Sólo recordaron los deberes patrióticos; de los morales, los espirituales, los deberes religiosos nadie se acordó. Quien podía recordárnoslos con toda autoridad –la Iglesia- atendía a lo más perentorio de la guerra: la salvación de las almas. Entonces se vio desnuda la enorme miseria  del hombre libre, del librepensador, el profundo vacío que en las almas había dejado el ateísmo. La postguerra lo ha demostrado, como ya lo hemos dicho al presentarnos a Francia –y otros países- sin la reserva espiritual necesaria  para hacer frente a la tremenda liquidación  que se habría al firmarse el armisticio, primero, y la falsa paz de Versailles, a continuación. Después, ya se ha visto: todo desorden, toda confusión. En las artes, en las ciencias, en la organización nacional.

2.- ALEMANIA: Aquí había echado hondas raíces un espectro de la religión: el protestantismo. Pero ya es sabido que el protestantismo es el individuo por encima de todo, y su fórmula encubre el orgullo y la pedantería; dos graves `pecados contra Dios.
      La experiencia del problema político en ese país fue aún más grave:  significaba el fracaso del imperio.


      El alemán imperialista y protestante, vistas las caídas de sus ídolos y del librepensamiento en sus vecinos de enfrente, fue a parar a un doble desquiciamiento  ¿Hacia donde volverse, qué hacer, en qué creer? La ola de la desesperación cubrió poco tiempo toda la Europa Central y a su paso fueron abriéndose nuevos abismos; desde la escuela de la sabiduría de Kayserling hasta contarse por millares y millares los suicidios en Viena… Los más miedosos se cobijaron bajo los faldones de la levita republicana y allí, calladamente, trataban de hacerse la ilusión de que vivían. Ni el cristianismo ateo de Kayserling , ni el pesimismo a ultranza de Spengler, ni ninguna de las numerosas sectas  neocristianas o neoasiáticas  que pululan en el terreno luterano, ha sabido proponer nada que sirviese de aglutinante a las masas desprovistas –como en Francia- de todo tesoro espiritual.  Tenían a Rusia a sus espaldas, trágica experiencia del comunismo, delante a Francia, trágica experiencia del republicanismo, y en su propia casa las ruinas del Imperio… Entonces surgió el miedo. Y el miedo organizado, el vientre seguro es la República Alemana. ¡Ay del día en que ese miedo desaparezca! Entonces, o con Rusia, o con Lutero –el imperio otra vez-. Si antes no extiende su mano a la maternal Roma.

3.- ITALIA: Aquí, por hechos explicables, patentes a todos, cuya recordación no es sustancial en esta revisión general, se mantuvo en forma de gobierno gracias, sobre todo, al sentido profundamente católico del pueblo y de sus instituciones, que nunca se dejaron arrastrar por los espejismos del librepensamiento, pese a la Masonería, allí muy extendida en lo aparatoso de sus ritos, pero afortunadamente, poco o nada arraigada en la conciencia nacional. (Aún el republicanismo fue siempre en Italia muy débil y circunscripto a la lírica política y al vocerío de unos pocos periódicos del bajo pueblo).
      El socialismo puro y el de acción-el sindicalismo- habían ganado muchos sectores entre los descamisados que estuvieron a punto de arrastrar al país a la ruina. Por dicha el Cielo no lo quiso. Un hombre, en el momento oportuno, contuvo la catástrofe. Mussolini es el único y verdadero reconstructor de Italia.  Ante él todos los demás estadistas de su tiempo quedan reducido a la mínima expresión. Por desgracia, como no hay nada humano que sea perfecto, también tiene el glorioso Duce su falla fundamental. Consiste ésta en su concepción estadista del hombre. Ahí ha chocado de `pleno con la Iglesia. Es su error grave, quizá su único error, No por el choque en sí, sino porque al producirse, se ha puesto al descubierto esa falla de la mentalidad del hombre de estado. No se puede admitir, en efecto,  que sea el hombre para el Estado, como pretende Mussolini, llevado, sin duda, por el entusiasmo patriótico que le lleva a crear una Italia invencible y única en la Historia, sino que siempre, y en todo momento, el Estado ha de ser una institución para el hombre, para su bienestar, para su relativa felicidad mientras dure su paso por este valle de lágrimas. De otro modo la concepción sostenida por el Duce lleva directamente a Moscú. El Estado sigue al hombre en su aparición, y natural católicamente no puede ser más que un instrumento para el bien del hombre.  El Estado lo es todo donde se niega a Dios en todo: en Rusia, en Uruguay o en Méjico. Y así lo ha demostrado pública y oficialmente Su Santidad el Papa en una de sus últimas y luminosas declaraciones.
      Este punto  es esencial. Nos hemos detenido deliberadamente en él porque es básico en toda conciencia católica de nuestros tiempos.
      Por lo demás, ningún otro mal de los que abundan en el campo ideológico del mundo entero se ha infiltrado en Italia. Esto demuestra  la energía de la política  del gobierno, la fuerza de carácter del indígena, el arraigo secular, inconmovible, que nuestra Santa Religión tiene en aquel país.

4.- INGLATERRA:  Todo, en este país ha estado siempre mediatizado por el salvaje egoísmo de la raza. Como el inglés vive oprimido durante siglos por el feroz individualismo del anglicanismo, se ha transformado en un verdadero animal de presa. Hay en Inglaterra repercusiones y ecos del desbarajuste moral e intelectual que reina en otros países, pero es como simple curiosidad. Si las teoría socialistas han arraigado allí, en el pueblo, es porque éste las ha modificado según su idiosincrasia y así se da el espectáculo de que sólo allí haya podido crearse y sostenerse con éxito, un socialismo nacional, que no otra cosa es el laborismo independiente que acaudilla hace años Ramsay Macdonald, variedad que en otros países, no ha podido cultivarse con provecho.
      Pero, según parece, contados están los días del anglicanismo como fuerza dominante. Ya quieren muchos unirse de algún modo con el catolicismo…
      El catolicismo no puede unirse –según lo ha declarado Roma- más que con los suyos de siempre. Los demás no pueden unirse. Tienen que dejar todos sus errores y entrar en la casa de Dios limpios de toda culpa. Y para éstos las puertas del Templo estarán siempre abiertas de par en par.
      La India y el Asia, han penetrado algo con su venenosa filosofía y su budismo en Inglaterra; pero sólo superficialmente. Como curiosidad : allí el único mal es el individuo.

5.- ESPAÑA : Una profunda religiosidad en el pueblo. El pueblo más tradicional de la tierra.
      El republicanismo de plazuela tuvo su auge por un momento. Lo mismo la masonería y la demagogia al modo de la francesa de fines del siglo XIX. Todo esto ha pasado a la historia. El pueblo no piensa en la realidad de su vida real.
      El desbarajuste universal no ha ganado más que a los intelectuales, algunos de ellos; los más cultivan la especulación intelectual como espectadores de la vida… No es trabajo muy penoso que digamos…

6.- RUSIA: Ya he dicho que  es la trágica  experiencia del Socialismo integral. Pero no hay que dejarse engañar demasiado por los espejismos que pueda ofrecer esa realidad momentánea. Hay en Rusia un proceso psicológico no muy fácil de comprender para el  criterio superficial y simplista del momento. Fúndense en Rusia diversos y antagónicos elementos antiquísimos de la humanidad, que se han encontrado para producir el tipo ruso. Y aún éste ofrece, por así decir mil variedades, cada una de las cuales  podría ser como un índice de los componentes secretos o invisibles del todo nacional. Y ese cruce de elementos antagónicos ha creado en el alma nacional como un apasionamiento por la fatalidad, impuesta y jamás resistida con nada ni por nada, un espíritu de sacrificio por el sacrificio mismo, un rejuvenecimiento total aceptado como idea final de todo e iluminando eso un tenue resplandor de vida ultraterrena a la que difícilmente se llega por el rezo vago e íntimo de cada cual y por un amor increado hacia la bondad infinita de Jesús. Y ello une, entonces, en un haz inconfundible de  apariencia nacional, tipos tan esencialmente dispares como Tolstoy, Dostoiewsky y Merekowsky; -o como Gogol, Lenine y Trotzky;- o como el de todos ellos comparados entre sí o paralelamente de dos en dos.
      Por eso la explicación del comunismo ruso no está en la ley de las mayorías, pues cuando ese partido triunfó, no contaba más que con trescientos mil adherentes en un país que tiene más de ciento cuarenta millones de habitantes. No. El comunismo en Rusia es un hecho esporádico, extraño, impuesto y sostenido por la fuerza, que se logra imponer por la racial pasividad del pueblo. El verdadero ruso no es el comunista, aunque éste sea el que hace hablar de Rusia a todo el mundo. El verdadero ruso es el campesino, el hombre de la estepa, el cosaco, el mujik, el labrador, el que no ha querido entregar su caballo al Soviet, ni sus productos para que fueran compradas armas a los países civilizados. Y unos y otros permanecen encerrados en su isba, emborrachándose con vodka, postrados ante el ícono, creyendo sólo en la fatalidad de su pueblo y en la redención final a los pies del Señor. Y así permanecerá hasta Dios sabe cuando. Entre tanto el Soviet es completamente ajeno a eso y no puede nada, en su relación, en ningún sentido. Esa es la tragedia del Socialismo en Rusia; ésa es la lección que no hay que olvidar.
      En el orden literario-formal y un poco en el filosófico, la ideología rusa ha tenido algún eco. El mesianismo de Dostoiewsky ha logrado conmover a algunos; la iracundia, la intransigencia de Tolstoy, más de fórmula que de otra cosa, tuvo también su día de esplendor y el amor socialista de Gorki inspiró a no pocas plumas… Pero todo eso ha pasado; todo eso es historia. Rusia es una página en blanco en la que la historia no ha escrito aún su palabra.
2
El Nuevo Mundo
S
e comprende que en el siglo XV se llamase nuevo mundo al que descubrió Colón. Pero hoy se no antoja tan viejo como el antiguo, sino más…
¿Nuevo Mundo , América?
      Dividámosla previamente, en los dos núcleos como la historia y los hombres lo han dividido desde el principio: América latina y América anglosajona.

1.- AMÉRICA LATINA : ¿Qué vicio, que defecto  colectivo o racial existe en el Viejo Mundo que no aparezca agravado en el Nuevo? Señaladme uno sólo y borro lo dicho. Todos los defectos  fundamentales  del Viejo Mundo se reproducen exactamente, cuando no agrandados en todos estos países.
      El europeo, en general, siente un profundo desprecio, cuanto más un compasivo desdén, -si tal cosa es posible- por el hombre de campo. El americano de la ciudad siente vergüenza cuando le demuestran  que es hermano del gaucho, del hombre de tierra adentro.
      El europeo tiende a la ciudad artificial, a la “Capital”; tiene ese prurito una variante: la de entroncarse con la nobleza y el dinero. La juventud americana es en eso un calco  de la vieja juventud de Europa: la cuestión es pasarla lo mejor que se pueda, encontrar una estanciera o un empleo público, o ser diputado o concejal; vestir bien: “guardar la línea”… como se dice en el lenguaje ultramodernista.
      Europa es un avispero de rencillas con todos los pueblos de la tierra. No hay país que no odie a otro o a otros. Y a vuelta de la historia nos formamos un juicio de circunstancias para explicar –y llegado el caso, justificar- aquellos odios que son los más bárbaros, pues son colectivos, esto es odios de tribu, de clan, de la época feroz del hombre. Pero ¿Y en América, Señor? En América es igual. ¿No? ¡Es peor! Con ser pueblos jóvenes, tienen los mismos odios de los viejos. Hasta en eso los han heredado…
      Oís esto que no tiene réplica:
      El martes 21 de febrero de 1928, La Prensa, de Buenos Aires hacía en su editorial (página 9, columnas 2 y 3) un magnífico resumen de la última sesión plenaria celebrada en La Habana por la VI Conferencia de la Unión Panamericana, y  por contera ponía este párrafo que nunca hará honor a los que, por su conducta lo justifiquen:
      “Si al cabo de cuarenta años transcurridos desde que se reunió la primera, no ha llegado todavía el principio fundamental del  derecho internacional, que es el de la soberanía e independencia de las naciones, y, por consiguiente la condenación de toda intervención extraña en cualquiera de ellas; las conferencias panamericanas sólo sirven para poner de manifiesto las iniquidades que se cometen en el continente”.
      Por eso cuando vemos a nuestros países sometidos a estas terribles contingencias, uno siente el ánimo embargado por una profunda tristeza y el corazón henchido de amargura…

2.- LA NUEVA SIERRA MORENA: Los españoles nos entenderán pronto y claramente. Los españoles y los enterados de las cosas de España. Hay unas montañas en Andalucía  que reciben el nombre de Sierra Morena. Durante un tiempo fueron nido de bandidos y salteadores de caminos, La facundia popular ha extendido el nombre de Sierra Morena a toda idea que involucre bandidaje escandaloso.
      Pues bien: ante la historia de Norte América no es posible dejar de exclamar: “es una nueva Sierra Morena”. Santo Domingo, Haití, Venezuela, Méjico, Filipinas, Colombia, Nicaragua, son otras páginas que constituyen  una vergüenza para el país que las escribe. Este país es el corsario de sus vecinos, el que despoja a los débiles, persigue a los hombres libres y, llevado por la fuerza de sus acorazados pretende que el mundo entero se arrodille a sus plantas y agite el incensario ante sus manos que chorrean sangre humana.
      Los alemanes, durante la guerra de 1914 a 1918 negaron rotundamente los crímenes de que el mundo los acusaba; oponían hechos a hechos; negaban el atropello a Bélgica; se indignaban cuando se les hacía responsables de los incendios de iglesias y bibliotecas y de las criminales amputaciones a niños… Demos por cierto todo eso. Y bien: todo eso es de un rosa pálido ante la infamia de Nicaragua. Nicaragua será un baldón de ignominia para Norte América mientras haya memoria honrada en la tierra…
      No se puede buscar en la nueva Sierra Morena ningún otro horizonte de salvación o de promesa de ella. Excepto el sector católico que para bien del país y de toda la cristiandad se va ampliando poco a poco, todo depende allí de la mentalidad protestante que entroniza al individuo en la vida y en aquél, sus propias bajas pasiones, sus instintos sensuales, sus inclinaciones a la lucha despiadada para suprimir al hombre débil para que el fuerte, de mandíbulas de fiera y músculos de acero, sea el amo y señor de todo. Es el país donde en Arte no se ha producido nada. Donde la novela es el diario habitual de mil sectas protestantes u orientalistas; donde la ciencia tiende al bienestar material; donde la política es el bandidaje y la civilización deporte del dinero y de la vida mecánica; país corrompido por la hipocresía protestante; por la fiebre de los armamentos; por la comedia más repugnante del peor de los parlamentarismos. País  donde se persigue al catolicismo hasta el punto de haber declarado el jefe máximo de la Ku-Klux-Kan que no se detendrán ante ningún medio para impedir que sea elegido presidente un católico…
      ¿Qué podemos esperar entonces que llegue de ese país aprovechable en orden a salvar al mundo del caos en que se ve hundido?
      ¿Compréndese ahora, toda la angustia que encierra el grito, la pregunta adonde va el mundo en su carrera alocada?...+
   






     


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