ARTE
DUODECIMA CLASE, DICTADA POR EL
PADRE FRAY MARIO PETIT DE MURAT
Nos mostró cuadros de Rafael, el círculo central dentro de un óvalo. Los
amarillos (¿en qué ambiente se vieron tales colores?) Todo es artificial,
hermosísimo.
Nos hemos metido en el corazón mismo del arte. El artista es espíritu recreativo, finísimo en percepción. Está
bañado de inspiración desde que nace. Es un error pensar que tal cuadro es
resultado de tal inspiración. Una obra maestra es conjunción de colores, formas…
¿Qué es lo que pone el artista en pasión creadora? La materia. El alma del
artista está visitada día y noche. Percibe como nadie destellos de belleza,
restos de la gran belleza del universo: en tal mirada, en tal línea, tal color,
en el drama del vacío que eso dejó al ausentarse.
El artista ¿es criatura puramente receptiva: recibió esto y debe trasladarlo
a la tela? Eso sería la muerte del arte. Parase delante de un árbol y copiarlo
es la muerte del arte. En un retrato el artista recoge datos del modelo, pero
lo termina dentro de sí. El modelo llega a estorbar en determinado momento. El
parecido es sólo el primer paso de la obra, lo esencial es el alma. El artista
tratará al modelo, buscará su carácter, que se traduce en aquel ademán, en
aquel tic que precisamente no aparece cuando está en pose y un día surge el
cuadro ¿Dónde estaba el Caballero del guante verde del Ticiano y el Caballero
del guante del Greco? Es algo genial, con dos colores: es como una sinfonía de Beethoven.
El verdadero artista ve nuestros rasgos como jamás los vimos nosotros. Al
dibujar descubre trazos que nosotros jamás notamos, la relación entre la boca,
los ojos y la nariz. El arte murió cuando el artista se limita a copiar el
modelo. La obra tiene que existir en el
artista ante todo. Los asirios fueron
los más grandes artistas respecto a los animales: jamás fueron superados. Los
hacían en momentos de lucha, de agonía. Los hicieron con una realidad de
movimiento maravillosa, pero analizando su obra se ve que todo es estudiado y
medido, llegaron a la conjunción única de tres elementos: el universo, la
materia y el alma del artista: cuando aquello se hizo espíritu de su espíritu,
cuando brota como palabra suya como brotó todo de Dios.
Un cuadro que es un retrato no es el alma del modelo sino el retrato de tal
persona más el espíritu del artista. El retrato del Cardenal hecho por
Velázquez es el Cardenal más Velázquez. Si lo toma Goya o Rafael hacen algo
completamente distinto y es el mismo Cardenal. La obra de arte brota del fondo
del alma del artista. La inspiración es algo profundo, hondo, que se fue
plasmando en su alma.
¿Qué jerarquía tienen los elementos que integran una obra de arte? 1º,- la inspiración: lo que la motiva,
le da su razón de ser: lo que es el alma para el cuerpo: 2º.-la ejecución: que sea fiel a esa inspiración y la realice. Un
artista puede tener gran inspiración y no tener técnica adecuada, llega a esta
r en una verdadera angustia. Otros: Spilimbergo, frío, sin alma, tiene mucha
técnica pero no inspiración: no tiene nada que decir. En grande está en el
mismo caso Picasso: es mago o demonio. Fue niño prodigio. A los 19 años ya figuraba
en los salones de París con dibujos acabados, extraordinarios. Su problema es
que no tiene alma. Conoce todo lo que ha
adquirido, pero su obra no tiene unidad. Van Gogo está henchido, la pintura
para él es un frenesí: a veces hacía tres cuadros en un día: ¡la armonía, la
música de esos paisajes! Descubre luces maravillosas en los cielos: ¡esas
estrellas rutilantes! Algo hermosísimo. Picasso hace muy bien lo que hace Van
Gogh, pero mejor lo hace Van Gogh. Hace muy bien cubismo, pero mejor lo hace Barnd.
Hace muy bien surrealismo, pero otros colocan en él la pasión que a él le
falta.
Lo esencial en una obra de arte es la inspiración, pero no lo es todo. La inspiración
es algo confuso, muy vasto. La cosa tremenda, el punto dramático, es como llevar
eso a la materia. ¡Qué distancia entre la inspiración y esos pomos de colores!
Es la parte ardua del artista.
El que se dedica a una copia visual
de la realidad está distante de la realidad y
el romántico que cree que basta la inspiración, está distante de la
obra, volcó su atención en lo que lo aleja de la obra, hace mimetismo, copia de
sus pasiones (esto se ve sobre todo en la música): no crea obra bella sino que
trata de expresar sus pasiones y de provocarlas en sus oyentes. La obra de arte
en sí no existe.
Repasando: tres
realidades que se conjugan: universo, materia y artista. Las tres activas
forman una unidad se funden en el alma del artista y la obra es una sola cosa.
Lo sustancial es la inspiración: esto echa abajo la escuela de los copistas.
Tampoco, como dicen los románticos, basta la inspiración. Son necesarias las leyes
que armonicen el mundo de la inspiración con la materia. *
(CONTINUARÁ)
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