EL PAPA ORDENÓ CUATRO
NUEVOS OBISPOS.
En You Tube leí algunas características personales de los
mismos, dando idea del criterio modernista del Papa yanky para seleccionarlos.
Algunos comentaristas mencionan que el error mayor del Vaticano II es la ambigüedad.
Ahora está claro que se la usó como subterfugio para ir demoliendo lenta, casi
inadvertidamente, la Tradición.
Luego de la posible beatificación del misionero español
en el Amazonas, nada nos sorprenderá. Uno de los elegidos por el Papa es un verdadero
galán de cine, sonriente, empilchado con saco y corbata; los restantes más bien
desaliñados, al “uso nostro”. En cuanto a las ideas para gobernar sus diócesis
todos coincidían en las ideas modernistas más avanzadas: diaconado femenino,
ecumenismo, apoyo al sínodo alemán, etc. Apertura y cambio a ultranza.
Es evidente, entonces, que la personalidad de los Obispos
que necesita imperiosamente la FSSPX, defensores de la Tradición milenaria y de
la sacralidad de la Religión, no condicen con el pensamiento papal.
¿Habrá leído el Papa yanky la Epístola de San Pablo a
Tito, donde recomienda las condiciones que deben tener los Obispos?:
“Porque es
preciso que el obispo sea inculpable, como administrador de Dios; no soberbio
ni iracundo, ni dado al vino, ni pendenciero, ni codicioso de torpes ganancias,
sino hospitalario, amador de los buenos, modesto, justo, santo, continente,
guardador de la palabra fiel; que se ajuste a la doctrina de suerte que pueda
exhortar con doctrina sana y argüir a los contradictores.
“Porque hay
muchos indisciplinados, charlatanes, embaucadores, sobre todos los de la
circuncisión, a los cuales es preciso tapar la boca. Que revuelven del todo las
casas, enseñando lo que no deben, llevados del deseo de torpe ganancia. […]
Todo es limpio para los limpios, más para los impuros y para los infieles nada
hay puro, porque su mente y su conciencia están contaminadas. Alardean de
conocer a Dios, pero con las obras lo niegan, abominables, rebeldes y
descalificados para toda obra buena”. (1/7 sgs.) .
¿Cumplirán estas exigencias los nuevos obispos nombrados
por el Papa? ¿Y la cantidad de obispos sedentarios que pululan en el Vaticano?
Y por fin el mismo León XIV ¿no debería escudriñar su conciencia para demostrar
sus verdaderas intenciones, que no parecen limpias ni puras, sino ambiguas y
confusas?
Lo “gracioso”, sorprendente y “malicioso” sería que la
draconiana intervención del Tucho negando la consagración de los obispos de la
FSSPX haya sido programada para que el Papa los ordene –contrariando sus
deseos-- apareciendo cubierto con una aureola de caridad benevolente. ¡Pero
esto yo no lo creo! ¿O sí?
La alternativa es drástica; tendremos buenos obispos
tradicionalistas de la FSSPX traídos por San Pablo, o los extraños obispos modernistas elegidos
por León XIV. +
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