martes, 18 de enero de 2022

 


¡QUE NOS SIRVA DE LECCIÓN!


¡EN ARGENTINA, LAS MISMAS CAUSAS, Y ACTUANDO LIBREMENTE LOS MISMOS ENEMIGOS QUE LLEVARON LA GUERRA CIVIL A ESPAÑA!

LA FALTA DE AUTORIDAD Y LA CORRUPCIÓN GENERALIZADA POR CARECER DE SANOS PRINCIPIOS POLÍTICOS ( Y DE VOLUNTAD PARA CUMPLIRLOS); EL PAÍS SOMETIDO; EL SOBORNO A LOS DESOCUPADOS; EL MIEDO QUE EL ESTADO CULPABLE VOLCÓ EN LA POBLACIÓN, LLEVÁNDOLA A RESPETAR LOS PROTOCOLOS MÁGICOS, PARA DISIMULAR LA MISERIA CRECIENTE; ETC…, TODO ESTO Y MUCHOS MÁS DESATINOS SON CARACTERÍSTICAS DE LA DEMOCRACIA LIBERAL, QUE PUEDEN PROVOCAR EN NUESTRO PAÍS UNA GUERRA CIVIL, FOMENTADA POR EL EXTREMISMO/MARXISTA/PROGRESISTA/MASÓNICO, CON APOYO INTERNACIONAL. PERO

¿SUBSISTIRÁN EN EL PAÍS UNAS MIGAJAS DE PATRIOTISMO, VALENTÍA Y SACRIFICIO?

¿TENDREMOS ENTONCES UN EJÉRCITO DEFENSOR DE LA SOBERANÍA, OBISPOS ANTI/LIBERALES, Y ESTAMENTOS POPULARES EN CONDICIONES DE DERROTARLA?

Destaco, además, una lección histórica: la perspicacia de los patriotas criollos, al repudiar la escandalosa defección del rey pelele, que ocasionó en España un siglo de guerras civiles que derivó en el alzamiento de la Gloriosa Cruzada de 1936; decidiéndose prudentemente entonces, independizarse de la España caduca y jacobina, conquistar la soberanía, para luego desembarazarse de Inglaterra. Política exitosa hasta Caseros, en décadas de gloria nacional.

Sólo interrumpida durante el lapso durante el cual, lamentablemente, se apoderaron del gobierno los unitarios petulantes

y cipayos, quienes abjuraron del poncho, enseña nacional, pues les quedaba grande a sus mezquinos propósitos extranjerizantes.


LA VERDADERA HISTORIA OCULTA DE LA

GUERRA CIVIL ESPAÑOLA



Don Curzio Nitoglia


Franco tiene razón porque ama su Patria. Él defiende Europa del peligro comunista. Pero yo prefiero la causa adversaria y el triunfo de sus enemigos. Porque Franco puede ser una amenaza para los intereses ingleses, los otros no”.

Winston Churchill,

(entrevista a La Nación, Buenos Aires, 14/8/1938)

LA HISTORIA PÚBLICA

La historia de la Guerra Civil española (1936-1939) comienza muchos años antes de 1931, que es cuando la hacen comenzar los manuales de historia. Los antecedentes de la guerra civil española se remontan a la dinastía Borbónica, que reinó en España en el Setecientos, dando vía libre al Iluminismo y al enciclopedismo francés. Así fue como Napoleón en 1808 luego de obligar la abdicación del rey Borbón Carlos IV asentó en su lugar a su hermano José Bonaparte. “Por primera vez en la historia de España dos ideologías diametralmente opuestas se enfrentaron en forma más o menos continua”, comenzando una sangrienta lucha interna, que culminará en 1936-39 con la Guerra Civil española entre republicanos y rojos contra carlistas y falangistas.

Napoleón favoreció el afrancesamiento de España con el influjo especialmente del pensamiento iluminista contra el católico y antiliberal ibérico. España, unida por la cultura católica, se encontró, así, dividida en dos partidos: el primero, formado por siglos de la Filosofía y Teología escolástica de los grandes pensadores dominicos y jesuitas; el segundo, informado por el Iluminismo enciclopédico de la Revolución francesa de 1789, y del comunismo marxista de la revolución soviética de 1917.

Esta última posición se “canonizó” en la Constitución de Cádiz en 1812 imitada de la Constitución francesa de 1791 y renovada en la comunista leninista de octubre de 1917. La parte sana española reaccionó contra el espíritu revolucionario francés y bolchevique soviético arribándose a la Guerra de la Independencia (1808-1814), que finaliza cuando el rey Fernando VII reconquista el trono (1814-1833). Pero la cultura iluminista y revolucionaria francesa continuaba infiltrada en el espíritu de muchos españoles que hicieron avanzar la subversión hasta desembocar en la Guerra Civil de 1936.

También la monarquía se dividió en dos ramas. En efecto, Fernando VII, no teniendo hijos varones abolió la ley sálica en 1833 y designó reina a su hija Isabel II, de apenas tres años (nombrando regenta a su madre María Cristina, iniciándose el partido que la apoyaba, de tendencia liberal); mientras el hermano de Fernando VII, que era el legítimo sucesor al trono, Don Carlos, dio nacimiento al partido de los “Carlistas”, que eran conservadores y ligados a la Iglesia romana.

Estalló, entonces, la “Primera Guerra Carlista” /1833-1839). Sin emerger todavía distintamente las dos tendencias en el pueblo español, se manifestaron en 1931 y luego en 1936-39 en la Guerra Civil, donde se enfrentaron dos conceptos de vida, la primera claramente liberal/subversiva, decididamente anarquista, marxista y anticristiana; contrastando con la segunda, caracterizada por un espíritu fuertemente contrarrevolucionario, antisubversivo y católico romano.

El 17 de julio de 1834 fueron asesinados cerca de un centenar de religiosos. Triunfaron los cristinos y los carlista debieron aceptar la derrota el 31 de agosto de 1839, en la “Convención de Vergara” La persecución anticristiana empeoró hasta 1843 dando comienzo a la “Segunda Guerra Carlista” de 1847 a 1849.

Finalmente, en 1851 el gobierno español cristino firmó con Pío IX un Concordato, muy moderado y de poco valor para la Iglesia, que el Generalísimo Franco (+1975) recompondrá con un sentido más fiel al espíritu católico. Pero la calma sólo duró hasta 1854, cuando se renovó la persecución anticristiana. Pío IX protestó inútilmente en el Consistorio del 26 de julio de 1855. Entre 1855-56 y 1868-70, la persecución fue más cruel aún. La reina regente Isabel II dimitió en 1868 siempre a favor de un gobierno monárquico de tendencia borbónico/cristino y anti-carlista, que duró hasta 1873 al instaurarse la “Primera República”, disuelta por un golpe de Estado el 3 de enero de 1874, que restauró la monarquía borbónica entronizando al hijo de Isabel II, Alfonso XII (1875-1885).

Este período, que va del 1874 a la “Segunda República” de 1931, es llamado comúnmente la “Restauración española”, asumiendo la ideología del liberalismo moderado español, inspirado en el británico y no en el radical francés. En ese período se formaron en España dos partidos; el de los Conservadores llamado “Frente Nacional” y el de los Progresista, con el nombre de “Frente Popular”.

Luego de la muerte de Alfonso XII la corona pasó a Alfonso XIII, pero debido a su corta edad el gobierno fue ejercido por la reina madre María Cristina, entre 1885 a 1902, cuando Alfonso XIII inició realmente su reinado, que duró hasta 1931. El período de la regencia de María Cristina fue catastrófico para España, tanto interna como externamente.

Por tal causa se produjo una doble reacción: 1ª) el movimiento contrarrevolucionario católico y tradicionalista que se propuso regenerar la vida intelectual, moral, espiritual y política-social de España para reparar el desastre de María Cristina; 2ª) el movimiento liberal/laicista y anarco-comunista de las izquierdas, que provocó la dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930), y luego la “Segunda República”, que a su vez inició la “Revolución cruenta” de 1931 y la Guerra Civil de 1936-1939.

En 1909 se produjo una sublevación revolucionaria que causó cerca de 150 muertos y 400 heridos; 80 iglesias incendiadas; muchos cementerios profanados por los rojos, instigados por la masonería, mofándose de los cadáveres allí sepultados.

Conjuntamente con estas salvajes agresiones antirreligiosas se prescribió una sistematización jurídica en 1910 con la “Ley del Candado”, del Primer Ministro José Canalejas, un liberal radicalizado y ferviente anticlerical, en olor de masonería, estableciendo la separación total entre Iglesia y Estado. En 1917 los socialistas organizaron desórdenes y agresiones con un saldo de 93 muertos; solamente entre 1917 y 1923 se registraron 1.756 asesinatos sociales y políticos. El 4 de junio de 1923 un anarquista atentó contra el cardenal de Zaragoza Juan Soldevilla y Romero.

Se entiende ahora que la Revolución española iniciada en 1931 y combatida por los nacionalitas, originó la consiguiente Guerrea Civil (1936-39) hasta la victoria de las fuerzas anti liberales y anti comunistas del Caudillo Francisco Franco y Bahamonte (Jefe del Ejército, de la parte sana de la Patria y de los carlistas requetés y de la Falange). Fue la lógica conclusión de la situación creada en España por obra de la política liberal de la monarquía “iluminada” e iluminista de los Borbones.

En el período turbio y siniestro de María Cristina maduró el ambiente para la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, que apoyado por los militares, el 23 de septiembre de 1923 se sublevó en Barcelona contra el Gobierno” (Vitaliano Mattioli).

De Rivera gobernó durante siete años, hasta 1930 logrando calmar y ordenar el país, pero no supo afrontar de manera definitiva el problema de fondo, o sea el complot de la masonería contra la Iglesia y España, y la guerra de clases desatada por el socialismo soviético para incendiar la Península ibérica y luego Europa; estos, bajo las cenizas, en 1931, incrementaron una furiosa campaña de violencia contra la Religión y la Patria, que finalizó gracias a la intervención del Caudillo Francisco Franco, con el apoyo, en un comienzo solo oficiosamente, pero luego oficialmente de Italia y Alemania durante 1936-39.

Los rojos, en cambio, eran apoyados desde el exterior, de facto, y también de jure, además de la Unión Soviética, también por el gobierno izquierdista (1936/37) de León Blum (+1950), y la Gran Bretaña de Arturo Chamberlain (+1940), los cuales decidieron no intervenir oficialmente, solamente con ayudas concretas, para no provocar una intervención oficial de parte de la Italia de Mussolini y de la Alemania de Hitler, y no fortificar más el ejMadrid-Roma. El judeo- bolchevismo, instalado en Francia en 1936, gobernando el Frente Popular el masón y hebreo León Blum veía en España una presa que permitiría la bolchevización de toda Europa. (León de Poncins, (Histoire secrète de la Rèvolution espagnole, París, Beauchesne, 1938, pág.74).

La masonería en secreto y el social comunismo públicamente, continuaron respectivamente la guerra oculta y las revueltas, obligando a De Rivera a dimitir el 28 enero de 1930. Alfonso XIII aceptó su dimisión, llegándose entonces a las elecciones del 12 abril de 1931. La monarquía obtuvo mayor cantidad de votos, pero como las leyes electorales fueron preparadas hábilmente por los subversivos, la izquierda aunque obtuvo menos votos consiguió más sillas en el Parlamento. El débil Alfonso XIII se exiló en Roma donde murió en 1941, después de haber presentado al futuro Juan Carlos I de Borbón en 1938. (qualis pater talis filius). El 14 de abril nace la “Segunda República” que duró hasta 1936, cuando el ejército comandado por Franco se sublevó contra la ferocidad comunista y restauró el orden tras tres años apocalípticos de guerra civil.

LA HISTORIA SECRETA.

León de Poncins escribió en el muy interesante libro citado, la historia oculta de la Guerra Civil española. El autor demuestra, a partir de acontecimientos y documentos (“Bolletini” de la masonería española y francesa, “Discursos” de los jefes bolcheviques de origen hebreo, etc.) que la Guerra Civil fue preparada durante cerca de 50 años por las “fuerzas ocultas que maniobraron en las sombras (como la masonería y el judeo-bolchevismo) minando la monarquía lenta, silenciosa, pero inexorablemente a partir de 1880. (cit. pag.. 17).

La monarquía de los Borbones (Alfonso XII y XIII) e inclusive la dictadura de Primo de Rivera fueron derrotadas principalmente por la “mala preparación, el desorden, el descuido con que afrontaron a un enemigo tan astuto y malicioso como la masonería y el judeo-bolchevismo. También Primo de Rivera, pese a no inclinarse por el liberalismo y el socialismo, como hicieron los Borbones, no se decidió a atacar a fondo a la masonería, aunque había advertido su malicia; haciendo su guerra con las armas apuntadas sin dispararlas, y la secta se reforzó. […]. Fue un error capital declarar la guerra a la masonería con palabras, sin hechos” (pag. 18-20).

No se puede derrotar al error sin atacar al que erró; no se puede derrotar a la masonería sin atacar a los masones; ni al modernismo sin condenar a los modernistas. En efecto, si no hay un hombre que erre, no existen los errores, y no se pueden combatir errores abstractos dejando en pié los errores concretos. “Actiones et passiones sunt suppositorum”, enseñan Santo Tomás y Aristóteles.

Otro error fatal de la monarquía borbónica fue pretender combatir las ametralladoras de los rojos con boletas electorales. Mauricio Karl, en su bello libro “Asesinos de España” (Madrid, 1937) escribió que “ no sirve para nada llorar como mujercitas, por el contrario es necesario defenderse como hombres con uñas y dientes. Pero para esto es necesario estar dispuestos a morir y a matar en la batalla”. (pag. 77).

Calvo Sotelo dijo en el Parlamento, el 11 de julio de 1936 que quería aplicar esa táctica. Pero apenas tres días después, el 13 de ese mes, a las tres de la madrugada fue asesinado por los rojos después de haber sido condenado a muerte oficiosamente por la Dolores Ibarruri, mientras el líder monárquico carlista daba su discurso, gritando en el mismo Parlamento: “este hombre habló por última vez”.


En ese mismo discurso, Calvo Sotelo afirmó entre otras, tres verdades fundamentales:

1º- un Gobierno que no logra garantizar el orden, la paz interna de la Nación y el trabajo a los ciudadanos, debe dimitir.

2º- considerando la deficiencia del sistema democrático, y la inminente revolución del proletariado, España debe defenderse inmediatamente con las armas.

3º- En definitiva, debe proponer para el futuro una forma de Estado corporativo y autoritario, para vencer definitivamente la dictadura proletaria, totalitaria y bolchevique.


Como dice Tertuliano; “la sangre de los mártires es germen de nuevos cristianos”. Así fue como el 18 de julio, apenas cinco días del asesinato de Sotelo, Francisco Franco parte de las Canarias al frente del Ejército español y salva a la Patria y a la Iglesia de las fauces del oso soviético y del paquidermo plutocrático anglo-francés.

De Poncins demuestra, con documentos en la mano, que la mayor parte de los ministros de la 2ª República española eran, más que socialistas; comunistas, masones y hebreos (al menos de origen). Por ejemplo, Alcalá Zamora, que fue Primer Ministro y Presidente de la 2º República de 1931 al 37, era hebreo de origen, y aunque ostentaba asistir a Misa todos los domingos, permitía que su gobierno masacre sacerdotes y fieles, y profanasen las Iglesias donde concurría farisaicamente (pag. 13 a 32). De Poncins se pregunta, como tantos otros en esa época, si Alcalá Zamora no era un marrano, que interiormente estuviera ligado al judaísmo talmúdico y sólo exteriormente daba muestra de ser cristiano, para así mejor destruir a España y la Iglesia. (pag. 22).

El Boletín Oficial (siempre “reservado”) del Gran Oriente de España (Nº 61, del 10 diciembre 1931) publicó diversas noticias respecto a la preponderancia masónica en la 2ª República, que fueron reimpresas en el diario (abiertamente público) “El Liberal”. Entonces la secta se alarmó, porque pretende combatir en secreto, lentamente, y luego dejar que el sucio trabajo de asestar el golpe final lo realice el partido social/comunista. Por lo cual, las autoridades masónicas decretaron cesar con la propaganda abierta y pública que descubre la influencia de la fraternidad masónica. “Ciertas afirmaciones de nuestros amigos liberales pueden causar a la masonería peores daños que los que puedan provocarnos la incompetencia de nuestros enemigos. No se debe jamás publicar en los diarios profanos que la masonería de hecho gobierna España” (L. De Poncins, pag. 29).

La masonería es, según los iniciados, (y De Poncins lo corrobora), como ha escrito el Dr. Dominique en un semanario francés, una “contra-Iglesia, con una filosofía diametralmente opuesta a la del sentido común, del realismo y de la filosofía del ser. Es una “mona de la Iglesia” contra la verdadera Iglesia, así como el diablo es el mono de Dios (Tertuliano). España era profundamente teo-crática. Lo que permite suponer que la masonería la pretende transformar en un sentido diametralmente opuesto, o sea, en una demonio-cracia. Como ya el catecismo no es más la Religión del Estado, será reemplazada por otra filosofía y otra religión, la de los Soviet y la del hombre” (P.Dominique, 30/XII/1931).

A pesar que la mayor parte de los españoles continuaba siendo católica, en 1931 dejó oficialmente de serlo, como Méjico en 1917 (leer: Calles y la Revolución de los cristeros). Esto sucedió debido al trabajo subterráneo de la masonería y el judaísmo, al espíritu liberal/iluminístico que penetró en España con los Borbones Alfonso XII y XIII, y además debido a los opúsculos comunistas y las armas soviéticas que entraron en la Península desde 1920, tres años antes que De Rivera ejecutase el golpe de Estado.

También Francia e Inglaterra, como hemos visto anteriormente, jugaron un rol decisivo en España apoyando a los subversivos. En agosto de 1936, por ejemplo, las dos naciones proclamaron conjuntamente abstenerse de cualquier intervención en España, pero en realidad apoyaron a los rojos hasta 1939, junto a la URSS de Stalin (L. De Poncins, pág. 107), con la que se aliarán (incluyendo a USA) de 1942 a 45, repartiéndose Europa en dos partes en noviembre de 1945 en Yalta.

El 15 de agosto de 1936, el Ministro del Exterior francés, Yvon Delbos, en nota al embajador inglés, George Clerk, proclamaba la decisión del gobierno francés de abstenerse oficialmente y públicamente de cualquier intervención en España, pero estas declaraciones eran aparentes y puramente verbales para el periodismo. En realidad Gran Bretaña y Francia, junto naturalmente a la URSS de Stalin, de facto apoyaban a los rojos y a los anarquistas, con el envío directo e indirecto, de armas, municiones, aviones, tanques, dinero y combatientes (L. De Poncins pág. 197). Fernando de los Ríos, ministro socialista español y luego embajador de la “Segunda República” española en USA, en una carta dirigida el 25 de julio 1936 a José Giral, presidente del Frente Popular Español, afirmaba que “es necesario salvar a la España republicana, como también lo pensaba León Blum, pero si se la ayuda oficialmente, entonces Alemania e Italia ayudarán a la España antisubversiva y católica en forma más masiva y eficiente que nosotros. Por eso, proclamamos palabras de no intervención, pero en realidad, ocultamente ayudamos al gobierno republicano español” (L. De Poncins, pág.109/115).

De Poncins no tiene reparos en calificar, justamente, a la fuerza republicana española como la “Trinidad infernal, compuesta del Judaísmo, la Masonería y el Comunismo” que lucha contra la SS. Trinidad de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo y su Iglesia (pág. 115). Una divisa generalizada gritaban los rojos durante la guerra civil: “¡Maldito sea el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.!”.

El carácter eminentemente antirreligioso de la guerra civil española fue bien puesto de relieve, en sus primeros tiempos (30 enero 1937) en la Letra Pastoral del cardenal Isidoro Gomá, Arzobispo de Toledo y Primado de España.

El purpurado escribió: “la Revolución española ha tentado de quitar a Dios del alma nacional. Por que, los revolucionarios, y principalmente los jefes, son de los “sin Dios” o “enemigos de Dios”.En efecto, sin una buena doctrina no se puede vivir un buena vida. Ahora, el materialismo intrínsecamente ateo y perverso, por su misma naturaleza es causa de ruina moral y práctica. España , frente a la barbarie de la revolución comunista, debe asumir el rol providencial de salvar la civilización cristiana de la vieja Europa, agredida por el bolchevismo soviético, con el intento de exportar el comunismo de Europa oriental a la Europa occidental entera”.

Luego, el 1º de julio 1937 el carácter esencialmente antirreligioso de la “Guerra civil” española fue bien puesto de relieve en la Letra Colectiva de los Obispos españoles dirigida a los del mundo entero.

Resumo brevemente:

1º) La Revolución española se caracterizó principalmente por el espíritu anticristiano y el odio a la Religión de Cristo y a la Civilización católica.

2º) Fue organizada por fuerzas oculta (la judeo/masonería) que se sirvió del bolchevismo como del brazo material para destruir y matar.

3º) Además es antipatriótica porque odia el alma española, profundamente católica y religiosa.

4º) La cruenta Revolución de 1936 se originó con la lucha entre las dos Ciudades, la de Dios y la del diablo (San Agustín, La Ciudad de Dios) que son irreconciliables.

5º) De frente a la ferocidad de la barbarie comunista directa de la judeo-masonería, el único y extremo remedio es la lucha armada; la Iglesia admite la licitud de la legítima defensa de las personas y de las Naciones que pueden, y en ciertas circunstancias deben, “repeler la fuerza agresiva e injusta con la fuerza de la defensa lícita”.

6º) El propósito de la Revolución española era eliminar y exterminar la religión católica en España, un verdadero y propio “holocausto” del catolicismo.

7º) La debilidad de la monarquía liberal de Alfonso XII y XIII abrió las puertas a la Revolución comunista.. En efecto, la consecuencia lógica del Laicismo liberal, que quiere eliminar legalmente a Dios de la sociedad se realiza por medio de la cruel Guerra bolchevique, para eliminar toda referencia a Dios.

8º) Oculta tras el bolchevismo brutal están las fuerzas ocultas, o sea las sectas secretas y sobre todo la madre de ellas, la masonería, hija del judaísmo talmúdico.

9º) El Comintern o Com[unismo]/Intern[nacional] de matriz soviética, declaró contra España la Guerra cruenta y pública, iniciada ocultamente en el Setecientos y Ochocientos.

10º) El levantamiento del movimiento cívico militar ha impedido la realización del programa de exterminio total u holocausto de los católicos y de la Religión cristiana en España, urdido por la judeo/masonería y ejecutado por el bolchevismo internacional con el apoyo de las democracias plutocráticas y liberales europeas (Francia e Inglaterra), (progresistas radicales y conservadores liberales).

11º) Porque España tenía sólo dos alternativas: o desaparecer bajo la agresión del Comunismo soviético, o lanzarse con un esfuerzo titánico para resistir con las armas ese peligro, y defender la Religión y la Civilización, del comunismo, enemigo de Dios y la Patria.

12º) Por fortuna, el 18 de julio de 1936 se sublevó el Ejército acompañado de la colaboración del pueblo sano, que no vaciló en empuñar las armas para defender la Religión y la Patria del asalto soviético.

13º) La URSS se infiltró primeramente en el gobierno liberal (1920), luego en el republicano (1931) y también en el Ejército español para desencadenar la guerra civil (1936).

14º) El fundamento de toda sociedad bien ordenada es Dios. Por el contrario, la Revolución comunista anti-española y es esencialmente anti.-divina, tratando de realizar la legislación laica-liberal de los siglos XVIII y XIX.

15º) La sublevación militar fue la reacción sana contra la furia nihilista que quería destruir a Dios, la Religión, la moral, la recta razón, la cultura y la civilización, porque el Nihilismo es el último estadio de la subversión liberal-comunista aniquiladora.

16º) La Guerra civil dividió en dos al pueblo español, (los “dos partidos” de San Luis Grignion de Montfort; las “dos banderas” de san Ignacio de Loyola, las “dos ciudades” de San Agustín, Dios o Mamón del Evangelio); una de las partes con inspiración espiritual y religiosa, defendiendo el orden, la paz social, la civilización tradicional y la Patria; la otra tendiendo al materialismo marxista, pretendiendo reemplazar la civilización española con la nueva “civilización” del Soviet ruso.

17º) El carácter cruel y salvaje de la Revolución española, escribieron los Obispos, es único, sea por la premeditación a la hecatombe aniquiladora total y física de la Religión católica y de la civilización tradicional española, sea por los modernos y destructores armamentos bélicos usados. Además el odio que ejercieron contra los ministros de Dios y las cosas sacras puede ser definido como inhumano, bárbaro y aún diabólico. Este odio no se concibe sin una intervención innatural y una sugestión infernal.

18º) Concluyendo, los Obispos respondieron a las objeciones de ese entonces, que se vulgarizó hasta nuestros días, según la cual la reacción de los nacionales y religiosos fue excesiva. Con muy buen sentido, y sin maniqueísmo alguno, el Episcopado español admite que “toda guerra tiene sus excesos; el levantamiento nacionalista/militar puede haber tenido los suyos pero ningún hombre podría reaccionar con la máxima calma y serenidad ante un ataque con tales características de violencia, inhumanidad y crueldad. Por otra parte la voluntad calculada y determinada de los rojos era eliminar a Dios; matarlo por matarlo, no por defenderse; mientras que la sublevación militar quizá se haya defendido con algún posible exceso debido a la circunstancia particularmente feroz que debía combatir”.“El que camina se tropieza”, dice el proverbio.

El generalísimo Franco en una entrevista al Diario de Noticias del 31 diciembre 1936 declaró que la masonería fue la responsable de la ruina de España, iniciada bajo Alfonso XII y llegando al paroxismo en 1936. Ella se infiltró en el Ejército y especialmente entre los oficiales, sirviéndose de los militantes comunistas para sembrar el caos en el País. Franco cita dos documentos de la masonería española; el primero escrito por el Gran Maestre Martínez Barrio y el otro secuestrado por los falangistas en la “Logia de Toledo” en 1936. Según los cuales documentos la masonería internacional (de París, Ginebra, Praga, Bélgica y México) fue la causante principal del desastre español. La masonería española luchó junto a sus hermanas extranjeras, estrechamente unida a los rojos contra Falange española, los Fascismos europeos y la Iglesia de Roma.(tema tratado ampliamente por De Poncins, pág. 115-21).

En su último discurso dado en Madrid en 1975, Franco, poco antes de morir, se refirió nuevamente al “complot judeo-masónico contra España”, incitando a los españoles a luchar por España “una, grande y libre”, finalizando con la invocación: ¡Arriba España!.

Lamentablemente los masones asesinaron al hombre de confianza de Franco, Almirante Carrero Blanco, que habría tenido que controlar al joven Juan Carlos I, quedando entonces los masones con las manos libres para reproducir en España el caos provocado por sus antecesores, Alfonso XII y XIII y la Segunda República.

De Poncins entendió perfectamente bien que España era solo una etapa intermedia para luego desencadenar una guerra mundial destruyendo la Vieja Europa. Italia y Alemania fueron culpables por aceptar meterse en este proyecto infernal de 1936 y 1939/45, pagando las consecuencias. Se puede afirmar que la Segunda Guerra mundial fue la prosecución de la Guarra Civil española, con los mismos actores: USA, URSS, Francia e Inglaterra, por una parte; e Italia y Alemania por la otra; e idéntico fin; el Nuevo Orden Mundial judeo/masónico, para destruir la Patria y la Iglesia. (“si fieri potest”). En el ’45 Europa fue vencida por la contra-Iglesia bolchevique, judaica y masónica, y a partir de 1990 comenzó a atacar a los países que no habían conocido el Iluminismo, la Revolución Francesa, el Liberalismo, el Comunismo (de la “Revolución naranja” contra la Rusia neo-zarista de Solgenitsin/Putin hasta la “Revolución primaveral” en Libia, Túnez, Egipto, Siria, Líbano) para que los judeo-americanos alcancen el dominio del mundo entero, que ya se impuso en Europa, reduciéndola a un cúmulo de escombros morales, espirituales e intelectuales. ¿Tendrán el mismo éxito haciendo lo mismo en Oriente y Rusia? Lo sabremos en los próximos meses o años. El Day Telegraph y el Day mail escribieron (26/8/2013) que en 48 horas Inglaterra dirá cuando bombardeará Siria, entendiéndose que entre el lunes 2 y el domingo 15 de septiembre comenzará la guerra.*


http://doncurzionitoglia.net/2013/089/02/la-vera-faccia-della-rivoluzione-spagnola/



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sábado, 15 de enero de 2022

 

EL ‘SALÓN LITERARIO’ Y LOS REPUGNANTES LECHUGUINOS A LA FRANCESA.

LA AUTORIDAD, EL ORDEN Y LA DISCIPLINA JUSTICIERA, FUERON LAS CARACTERÍSTICAS DEL GOBIERNO DEL RESTAURADOR DE LAS LEYES; POSIBILITANDO EL DESARROLLO NORMAL Y PROMISORIO DE LA VIDA SOCIAL Y CULTURAL EN BUENOS AIRES, PUES ESTO SÓLO ACONTECE CUANDO REINAN LA PAZ Y ORDEN. SEGÚN TESTIMONIARON, EN VARIAS OPORTUNIDADES, LOS JÓVENES ‘ILUSTRADOS’ DEL SALÓN LITERARIO.

DURANTE SU GOBIERNO, NUESTRO PRÓCER, CON SU CORAZÓN CRIOLLO, MANTUVO, MIENTRAS LE FUE POSIBLE, UN TRATO INDULGENTE, HASTA EXCESIVAMENTE BENEVOLENTE, HACIA SUS ENEMIGOS DECLARADOS, AL EXTREMO DE ACEPTAR COMO BUENAS, SEGÚN ESTÁ DOCUMENTADO, LA PALABRA DE HONOR QUE LE DIERON POR SEPARADO DOS GENERALES DESHONRADOS, POR HIPÓCRITAS: LAVALLE Y PAZ. PUES LUEGO RENEGARON DE SU PALABRA DE HONOR Y LO TRAICIONARON.

LA SITUACIÓN POLÍTICA ARGENTINA HACIA FINES DE 1838 SE PRESENTABA PELIGROSA. EN PLENA GUERRA CONTRA LOS IMPERIALISTAS. CUANDO HUBIERA NECESITADO EL APOYO ENTUSIASTA, SACRIFICADO Y UNÁNIME DEL PUEBLO, UN GRUPO IMPOPULAR DE FANTOCHES UNITARIOS PASEABAN DESAFIANTES POR LA CIUDAD CONSIDERÁNDOSE LOS ÚNICOS ARGENTINOS CIVILIZADOS. TRAJEADOS A LA USANZA FRANCESA, ANHELANDO SER FRANCESES, Y QUE LO SEA LA CONFEDERACIÓN; PRETENDIENDO, INCLUSIVE, QUE EL FRANCÉS SUSTITUYA AL IDIOMA ESPAÑOL. SÓLO LES FALTABA A ESTOS RENEGADOS DESFILAR POR LAS CALLES DE BUENOS AIRES ONDEANDO LA BANDERA FRANCESA, AL SON DE LA MARSELLESA.

NO ES DIFÍCIL IMAGINAR LA REACCIÓN POPULAR ANTE ESA AGRESIÓN INSOLENTE DE LOS PEDANTES CAGATINTAS AFRANCESADOS. EN ESE TIEMPO LOS PORTEÑOS DIVISABAN A OJOS VISTA LOS BUQUES ENEMIGOS PORTADORES DE MISERIA Y MUERTE. PUES BIEN, SÓLO EL ASCENDIENTE DE ROSAS, SU PRESTIGIO Y POPULARIDAD PUDO CONTENER QUE LA IRA POPULAR TERMINA EN UNA MATANZA DE TRAIDORES. ROSAS, CLEMENTE, LES PERDONÓ LA VIDA… PERO ESTOS TAMBIÉN LO TRAICIONARON.

Tengo el agrado de copiar frases de un meritorio estudios del gran historiador revisionista, MARIO CÉSAR GRAS, titulado “La Cultura en la Época de Rosas” (revista del Instituto de Investigaciones Históricas, Juan Manuel de Rosas, en el Nº 15/16, 9/ 1951). (A continuación el texto de Gras en negritas; en paréntesis y cursovasmi comentario):

El famoso Salón literario, inaugurado en 1837, del cual surgiría después la no menos famosa Asociación de Mayo o Joven Generación Argentina, nació bajo los auspicios o al menos con el beneplácito de Rosas. Así lo dio a entender su fundador Don Marcos Sastre en su discurso de aperturas publicado en folleto ese mismo año”; (del cual copio, a continuación, algunos párrafos. A medida que discurre el orador se aprecia la satisfacción de los miembros del Salón por la política pacificadora y cultural de Rosas).

Porque yo tengo por indudable que estamos en la época más propia y que representa más facilidades para dar un empuje fuerte a todo género de progresos. Porque el actual Gobierno es el único conveniente, el único poderoso para allanar los caminos de la prosperidad nacional. El gran Rosas es el hombre elevado por la sola fuerza de su genio al alto grado de influencia y de fama, que le pone en aptitud de rechazar toda reacción extraña o anárquica que intente oponerse a la realización de las esperanzas de la nación…[…]; el genio lo inspira; se engrandece su alma; se multiplican las fuerzas de su espíritu; ¡Salva a la Patria! Este hombre, Señores, no necesitáis que os lo nombre. […] este es el hombre que la Providencia os presenta más a propósito para presidir la gran reforma de ideas y costumbres que ya ha empezado. Él refrena las pasiones, mientras las virtudes se fortifican y adquieren preponderancia sobre los vicios. La paz y el orden son los grandes bienes de su gobierno. […] El conocimiento, pues, del verdadero estado del país debe llenar de satisfacción a todo hombre honrado, amante del orden; debe hacerlos apreciar nuestra época, concebir grandes esperanzas del Gobierno, apoyarlo, ayudarlo y concurrir cada uno con sus luces ala grande obra de la prosperidad nacional. […]La sociedad marcha; el espíritu adelanta; se desarrolla la inteligencia; pasó la noche del error; el día de la verdad se acerca; los obstáculos desaparecen; los males se disminuyen; crecen los bienes; el país se encuentra vigoroso; el gobierno, fuerte y sabio; reina la paz; el orden está asegurado. Todo marcha hacia una época venturosa…” etc.

(Pocos días después, Juan B. Alberdi publica un folleto con frases muy laudatorias al Restaurador): “no debía ser considerado como un déspota que dormía sobre bayonetas mercenarias, dado que su personalidad tenía ascendiente popular y no querer ejercer funciones ilimitadas como lo probaba el hecho de haberse despojado, voluntariamente, de las atribuciones acordadas por la Ley del 7 de marzo 1835…”.

(En noviembre del 37, cuando el Salón comenzó a decaer Alberdi inaugura un semanario) “de música, de poesía, de literatura, de costumbres”, (titulado’ La Moda’, que vivió plácidamente hasta el 21 de abril del 38 en que dejó de aparecer por carecer de suscriptores. En el editorial del 14 de abril 1838, así expresan su opinión laudatoria hacia Rosas los jóvenes ‘ilustrados)’:

Ayer se han cumplido mil ochocientos cinco años, a que humeó en Jerusalén la sangre que debía fecundar de nuevo los cielos y la tierra.

También ayer se han cumplido tres años memorables para nuestra patria, tres años desde el día en que el pueblo de Buenos Aires, acosado de tantos padecimientos inmerecidos, se arrojó, él mismo, en los brazos del hombre poderoso que tan dignamente le ha conducido hasta este día.

Que los detractores del poder actual se expresen a sus anchas, en el sentido que les dicte su egoísta encono, nosotros no podemos olvidar jamás de que no somos testigos de un solo acto dirigido a estorbar el desarrollo de los sagrados principios de nuestra regeneración social

[…] Jurisprudencia, ciencia moral, filosofía, ciencias religiosas, literatura, historia, todo ha sido removido y levantado a la altura de la Europa del siglo XIX. […] Las luces, pues, no tienen sino motivos de gratitud, respecto de un poder que no h restringido la importación de libros, que no ha sofocado la prensa, que no ha mutilado las bibliotecas, que no ha invertido la instrucción pública, que no ha levantado censura ni periódica ni universitaria…

(Estas palabras demuestran que), hasta 1838, al menos, era para ellos, que constituían la élite intelectual de Buenos Aires, un gobernante genial que había sabido proteger e impulsar la cultura, estimular todas las manifestaciones de la inteligencia y ganarse la admiración y la gratitud de la gente pensante… que luego serían sus implacables enemigos…

[…] ¿Cómo pudo producirse tan pasmosa y repentina transición? convirtiéndolo en noviembre de ese mismo año, como por arte de magia de un demonio apocalíptico, en un tirano ignaro y retrógrado, empeñado en ahogar toda manifestación de cultura y en perseguir a todos aquellos que acusaran inquietudes intelectuales o propósitos de ilustrarse a sí mismos o de ilustrar a los demás. Dilucidaré el problema a la luz de sus antecedentes.

ESTEBAN ECHEVERRÍA.

El Salón Literario, que había iniciado sus actividades bajo la inocente apariencia de un centro cultural destinado a congregar a todos los aficionados a la buena lectura, fue degenerando paulatinamente al influjo de Esteban Echeverría, en un club político de tendencias libertarias que, con el nombre de Asociación de Mayo, desarrollaba a la sordina, una solapada campaña de oposición al régimen imperante.

Echeverría, que había pasado varios años en París, había asimilado, con la cultura francesa, las ideas revolucionarias que agitaban el continente europeo y que pugnaban por infiltrarse en América. Al reintegrarse a la patria encontró una pléyade de jóvenes inquietos e inteligentes que se mostraron dispuestos a secundarle. Fueron los que más tarde integraron sucesivamente el Salón Literario, la redacción de La Moda y la Asociación de Mayo

[…] Echeverría es el alma de aquel movimiento. Su figura enjuta y grave paseaba por las calles porteñas, deslumbrante de exotismo ‘mostrando desde lejos la exquisita habilidad de los artesanos franceses en materia de modas, Su porte era aristocrático, su vestido atildado con esmerada elegancia, sus modales expresaban urbanidad refinada. Usaba monóculo con aro de oro labrado y su ademán frecuente de llevar la mano al ojo para reconocer las personas que miraba, dábale un aire afectado’ (C. Ibarguren, Juan Manuel de Rosas). Era pues, según esta descripción, la imagen viviente de la más irritante pedantería.

Este afrancesamiento que, en el terreno literario-social, degeneró poco apoco en detestable cursilería, adquirió, empero, importancia y peligrosidad cuando intentó infiltrarse en la política activa.

[…] Rosas, cuyo irreductible argentinismo le hacía aborrecer toda iniciativa extranjerizante y que, como dice Ibarguren: ‘condujo y personificó la irresistible corriente nacionalista antiliberal antieuropea, autóctona y tradicionalmente española del pueblo argentino contra la prédica demagógica y revolucionaria de los logistas, anarquistas y francmasones, como llamaba a los unitarios agitadores y propagandistas del liberalismo’, no dio en un principio, importancia a las actividades del grupo de ‘muchachos reformistas y regeneradores’ de La Moda, pues las atribuía a simple novelería propia de la edad y debida a lecturas indigestas y perniciosas.

Más cuando se enteró que ellos habían sido quienes azuzaron al cónsul Roger para inducirle a presentar la reclamación que produjo el conflicto con Francia, adoptando al mismo tiempo, actitudes francamente revolucionarias, creyó prudente advertirles su desagrado, pero ni los encarceló ni los persiguió, no obstante la gravedad de la falta cometidas.

El grupo no se amilanó y, si bien clausuró La Moda, prosiguió en sus actividades subversivas, alentado ahora por la presencia de la escuadra francesa en el Río de la Plata que, aunque importaba un agravio a la soberanía y denunciaba los propósitos imperialistas de Luis Felipe, prometía un vuelco en la situación imperante y la adopción, acorto plazo, de las utopías del liberalismo foráneo por lo que tanto había suspirado.

Asó lo confesará desaprensivamente el propio Alberdi al escribir en su autobiografía: “El año 37 vino a cambiar la faz de las cosas… Se comprendió, entonces que un cambio inmediato era posible viniese de fuera de la República Argentina. La juventud dejó inmediatamente la revolución inteligente, y se entregó a la revolución armada; dejó las ideas y tomó la acción: este camino parecía preferible por ser más corto. Diplomacia, concesiones, manejos parlamentarios, todo quedó a un lado con las letras: la juventud dio la cara y se proclamó en guerra abierta contra la tiranía”. (O sea contra la Patria).

El clima de terror que nos refiere el autor de los Consuelos era una fantasía de su afiebrada imaginación de poeta y los horrores de la mazorca uno de los tantos blufs de las historia falsificada o Rosas tuvo para con los jóvenes de la Asociación de Mayo una tolerancia y una magnanimidad inconcebible en un ‘Déspota’ de su clase y, doblemente en un momento en que estaba en juego el honor nacional y la independencia de la patria que él debía defender de la conjuración de adentro y la agresión de afuera…[…] Lo cierto es que ninguno de los jóvenes de la nueva generación Argentina fue encarcelado, perseguido o vejado a raíz de los sucesos del 1ño 38 que tanto los comprometieron.

Escribió Juan de la Cruz Puig, -autor antirrosista- respecto a los hombres de la Asociación de Mayo: ‘Habían comprado adhesiones tan valiosas como la de aquel cuyo brazo debía, de un golpe de puñal, (el coronel Maza) quitar de en medio al tirano; habían buscado n el extranjero alianzas deprimentes para la soberanía nacional y oprobiosas para nuestro legítimo orgullo de pueblo vencedor de todos los pueblos que habían osado combatirnos’.

Al descubrirse el complot, en medio de la exaltación popular, la clemencia de Rosas los alentó a seguir conspirando en las sombras, con las esperanzas del desembarco de tropas francesas que, en combinación con el general Lavalle, prometía derrocar al gobierno establecido y suprimir al obstinado Dictador…



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Notas del blog: Así pasaron y fracasaron la Revolución de los Hacendados del Sur y la invasión de Lavalle. Rosas, impertérrito los dominaba, con el pleno apoyo de la población. Luego llegará el triunfo glorioso sobre los imperialistas, hasta que volvieron recalcitrantes luego de Caseros

¿Fueron sinceras las adulaciones ampulosas, prodigadas a Rosas por los jóvenes’ iluminados’ por mantener la paz y el orden, luego de años de anarquía e ‘ilustración’ rivadaviana? Poca importancia tiene saberlo. Lo que se destaca es que esos jóvenes tenían la inteligencia estragada por el liberalismo jacobino francés, con su ridícula monserga invocando la ‘virtud’ y las ‘luces’, palabras que exhalaban tufo a logia, pretendiendo transformar nuestra Patria en una colonia gala, donde ellos actuarían de mayordomos de los amos.

Engatusados por la prédica jacobina y demagógica de Echeverría se encandilaron con el brillo de las subvenciones doradas que repartían generosamente los franceses a todos los cipayos residentes en Montevideo.

¡Con que entusiasmo, de la mano de Thiers, hubieran aclamado al mismísimo Napoleón!

Claramente Mario César Gras demostró fehacientemente:

1: los unitarios fueron acérrimos afrancesados, anti-argentinos; tanto como Sarmiento lo aseverará, y asumirá él también la traición, sin embozo.

2: Las adulaciones serviles que prodigaban a Rosas , en cuanto divisaron el poderío de lo buques imperialista victoriosos en el mundo, supusieron que dominarían la Confederación sin disparar un sólo cañonazo, por lo que maquiavélicamente se pasaron de bando para sacar provecho personal; al tiempo que comenzaron a infamar al Restaurador.

3: así es como queda derogada la patraña de que en Buenos Aires se vivía bajo el terror de la Mazorca. Como es natural, el único miedo que existió en la ciudad fue ante la invasión de los invasores. Pero la confianza en el patriotismo del Caudillo, hicieron que la indignación y la vergüenza superara el miedo y se lanzase el pueblo a luchar contra los agresores; apoyando a don Juan Manuel incondicionalmente.

Los datos aportados por Mario César Gras que he sintetizado, prueban fehacientemente que Don Juan Manuel de Rosas fue agredido por la fuerzas internacionales, pero más insidiosamente por propios argentinos traidores, donde militaba la amanerada juventud de la nariz respingona, asiduos al Salón Literario y aliados a los emigrados en Montevideo; todos los cuales fueron sobornados, organizados y mantenidos por los bloqueadores franceses.





 

Plutocracia electoralista.

El pueblo está determinado y dirigido, en todas sus actividades, públicas y privadas, por el periodismo; esa virginal, juvenil e inestable Diosa Razón; con sus innumerables adoradores, aún cargando sus dos siglos mal vividos, crea los vaivenes de la opinión pública,

Hace un tiempo un juez, en Tucumán, me preguntó quien creía ganaría las próximas elecciones: le contesté que el que gastara más dinero en propaganda. Me miró un poco desconcertado, por haber oído a un enano nacionalista la osadía de negar la eximia prudencia política y la infalibilidad del soberano; me dio la espalda refunfuñando y se alejó sin saludarme.

Fue muy fuerte lo que le espeté al señor juez; lo siento, a nadie le gusta que hablen mal de su ‘religión’; y pero aun si es la de los tres puntos.

El malestar intransigente del señor juez, por su formación ‘democrática’ y reformista, surgió al comprender el sentido de mis palabras: el soberano no elije libremente, con capacidad y patriotismo al mejor candidato; sino por el que aparezca más asiduamente en TV; por el que hable con la voz más romántica y engolada; por los candidatos mejor maquillados corporal y mentalmente; por las promesas demagógicas,más mentirosas e impracticables; en definitiva, por el candidato del partido que posea la agencia psicopolítica más eficiente. Sin importarle, quizás sin saberlo, que el partido, y el mismo candidato elegido, será el que quedará más endeudado, ligado y sometido, bajo los que financiaron la campaña.

Por otra parte, el periodismo, depende de sus dueños, estos de las agencias informativas, y en última instancia de lo intereses de las multinacionales sinárquicas que manejan la información mundial; ninguna de las cuales se preocupa del Bien Común, aniquilando todas las Soberanías nacionales.

Además, la propaganda previa a las elecciones está programada perfectamente para evitar que se elija algún político honesto. Tarea nada difícil, pues, de los que están publicitados en la TV, parece no existir alguno que lo sea.

Así es como no tiene el soberano posibilidad de ejercer sus reales atributos; aún en el hipotético caso que estuviera capacitado. No tiene escapatoria posible: pues tanto él como el periodismo carecen de libertad para proponer y optar, pues el sufragio electoralista es simplemente una maniobra plutocrática donde reina el beneficio económico y la satisfacción de poderío mundial de las oligarquías multinacionales.

La incidencia de la publicidad es tan inmensa sobre la opinión pública, que no se podrá restaurar nuestra Argentina sin previamente reestructurarla, disciplinarla, nacionalizarla, poniéndola al servicio de la Nación y de la Verdad. Aunque nos manden a los ‘marines’ para imponernos la ‘libertad de prensa’.

¿Será posible que algún dichoso día el pueblo comprenda que sólo por medio de las sociedades intermedias, auténticas representantes del pueblo, podrá instaurarse una verdadera democracia?

lunes, 10 de enero de 2022

 

LAS CAUSALES DE LA PROCLAMACIÓN DE 1810.

PADRE LEONARDO CASTELLANI.


Los criollos de 1810 creyeron deber apoderarse del poder público, arrancándolo a la corona de España. Una serie de errores de esta corona, decadente y debilitada por ideas disgregantes, la habían desacreditado en estas playas: cesión de los Siete Pueblos, expulsión de los jesuitas, dureza del monopolio comercial, primero; y después las turpitudes de los reyes que pliegan a Napoleón o al general Riego la majestad regia para conservar el trono. La colonia del Río de la Plata había sufrido y rechazado con propios medios, sin ayuda de la metrópoli, dos ataques de una nación enemiga de España. El debilitamiento de la autoridad real lejana y desvirtuada hacía que aquí los abusos arreciaran; singularmente el abuso de que los españoles peninsulares se adjudicaran una especie de privilegio de precedencia en los puestos públicos sobre los españoles criollos, por razón del origen y no tenido ojo a la capacidad y al mérito. En suma, las personalidades más notables, entre los cuales muchos eclesiásticos, empezaron a pensar y a sentir (porque estas cosas se sienten más que se razonan) que era mejor lanzarse a la gran aventura de trasladar aquí la soberanía de estas partes, negandola desde entonces a la nación colonizadora y misionera. Y como lo pensaron lo hicieron. Y ahora que está hecho seguirá hecho, si nosotros somos capaces de seguirlo haciendo…

(“Decíamos ayer”, pg.109)


Nota del blog: en otros artículos de te blog expuse otras razones necesarias indiscutibles sobre la necesidad de proclamar la liberación del poder ficticio de un reino carente de soberanía; aunque en este tiempo un grupo de despistados tiene la osadía de considerarla una traición.

domingo, 9 de enero de 2022

 

Leonardo Castellani

(el maestro siempre actual)

A continuación, el artículo publicado en Dinámica Social; décadas atrás.


Europa, la “vieja” maestra


Hace aproximadamente tres meses, nuestro colaborador, Leonardo Castellani, efectuó un breve viaje por el viejo mundo, luego de una ausencia de siete años. Visitó España, Londres y París, más su destino era Lourdes, ese “rincón de jardín del inmenso jardín que es Francia” como el lo llama en este artículo. Pese al tiempo transcurrido estas notas de viaje no han perdido su actualidad ni su interés, conservando su frescura de testimonio y de atenta observación. El lector dirá si tenemos razón en sostenerlo.

(Dinámica Social).


Cuando uno pasa una semana en Londres, una semana en París, una semana en Lourdes, y un mes en dos buques de la F.A.N.U. argentina, la mayor parte del tiempo se le va en prevenir la próxima partida (buscar hotel, reservar billetes, cambiar dinero, visados, policía, etc.) sobre todo viajando como peregrino y no turista. Pero aunque tuviera todo el tiempo y los cien ojos de Argos, todavía no podría contestar al retorno la inevitable pregunta de los amigos de “cómo anda Europa, la “vieja maestra”. Me recuerda la carta de la señora de Sánchez desde Rubión (Galicia) a su hijo que estudiaba teología en Santa Fe (Argentina): “Ya que estás en América, mándame una fotografía de la América para ver como es la América”.

Lo que puedo decir es que la “vieja” maestra, la “vieja” Europa, me pareció bastante joven; por lo menos muy bien conservada, y hasta mejorada en algunos aspectos; a pesar de todos y de todo.

No quiero hablar aquí sino del aspecto cultural; y eso sólo en cuanto afecta a mi particular vocación. Como ex periodista compré todos los diarios ingleses, y los leí (y después los de París) lo primero; dejando para después la Galería Nacional, el British Museum y las librerías, -donde por cierto no encontré los libros que buscaba, R. H. Benson, Max Beerbohm, Maurice Bahring- libros de “preguerra”. Y bien, los diarios ingleses están muy bien hechos; y los franceses todavía quizá mejor… escritos. Eso es todo. No es poco. Cuando llegué a Londres había una campaña de los diarios “serios” contra sus “colegas” de “la prensa amarilla”; acusada con razón de hacer dinero por medio de la pornografía velada y la criminalidad sensacional (“sex and crime”) en desmedro de la moralidad, el decoro y la cultura del país; más eso mismo muestra la cultura del país. La campaña era general y cerrada. Y la misma “prensa amarilla” está bien escrita, pardiez; lo cual es peor para la moral naturalmente; aunque es muestra de cultura, por lo menos gramatical. Es mejor en cierto sentido que el diario argentino N. y la revista X. usen de mala gramática, pésimo estilo y opacidad mental en sus inmoralidades; aunque es peor en otro sentido. La radio si ha de decir macanas, mejor que las diga aburridoramente y burramente… El otro día escuché, obligado por una gripe, radiodisertar acerca de una obra dramática a un “eminente crítico” de estos reinos, que era un “macaneador” de los más extraordinarios que he topado en mi larga vida –y que los demás que lo oyeron (si alguno existe) me desmienta si se atreve. Habría que mandarlo a la exposición de Milán; es un producto argentino típico –y eminente en su línea- no se puede dar en ningún otro país; como un zapallo de dieciocho libras o en ganso de doble tamaño. Lo que me desoló en medio de mi diversión fue que como macaneador lo hacía muy bien: buena pronunciación, tono parejo (de tango), facilidad de palabra: los términos sesquipedales (graciosamente equivocados por lo general) afloraban a sus labios con la “espontaneidad latitudinaria” de un regato en la roca. ¿No tiene asesores Radio del Estado?


La B.B.C. tiene asesores; son los escritores más autorizados del país. Cuando estuve en 1933 allá, que la oía todos los días, para aprender inglés, entre los asesores y locutores estaban Chesterton, Dawson y otro católico cuyo nombre se me escapa ahora; y los siete asesores eran de autoridad indiscutida. Ahora me pareció que la B.B.C. estaba aún mejor, si cabe. Aquí, si la radio y el periodismo consuman su camino, daremos al mundo la prueba (falsa por cierto) de que el argentino es un pueblo “tarado” como lo han dicho ya en Europa algunas personalidades no vulgares, aunque cascarrabias: Guyau, Max Nordau, el Conde Ciano, Pío Baroja…


A pesar de la tormenta de Nasser y de las huelgas de mineros y ferroviarios (que no trascienden al exterior pero parecen cosa seria), Londres conserva su antigua majestad de capital del mundo. Debe de ser la ciudad más grande del mundo, en el sentido de grandiosa (“great”) no de voluminosa (“big”); no creo que Nueva York, que no conozco, sea más grandiosa. ¿Y París? París es la ciudad más grandiosa del mundo. ¿No es contradictorio? No; París es femenina y Londres es masculino. A Río de Janeiro la natura la hizo bella y los hombres la afearon; en Londres la belleza es toda del esfuerzo del hombre. ¿Y Roma? Roma es aparte: no es de este mundo.


En Londres recibí una carta del Papa; o mejor dicho de uno de esos “dicasterios” romanos que son los dedos y los brazos del Papa (o deberían serlo) a los cuales debo mucho, negativo y positivo. Gran novedad para mí. La carta no decía absolutamente nada por cierto. Pero siempre es un consuelo que le contesten a uno. Y sirvió para hacerme desistir de la tentación de seguir hasta Roma, con lo cual ahorré dinero –para alivio de mis bienhechores.


En Lourdes, término de mi peregrinación, tenía el propósito de permanecer tres semanas o un mes y descansar allí y escribir: Lourdes es un rincón de jardín del inmenso jardín que es Francia; su paisaje y su clima son capaces de sanar enfermos sin necesidad de milagros; con lo cual no niego que haya milagros; como por ejemplo, la carta del Papa. Pero tuve que salir disparado a la semana por el problema del alojamiento. Erré el hotel (un hotel para curas dirigido por monjas y propiedad del Arzobispo), y después no encontré otro. Se necesita ser bien ingenuo y bien “eclesiástico” para hacer un error tan burdo. Pero en fin, hice todas las prácticas piadosas de los peregrinos (menos la “procesión de antorchas” que me pareció más teatral que religiosa) y vi todo lo que hay que ver, aunque fugazmente.


-¿Vio algún milagro?- No, hablando con propiedad Lourdes es una especie de milagro en sí mismo; aunque algo complicado. Lourdes no es tan sencillo como creen los católicos ni como creen los anticatólico. Hay dos imágenes contrapuestas de Lourdes que todavía luchan en mi ánimo: su síntesis está por hacer.


En España, (donde me embarqué de vuelta y no sin apuros) estuve cuatro días, pero se puede decir que lo que más vi en Europa fue España: había españoles en Lourdes ( el caballeroso Miquelarena, agente de Clarín) en París (don Carlos Sentís, no menos caballeroso) en Lourdes y hasta en España; aunque en el hotelito de Bilbao hablé más francés que castellano; y me robaron 70 pesetas, lo cual es antiespañol, un “contradios” como ellos dicen. Robar a un curo no es nada, pero robar a un pobre es grave.


En España (Canarias, Bilbao, Barcelona) hablé exclusivamente con gente humilde, no poca: changadores, canillitas y qué no: y ninguno encontré que no estuviese conforme con Franco, al menos de labios afuera y al menos como mal menor (“sería mucho peor si cayera”…) . Excepto un catalán separatista , que me pareció despotricaba un poco de lujo; porque estaba lucio y tranquilo y ganando mucha plata. La prosperidad material de Barcelona (el progreso en estos siete años que no la he visto) es visible y asombroso.


Digo lo que vi: la política extranjera no me interesa; y la misma política argentina es ahora extranjera para mí.


Tengo la impresión que los españoles tiene que ser gobernados por una dictadura, por la razón (circunstancial o esencial, no me meto) de que son ingobernables de otro modo; (la teoría formulada hace un siglo por Donoso Cortés: “o la dictadura del sable o la dictadura del puñal, elijan”). Y que deben dar gracias a Dios de que les haya caído un “sable” honrado.


Todo ser hispánico necesita una disciplina bien fija; todo hombre actual, en realidad de verdad. Franco es necesario en España… y es mejor que Prim o Espartero, como lo confiesa el mismo Barea, su enemigo personal. El español actual necesita esa disciplina fija; y lo demás son cuentos. Me acuerdo de los curas españoles que encontré en Londres, incluso el canónigo M… Me hacían exclamar con asombro: “¡pero estos españoles no respetan nada! Son demasiado inteligentes”. Parecerían carecer de todo sentido de la jerarquía y la sumisión, por lo menos en la parla… abundante siempre. “¿Qué valores respetan estos?”.


Los curas españoles –topé con seis en el temible hotel eclesiástico – parecen que fueran a Lourdes para: 1- criticar las costumbres y la “inmoralidad” del país vecino; 2- quejarse de todas las personas de los “gabachos”; 3- convencerse que es mejor el “Pilar de Zaragoza”, cosa que ya sabían de antemano. Curas turistas, en fin ¿Qué se puede esperar de un cura turista? “Cura viajero, ni misero ni misero”.


Dictadura, ecco. Pero las teorías acerca del “gobierno absoluto” que oí y leí en España (a saber, que “siempre han sido ingobernables de otro modo”) pueden quizá disimular un grave equívoco: el de identificar a la antigua “Monarquía absoluta” con la de los Reyes católicos (que no era absoluta en absoluto), con las dictaduras modernas, que son una cosa distinta: es decir, “modernas”, ya está todo dicho. Otra época; otras cosas.


La antigua Monarquía era, ya está dicho también, “católica”; el mundo actual ya no es católico. Para poder resucitar a Fernando e Isabel habría que resucitar al mismo tiempo la Iglesia del siglo XV y la fe del siglo XV. De manera que el Generalísimo Franco no es Fernan- do. Creo que personalmente es más honrado y mejor hombre que Fernando de Aragón; pero como “generalísimo” nones. No puede serlo en nuestros días.


A pesar de todo esto, que es obvio, España representa en estos momentos un experimento del más tremendo interés: el último experimento. De que ese experimento tenga éxito o no (cosa que sólo la presencia de Dios conoce) depende nada menos que la posibilidad de la famosa “conversión de Europa” de que habla Belloc en The crise of our Civilisation- o lo contrario. Para mí, que en esto tengo una opinión extraña, de que España caiga o bien se levante, depende nada menos que la proximidad o el alejamiento del Gran Despelote- que lo teólogos llaman “Parusía”… Como dice el hijo mayor de Martín Fierro:


Diré lo que me parece:

o esa chispa prende y crece

o se viene el Anticristo.


Esto último no es ningún dogma de fe: como todo en este artículo. Creo que está todo. El que quiera más que lea el Diario de un viaje a Lourdes, cuando aparezca –si acaso hay algún editor que quiera cargar con él, cosa dudosa.


Postdata.- Me dice el amigo que primero me requirió: esto es personal y fútil, no es científico ni de provecho. Digamos, pues algo científico y de provecho.

Buenos Aires en cuanto urbanismo no tiene remedio si no es un terremoto o una gran medida estatal. La gran medida estatal sería hacer vitalicio al Intendente (el Rey lo nombra, sólo el Rey lo saca) y antes de asumir mandarlo a vivir dos años a Londres (nunca tres, atención). Tiene que saber bien inglés y llevar poca plata: si va con mucha plata no vale. Con poca plata tendrá que verlo todo, desde los “slums” hasta la Torre de Londres; y tendrá tiempo y ganas de aprender.

Si queda allá tres años –dice Miquelarena que “el que vive tres años en Londres, no puede vivir después en ninguna otra ciudad del mundo”…- no vuelve más.

Post-postdata.- La hicimos. Dice mi amigo que esto es más “personal y pueril” todavía.+


sábado, 8 de enero de 2022

 

Doctrina Política Nacionalista


LA REFORMA DEL ‘18 FORMÓ GENERACIONES UNIVERSITARIAS SUBVERSIVAS, QUE RELEGARON A DIOS Y A LA PATRIA, CONSOLIDANDO EL NEFASTO RÉGIMEN DEMO-LIBERAL, VIGENTE DESDE CASEROS, QUE SUBSISTE CADA VEZ MÁS AFIANZADO.

EL PENSAMIENTO DE GENTA ES EL MÁS IMPORTANTE APORTE A LA DOCTRINA POLÍTICA NACIONALISTA.

HE AQUÍ LAS PALABRAS MAGISTRALES DEL PROFESOR GENTA:


Jordán Bruno Genta.

LA GUERRA SUBVERSIVA EN LA ARGENTINA DE HOY.

(Tomado del libro “Principios de la Política”, Ed. Cultura Argentina, 1970, pg. 98 a 106).


Mientras escribíamos estas páginas finales, tuvieron lugar los trágicos sucesos que culminaron el jueves 29 de mayo último en la ciudad de Córdoba.

Se ha querido, se quiere todavía a pesar del desastre y de los atentados terroristas que se suceden impunemente, ignorar que estamos en guerra; en medio de una guerra subversiva, ideológica, total, cuyo objetivo no es la conquista territorial sino la conquista de la población por convicción o por intimidación.


El Imperialismo Internacional del Dinero a través del servilismo de los poderes públicos (Pío XI, Quadragesimo Anno), explota a los pueblos hasta explotar provocar una reacción de las víctimas que canaliza el Comunismo internacional, instrumento ideológico del poder del Dinero para la Guerra subversiva. El fin último será reducir a todas las naciones a la servidumbre irremediable del terror sistemático, bajo el gobierno universal de los señores del Dinero. Esto nos explica el hecho constante de que la alta Banca sea la que financia las revoluciones comunistas y la que asegura su consolidación y expansión. También es el poder que financia la propaganda de la Violencia subversiva y de la impugnación constante que implica masivamente a todos los medios de publicidad.


La crítica universal, negativa y demoledora ha pasado de la teoría a la práctica de la destrucción pura, sistemática e ilimitada. La furia nihilista desencadenada en Córdoba es una etapa de la Guerra subversiva destinada a destruir bienes materiales, a intimidar a la población y a superar a la represión policial; pero su objeto más importante ha sido medir la debilidad de la reacción militar de un Gobierno militar, o sea, el grado de desmovilización ética de las Fuerzas Armadas de la Nación.


Ninguna previsión, ninguna preparación mental, una reacción tardía, vacilante y blandengue que evidencia la crisis de autoridad y el temor de asumir la responsabilidad de medidas extremas frente a los francotiradores y a los piquetes de la destrucción.


El hecho más relevante y significativo en este drama de nuestra Patria, es la pavorosa crisis de autoridad que se extiende tanto al orden civil como al educacional, militar y eclesiástico.


El espíritu corrosivo de la Reforma Universitaria del Año 1918 –materialista, atea y apátrida-, ha minado a lo largo de medio siglo el principio de autoridad y el orden jerárquico, no sólo en la Universidad, sino en el Poder político, en las Fuerzas Armadas y en la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.


La Universidad crítica oficializada en la Argentina a partir de 1918, irradia a América Latina como un reguero de pólvora; ahora se extiende a todas las Naciones del Occidente cristiano. El joven franco-alemán Daniel Cohn Bendit es la personificación europea de ese espíritu reformista que hace más de 40 años tenía su expresión americana en el estudiante cubano Juan Antonio Mella.


En el mañana, cuando la América no sea lo que hoy es, cuando la generación que hoy pasa por las Universidades sea la generación directora, las revoluciones universitarias se considerarán como uno de los puntos iniciales de la unidad del Continente, y de la gran transformación que tendrá efecto”.


Y en la Cuba comunista de Castro, el entonces estudiante Mella es el rector de la Universidad de La Habana. Por otra parte, el Che Guevara, exaltado como héroe de la Guerrilla revolucionaria en América y Europa ha sido, tanto por su mentalidad como por su actitud existencial, una personalidad típica de la Universidad crítica de la Reforma de 1918.


La mentalidad reformista domina y regula a la Argentina oficial: gobernadores, educadores, magistrados, profesionales, empresarios, técnicos, periodistas e incluso los militares desarrollistas y los sacerdotes progresistas.


Dicha mentalidad se caracteriza por ser;


a) Materialista, en cuanto subvierte el orden de las cosas al conceder la primacía y valor determinante a la causa material, la más ínfima de las razones. No se explica ni el ser (esencia) ni la acción, ni el fin de lo que existe, sino aquello de que está hecho. Hace proceder lo que es superior y distinto de lo inferior e indiferenciado, la forma de la materia, el acto de la potencia, el fin de los medios, la cualidad de la cantidad, el alma del cuerpo, lo social de lo económico, la soberanía del número, la acción protagonica en la historia de la masa.

Mentalidad privada del hábito metafísico y teológico, no piensa según la categoría del ser sino según el devenir. Desconoce el arte soberano de la definición que se funda en las inmutables esencias y se inclina a verlo todo en el curso de un proceso, de una evolución, de una revolución sin fin. Nada permanece en el ser ni dura en el valor; no hay más que el cambio y un desplazamiento de todas las perspectivas.

Es una mentalidad que sólo reconoce un carácter transitorio y relativo a todas las concepciones y tablas de valores, a todas las especies y a todas las formas. Se complace en toda suerte de hipótesis evolucionistas, transformistas y progresistas. No soporta la idea de la eternidad de Dios ni de lo eterno en el hombre. Desprecia la lógica de la identidad como puramente abstracta, formalista y convencional. Tan sólo la dialéctica de la contradicción infinita es concreta y real.


b) Utilitaria y exitista, en cuanto confunde la verdad con la eficacia práctica, con el experimento logrado, con el éxito. No existe la Verdad para conocer, amar y servir; menos todavía la Verdad Crucificada por Amor, la Verdad ejemplar del Sacrificio. No hay más que las verdades útiles, las verdades para usar del cálculo y del experimento. Fuera del ámbito de la materia mensurable y operable no hay ciencia posible. La habilidad científica, técnica y manual abarca todo el ámbito del saber y de la Verdad. La política se resuelve también en una habilidad. No hay lugar para la Sabiduría ni para la prudencia; no tiene sentido para esta mentalidad que ignora a Dios y al alma inmaterial e inmortal.


c) Desarraigada, en cuanto es una mentalidad desvinculada de la trascendencia y de la historia, de Dios y de la Patria, sin universalidad ni nacionalidad.


d) Crítica, en cuanto es una mentalidad dialéctica, impugnadora, negadora y destructora que se aplica a la crítica despiadada de todos los principios, valores e instituciones de nuestra Civilización occidental y cristiana. En ugar de la esencia y del fin inmutable, considera el proceso universal e indefinido de todo lo que existe, fundamento de la revolución permanente.


La Universidad reformista en nuestro país y en toda América Latina, desde hace 50 años, prepara a profesionales técnicamente idóneos pero imbuidos en esa mentalidad materialista, exitista, desarraigada y crítica que acabamos de examinar. Se puede afirmar con estricta objetividad que es el vivero del Comunismo ateo y provee a la formación del Estado Mayor de las Guerrillas subversivas.

Por otra parte, el movimiento obrero se ha venido forjando y organizando en la conciencia marxista de clase explotada y alienada de toda humanidad, para la lucha de clases en contra de empresarios y patrones burgueses; pero sin la menor referencia al Poder Internacional del Dinero.


La Universidad reformista ha llevado su crítica nihilista permanente en contra de toda forma, de autoridad, de jerarquía y de orden existentes; ha envenenado el corazón de generaciones en un resentimiento feroz contra la opresión clerical, la jerarquía militar y en el exterior al Poder militar yanqui; por esto es que la defensa de la soberanía popular fue sustituyendo a la defensa de la Soberanía Nacional: las armas se consagraron a la custodias de las urnas primero, y después a buscar su justificación en la contribución al Desarrollo.


Y esa delegación de la Seguridad exterior que es una renuncia a la Soberanía, no nos sirve de nada frente a la guerra subversiva.


La política militar y de guerra que urge en la Patria, tiene que preparar la movilización total de la población y de los recursos disponibles para la lucha a muerte con el enemigo. Y lo primero es hacer fuerte a las Fuerzas Armadas en la conciencia de su misión histórica e intransferible: recuperar el señorío sobre todo lo propio y hacer de la Patria una tierra de señores.


Se trata de que los militares y civiles dispuestos adquieran una clara visión de lo que es esencial y para una existencia soberana y el servicio del Bien Común, así como los conocimientos indispensables para encarar y solucionar los problemas de la política nacional.


Deben ser formados y movilizados en la doctrina de Guerra Contrarrevolucionaria tanto en orden a la educación como en el Derecho y en la Economía. Y en esa doctrina debe inspirarse la Política de la Verdad, de la Justicia y de la Caridad.


La reconstrucción de la Patria en Cristo, exige el sacrificio en lugar del provecho, como fundamento de la empresa tal como ocurrió en el tiempo de Belgrano, San Martín y Rosas.


Tres son los objetivos básicos e impostergables que se deben conseguir a cualquier precio:


1º-: El cambio de la mentalidad ilustrada y dirigente en vista de restablecer el Sentido Común, la jerarquía de las causas, la trascendencia del Ser, el arte de la definición y la primacía de lo espiritual. Y en cuanto a la conciencia histórica urge superar el criterio populista que es forma de materialismo, por una interpretación jerárquica que devuelva a las personalidades ejemplares el papel protagónico de la Historia Patria, en lugar de atribuirlo subversivamente a las masas.


Es un deber de estricta justicia reconocer en “Año X” de Hugo Wast, una expresión magistral de auténtico revisionismo histórico y de espíritu objetivo al exponer y documentar que:


La Revolución de Mayo fue exclusivamente militar y realizada por señores… Fue militar, católica y popular, vale decir, correspondió a los anhelos profundos de los criollos ansiosos de gobernarse ellos mismos”.


En ningún momento plebeya; y fue aristocrática porque la hicieron verdaderos señores, que supieron imprimirle la impronta de su cultura, con un señorío que no apostató de su Credo ni de la historia de España, de la que ellos fueron y nosotros queremos seguir siendo continuadores”. (Pgs. 7 y 33).


Sólo así se podrá enfrentar y superar a la mentalidad materialista y subversiva de la Reforma Universitaria de 1918.


2º-: Una economía nacional para cubrir las necesidades de la población, por medio de una suficiencia de bienes de consumo distribuidos con justicia y espíritu de Caridad. Claro está que no podrá existir jamás una economía nacional al servicio del Bien Común, sino se libera de la servidumbre de la Usura Internacional.


3º-: La descentralización paulatina de la población, de la industria, del comercio y de los servicios en vista de la integración de las diversas regiones de nuestro inmenso territorio en el Estado Soberano, terminando con las monstruosas aglomeraciones urbanas como el Gran Buenos Aires. La actual distribución de la población, de la industria, del comercio y de los servicios documenta por sí sola que la política liberal en vigencia desde Caseros es un atentado contra el Bien Común, una traba del desarrollo y una expresión cada vez más flagrante de inseguridad.


Se comprende que la realización de este programa fundamental exige la participación activa y jerarquizada de todos los sectores de la población, incluidos el movimiento de la juventud y las organizaciones de los trabajadores.


Insistimos, una vez más, que sin el ejercicio pleno de la Soberanía ningún gobierno puede tener la necesaria libertad de acción para lograr las condiciones sociales del Bien Común y promover la Grandeza de la Nación.


La hora es avanzada, pero aun es tiempo si los militares argentinos, con la ayuda de Dios y la colaboración de todos los hombres de bien, se deciden a levantar a la Patria sobre la fortaleza de su ánimo y en el espíritu de la Verdad, de la Justicia y de la Caridad.+