domingo, 18 de julio de 2021

 

EL JUICIO UNIVERSAL Y LOS POLÍTICOS.

ARTÍCULO ESCRITO POR EL RECORDADO PADRE LUACES.

Es de fe que las almas de los que mueren reciben, según sus méritos, el premio o el castigo,  pero esto no puede acontecer sin un juicio previo, que se llama juicio particular. Esto ha sido definido por el Papa Benedicto y por el Concilio Florentino. Leemos en San Lucas: “Sucedió, pues, que murió el pobre (Lázaro) y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham, y murió también el rico y fue sepultado en el infierno” (16/22). “Y por cuanto los hombres les está establecido morir una vez, y después de esto, el juicio”. (Hebreos, 9-27).

Jesucristo en la Cruz le dijo al buen ladrón: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lu. 23-43). El Juez será el mismo Jesucristo”. “ Aunque el Padre no juzga a nadie sino que ha entregado al Hijo todo el poder de juzgar” (Juan 5-22). El juicio particular carecerá de toda solemnidad y aparato judicial.

También es de fe, además de este juicio particular habrá otro juicio llamado universal. El Símbolo de los Apóstoles dice: ”De allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos”, y el Símbolo Atanasiano añade: “A cuya venida todos los hombres han de resucitar con sus cuerpos y han de dar cuenta de sus propios actos”. Dice Santo Tomás: “Todo hombre es cierta persona singular y además parte del género humano, por lo tanto le corresponde un doble juicio: uno singular, que se verifica después de la muerte, y otro juicio que le corresponde por cuanto es parte de todo el género humano”. Dice San Mateo (25-31): “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria y todos los ángeles con Él, se sentará sobre un trono de gloria y se reunirán en su presencia todas las gentes, y separará a unos de otros, como el pastor separa a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a la derecha y  los cabritos a su izquierda”. Puesto que todos hemos de compadecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hubiere hecho por el cuerpo, bueno o malo” (2 Cor. 5-10).

Si todos, inmediatamente después de la muerte, hemos de ser juzgados por Jesucristo en el juicio particular, ¿porqué todos hemos de ser juzgados en el juicio universal? A esto responde así el Catecismo de San Pío X: “Hemos de ser juzgados en el juicio universal por varias razones: 1ª. para gloria de Dios; 2ª. para gloria de Jesucristo; 3ª. para gloria de los Santos; 4ª. para confusión de los malos; 5ª, finalmente, para que el cuerpo tenga con el alma su sentencia de premio o castigo”.

Ahora preguntamos: ¿cuál será en el juicio universal la confusión de los malos? A esto responde el Catecismo: “En el juicio universal será grandísima la confusión de los malos, mayormente la de aquellos que oprimieron a los justos o procuraron en vida ser estimados como hombres buenos y virtuosos, al ver descubiertos a todo el mundo los pecados que cometieron, aún los más secretos”.

¡Cuán grande será la confusión, no de los hombres privados, sino la de los hombres públicos que están constituidos en autoridad, al ver cómo defraudaron a sus súbditos que ingenuamente confiaban en ellos!

Entonces comprenderemos perfectamente porqué nuestros gobernantes anteriores endeudaron al país con una deuda tan enorme y en parte fraudulenta, y porqué nuestros gobernantes actuales quieren pagar toda esa deuda y aún la parte fraudulenta. “Cosas veredes, Sancho”.

 

Reverendo Padre Miguel Luaces, S. V. D.

QEPD

(Artículo publicado en el Boletín PATRIA, del Movimiento Nacionalista de Jujuy, en 1983).

  

 

LAS DROGAS CAMPEAN SOBERANAS.

En las clases que dictaba el profesor Genta en su domicilio, a fines de la década del ’50, mantenía la esperanza patriótica de la restauración de la Patria encabezada por las Fuerzas Armadas, puestas al servicio de la Soberanía nacional.

Por lo cual, me sorprendí, leyendo en su magnífico libro “El asalto terrorista al poder”, con sus clases póstumas dictadas durante 1973, sus admoniciones a los Altos mandos del Ejército, sometidos a los intereses de los gobiernos cipayos de turno, resguardando los privilegios y la corrupción, y olvidando su misión primordial y gloriosa de defender la Soberanía nacional. Hoy dia la actuación de las Fuerzas armadas empeoró, aventado las esperanzas que tuvo el profesor.

Por otra parte, hay que considerar que no vivimos en la época de Rosas, cuando era decisivo el valor personal que entonces sobraba, en los enfrentamientos bélicos. Mientras que actualmente la técnica prevalece y el valor se disimula.

 Para luchar por la Soberanía, deberíamos enfrentar a los misiles de las potencias del mundo y a los intereses traidores de los cipayos ‘nacionales’, liberales, masones  y marxistas. Pero nuestras FFAA están inermes, desvalidas y desarmadas. Ni siquiera los podríamos rociar con aceite hirviendo, porque es caro y está escaseando. La disparidad es absoluta.

Una decisión bélica obliga a meditar profundamente. antes de largarse con una pizca de posibilidades de triunfar. El  Ejército tampoco  está capacitado mentalmente para sobrellevar un enfrentamiento, luego del eficiente lavado de cerebro realizado en las Academias militares por profesores liberales y marxistas de la Universidad reformista. Y menos aún se vislumbra la aparición de un verdadero Caudillo que lo soliviante y dignifique.

¿Para qué armas, entonces? ¿Acaso las FFAA justifican su existencia desfilando con uniformes de 1810, o pintorescos cambios de guardia? (Imitando la payasada inglesa para que los abribocas aplaudan a la ‘virtuosa’ reina)  ¿Ni siquiera vestidos como Colorados del Monte? ¿Veremos algún día, un espectacular desfile al estilo ruso con soldados argentinos armados hasta los dientes y miradas estremecedoras, mostrando que alguien vela por nuestra Patria?

Por lo tanto, para sobrellevar esta desgracia, antes de quedarse de brazos cruzados, podrían enfrentar a una mafia extranjera que está acabando con la juventud argentina; un enemigo satánico fomentado por las potencias progresistas. Una nueva guerra anglosajona del opio, para reblandecer el espíritu bélico de los soldados, amodorrar a los pueblos y dominarlos fácilmente.

Evidentemente es una misión subalterna a la defensa de la Soberanía política, pero se recuperaría la soberanía moral, cortándoles las alas a los buitres que mercan con drogas, salvando de la muerte a nuestra juventud. Claro que se les vendrá el mundo encima, pero nuestros muchachos merecen el sacrificio, y el Ejército pagaría, en parte, su deuda con la Nación.+                

sábado, 17 de julio de 2021

 

 La libre navegación de los ríos argentinos.

La libre navegación de los ríos fue un intento para desmembrar la integridad territorial argentina, planteado durante el gobierno del general Rosas. Los unitarios pretendían, por supuesto, que las flotas sitiadoras del puerto de Buenos Aires, penetren libremente al interior del país, vía Paraná, comerciando directamente con las provincias litoraleñas; obviando los altos intereses nacionales de la Confederación. Como no podían contra Rosas, a los imperialistas los movía una intención política solapada, vigente aun hoy día:  . desmembrar el territorio nacional, para dominar fácilmente un conjunción de pequeños Estados indefensos.

La excusa que argüían era simplemente comercial, pero ocultaba intenciones políticas. Los comerciantes mesopotámicos inescrupulosos, actuaban de acuerdo a lo escrito en una carta, citada por Irazusta, del secretario de Estado mendocino dirigida a Baldomero García, el 13 noviembre 1845: “Los comerciantes… no se fijan si el gobierno debe conservar su dignidad aun a costa de los mayores sacrificios. Lo que quieren es que haya comercio; nada les importa lo demás”.

Además, el peligro político estaba latente. Lo comenta don Vicente Sierra (Historia Argentina  t, IX, 445 sgs.):  “Dichos ríos eran rutas que las unían a todo el mundo, por lo mismo una tentación de autonomía y hasta de total independencia del resto de la Confederación, puesto que el localismo era para ellas un sentimiento tanto o más agudo que el nacionalismo”.

Esos cipayos, teniendo grandes intereses personales, comerciales y políticos en juego, exigían la libre navegación internacional. Como es sabido, incluso Urquiza se enriqueció exorbitantemente comerciando pérfidamente con los unitarios de Montevideo, proveyendo carne fresca a los buques que sitiaban el puerto de Buenos Aires. Si este personaje traicionaba a la Confederación, todos los comerciantes se sentían justificados para imitarlo.

Don Juan Manuel, acompañado de Arana, se opuso terminantemente con su diplomacia estrictamente nacionalista, no porteñista sino nacionalista, pidiendo sacrificios personales hasta el fin del bloqueo. Él, sus colaboradores y los patriotas que lo seguían a muerte  tenían una visión nacionalista de la política argentina, que los impulsaba defender la Patria sobre todos los intereses personales mezquinos. 

El profesor Genta (Correspondencia entre San Martín y Rosas 1950, pg.10) dice que, como correspondía, Rosas se atuvo a los Tratados vigentes:

 “El Convenio Arana-Southern en su artículo primero, establece que el gobierno inglés se obliga a evacuar definitivamente la isla de Martín García, devolver los buques argentinos de que se había apoderado y a saludar el pabellón de esta Nación con una salva de 21 cañonazos; y el artículo cuarto, reconoce que la navegación del río Paraná es interior y que está por lo tanto sujeta únicamente a las leyes y reglamentos de la Confederación Argentina; y reconoce que la navegación del río Uruguay es común y está sujeta a la reglamentación de las Repúblicas fronterizas del mismo”

Luego de Caseros triunfa el espíritu masónico entregando la soberanía nacional, al caducar la diplomacia argentinista. Comenta don Julio Irazusta (Ensayos Históricos, ed. La Voz del Plata, pg.29):

“…irreparable fue la pérdida sufrida por el espíritu nacional al faltar entre sus representantes más calificados quien recogiera en un sistema intelectual coherente las enseñanzas deducibles de la diplomacia de Rosas, tan admirable en su firmeza como por su irreprochable base de confraternidad inter-americana y justicia con todas las naciones”.

Actualmente, podríamos sintetizar este problema diciendo: manos delictivas continúan ofreciendo sobornos corruptores, para acentuar su predominio sobre el país, exigiendo la libre navegación; y las manos delictivas del Régimen ansían recoger dólares a manos llenas, bajo poncho, aun a cambio del despedazamiento del país. Los personajes se suceden, y la tozuda traición liberal se repite, hoy como ayer.

*Nota: El camarada Alejandro Biondini, de Frente Patriótico, publicó en su canal una charla con datos y una interpretación nacionalista muy interesante sobre este tema.

martes, 6 de julio de 2021

 

ODIO A ITALIA

De los protestantes y masones, por Romana y por Católica.

Fui con mi esposa a conocer Italia hace ya varias décadas, ¡Cómo turistas!, pero no inmersos en esos rebaños que organizan las Agencias llevando a los turistas de un lado para otro sin detenerse para admirar y soñar; tan humorísticamente descriptos por Julio Camba,  pues llegamos ‘a la buena de Dios’, para conocerla, caminarla, admirarla,  arrostrando  imprevistos.

Llegamos exultantes de entusiasmo por los siglos de romanidad que alentaban en nuestra alma; que de ninguna manera menoscababa nuestro amor por la argentinidad. Porque si España es la madre de nuestra Patria, Roma es nuestra nonna, la genitora única e inigualable; y gracias a ellas los argentinos estamos enraizados  en Grecia y en la Historia universal, desde la Creación.

¡Pero cómo nos decepcionamos al sufrir en contacto con tantas miserias humanas! ¡Y cuántas maravillas de insuperable arte antiguo nos fascinaron! Obras que hoy día, próximos ya a la divinización humana, según vaticinan los ‘amos del mundo’, ningún artista sería capaz ni siquiera de emparejar, por carecer de conocimientos técnicos, de sentido común, de inspiración poética, de amor a la Belleza con sacrificio fecundo, de humanidad, en suma; mercantilizados, dolarizados, infructuosos.

¿Cómo no advertimos al partir, que viajaríamos hacia un mundo moderno y globalizado, protestantizado y mamonístico? Un mundo materializado corriendo tras el dinero. El mundo creado por Hollywood, ensuciando Italia.

 Cuando niño, criado en una familia que aun conservaba el espíritu, las costumbres y  el idioma italiano, aunque todos ya éramos tan argentinos como los  de “pura cepa”. Era, como tantos inmigrantes que llegaban con el corazón vacío para llenarlo de amor a la Patria que los recibía, más íntegramente argentinos que muchos personajes de familias ‘tradicionales’ de la oligarquía liberal.

Por ese entonces, hace ya tantos años que aún no existía la televisión para atontar la imaginación de  los niños, uno de mis  entretenimientos era  contemplar las postales que, en blanco y negro, o en sepia,  quizá un  tanto borrosas, en las primeras décadas del siglo XX, nos habían enviado nuestros parientes desde Italia.  Las miraba extasiado, buscando, inclusive con una lupa, el gesto de los rostros, los detalles de los vestidos,  todo lo que me diera idea de cómo se vivía en ese entonces. Soñaba que yo estaba entre ellos, viviendo una aventura en esa Italia que tanto admiraba.

Hoy día, los documentales de la TV nos ofrecen imágenes perfectas de esos mismos sitios, con todos los detalles descubiertos, que de ninguna manera exaltan la imaginación. Imágenes fugaces que nos abruman sin enraizarse en nuestro recuerdo.

¿Dónde quedaron los típicos personajes que vivían en las postales? ¡Qué ingenuidad la nuestra, que decepción! Murieron arrasados por los nuevos tiempos. Imposible imaginar la discordancia entre uno y otro estilo de vida. Los pueblos y ciudades maravillosas se mantienen, pero los que hoy allí habitan  son bárbaros tecnócratas. Ya no viven allí, sólo los ocupan. Para lucrar con ellos.

En las grandes ciudades, Milano, Torino, Nápoles, la arquitectura inigualada, el urbanismo nacido espontáneamente; esculturas, monumentos, teatros, catedrales. También mi curiosidad observaba los primeros autos que se inventaron; los caballeros señoriales, sombreros y bastones, ostentando elegancia, dignidad, platicando en los cafés, en las populosas galerías. Los canillitas sonrientes, y los vendedores ambulantes en sus carritos. La vida era plácida, el tiempo regulando la lentitud aparente, física, que aceleraba la imaginación y la inteligencia; y por supuesto, y sobre todo, las bellas damas distinguidas, ataviadas con sus sombreros, sombrillas, guantes y esos vestidos tan cubiertos que incitaban a imaginar la belleza que cubrían; porque aún el desnudo promovido por el mundo anglosajón, como toda la basura cultural que nos asfixia, se desinteresa del interés estético por la belleza femenina insinuada.

Ya ni en los pueblos y caseríos se admiran esas bellas campesinas ataviadas con sus vestidos regionales tradicionales ¿Ni los rudos ‘contadini’ que saludaban al paso; la alegría de los bailes y canciones populares; la pobreza sobrellevada con dignidad; las pensiones populares, si, aún con chinches en los colchones; las carretas y las diligencias que molían los huesos tronando sobre el adoquinado, o en medio del polvo de los caminos; el vino patero y la ’minestra’ casera que restauraban la vida; la Fe de los curas y de todos, pues la Fe sustentaba la vida; y en los iglesias la Santa Misa de siempre?

No era una vida confortable, tecnificada  y masificada, como la de hoy día; era una creación auténtica, familiar y católica; una vida  plasmada con amor durante siglos,  que ya nunca volverá.

El gusto de todos por ostentar dignidad, elegancia, por respeto a sí mismo y al prójimo.; porque la vestimenta, y las actitudes, los ademanes, tienen un significado cultural, por supuesto. Años atrás, luego de unos 20 años de ausencia retorné a Buenos Aires y me escandalice al encontrarme  en  otra ciudad  a la de mi nacimiento, sucia,  desgarbada y resentida... Ya sin interés en mostrarse bien vestidos y aseados, demostraba que la democracia había arrasado con esos valores culturales y estéticos.

Actualmente, Italia y roda Europa viven de un legado de arte esplendoroso; Italia es un Museo y vale como tal. Un Museo donde ya al entrar te transforman en billete de dólar, y te sonríen falsamente de acuerdo a los que tengas.

Los masones que gobiernan la Unión Europea, repudiando al cristianismo y odiando a la Iglesia, para ser honestos y consecuentes –lo que es pedir imposibles-, ¿por qué no reniegan también del arte inspirado por ese cristianismo que aborrecen, inspirado en una Fe absolutamente contraria a la ideología masónica, quedándose sin los dólares que aporta el turismo?

Italia perderá lentamente su personalidad única a través de los siglos. A medida que se erosionen sus obras de arte y desaparezca la Fe cristiana. ¡Adios, pobre Italia de mis antepasados! ¡Suplantaron tu espíritu fundador, romano y cristiano, con el ecumenismo ateo e indiferenciado, masónico y protestante, del culto al dinero!+ 

 

A FUERZA DE GOLPES LOS LLORONES SE HACEN HOMBRES.

Contaba el Padre Castellani de un pordiosero, degradado como una ominosa piltrafa llorosa, a quien un señor se propuso salvar con un método un tanto brusco, pues le propinó tal desalmada paliza que, de manera imprevista, saliendo de los más recóndito y perdido de su humanidad, el deshecho se irguió como animal herido y la emprendió a golpes contra su salvador. De víctima se convirtió en victimario. Así le salvó la vida, y el la recuperó, trabajó y hasta tuvo una buena familia.

Me recuerda a un personaje muy semejante, pordiosero de la política, sentado en el mismo sillón que usurpó B. Rivadavia, y con el mismo genio y figura de este entreguista y destructor. Pero con una particularidad: en vez de la soberbia del ‘iluminado’, exhibe un rostro de llorón, de acabado, de impotente, incapaz siquiera de atender un quiosco de golosinas. Ambos indignos de gobernar un país.

Si este llorón conservase algún rastro de dignidad y patriotismo, debería llorar por su falta de hombría al no decidirse a gritarle ¡BASTA! a los que lo manejan como a una marioneta, a la ladrona nativa, y a los imperialistas del norte.

Pero quizá tenga naturalmente alma de esclavo resentido, y necesita ser mandado, y obedezca mansito y llorón, besando el látigo que lo obliga. Aunque, además de su genio natural ¿No actuará como un pelele desde que le cayó encima una tragedia familiar tan aplastante que a nadie se la deseo, aunque él públicamente manifiesta que es una gracia de la que se siente orgulloso? Sólo Dios lo sabe.

Lo cierto es que carece de vida espiritual y familiar, de integridad moral, de honestidad política, abandonado en una existencia arrastrada sin Dios y sin Patria, envuelto en mentiras y en demagogia barata; contagiando su miseria y deshonor a la Nación entera. mientras proclama a los 4 vientos que todo va viento en popa.

De cualquier manera que sea, si unos golpes bien dados no alcanzaran para moralizarlo, sacándolo del  pozo de ignominia, tal cual le ocurrió al pordiosero, del cuento del Padre Castellani, ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¡Dios salve al pueblo argentino!

Mientras tanto, ¡Fuera llorón! ¡A llorar a la Iglesia, que falta te hace!* 

 

REVISIONISMO HISTÓRICO

¡¡¡ SACRILEGIO !!!

Que Hace Llorar de Indignación.

PADRE LEONARDO CASTELLANI

“… Nuestros próceres no partieron siquiera a buscar una patria que tenían delante: partieron a buscar una ideología. Pepe Rosa lo repite siempre y con mucha razón: a nuestros ‘liberales’ del ’53 se le daba una soberana higa de la Argentina que estaba allí, los hombres de carne y hueso, la tierra dura de Martín Fierro, los gauchos negros mestizos, morenos soldados, arrieros, meseros, frailes, modesta clase media y nobles familias solariegas y caudillos naturales: prosaicos seres, pero existentes desadornados de los oropeles y zarandajas de ‘la Francia’.

“Todo eso lo daban y lo entregaban por una ideología ‘universal’, que es una cosa que no existe, un ‘ente de razón’. En el fondo entregaban el país entero y verdadero por saciar su desapoderada vanidad de ‘hombres cultos’, de ‘hombres progresistas’.

“Los que hoy día están entregando otra vez el país POR DINERO vienen directo de los lomos de aquellos otros, sus adúlteros genitores; verdaderamente ‘lomos negros’.

“Este es el SACRILEGIO. Por el Dios vivo y verdadero –que vive en el cielo, en la tierra y las almas de los hombres- se hicieron un ídolo sin sustancia, un ídolo de papel inflado y rellenado con su inconmensurable vanidad, hediendo humo; con las sobras de sus adjetivos abstractos, se fabricaron ídolos más vacíos que Moloch, más crueles y vacuos que Baal-Moloch.

“Nuestra ‘tradición liberal’ es todo lo contrario de una tradición; es un revestimiento externo impuesto por la violencia, estuco amasado en sangre, que por suerte grande no penetró nunca del todo en el pueblo argentino; aunque lo desconcertó, empobreció y degradó. Me basta mirar este bloque de 72 familias donde vivo para averarme que el pueblo argentino (porteño almenos) está ‘laicizado’. Y ‘enchinchado’. Esta impotencia, amaricamiento y blandenguería de ahora no es argentina ni española; los españoles son más bien DEMASIADO recios. Esto no es siquiera francés. Esto es SUB-BESTIA…”

 

De:  “Notas a caballo de un país en crisis”.

sábado, 3 de julio de 2021

 

Tengo el gusto de presentar un artículo publicado en el blog de nuestro excelente camarada tucumano, relativo a un tema de realidad indiscutible que atañe a nuestra salvación.

EL MIEDO Y RECHAZO AL REGRESO DE CRISTO                                     Augusto TorchSon

Cada vez es más frecuente encontrar en el ambiente católico conservador y hasta tradicionalista, un rechazo rotundo y una inocultable molestia al considerar como posible la cercanía de la Parusía. El padre Leonardo Castellani decía que creer que Cristo regresaría en miles de años, es lo mismo que considerar que no regresará nunca. Y así empeñó una gran cantidad de su producción literaria a demostrar como los tiempos que se viven pueden adecuarse perfectamente a las previsiones divinas para el retorno de Nuestro Señor.

Si los católicos conservadores, es decir, los que defienden el “status quo” de la falsa iglesia hoy gobernante, se lamentan del mundo actual al que equiparan con una nueva Sodoma y Gomorra; y los católicos tradicionalistas que reniegan de la apostasía reinante en toda la jerarquía eclesiástica actual, pero coinciden en la última consideración; entonces ¿por qué rechazar con tanta vehemencia la cercanía del Regreso glorioso de Nuestro Señor Jesucristo, único remedio al humanamente invencible Nuevo Orden Mundial hoy reinante? Si la esperanza máxima y repetida por los católicos en cada Padrenuestro, es la Venida a nosotros del Reino, ¿por qué seguir anhelando, esperanzas puramente mundanas y contingentes y no la trascendente por excelencia? Muchas veces repetimos en ésta página el sinsentido de considerar que Dios al tener el poder, va necesariamente a suscitar guerreros o apóstoles que venzan el actual poderío de los medios publicitarios, políticos y represivos de la elite judeomasónica que domina a todos los gobiernos del mundo, ya que esto implicaría una intervención Divina que tuerza las corrompidas voluntades de casi toda la humanidad, haciendo del milagro una situación de regla y no de excepción; y de ser así, volcada la humanidad por coacción divina hacia el Creador, y no por la voluntad libre; ¿Cómo no considerar que a lo que se está aspirando es un verdadero paraíso terreno?

He ahí la más absoluta de las victorias judaicas en la mentalidad católica. La búsqueda de la cristalización de las promesas mesiánicas solamente en lo material y en el orden temporal.

El judaísmo no aspira a un sentido trascendente de la vida sino a esa victoria temporal y material sobre sus enemigos, que de hecho por el poder de la usura están consiguiendo. Quieren ese paraíso terreno en el cual los “goyims” (no judíos o ganado según ellos), sean sus esclavos, y esto lo esperan confiando en su código sagrado, el Talmud. Pero promueven el sentido materialista de la vida a esos mismos “no judíos” a fin de atarlos a bienes de los cuales ellos son dueños y así poder subyugarlos. El Islam por su parte, considerado justamente como “espada de Israel” fue adoctrinado para buscar en el Paraíso, goces puramente mundanos, como el goce sexual de vírgenes que después de ser “usadas” regresan a esa condición anterior para mayor placer del beneficiado por Allāh, y así son capaces de los más terribles crímenes en la búsqueda de tal recompensa supuestamente “divina”.

 Volviendo a la cuestión parusíaca, se aduce para confrontarnos que sólo el Padre sabe el día y la hora del regreso de Cristo y se nos acusa de pretender profetizar el momento preciso, cosa que nunca hicimos. Sin embargo, dicho argumento puede ser usado perfectamente para quienes lo esgrimen, ya que ellos tampoco pueden asegurar que faltan miles de años o muchísimas generaciones para ese liberador acontecimiento, y si decidimos estar preparados, y esto sucede en miles de años, de cualquier manera nos veríamos beneficiados, al contrario de lo que podría suceder a los incautos que se relajan ante un tan probable panorama esjatológico. 

Castellani, para aclarar la situación, enseñaba que las profecías contenidas en la Revelación Pública no podían ser tan oscuras hasta llegar al punto de ser indescifrables, porque en dicho caso, no habría ninguna necesitad de que estuvieran en las Sagradas Escrituras, y de darse dicha situación, solo podrían considerarse estas profecías como una humorada de Dios que estaría transmitiendo a los hombres lo humanamente indescifrable. 

Pero supongamos que éste mundo puede seguir evolucionando técnica y “espiritualmente” como supuestamente lo hace hasta éste momento, según nos dicen los optimistas ¿qué podríamos esperar para dentro de 50 años? Teniendo en cuenta el actual grado de perversión de las sociedades, el progreso de la ciencia para ofrecer mayores posibilidades de extremar el hedonismo, el nihilismo, ¿cómo podemos pensar que pueda existir la gracia en donde la pornografía sea mostrada en las escuelas públicas a los niños? Tengamos en cuenta que hoy ya se enseña como parte de lo que se denomina eufemísticamente “derecho sexual de los niños” y “educación en ideología de género”, y está actualmente en progreso en las curriculas escolares promovidas en el mundo entero por la UNESCO; pero imaginemos esa evolución en 50 años. Si hoy en todas las tapas de los diarios “conservadores” encontramos a mujeres (y sodomitas) mostrándose impúdicamente, o contando cual prostitutas, sus más  vergonzosas intimidades, ¿qué podríamos esperar  muñecos sexuales, con una similitud increíble con una persona real, ¿qué podríamos esperar cuando la ciencia siga avanzando en ese sentido? Si hoy se considera un “gran avance científico” a las técnicas de fertilización artificiales en las cuales se descartan la mayoría de los embriones utilizados, o se los mantienen congelados por tiempo indeterminado ¿cómo creer que las prácticas multiabortivas pueden generar una sociedad más justa y sana?  

Probado está, que la ciencia hoy ayuda al hombre en sus posibilidades a pecar más fuertemente, por lo que en ese pretendido “avance espiritual” que hoy se predica especialmente en la neo-iglesia bajo forma de tolerancia misericordiosa; la dirección a seguir por el neocatolicismo debe dirigirse necesariamente hacia el protestantismo de Lutero, ya que de ese modo se podría seguir el consejo del monje maldito al decir “Peca fuerte, pero ten fe más fuerte todavía”. De esa forma se puede conciliar el considerarse una persona “católica” manteniendo la conciencia tranquila. Y es así que hoy como resultado, tenemos como proféticamente lo predijo Castellani, al cristianismo sin Cristo de la época del Anticristo. Cristianismo filantrópico antes que espiritual, antropocéntrico antes que Cristocéntrico. 

El tema es que, si realmente creemos en el dogma fundamental de “Extra Ecclesiam nulas salus” (fuera de la Iglesia no hay salvación), y sabemos que el catolicismo está en franco e irreversible retroceso, especialmente en los países que se consideran a sí mismos civilizados y del “primer mundo” (ejemplo son los países nórdicos que tienen un grado casi absoluto de ateísmo), si es que de la cada vez más escasa cantidad de católicos, se cuentan como practicantes a una cantidad muy inferior al 20%, y de ese porcentaje sabemos que quienes acuden a Misa dominical, no consideran como pecados mortales la contracepción, las relaciones sexuales fuera del matrimonio, la masturbación, la homosexualidad, el aborto, y un largo etcétera de cuestiones que quedan libradas a la consideración subjetiva del “fiel” o las torcidas enseñanzas del párroco, el obispo, cardenales y hasta del “Papa”; y si es cuestionado el mismo dogma antes mencionado, ya que el Concilio Vaticano II lo hizo ambiguo para estirarlo o interpretarlo “inclusivamente” para dejar atrás la supuesta “rigidez preconciliar” ¿Cuántos entonces estarían en condiciones de salvarse? Conviene repasar el trabajo de San Leonardo de Porto Mauricio: “El pequeño número de los que se salvan”, donde, como el título esperar que suceda en ese sentido en 10 lustros? Eso por no hablar de la TV. Si hoy se anuncia la construcción de muñecas (o

la cantidad de “católicos” que se salvan, y eso teniendo en cuenta que este santo realizó dicha prédica en el siglo XVII, donde no sólo la corrupción moral era inmensamente menor, y todavía existía la Cristiandad, sino que además se conservaba a diferencia de hoy el orden natural en las sociedades.

 Como sostuvimos, las hodiernas sociedades están descompuestas por lo mismo que siguen buscando en mayor medida, “libertades”, “derechos”, pero sin las correlativas obligaciones y límites en su ejercicio. Y esto solo se consigue con la democracia, satánico régimen, por el que abogaron hasta los Papas del preconcilio, sin entender (queremos creer) que la misma implica la radical negación de la existencia de un Dios que al ser Creador, también es Legislador; ya que en dicho régimen, son los hombres quienes deciden lo que es bueno y lo que es malo por la fuerza del número, más no de la verdad misma, o sea, por mayoría de votos; reeditando el atroz pecado de Adán y Eva de querer ser como dioses. Y hoy el mundo democrático podría expresar como lo hizo el personaje de la obra de Gustave Thibon que pretendía la inmortalidad terrena del hombre: “El Dios del Génesis sabía lo que hacía al prohibirle al hombre probar del fruto del conocimiento, para así impedirle ser señor del cosmos”

 Entonces, si tenemos el convencimiento de que lo que realmente importa en la vida de cualquier persona es salvarse, y esta situación resulta indiferente a la inmensa mayoría de la humanidad; para los pocos creyentes que tienen que vivir oprimidos por esta dictadura de la búsqueda interminable de los goces sensuales, que es hasta coactivamente impuesta por los estados como promoción de “derechos humanos”, ¿cómo no considerar como liberadora a la Parusía? ¿cómo no anhelar el retorno en majestad y gloria de Nuestro Señor para rescatar a nuestros hijos del ambiente tan perverso en el que les toca crecer?

La respuesta parece ser, que el miedo a los dolores de parto que son previos al mayor y más maravilloso acontecimiento de la Historia después de la Encarnación del Verbo, esto es, su regreso; es mucho más grande que su anhelo a la restauración definitiva del Reino de Dios. Esto tiene que ver  específicamente con el miedo al sufrimiento y a realizar grandes sacrificios,  aunque sea en pos de un bien mayor. Ese miedo parece ser incluso mayor que el simple temor a la muerte, ya que el evitar el sufrimiento, lleva a los hombres a cometer todo tipo de atrocidades, incluso en la hora de la muerte misma. 

Pero lo cierto es que así como la Biblia tiene un Génesis que marca el inicio de la Historia, tiene un Apocalipsis que marca el fin, por mucho que lo rechace el “catolicismo” moderno. Y el mundo es finito; así como tuvo principio, tendrá un final. Y a pesar que muchos vean esto como una terrorífica noticia o posibilidad, en el contexto que antes mencionamos, nosotros la consideramos como liberadora, como el fin de la esclavitud del pecado, del peligro constante de la condenación para quienes perseveran no sin cierto temor, en un mundo hasta jurídicamente hostil a la práctica de la fe.

Si las advertencias de la Virgen en Fátima, en su primeras apariciones, solicitaba esencialmente la conversión de la humanidad para evitar una guerra peor que la que acababa de finalizar, cosa que de hecho no sucedió y las consecuencias fueron las predichas por Nuestra Madre Celestial; resulta ridículo creer lo que el Vaticano reveló en el año 2000 al sostener que el tercer secreto se refería al extraño atentado a Juan Pablo II, y que la Virgen había aceptado las consagraciones hechas a su Inmaculado Corazón, aunque las condiciones puestas por Ella misma no tienen nada que ver con lo que se hizo. Además de que ésta situación no coincide para nada con la visión del obispo vestido de blanco muerto en medio de muchos sacerdotes asesinados (según la previsión de la Virgen); e incluso consideramos esa cuestión como absolutamente secundaria en cuanto al requerimiento principal realizado por la Santísima Virgen María: “la conversión de la humanidad”. Y por más que se quiera contextualizar, justificar, atenuar lo dicho por el Cardenal Ratzinger, lo corroborado por Juan Pablo II o lo escrito por el cardenal Sodano, lo cierto es que la interpretación vaticana del tercer mensaje, resultó una inmensa mentira. No se puede sostener racionalmente que el mundo actual (o el del año 2000), en el cual es legal la sodomía, el adulterio, la pornografía, el genocidio de niños por nacer, y por sobre todas las cosas, del rechazo a la fe católica, única y verdadera; sea un mundo “convertido”.

En definitiva, quienes realmente se esfuerzan por vivir como buenos católicos, no deberían preocuparse ante la posibilidad de un pronto retorno de Cristo, sino todo lo contrario. La Parusía debe esperarse como consuelo ante las espantosas tribulaciones que nos tocan, y si es que no estamos turbados por los tiempos que vivimos, por la pasión de la Iglesia ante la descomunal apostasía; es que algo anda mal en nosotros. Y realmente debe considerársela como una buena noticia desde que Cristo fue quien dijo: “Más cuando estas cosas comiencen a ocurrir, erguíos y levantad la cabeza, porque vuestra redención se acerca”(Lc.21:28). 

Si solo Dios basta, significa que todo lo demás sobra, es contingente o tiene una importancia relativa o acotada a las circunstancias y representan un simple medio; y si Cristo vuelve y estamos en las condiciones debidas, ya no tenemos que esperar nada más porque no vamos a necesitar nada más. Por eso, si creemos que, “donde está tu tesoro, está tu corazón” (Mt.6:19-23), debemos dejar de amontonar tesoros donde hay polilla y herrumbre que corroe, y poner nuestra confianza en la ciencia, la técnica, o la buena voluntad de los hombres, para ponerla completa y absolutamente en nuestro Creador. Si estamos viviendo los últimos tiempos en sentido estricto (y así lo esperamos), la única previsión que nos debería preocupar sería, (como también decía Castellani) es que Dios nos agarre confesados.

Nacionalismo Católico San Juan Bautista.