miércoles, 7 de diciembre de 2022

 

“La esencia es la cifra de eternidad, es el reflejo en las cosas de la palabra de Dios. Ese es el nombre que Dios ha depositado en la intimidad, en la entraña de cada cosa”. J. B. Genta.

 

A continuación un artículo tomado de la revista ‘Histonium’,  Nº 52, enero 1958.

La Nueva Sofística

FAUSTO LUXICH

 

L

a palabra sofista en su origen no era denigratoria. Denotaba al maestro de música, de retórica, etc. A los ojos de los griegos perdió dignidad  al cobrar honorarios por sus lecciones. Como vemos la mentalidad del sofista  ha hecho camino entre nuestros intelectuales. El utilitarismo solo cosechó desprecio y reprobación.

 

Gorgias enseñó que nada existe y que si existe no puede ser conocido, y que si alguna cosa existe y es conocida, no puede ser expresada. ¿Qué enseñaban, pues? Estos sofistas eran maestros de retórica y de moral dudosa, con la cual engatusaban a los  crédulos, que en esa época eran mayoría.

 

Decía Aristóteles “ El sofista es aquel que gana dinero  prometiendo una ciencia aparente y no real”.

 

Hoy como ayer, la sofística lo inunda todo, de manera que nuestra inteligencia está consustancialmente unida a la de los sofistas. A llegado a ser “el modo de ser” del hombre moderno.

 

La obra del sofista ha sido definida como “la búsqueda de la verdad relativa, de lo verosímil o aún de lo falso, con miras a lo útil”. ¿Qué mejor definición del pensamiento moderno? ¿Quién se preocupa hoy de la Verdad en sí, de la esencia misma de la Verdad?

 

La ciencia moderna ha progresado enormemente, pero no por cierto en el campo del pensamiento  sino sola y exclusivamente en el campo del utilitarismo. Protágoras afirmaba que “ el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son  por el modo en que son,  y de las que no son por el modo en que no son”.  En nuestra época, más categóricamente, James lo confirmó así: “Si los efectos son buenos, los principios son verdaderos; y si los efectos son malos, los principios son falsos”.

 

El bien y el mal han perdido así su valor al no reconocer la esencia de que están constituidas; su valor absoluto, y con esto son destruidas. Lo  que es verdadero para unos es falso para otros. La verdad es así inalcanzable.

 

Como el hombre debe creer en algo, se conformó con sofismas. Así Protágoras sostenía: “las peores razones, si presentadas como buenas lo son”: y en (norte)américa moderna James: “Si los efectos disgustan terminarán por destruir el principio, sea verdadero o falso”.

 

Nuevamente vemos la similitud  de estos sofismas con el pensamiento moderno. La dialéctica define la verdad. La única Verdad es la  palabra que exprese o no una verdad; será verdadera con tal de que sea bien empleada. Ya no tiene valor  lo que ella expresa sino como lo expresa. Resulta, por consecuencia,  que la Verdad es la que creen los demás, pues es la mejor expresada; y los demás son siempre los peores.  En el mundo es mayor el número de los que ignoran, y por consecuencia, los que creen en lo mejor expresado; no en la cosa en sí, no en la esencia, sino en la forma. Una mentira bien dicha es una verdad, con tal que las peores razones sean bien presentadas.

 

Hoy impera el relativismo absoluto, no sólo en el campo moral, sino en la materia, en el trabajo, etc.

 

Todo tiene el valor que el hombre le atribuye.

 

Ningún otro estímulo que la utilidad inmediata y práctica incentiva la actividad humana. Hasta la misma ciencia ha resultado ser un auxiliar  de la industria, del comercio, de las finanzas, al abandonar su cometido que era descubrir la Verdad.

 

¿Quién piensa hoy en lo que es la vida? Basta saber cómo alargarla. ¿Qué es el pensamiento? Basta saber utilizarlo para los fines prácticos de la vida. ¿Qué importa que el pensamiento sea malo si da ganancias? ¿Quien puede aspirar a ser bueno si no da ninguna utilidad?

 

Principalmente desde el siglo pasado la mentalidad humana ha ido evolucionando hasta el punto de que la sofística triunfa sobre la Verdad.

 

Pero por más que se disfrace y si esconda a los ojos del hombre durante siglos, la Verdad es “una” y absoluta”. Los hombres podrán ignorar los orígenes de la vida y del pensamiento, pero no por eso dejarán de existir. Cuanto más reprimida sea la Verdad más pujante será su reacción.

 

La vida quiere vivir según sus leyes vitales; colocada en un mundo de hipocresía y de creencias no puede sino morir o degenerar, pues la esencia del hombre está conformada por una Verdad que ignoramos pero ella es una prueba palpable de tal realidad y como tal aspira a vivir de conformidad con las leyes creadoras en las cuales tiene origen. La conciencia ignora tales verdades, pero el subconsciente las desea ardientemente, pues  en ese inexplorado dominio del hombre  es donde se hacen sentir sus más  naturales aspiraciones. El subconsciente es el órgano por el cual acogemos las inquietudes  y sentimientos que nuestra inteligencia no puede comprender todavía.

 

Lo que llevamos en el subconsciente tiene efectos más eficaces que cuando lo llevamos en la conciencia.  Con conceptos falsos e hipotéticos  acentuamos cada vez más el contraste existente entre nosotros y la realidad, entre lo que creemos y lo que es cierto, entre la conciencia y la subconciencia.

 

Tales contradicciones interiores  no pueden ser soportadas  por el hombre sin  ocasionar conflictos interiores que rompen su equilibrio anímico-espiritual. Tales conflictos interiores se contagian rápidamente  y se transforman en conflictos  entre individuos, entre grupos y entre pueblos.

 

Solo la Verdad  nos puede imponer la paz interior. Solo ella eliminará los conflictos existentes en nosotros y entre nosotros.

 

Solo con la Verdad que es  una, única y universal podrán los hombres comprenderse y amarse. Solo con la Verdad real y existente.+

 

 

 

 

jueves, 1 de diciembre de 2022

 

APLASTADOS PERO FELICES.

 

El hombre moderno cuenta con una libertad ficticia, cada vez más inútil para los magnos ideales. Esta es una verdad clara, verdadera y categórica, aunque inadmisible para los televidentes,

 

El NOM trata de aplastarnos para  que seamos felices ¡Es el colmo del cinismo! Robotizarnos, sin libertad, ni posibilidades de llevar una vida personal e inteligente. Felices  de pastar “en el potrero verde de la felicidad” según  palabras de  Niezstche. Inclusive  la ingeniería social  está planificando nuestros tiempos libres,  al fin de la jornada, para no distraer nuestro celo en el trabajo.  Admitiendo ciertos desahogos con deportes como el  futbol, con fuerte implicancia política, para que colaboren con el propósito del NOM.

 

Esto viene a cuento porque, luego de vacilaciones ‘torturantes’, me decidí (obligado por la escasez de  pesos)  a salir de mi cueva de  misántropo incurable para  cobrar mi jubilación, y comenzar  la ‘epopeya’ de  ser humillado en el templo de la nueva religión universal: el Banco

 

Soporté una ‘cola’ hasta que abran el Banco, otra para entrar, luego para esperar a que los cajeros se animen a atender; sin baños, ni agua, con  asientos insuficientes. Una verdadera amansadera para acostumbrarnos a mortificarnos, obedeciendo y callando; absorbidos en esta lucha por la supervivencia, que no deja  tiempo para decisiones valiosas..

 

Dejándonos sin derecho a nada, ni siquiera unos instantes para cultivar alguna manifestación cultural o artística que exalte nuestra libertad… y menos que menos la religión, el encuentro con Dios. Pues lo que tenemos no nos lo ofreció Dios, sino  los filántropos del NOM... y si no te gusta andá a cantarle a Gardel, y serás sancionado.

 

Al fin cobré y se dulcificó mi deseo de vengarme del tratamiento prepotente a personas de la tercera edad. Durante el tiempo que esperé sentado  en un asiento de chapa agüjereada, ideé la manera más insidiosa  para repudiar al Banco, al NOM y sus  pertinentes logias ¡me dispuse a pensar, a reflexionar sobre la situación que se encuentra la humanidad! ¡Ocio con dignidad!   Sabiendo cuál es el plan, al menos de alguna manera se puede enfrentar

 

La vida actual no deja un momento para la reflexión, para  advertir el peligro de la deshumanización general  Si lográramos el milagro de hacer pensar a los televidentes que están siendo engañados miserablemente, todos podríamos tratar de anular esta agresión contra la libertad humana. Creo en los milagros, aunque no los merecemos ¿Qué otro remedio nos queda, que seguir rogando y luchando? +

 

 

sábado, 26 de noviembre de 2022

 

EL REBAÑO SE CONSOLIDA Y ACRECIENTA.

 

(las citas son del libro del padre Castel “La Catársis Católica en los Ejer. Espirituales de San Ignacio”: indicado con la sigla: PLC;  y del P. García Vieyra,   El despertar a la vida espiritual:” PGV ).

 

“El miedo formará parte de nuestra naturaleza, tanto tiempo como el mal forme parte del universo”(PLC), compañero del hombre desde siempre,  afectando su voluntad. El temor filial es un don del Espíritu .Santo que está en la raíz misma de la vida espiritual, pues procediendo de la caridad,  reverencia a  Dios como Padre, y teme separarse de Él por el pecado. “Es una actitud reverencial hacia Dios que ayuda a vivir las virtudes y alcanzar la salvación” (PGV).

 

Pero actualmente, el hombre de la calle, ensoberbecido,  no tiene en cuenta, ni a Dios ni al pecado ni a la moral, ni a la cultura católica, desapareciendo entonces el ‘temor filial’, esa relación filial de amor y respeto hacia el Padre misericordioso.  Y Dios  lo abandona a él.

 

Por el contrario, no se siente indigente, sino eufórico, mientras resuenen unos dólares en su bolsillo; más bien se considera él mismo un dios –pero de pacotilla--, tan falso que, cuando le retumba en los oídos el peligro de las pandemias, se aterroriza, se calza el barbijo mágico, desaparece lo que le queda de buen criterio, y se somete bajo las ordenes del poder inmisericorde del Estado totalitario salvador; sin enterarse, tanta es su estupidez,  que ese mismo Estado es el que, aplicando la psicopolítica, crea científicamente’ peligros ficticios, cataclismos irreales, miedos exacerbados, vacunas on grafeno, pandemias absurdas, para esclavizar a  poblaciones enteras

 

Dice el PLC; “El temor es una afección desagradable y peligrosa, pues  cuando se transforma en pavor, paraliza y enloquece: pero es una emoción natural y necesaria en la vida y útil en la moral: no hay vida social existente (y posible) sin sanciones”. Y llegando a esta extrema situación, el hombre queda desguarnecido, perdiendo el don  humano más preciado: la libertad en el bien y la verdad. Esa agresividad (principalmente por el uso ridículo del barbijo), la hemos sufrido durante la pandemia. Además, convierte a  los individuos en vigilantes prepotentes y mandones, y hasta verdugos del prójimo; y a las relaciones familiares y sociales dominadas por un individualismo infrahumano.

 

Todavía no pasó del todo el susto por la pandemia, parece aminorarse el pavor, pero ya ha dado frutos tan exitosos que la  ingeniería social no los desaprovechará. Tanto es así que están apareciendo en el horizonte otras posibles pandemias para continuar aterrorizando a los incautos: el cuidado del medio ambiente con cantidad de prevenciones: eutanasia, aborto, esterilizaciones; crisis energética; venerar religiosamente los informes de la prensa multinacional… y hasta terminar con las vacas, productoras de pedos tóxicos, como decía graciosamente Pilar Baselga; (nomoriridiota@gmail.com)

 

Ya se habla de imponer el  dinero virtual, pagando con tarjetas bancarias, y eliminando el billete, para registrar los bienes y  adquisiciones de todo tipo que realiza una familia, a efectos de  permitir al NOM, inmiscuirse en la vida privada e íntima de todo el mundo, descubriendo el estilo de vida, las inclinaciones, costumbres e ideología política y religiosa, y hasta el pensamiento de cada uno. Junto con las nuevas torres de monitoreo 5G  se habrá instaurado un control completo y absoluto sobre la población, ya  transformada en rebaño. Quizá no haya que esperar hasta el 2030.

 

El uso  exclusivo de las tarjetas permitirá a los Bancos, manejados por una logia de super millonarios, dominar la política, las finanzas y la economía del mundo globalizado.

 

Sarmiento ¡cuando nó! que tenía un olfato certero para pensar maldades, durante su estadía en USA, proclamó alborozado este vaticinio que se está cumpliendo: “¡El Banco reemplazará al Templo!. ¡El pararrayos a la Cruz!, ¡Franklin a Cristo!”  Y las logias lo aplaudieron, enaltecieron y lo hicieron presidente de la República...

 

Los lemas de esta ‘filosofía’ psocipolítica para los imbéciles serán los que rijan el mundo de lo absurdo: el temor de Dios es idolatría; la  esclavitud es la libertad,  la guerra es la paz, pobres pero ricos, etc. y nadie podrá contradecirlos. En la película ‘1984’ vemos esta maniobra artísticamente expuesta en un mundo enloquecedor.

*

 

¡DESPIERTEN LOS INDECISOS Y LOS RESIGNADOS, CLAMEN EN EL DESIERTO, PUES  DIOS LOS OYE ¡JAMÁS DEBEMOS BAJAR LOS BRAZOS, PUES LOS ARGENTINOS NO SOMOS UN REBAÑO!

¡LUCHEMOS EN HOMENAJE A LOS MUERTOS POR LA PATRIA,  Y  PARA OBSEQUIAR A LAS GENERACIONES VENIDERAS LA GLORIA DE NACER EN UN  PAÍS QUE LUCHÓ POR LA SOBERANÍA, LA JUSTICIA Y LA LIBERTAD!

*

EN EL MES DE LA SOBERANÍA

¡¡¡VIVA LA PATRIA!!!

 

sábado, 19 de noviembre de 2022

 

 

¡VIVA LA PATRIA

¡VIVA ROSAS!

¡VIVA LA SOBERANÍA!

¡VIVA OBLIGADO Y TONELERO!

¡VIVAN LOS HEROES DE OBLIGADO!

¡VIVAN LAS DAMAS ENFERMERAS!

¡MUERAN LOSSALVAJES UNITARIOS!

¡MUERA EL IMPERIALUSMO ANGLO/YANQUI!

viernes, 18 de noviembre de 2022

 

 Víctor Luis Funes.

Escribió este Artículo en la revista Estudios Nº 452, de abril 1952.

 

CASEROS…HACE CIEN AÑOS…

“El juicio del general Rosas compete a Dios y a la Historia; porque solamente Dios y la Historia pueden juzgar a los pueblos; porque no hay ley anterior que prescriba  ni la  sustancia del juicio, ni las formas que deben observarse; porque no pueden constituirse en jueces los enemigos ni los amigos del General Rosas; las mismas víctimas que se dicen , ni los que pueden ser tachados de complicidad en los delitos” (De su autodefensa pública editada en tres idiomas). (Las otras tablas de sangre).

 

I

H

ace cien años… esfumadas en el polvo, se dejaban dispersos por el campo de batalla los restos de las tropas de ejército nacional.

 

Aún echaban fuego por sus bocas de bronce los cañones al mando del Cnel. Chilavert. Oscuro y saturado estaba el ambiente por el humo de la pólvora.

 

Don Juan Manuel de Rosas, herido en la mano derecha y escribiendo sobre sus rodillas, renunciaba al mando, como tantas veces lo había hecho.

 

En esa sombría noche, las aguas del Río de la Plata reflejarían su figura, sencilla y cabisbaja, camino al ocaso, al destierro. Y en las horas de aquelarre, ante los resplandores que siguen a las batallas, los remos, interrumpiendo el murmullo del río con sus monótonos golpes, lo alejarían para siempre de las costas de Buenos Aires.

 

“Desde entonces acá, comenta un inglés imparcial en estas cuestiones, la fortuna ha vuelto la espalda a Rosas, pero esto no es razón para que yo modifique las notas que entonces escribí sobre el hombre que ha gobernado por tanto tiempo como Dictador en la República Argentina. No tengo porqué acusar ni defender al general Rosas, pero desde que éste cayó del poder siento la obligación de registrar las opiniones que entonces formé y he conservado hasta ahora, con toda conciencia, sobre su carácter y sus actos de gobernante.

“Hago esto confidencialmente, porque tengo la seguridad de que los hechos que hora están ocurriendo en la República Argentina harán nueva luz sobre el gobierno de Rosas, a quien solamente pueden juzgar aquellos que conocen el país y el pueblo que gobernó”. (Mac Cann, William: Viaje a Caballo, pg 154).

 

Don Justo José de Urquiza, su antiguo y futuro amigo (M.C. Gras, Rosas y Urquiza) al mando del ejército aliado, después de cruzar el Rubicón argentino, terminaba de voltear, en el palomar de Monte Caseros aquel gobierno de 17 años.

 

La personalidad discutidísima de un hombre y de su obra se derrumbaban con estrépito ante las banderas entrerrianas, correntinas, uruguayas y brasileñas, (4.000 brasileños de infantería de línea estuvieron al mando independiente del Marqués de Souza). Banderas que desplegadas, diez y siete días después entrarían al frente de sus tropas por las calles de Buenos Aires, desfilando por Florida…

 

Diez y siete años  habían transcurrido desde que, delirante el pueblo quitara de su carroza los caballos y arrebatándose las varas , se disputaban el honor de conducirla  a mano.

 

Diez y siete años de levantamientos dirigidos desde las vecinas orillas y países. Diez y siete años de migración. Diez y siete de lucha constante por el afianzamiento de nuestra soberanía (Font Ezcurra La Unidad Nacional). Diez y siete años de dura educación y disciplina

 

Extraña paradoja: aquel individuo que desfilara en el mejor montado, que el Dictador poseía en Santos Lugares, vistiendo poncho blanco y galera de felpa, con cintillo punzó, victorioso y vencedor en los campos de Marte, después de haber volteado “la sangría tiranía que enlutó el país con un gobierno obscurantista y cruel (Urquiza), diría muy pocos años después, en una epístola: “Toda mi vida me atormentará constantemente el recuerdo del inaudito crimen que cometía al cooperar, en el modo que lo hice, a la caída del General Rosas. Temo siempre, ser medido con la misma vara, y muerto con el mismo cuchillo, por lo mismos que por mis esfuerzos y gravísimos errores he colocado en el poder” (Zinny, Historia de los gobernadores).

 

La República Argentina, aquella niña que muy joven aún se separase de las faldas maternas: aquel vástago que desde temprana edad comenzase a correr los caminos de la libertad e independencia, se desintegraba años  antes, bajo la anarquía que azotara el país el año veinte ¿Es que era necesario, según las palabras del Gral. José de San Martín (C. Ibarguren: Rosas) un gobierno fuerte que uniese aquellas fuerzas dispersas bajo un solo lauro cobijante, bajo un unificador ideal? ¿Es que, metafóricamente hablando, se hubiera podido ensillar el potro sin antes haberlo domado? ¿Hubiera sido factible la Constitución del 53  sin el gobierno anterior?¿De qué otra forma se unificaría el país en una nacionalidad?

 

El lector juzgará lo hechos. Por mi parte omito calificaciones. Me aparto aparentemente un instante del tema, y permítome recordar que el gran juriconsulto Savigny, jefe de la escuela histórica del derecho, juntamente con Gustavo Hugo, sostuvo –y su pensamiento fue aplaudido por medio mundo intelectual—“que el derecho es un producto de la historia que se elabora en la conciencia del pueblo” Aplicando estos conceptos  su obra gubernamental aparece la lógica explicación de su política.

 

De tal manera volvamos al gobernante argentino refugiado en Southampton. Allí, en “Burgess Street Farm”, esxvisitado en 1873 por Quesada (contrario a su política) y su hijo, el más tarde historiador. En esa, su pequeña estancia, Don Juan Manuel, con flema inglesa, le dice, después de haber sido preguntado sobre la demora de dictar la contestación:

 

“Lo he explicado ya en mi carta a Quiroga. Subí al gobierno encontrándose el país anarquizado, dividido en cacicazgos hoscos y hostiles entre sí, desmembrado ya en parte y en otras en vías de desmembrarse, sin política estable en lo internacional, sin organización interna nacional, sin tesoro ni finanzas organizadas, sin hábitos de gobierno convertido en un verdadero caos, con la subversión más completa en ideas y propósitos, odiándose furiosamente los partidos políticos: un infierno en miniatura.  Me di cuenta que si ello no se lograba modificar de raíz, nuestro gran país se diluiría en republiquetas sin importancia y malográbamos así para siempre el porvenir.

“Si el partido unitario me hubiera dejado respirar… en poco tiempo habría llevado el país a su más completa normalización; … no me fue posible porque la conspiración era permanente.

“Todas las  constituciones que se habían dictado habían obedecido al régimen unitario, empeñado, como decía el fanático Agúero en hacer la felicidad del país a palos.

“Pronto comprendí, sin embargo, que había emprendido una tarea superior a las fuerzas de un sólo hombre; tomé la resolución de dedicar mi vida entera a tal propósito y me convertí en el primer servidor del país,… renunciando a las satisfacciones elementales de la vida.

“Con la mi fortuna particular y la de mi esposa, habría podido vivir privadamente con todos los halagos que el dinero puede proporcional y sin la menor preocupación; preferí renunciar a ello y deliberadamente convertirme en el esclavo de mi deber. Si he cometido errores –y no hay hombre que no los cometa—yo soy responsable. Pero el reproche de no haber dado al país una constitución me pareció siempre fútil, porque no basta dictar un “cuadernito”, cual decía Quiroga, para que se aplique y  resuelvan todas las dificultades; es preciso antes preparar al pueblo para ello, creando hábitos de orden y gobierno porque una constitución no debe ser el producto de un iluso soñador sino  el reflejo exacto de la situación del país. Siempre repugné a la farsa de las leyes pomposas en el papel y que no podían llevarse a la práctica. El grito de constitución, prescindiendo del estado del país es una palabra hueca.

“Era preciso, pues, antes que dictar una constitución arraigar en el pueblo hábitos de gobierno y de vida democrática, lo cual era tarea larga y penosa: cuando me retiré con motivo de Caseros porque con anterioridad había preparado todo para ausentarme, el país se encontraba parcialmente preparado para un ensayo constitucional. Y Ud. sabe que, a pesar de ello, todavía se pasó una decena de años de lucha.

 

Otorgar una  constitución era asunto secundario; lo principal era preparar el país para ello, y eso es lo que creo haber hecho”.(citado por Moreno Alberto, Correspondencia entre Rosas y Urquiza.).

 

Cuando en el año de 1853, después de haberse desmorondo el gobierno dictatorial de don Juan Manuel Ortiz de Rosas López (como él mismo se llamara en un borrador de carta a Josef Gómez), Urquiza reuniera la Convención Constituyente que otorgaría el sello legal de la unificación de hecho del país, y después de algunas sesiones realizadas en el salón de loe altos del Cabildo de Santa Fe, se discutió la conveniencia de retardar su promulgación, fue que el doctor Facundo Zubiría, quien, utilizando las misma razones que Rosas diera a  Quiroga, apoyó calurosa y decididamente la idea, con un memorable discurso.

“Las razones que defienden a Rosas, dice Roberto de Laferrere, eran las de Zubiría su enconado adversario político de 30 años”. Rosas sabía, por lo demás nos afirma este escritor, que la Constitución no podía ser la obra suya, sino la consecuencia de su obra…  Lo que sucedió después de Caseros lo justifica aún más ante la historia”.

 

¿Fue entendida por el pueblo su obra de gobierno? ¿Tuvo el respaldo democrático requerido por los gobiernos populares? Trato de responder esta interrogación con las palabras del sanjuanino que dedicase la mayor parte de su vida a combatirlo: “Debo decirlo en obsequio de la verdad histórica: Nunca hubo un gobierno más popular, más deseado, ni más bien sostenido por la opinión  (Sarmiento, en Facundo: en la elección a Gobernador sobre 9.320 personas no lo votaron 7)).

 

Darwin, famoso científico inglés, que corriera los mares del mundo en el bergantín “Beagle”, nos lo describe en su “Viaje de un naturalista” resaltando, ya en 1833 su popularidad: “Es un hombre de extraordinario carácter y ejerce en el país avasalladora influencia que parece probable ha de emplear en favorecer la prosperidad y adelanto del mismo”. Y afirma más adelante ratificando lo expuesto, siendo este un signo de la gran ascendencia que gozaba en la masa popular, desde el principio de su carrera política: “Rasgos como el referido entusiasmaban a lo gauchos que, todos sin excepción, poseen alta idea de su igualdad y dignidad” (Busaniche, “Lecciones de Historia Argentina”)

 

Esteban Echeverria nos dice: “El gobierno de Rosas es uno de los más queridos; la juventud, la clase pudiente, todos le agasajaban… Su casa era la del pueblo… El pueblo le amaba”

 

El exagerado antirrosista Silvestre, autor de una obra moralmente desaconsejable por los excesos de sus datos, intitulada “El Tirano”

indica: “… no se crea que la legislatura que consagró legalmente la aspiración general de investir a Rosas con la suma del poder público, se componía de hombres llevados allí con ese objeto, y que carecían de espectabilidad y de medios en la sociedad. No; en la Legislatura figuraban Arana,, Escalada, Lozano, Pereda, Hernández,  Piñeyro, Terrero, Villegas, Anchorena, etc. Ligados a las familias más antiguas y mejor colocadas de Buenos Aires” Actuaron en esa época como partidarios suyos; García Valdez, Iriarte, Portela, Sáenz Peña, Fuentes, Senillosa, Wrigth, Medrano, Obligado y Vidal, Mansilla, Pinto, Pacheco, Argerich, Rolón. Su guardia de honor se componía entre otros por: Simón Pereira, Juan Bautista Peña, Francisco Sáenz Valiente, Manuel José de Guerrico. Adhirieron a su obra gubernamental, desempañando algunos de ellos altos cargos: Luciano Montes de Oca, Pintos, Herrera, Lavallol, de Elía, Irigoyen, García Zúñiga, Azcuénaga, Cernadas, de Roglos, Corvalán, Alsina, Boneo, Victorica, Alvear, Guido, el general Necochea, Sarratea, Moreno, Echagüe, etc.

 

¡Los mismos hijos varones de Bernardino Rivadavia defendieron su poder, con la fuerza de las armas, alistándose voluntariamente en sus ejércitos! (Piccirilli, Rivadavia).

 

FIN DE L PRIMER PARTE,CONTINUARÁ LA SEGUNDA.

  

2ª  PARTE.

CASEROS…HACE CIEN AÑOS…

VICTOR LUIS FUENTES.

 

Hasta el Gobernador delegado de la Provincia de Santa Fe, señor Domingo Cullen, con fecha 29 de enero de 1838, dirigíase al Gobernador Juan Manuel de Rosas y le expresaba, después de varias e interesantes consideraciones:”…la sabia dirección que ha dado a las R.E., y por la política y tino con que se ha conducido en los negocios más complicados de la nación sosteniendo su honor y dignidad, y promoviendo su soberanía, tranquilidad y engrandecimiento ha llenado al infrascripto de la más agradable satisfacción= Por lo que conoce a no dudarlo, que mientras estén encomendadas a V.E. los altos destinos de la Patria, nadie osará impunemente turbar el orden de que gozan los pueblo confederados, ni habrá tampoco quien logre destruir nuestras libertades, como torpemente lo ha intentado un antiguo apóstol de la tiranía Santa Cruz… y sólo le reta felicitar a V.E. y en su respetable persona al Gran Pueblo de Bs. As.  Y a la República toda por la época venturosa que ella debe prometerse de su saber y patriotismo”. (Carta inédita, en Arch. Hist. de Santa Fe, vol. 2197).

 

“Hasta el final de su existencia política en nuestro país, opina el constitucionalista  dr. Matienzo –adversario por ideas a Rosas—contó con la colaboración de gran número, sino de la mayoría, de las principales familias de la ciudad de Buenos Aires y el resto de la República…”.

 

“Formando la lista de los miembros de cualquiera de esas legislaturas de la época de la Tiranía (insiste Matienzo) y muy especialmente de los  años 1850 y 1851, que fueron los más obsecuentes y serviles respecto de Rozas, se encuentran los nombres y apellidos  de todos los altos ciudadanos que actúan hoy en las más elevadas capas sociales. Porque es práctica entre nosotros que los nietos lleven el nombre de sus abuelos; y así se encuentran ustedes en la legislatura del año 1851 a Roque Sáenz Peña, Saturnino Unzué, Lorenzo Torres, Agustín Pinedo, a los Anchorena, Oromí, Pacheco , y otra infinidad de personas de las principales familias de la sociedad de Buenos Aires, y si van al resto de las provincias verán que los nombres de los actuales gobernantes  es el mismo que el de los miembros conspicuos de las respectivas ciudades que figuran en las legislaturas de los años 1850 y 1851”

 

“Hubo hombres tan eminentes como  el doctor Dalmacio Vélez Sarfield (comenta Matienzo) que había sido miembro del Congreso del año 1825 en la época de Rivadavia, y que fue después redactor de nuestro Código Civil, --en compañía del dr. Acevedo--, diputado, ministro nacional y hombre de influencia política innegable, que firmaron y publicaron cartas dirigidas al dictador, a fines del año 1851, cuando ya el ejército de Urquiza estaba en campaña, en la que ofrecían su fortuna, su vida y su fama, para defenderlo contra aquel” (Matienzo, Derecho constitucional).

 

Bernardino Rivadavia (h) explicaba su resolución en una carta fechada en El Cerrito en noviembre de 1843, dirigida  Nemedia de la Peña de Santillana. “… el ejército de los americanos libres  y federales, y que estaban desengañados  del estado político de nuestros países; veía que para  conservar nuestra libertad, independencia y sosiego se necesita un gran hombre que era sin duda alguna el Restaurador Don Juan Manuel de Rosas, en la República Argentina, y el Presidente don Manuel Oribe en el Estado Oriental, que de otro modo serían nuestros países la presa…”, “que su hermano Don Martín y él estaban en casa del Señor Coronel Don Marino Maza, que era un caballero en toda la extensión de la palabra, y no como lo trataban esos imbéciles desnaturalizados…” (A. Zinny, Hist. De la prensa periódica de la R, O, del Uruguay. 1807/ 1852).

 

Don Julio Victorica en su obra “Urquiza y Mitre” al respecto dice: “…merece consignarse un detalle curioso.  El vecindario de Bueno Aires, cuando ya se conocía el  pronunciamiento de Urquiza, hizo por escrito una manifestación  o plebiscito a favor de Rosas. Los doctores  Dalmacio Vélez Sarfield y Rufino de Elizalde, por estar ausentes de la ciudad no lo suscribieron, pero  a su regreso, dos o tres días más tarde, firmaron los dos una carta colectiva, adhiriéndose con la misma espontaneidad y entusiasmo que los demás. (Ésta se publicó en Archivo Americano). Es bueno que este antecedente se tenga en cuenta (prosigue el citado) al considerar la acción o el papel desempeñado por estos dos ciudadanos. Puede agregarse también, como prueba de lo que era el país en aquella época—que le ley de la legislatura de San Juan, en que se declara “loco” a Urquiza, tiene la firma del Dr. Rawson”.

 

El español Don Benito Hortelano, que era librero y editor, escribió varios años después de Caseros (en Memorias): “Cuando se supo en Buenos Aires el pronunciamiento de Urquiza, la sorpresa fue tan grande así como el anatema fue general…”. “Desde el día que Rosas declaró a Urquiza traidor, con el agregado del lema, las manifestaciones se sucedieron unas a otras”. “El día de San Martín el pueblo en masa acudió a Palermo a felicitar al general rosas”, “… rodeándole, abrazándole y desgañitándose en aclamaciones y locuras al gran Rosas”.”Los teatros también preparaban funciones patrióticas. Don Pedro Lacasa compuso otra pieza cuyo argumento era la traición y derrota de Urquiza. Otra compuso Don Miguel García Fernandez sobre el mismo objeto. En una y otra función el entusiasmo llegó al colmo. Don Lorenzo y Don Enrique Torres,  el doctor Gondra y otros patriotas federales pronunciaron discursos entusiastas”. “…Quitados los caballos del coche de Manuelita, se disputaron las varas”. “…recuerdo a don Santiago Calzadilla, continúa Hortelano, al hijo, al doctor Agrelo, a don Rufino  Elizalde, a Gimeno, a don Rosendo Labardén y a Toro y Pareja…”

 

Una prueba más de su popularidad, de su afianzamiento en las altas y bajas esferas, de su necesidad para el gobierno, no solamente de la provincia de Buenos Aires, sino nacional, por su prestigio indiscutible (ya que ejercía un verdadero protectorado, por expresa voluntad delegada de las provincias, según consta en las resoluciones de las mismas donde le ofrecen reiteradas veces hasta el mando de sus propios ejércitos) es la repulsa unámine,  –excepto Corrientes—a la actitud del Gobernador de Entre Ríos. No olvidemos, además relacionados con estos hechos afirmativos de la unificación en el mando, que el general José de San Martín, nuestro Libertador, en sus últimas epístolas lo trataba de Presidente de la Confederación Argentina

 

Transcribo a  continuación, por ser , sobre todo, casi desconocida, una parte o fracción de las leyes que la Sala de Representantes de la Provincia de Santa Fe dictara en el año del pronunciamiento. La primera (7 junio 1851) no insertada en el Registro Oficial de esta provincia, ni en la colección de Leyes y Decretos, por motivos que ignoro, inédita hasta el presente, se refiere a la no aceptación de la renuncia que anualmente hacía de sus cargos el Gobernador de Buenos Aires. Dicen sus exaltados considerandos:

 

“Que ya es un dogma en la opinión y creencia de los pueblos, gobierno e hijos de la Confederación Argentina, el que sólo el ilustre Sr. General Rosas ha podido salvar tantas veces a la Nación del inminente peligro en que se ha visto, y levantarla gloriosa y esplendente  hasta el asombro de toda la tierra: que sólo ese inmortal Rosas puede conservar a expensas de un saber singular,  y de sus inimitables sacrificios y enérgicos trabajos, los derechos sagrados de la República…” (Actas de la Cámara de Representante de Santa Fe, foja 43).

 

La segunda, como la anterior, dictada en la Sala de Sesiones de la Cámara de Representantes, compuesta por Urbano de Iriondo, Domingo Crespo, Pujato, Febre, etc. Publicada en el Registro Oficial, en Leyes y Dercretos, y en estudios personales, como el de C.T.Argimbau (diario Santa Fe, 1º febrero 1925) dice:

 

“Considerando que el pérfido gobierno del Brasil, aliado torpemente con el loco traidor salvaje unitario Justo José de Urquiza y del bando salvaje unitario que éste caudilla,  ha provocado a la Confederación Argentina a una guerra suscitada con inaudita violación de toda justicia y palmatoriamente atroz y bárbara, sin causa, sin declaración y sin miramiento alguno a la  independencia, libertad y honor de un Estado soberano; que esta agresión horrenda del extranjero ha tenido  el loco traidor Urquiza y demás salvajes unitarios la negra infamia de aliarse contra la Patria  un Poder extraño y atentatorio a los derechos de la Confederación Argentina, dando así  un escándalo monstruoso de alevosía y barbarie con que los salvaje traidores unitarios se comportaron siempre contra nuestras instituciones, contra la paz y el orden público de los pueblos; y últimamente considerando: que hoy ha llegado el caso en que todo el país digno, libre y señor de sus derechos, impenda con heroísmo y gloria todo su poder, sus virtudes,sus propiedades y sus hijos en sostén de la sagrada causa que defienden los que integran la Confederación Argentina, y que cada uno se apura a llenar tan santa  y americana obligación, bajo la sabia y poderosa dirección del Supremo Jefe de la Nación, el eminente y esclarecido General Don Juan Manuel de Rosas, con el cual debemos triunfar o morir según la más vidente justicia y nuestros públicos juramentos; que en uso de las facultades ordinarias y extraordinarias que competen a la soberanía del pùeblo de Santa Fe, y de acuerdo con el sentimiento uniforme y profundo de sus habitantes, acuerda y sanciona con valor y fuerza de ley, lo siguiente:

“Ar. 1º- Se faculta plena y omnímodamente, sin limitación ni excepción alguna, al Poder Ejecutivo de la Provincia para que sin más orden ni autorización ninguna disponga de toda la Provincia, de sus hijos, propiedades y cuanto sea util en la defensa de la santa causa federal, y ponga desde luego en ejecución vigorosa todas las providencias que a este fin conduzcan.

Art. 3º- La presente ley será firmada por todos los señores representantes.

 

Con idénticos conceptos se pronunciaron las restantes Legislaturas provinciales. Catamarca, que había actuado de acuerdo a Tucumán, Salta y Jujuy, calificaba los hechos acaecidos de “pronunciamiento civil, ilegal en sus medios, funesto y antinacional en sus fines  El gobernador Saravia, escribe Saldías en su Historia de 

 


3ª PARTE

CASEROS… HCE CIEN AÑOS…

 

VÍCTOR LUIS FUENTES.

 

San Juan, por ley fecha 28 de julio del mismo año51, señaló el pronunciamiento con equivalentes términos, apostrofándolo con duras y represivas calificaciones. En el Archivo Americano pueden verse estos documentos oficiales. (Saldías: Hist. de la Confed. T. V).

 

“No sé como calificar lo ocurrido en esta época en Buenos Aires, piensa Hortelano, pues no se comprende  como una ciudad que se decía oprimida y tiranizada por veinte años,ya que no pudo o no tuvo valor para hacer la reacción cuando se aproximó el ejército libertador, al menos después que Rosas perdió la batalla, y en ella todo su ejército, no dio este pueblo la más mínima muestra de regocijo ni la menor prueba de que deseaba la caída del tirano”

 

Esta popularidad, es uno de los razgos más sobresalientes de su gobierno--, fue obtenida desde los primeros pasos dados a favor del bien público, manteniéndose en constante aumento durante el decurso unificatorio del país. Así lo asevera el general Lavalle, cuando desde San Pedro ,con fecha 12 de octubre de 1840, le escribía a su esposa: “No concibas muchas esperanzas, porque el hecho es que el triunfo de este ejército no hace conquistas sino entre la gente que habla; la que no habla y pelea, nos es contraria, y nos hostiliza como puede. Este es el secreto origen de tantas y tan engañosas ilusiones sobre el poder de Rosas, que nadie conoce hoy como yo” (J.M.Rosa, Rosas y el Ejército Libertador-).

 

“…Su presencia (la de Rosas) es señal de regocijo general”, nos comenta Mac Cann en “Viajes a caballo”, y agrega: “Poseía un arte especial para captarse las simpatías de los que lo rodeaban, hasta obtener su confianza, así como la segura obediencia de todos aquellos que vivían bajo sus ordenes”.

 

El uruguayo César Díaz, jefe de la izquierda de Urquiza en Caseros, se extraña así en sus “Memorias”:  “¿Cómo es que en lugar de aceptar la libertad que el ejército aliado les ofrecía, garantizada por la fuerza irresistible de sus armas, se les veía hacer ostentación de un exagerado celo en defensa de su propia esclavitud? En cuanto a mí, tengo una profunda convicción, formada por los hechos que he presenciado, que el prestigio de su poder en 1852 era también mayor tal vez de lo que había sido diez años antes”.

 

¡Asombrémonos! Cavilando mejor no nos asombraremos. ¿Qué piensa al respecto Sarmiento? Leamos sus frases que con impulsiva escritura quedaron grabadas en la biografía de Vélez Sarfield, y nos convenceremos de su afirmación, categórica y sincera, fruto preciado de uno de esos raptos emocionales violentos, característicos de su fuerte y áspera literatura: “Rosas era la expresión de la voluntad del pueblo, y en verdad que las actas de elección así lo demuestran. Esto será un misterio que aclararán mejores y más imparciales estudios que los que hasta ahora hemos hecho. No todo era terror, no todo superchería. Grandes y poderosos ejércitos lo sirvieron años y años impagos. Grandes y notables capitalistas lo apoyaron y sostuvieron. Abogados de nota tuvo en los profesores patentados del derecho. Entusiasmo, verdadero entusiasmo, era el de millares de hombres que lo proclamaban el Gran Americano” (Saldías,  t. V).

 

Hablando sobre la campaña de Caseros y sobre el espíritu de Buenos Aires, el mentado César Díaz insiste: “… se quejaba (Urquiza) y con razón de que no había encontrado en ella la menor cooperación, la más leve muestra de simpatía. Hasta entonces no se nos había presentado un pasado, y rara vez habíamos hallado, ni aún a quien pedir noticias del enemigo. “Si no hubiera sido, dijo, (Urquiza) el interés que tengo en promover la organización de la República, yo hubiera debido conservarme  aliado a Rosas, que estoy persuadido de que es un hombre muy popular en este país”. Y en efecto

¿Cómo explicar de otra manera –reflexiona con asombrosa sinceridad este oriental, jefe del ala izquierda en la batalla—el indiferentismo que habían ostentado ante nosotros, las poblaciones que habíamos atravesado, y la absoluta concurrencia de todos los habitantes de la campaña a las filas del tirano?  Si Rosas, prosigue, era públicamente odiado del pueblo, como se decía, o más bien, si ya no era temido; si todos lo hombres suspiraban porque llegase el día en que pudiesen romper sus cadenas ¿Cómo es que dejaban escapar tan bella ocasión de satisfacer el anhelado objeto de sus deseos?

 

Un hecho, a simple vista sin importancia, considerado deductivamente de dos documentos inéditos obrantes en el Archivo de la Provincia de Santa Fe, se agrega a las pruebas confirmatorias de que su gobierno fue democrático. Evidentemente tenían razón Sarmiento, Echeverría, Lavalle, CésarDíaz, etc., cuando afirmaban que el pueblo “jamás lo había abandonado”.

 

Ocurrió después del pronunciamiento de algunas autoridades de Santa Fe contra el Gobernador de Buenos Aires, y durante el gobierno provisorio de Domingo Crespo. Con el objeto de adherirse materialmente a la llamada “campaña libertadora”, el mentado Gobernador Provisorio dirigióse epistolarmente a Dn. Domingo Basaldúa, Oficial en la zona rosarina con el objeto de que juntara hombres  para engrosar las filas del “Ejército Grande”. Y se expresaba así en una comunicación oficial, fechada el 3 de enero de 1852:

 

“El infrascripto Gobernador interino con el interesante objeto de que el pueblo santafesino  tome una parte en las fatigas como en la victoria de aquella memorable campaña, ha nombrado a V. con esta fecha para que pase al Departamento, que  su juicio y sin perjudicar la guarnición del Pueblo y la que sea necesaria a la campaña deba marchar a incorporarse al ejército libertador; dando cuenta al Gobierno tan luego tenga garantizada sin perjuicio de hacerla marchar conforme a las instrucciones que se le dan al respecto.  El infrascripto espera de su patriotismo federal y honor a la Provincia que V. no negará rendir a la Patria el servicio que se le

exige y que contribuirá al buen resultado de la causa de la Libertad y Organización Nacional”

 

El señor Basaldúa le contesta, en una interesante nota, dándole cuenta del fracaso de su misión, y sus motivos:los gauchos no se unen a sus fuerzas para luchar contra Rosas:

 

“Campamento de Carcarañá. Enero de 1852.

“Doy cuenta a V.E. de mi misión, hasta este momento en que acabo de recibir de V.E. el señor General Urquiza para que marche al ejército para unirme con él, entregando la gente que hasta hoy se haya podido reunir, el Sr. Gorordo, cuyo jefe viene autorizado por V.E. para reunir y organizar toda la gente de este departamento. Yo siento señor el que los paysanos en esta vez no se hayan presentado al servicio con la puntualidad como ha sido su pronunciamiento, pero aún se está reuniendo y espero se reunirán”.

 

Los “paysanos” logrados para la “Libertad”, eran los siguientes, según la nota de Basaldúa:  “De la primera compañía de Coronda hay cuarenta y cinco hombres; de la de  Las Barrancas un piquete de catorce: de la de Castellano catorce y de la de Córdoba cuarenta y nueve”. (Archivo Hist. De Santa Fe, Archivo de Gobierno).

 

El prestigio de Rosas no decayó con Caseros: perduró  idealista en los años adversos… Arraigado con fuertes ligamentos en el altivo espíritu gaucho, se manifiesta con rasgos desconcertantes:

 

“Por eso se defendieron con fanática heroicidad, dice el historiador Carlos Ibarguren (Juan Manuel de Rosas, cap XVIII); por eso veinte años después de la caída del dictador , Cunninghame Graham, vió a los últimos gauchos en la frontera de Bahía Blanca, en Tapalqué, o en Fortín Machado, clavar su facón en el mostrador de la pulpería, echar un trago de caña y mirando al gringo de reojo vociferar con rabia:   “¡Viva Rosas!”.

 

“A pesar, (dice Juan Alfonso Carrizo, estudioso y cultor de nuestra poesía popular), de haber hallado muchísimos cantares de la época rosista, ninguno encuentro contra Rosas”

 

“La confianza del pueblo  (nos afirma un antirrosista)j no le había jamás abandonado” (César Díaz).

 

“Ha llegado el caso de que veamos, tratemos y conozcamos de cerca a Juan Manuel de Rozas, les decía Lavalle a sus oficiales, como a un verdadero patriota y amante del orden” (carta de Guido a Viamonte, en Ibarguren).

 

El literato inglés Guillermo Enrique Hudson, nos habla de él  (Allá lejos y hace tiempo), y al reflexionar sobre él, escribe calificándolo: “…ciertamente es el más grande e interesante de todos los caudillos de Sudamérica”

 

“Que el gran Rosas presida a su pueblo” nos cantaba Rivera Indarte cuando era satélite de su persona. (Silvestre, El Tirano)

 

Y un profesor nuestro pensaba poéticamente, interpretando a su manera estos sucesos:

 

“Cuando llegue la hora fausta de enseñar la vera historia, de inscribirse en las calendas con los héroes inmortales, que haya criollos que vindiquen el honor de tu memoria, y florezcan en tu tumba las estrellas federales”+

*

 

Colofón nacionalista:

Una cáfila de delincuentes políticos unitarios que despreciaban el país,. aplicó contra Rosas y su política nacionalista,  mientras ocupaba el Poder, una campaña de calumnias e infamias, de carácter apocalíptico,  llegando,  al fin, perdido el poco juicio que los caracterizaba, a optar por  la Traición deshonrosa, desapareciendo nuestra Soberanía, la  Libertad y el Bien Común popular.                                                                               

 

Para tener una idea más exacta y dolorosa de la trascendente gravedad de la política de esos cipayos deberíamos saber  que los que tomaron el Poder luego de Caseros, no eran los próceres que nos cuenta la Historia oficial, sino delincuentes y traidores  de idéntica catadura moral y propósitos entreguista a los que durante estas últimas décadas derrumbaron nuestra amada Patria:  Aramburu, Frondizi, Alfonsín, Menen, KK. Macri etc. ¡Ninguno se salva de la ignominia! Estos  fueron y son los mismos personajes diabólicos, sin Dios ni Patria, que los unitarios del siglo XIX.                                

 

Además debemos considerar que a través de sus años de gobernante, Rosas quedó desvalido, sólo en la cima de su poder y popularidad, revoloteando sobre él  las inmundas  harpías alimentadas por los unitarios, con dinero imperialista, lanzándole su veneno desacreditante, para aniquilar su persistente heroísmo: los asesinatos de Dorrego y Quiroga, las traiciones de Lavalle y Paz; los lomos negros; la muerte de doña Encarnación,  de Estanislao López, y de tantos mártires de la furia unitaria; la prepotencia imperialista y las infamias montevideanas, etc. Sólo con su  grandeza de héroe pudo sobrellevar tantas adversidades..*