martes, 10 de febrero de 2026

 

 

 

HOY COMO AYER

La diplomacia judía se limitó siempre a emplear argumentos y mandatos religiosos emanados de un  “Jehová” muy extraño, que envia órdenes irrefutables, que todos, judíos y goim deben obedecer sin chistar para evitar castigos durísimos. El exclusivo receptor e intérprete de los mensajes del “dios” judío en la tierra es, por supuesto, el 1º ministro Netanyahu. Como antes, durante siglos, lo fueron los rabinos. En esta situación histórica el mandato es: JERUSALÉN ES Y SERÁ PROPIEDAD EXCLUSIVA DEL ESTADO DE ISRAEL; SU CAPITAL INDIVISIBLE.

Las ordenes tienen siempre el mismo tenor: proteger y favorecer a Israel como pueblo elegido; eliminando hasta el exterminio a los enemigos que  obstaculizan la toma del poder mundial, esperando la llegada del mesías guerrero.                                                   

Un “dios” extraño, que mete miedo, imponiendo el “terror sagrado”,  matando y asesinando con saña diabólica como en Gaza ¿El Dios verdadero promoviendo el mal, la violencia y la injusticia? ¡Que Dios me perdone de sólo pensarlo! ¿Podría algún diplomático goim enfrentar mandaos tan contundentes llegados del “más allá”?

 Pero no alarmarse: el “enano fascista” me dijo que no sea ingenuo. Netanyahu no oye esas ordenes durante una somnolencia tras una buena regada de tinto. Las recibe directamente por teléfono desde LA AUTÉNTICA CAPITAL JUDÍA: WALL STREET, emitidas por un personaje siniestro que nada tiene de santo, donde reside el Príncipe del Mundo, al que obedece sin chistar.                                                                                                                             

El diario El Tribuno de Jujuy, del 15 marzo 1999 trae esta noticia:

 

JERUSALÉN SERÁ SIEMPRE DE ISRAEL.

JERUSALÉN (Reuter, Ansa, EFE y AFP). El gabinete del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu reafirmó solemnemente ayer que Israel asume su soberanía sobre el conjunto de Jerusalén.

El gobierno de Netanyahu adoptó una resolución que excluye la más mínima concesión, en especial sobre la parte árabe de Jerusalén anexionada en 1967. “Israel no aceptará jamás, cualesquiera que sean las circunstancias, la división y la internacionalización de Jerusalén, que seguirá siendo siempre soberanía exclusiva del Estado de Israel”; subrayó un comunicado oficial publicado al término del concejo de ministros.

“El gobierno de Israel reafirma que Jerusalén unificado en su totalidad es la capital del pueblo judío y del Estado de Israel”, añadió el comunicado.

Jerusalén oriental fue conquistada y anexada por Israel en junio de 1962 y en 1980 la Knsset (parlamento israelí) proclamó el cojunto de la ciudad “capital eterna e indivisible de Israel”, decisión que fue aceptada por la comunidad internacional.

Por su parte Netanyahu previno durante el consejo de ministros que “cualquier violación o intento de poner en entredicho a la soberanía israelí de la ciudad se enfrentará a una reacción enérgica e inmediata de nuestra parte”. El primer ministro y el jefe de la diplomacia israelí, dieron “instrucciones a las representaciones diplomáticas israelíes en el extranjero de lanzar una campaña de explicación sobre Jerusalén con la ayuda de las comunidades judías y los amigos de Israel en el mundo”.

El gabinete de Netanyahu quiso así oponerse a una declaración reciente de la Unión europea, que reiteraba su rechazo a reconocer la soberanía israelí sobre Jerusalén, incluido el sector occidental de la ciudad, donde Israel creó su capital inmediatamente después de proclamar su independencia en 1948.

La Unión Europa hizo referencia a una resolución de las Naciones Unidas de 1947, que considera a Jerusalén como una ciudad separada (“corpus separtatum”) y que tiene que ser administrada por la comunidad internacional. Sharon envió la semana una carta para protestar contra esta posición europea a Alemania, que este semestre preside la UE.-

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