ARTE
CLASE nº 13 Y ÚLTIMA, DICTADA POR EL
PADRE FRAY MARIO PETIT DE MURAT O.P.
[…] No hay arte plástico religioso antes de Cristo.
Ese artista que se guarda en el Palacio Ludocici (Afrodita saliendo de las
aguas) es algo admirable, obra maestra del arte arcaico griego. La inspiración
del artista es el nacimiento de una diosa. Para el hombre vulgar es una mujer
que representa la fecundidad, pero para los espíritus elevados la fecundidad no
puede plasmarse en una mujer: es el símbolo de la fecundidad de la naturaleza,
como Palatenea es el símbolo de la inteligencia, pero de la inteligencia como
fuerza de la naturaleza.
Ese trono Ludovici es obra maravillosa del arte humano, tiene algo de
re….., es la flor más fragante de la virginidad, son las dos doncellas que
asisten al nacimiento de Afrodita. Ella está como naciendo, deslumbrada, parece
una azucena, y todo se resuelven un delineamiento simétrico. Las doncellas
continúan la composición formando con los pliegues de su túnica como ondas de
manantial donde nace Afrodita. Los griegos casi siempre hacen nacer a la mujer
de las ondas de las aguas, sus pliegues se aprovechan para dar movimiento de
mar. Todo está en esa frescura de cosa nueva, el agua, todo. ¿Qué tiene que ver
esta Afrodita con las diosas de la corrupción de los tiempos postreros delos
griegos? Nada.
Afrodita es una doncella. El artista comprendió lo que es la cosa intocada,
virginal, pero no hay inspiración religiosa. Otro ejemplo: el Moscóforo llevando
un becerro sobre sus hombros, una de esas joyas que uno no se cansa de admirar:
es la transición entre el dibujismo fenicio y la blancura ática. No es de
inspiración religiosa. El artista sólo quiso hacer un hombre con un becerro,
nadie puede negar que es inspiración humana. No hay diferencia de inspiración
con la Afrodita. Comparemos estas obras
con el San Juan de la puerta de Chartres. Es de una vehemencia maravillosa.
Vayamos a la India. Representa a las sacerdotisas que eran bacantes,
mujeres de culto orgíaco, danzarinas y de las peores, bien exaltado todo lo que
puede ser carnal. Son más elevados los temas netamente humanos de los Hindúes
que los de las Pagodas, donde encontramos barroquismo, monstruos, la carne y la
tierra exaltadas, como pirámides recubiertas de estatuas abominables: las
sacerdotisas, el elefante blanco, el dios con
cuatro pares de brazos.
En Chima, nada que diga algo de la inspiración del hombre a lo elevado. Que
hable de lo espiritual, seres pavorosos, Budas que no tienen nombre, el
hedonismo chino (complacencia en los placeres de la carne) en todo. Por más que
se escrute y se busque, no se ve arte religioso. Así que vemos que más de una
vez, el tema es un pretexto.
El más religioso es el gran Fidias
que hizo Elefantina (Palateneas) recubierto de oro, los ojos esmeraldas, la carne en marfil. Luego se hace la
competencia a sí mismo. Cuando lo echaron de Atenas y tuvo que dejar el
Partenón fue a cumplir lo que le pedían de Olimpia Hizo un Zeus también de oro
y marfil, de 12m. sentado, el pedestal de mármol con fondo verde; la cabeza es
de verdadera piedad paternal, tiene expresión de blandura y majestad.
Fidias imaginó un dios piadoso, tuvo
como una visión de piedad por la elevación de su espíritu.
Hasta ese momento nadie había imaginado a Zeus como padre. Hay in atisbo de
religión natural, pero pocas veces se encuentra esto entre los dioses. La Venus
de Milo (Afrodita) ¿qué sugiere? La mujer en cuanto mujer, nobleza, castidad
pero nada celestial que no pueda encontrarse en el ser humano. El Doríforo,
atleta, tan majestuoso como la Venus. Sin embargo el artista no se propuso
hacer nada religioso sino humano. Forma con la Venus una pareja espléndida, es
el ser humano total.
Otra cosa, la arquitectura griega tan espléndida no hace una morada sino es
nada más que para dar un ambiente a su dios, de lo más simple. No tiene por
destino albergar al ser humano, es bello, circular, se cierra en sí mismo, es
una obra en semejanza del ….., todas sus partes se equilibran y encuentran
reposo en sí mismo. Es circular, se cierra en sí mismo, tiene su bien en sí, no
es algo que llame y aspire. En el Partenón, la obra más lograda en ese sentido,
se siente el reposo de una obra cumplida, da reposo. Su composición se apoya en
el 8 que es el …. cumplido.
Dejemos las artes plásticas. Las hemos recorrido y vemos que no hace falta
una inspiración religiosa para hacer una obra de arte. Con los efluvios que le
llegan del universo y del alma, tiene el artista suficiente para realizarlas.
Pasemos a la literatura. La literatura, como la música, es un arte
dinámica, de movimiento, de búsqueda. Ahí el huérfano puede llamar a Dios, puede
expresar la ausencia de lo que se ama. Hay trozos magníficos entre los hindúes,
los chinos, los filósofos griegos (Platón).
La literatura y la música pueden expresar cosas abstractas, esas nostalgias.
En cambio las artes plásticas necesitan imágenes y ¿¿qué líneas? ¿qué figuras
iban a das a Dios? Sólo conocían a Dios como espíritu puro no podrían
representarlo Los otros hacían quimeras que nada tenían de Dios. ES como cuando
nosotros queremos representar a Dios Padre, ¡resultan imágenes que tan lejos
están de Dios! Sólo podemos hacerlo para la gente ruda, pero una persona de espíritu
algo elevado ya no las tolera . La inspiración no se puede volcar, como no se
puede hacer la noche, menos un espíritu purísimo.
Artes plásticas religiosas hay sólo donde la Encarnación del Verbo, la
reconciliación del hombre con el mundo sensible. El arte plástico ya puede
nombrarlo. +
FIN DE LAS
CLASES.
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