HOY COMO AYER
La diplomacia
judía se limitó siempre a emplear argumentos y mandatos religiosos emanados de
un “Jehová” muy extraño, que envia
órdenes irrefutables, que todos, judíos y goim deben obedecer sin chistar para
evitar castigos durísimos. El exclusivo receptor e intérprete de los mensajes
del “dios” judío en la tierra es, por supuesto, el 1º ministro Netanyahu. Como
antes, durante siglos, lo fueron los rabinos. En esta situación histórica el
mandato es: JERUSALÉN ES Y SERÁ PROPIEDAD EXCLUSIVA DEL ESTADO DE ISRAEL; SU
CAPITAL INDIVISIBLE.
Las ordenes
tienen siempre el mismo tenor: proteger y favorecer a Israel como pueblo elegido;
eliminando hasta el exterminio a los enemigos que obstaculizan la toma del poder mundial, esperando
la llegada del mesías guerrero.
Un “dios”
extraño, que mete miedo, imponiendo el “terror sagrado”, matando y asesinando con saña diabólica como
en Gaza ¿El Dios verdadero promoviendo el mal, la violencia y la injusticia?
¡Que Dios me perdone de sólo pensarlo! ¿Podría algún diplomático goim enfrentar
mandaos tan contundentes llegados del “más allá”?
Pero no alarmarse: el “enano fascista” me dijo
que no sea ingenuo. Netanyahu no oye esas ordenes durante una somnolencia tras
una buena regada de tinto. Las recibe directamente por teléfono desde LA
AUTÉNTICA CAPITAL JUDÍA: WALL STREET, emitidas por un personaje siniestro que nada
tiene de santo, donde reside el Príncipe del Mundo, al que obedece sin chistar.
El diario El
Tribuno de Jujuy, del 15 marzo 1999 trae esta noticia:
JERUSALÉN SERÁ
SIEMPRE DE ISRAEL.
JERUSALÉN (Reuter, Ansa, EFE y AFP). El gabinete del
primer ministro israelí Benjamín Netanyahu reafirmó solemnemente ayer que Israel
asume su soberanía sobre el conjunto de Jerusalén.
El gobierno de Netanyahu adoptó una resolución que
excluye la más mínima concesión, en especial sobre la parte árabe de Jerusalén
anexionada en 1967. “Israel no aceptará
jamás, cualesquiera que sean las circunstancias, la división y la
internacionalización de Jerusalén, que seguirá siendo siempre soberanía
exclusiva del Estado de Israel”; subrayó un comunicado oficial publicado al
término del concejo de ministros.
“El gobierno de Israel reafirma que Jerusalén unificado
en su totalidad es la capital del pueblo judío y del Estado de Israel”, añadió
el comunicado.
Jerusalén oriental fue conquistada y anexada por Israel
en junio de 1962 y en 1980 la Knsset (parlamento israelí) proclamó el cojunto
de la ciudad “capital eterna e indivisible de Israel”, decisión que fue
aceptada por la comunidad internacional.
Por su parte Netanyahu previno durante el consejo de
ministros que “cualquier violación o intento de poner en entredicho a la
soberanía israelí de la ciudad se enfrentará a una reacción enérgica e inmediata
de nuestra parte”. El primer ministro y el jefe de la diplomacia israelí,
dieron “instrucciones a las representaciones diplomáticas israelíes en el
extranjero de lanzar una campaña de explicación sobre Jerusalén con la ayuda de
las comunidades judías y los amigos de Israel en el mundo”.
El gabinete de Netanyahu quiso así oponerse a una
declaración reciente de la Unión europea, que reiteraba su rechazo a reconocer
la soberanía israelí sobre Jerusalén, incluido el sector occidental de la
ciudad, donde Israel creó su capital inmediatamente después de proclamar su independencia
en 1948.
La Unión Europa hizo referencia a una resolución de las
Naciones Unidas de 1947, que considera a Jerusalén como una ciudad separada
(“corpus separtatum”) y que tiene que ser administrada por la comunidad
internacional. Sharon envió la semana una carta para protestar contra esta
posición europea a Alemania, que este semestre preside la UE.-
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