jueves, 16 de diciembre de 2021

 

EL LIBERTADOR Y EL RESTAURADOR.

Existen ciertos ‘intelectuales’ cuyas únicas inquietudes son de entre casa, ajenos a preocupaciones trascendentes y honorables, envidiando y criando resentimiento hacia los que las tienen. Con ansias de figurar, estos lacayos se dedican a fisgonear vidas ajenas, produciendo un infame descalabro histórico con la preferencia de enlodar vidas próceres.

En estos tiempos, la masonería puso nuevamente de moda afirmar que la Logia Lautaro dependía de la Gran Logia inglesa y que el General San Martín, por tanto, era masón; propagando esta mentira con ánimo de obtener lustre con la enorme e indiscutida personalidad del Gran Capitán… pero la roña no se limpia tan fácilmente. Los liberales y aún los católicos mistongos, por su parte, tienen una razón de peso para propagar esos argumentos ridículos; son muy bien vistos y premiados en las logias; y aún cabe suponer que ellos mismos lo sean.

Esta infamia es rebatida terminantemente con pruebas y documentación, pero como es apoyada por los medios de comunicación, periodísticos y escolares, resulta otra falsedad más que se agrega a las que se repiten para confundir y engañar al pueblo.

Patricio Maguire, en su revista ‘Informes sobre Masonería’ es concluyente. No existen evidencias, datos o documentos que atestigüen que jamás San Martín haya pertenecido a una logia masónica del rito inglés, ni de ninguna otra facción.

Pero la evidencia más clara la aportó el mismo Libertador, pues con su vida consagrada a servir a su Patria y su respeto por la religión católica, permitió gestar una amistad entrañable, basada en patrios ideales comunes con el Restaurador de las Leyes. Esta unión de amores patrios entre los dos héroes nacionales, el Liberatdor y el Restaurador, justifica la política de ambos y clarifica la Historia de la primera mitad del siglo XIX.

Esta unión corría pareja con la inquina justificadísima que el Gran Capitán tenía contra los personajes prominentes del partido unitario; y que él mismo expuso en muchas ocasiones. Carlos Ibarguren en su libro: ‘San Martín íntimo’ cita exhaustiva y documentalmente algunas de ellas, que explican y aclaran los acontecimientos históricos acontecidos desde comienzos de nuestra vida independiente, pasando por el asesinato del Gobernador Dorrego, la aparición providencial de Don Juan Manuel de Rosas, y el final desastroso con la invasión imperialista en Caseros. La verdadera Historia argentina demuestra, entonces, la oposición total, absoluta, inquebrantable, entre el Gran Capitán y la masonería, personificada en los unitarios.

San Martín refiere que siempre sufrió el odio de los masones. Seguramente el Libertador soportó resignado, las afrentas injustas de los traidores como la más dignificante medalla al mérito que le pudiera haber sido otorgada. Ante hechos no valen argumentos; y las virtudes indiscutibles y terminantes que configuraron su personalidad las exhibió claramente durante su vida privada y pública; absolutamente contrarias a las que postula la masonería.

Corroborando el testimonio de su vida, copio a continuación unas páginas, seguramente de difícil acceso en estos días, escritas por Maguire, en el Nº 2 de su revista, XI/1981, demostrando fehacientemente la imposibilidad de que el Libertador haya pertenecido a una logia inglesa, o aun extranjera.



SAN MARTÍN NO FUE MASÓN. PRUEBAS DEFINITIVAS QUE DESTRUYEN UNA GRAN FALSEDAD HISTÓRICA .

Un católico, José Manuel Estrada, cediendo a la presión del ambiente liberal de la época que lo rodeaba y sin conocimientos de los antecedentes de los hechos que pretendía historiar fue, hacia 1865, de los primeros historiadores que lanzó la versión de que la Logia Lautaro constituía una organización masónica y San Martín un masón.

Descendiente de una familia ligada estrechamente con Santiago de Liniers y la célebre ‘la Perichona’, José Manuel Estrada creció en el ambiente liberal masónico del Buenos Aires consiguiente a la caída de Rosas. Como era católico pretendió congeniar su catolicismo con el liberalismo, precisamente en los años en que los Papas combatían con mayor énfasis al liberalismo masónico, convertido en el máximo enemigo de la Iglesia. Como consecuencia de ello condenó la Iglesia al Liberalismo, tal como muchos años después condenaría al comunismo y otros extremismos.

Estrada, profesor de Historia, condenó a la Logia Lautaro, presentándola como institución masónica. Y, por consiguiente San Martín, máxima autoridad de la Logia, era masón. Sus temerarias afirmaciones se encuentran insertas en su obra ‘Lecciones de Historia Argentina’. En la época que dictó sus lecciones , aún sobrevivían quienes participaron de la Logia Lautaro, a los cuales Estrada pudo haber consultado. Sin embargo, su odio contra Rosas pudo más que su caridad cristiana, y lo llevó a condenar a San Martín por su conocida afección a Rosas, defensor de la soberanía nacional, contra los invasores extranjeros.

Eran épocas en que echar sombras sobre el Liberatdor General San Martín era bien visto en círculos del liberalismo gobernante, y ello redituaba beneficios. Tibio aun el cadáver de San Martín, Sarmiento incitaba a Alberdi para que produjera una obra denigratoria de la figura del prócer.

La calumniosa versión del católico liberal Estrada, haría escuela, pese a que Rómulo Avendaño, basándose en informes que le diera el propio José Matías Zapiola, quien fuera secretario de la Logia Lautaro, y uno de los sobrevivientes de los hechos, saliera al cruce de los infundados conceptos de Estrada, dejando al descubierto sus errores.

Es natural que la masonería aprovechara al máximo los temerarios conceptos que un católico lanzara contra el Libertador, y desde entonces, sin prueba documental alguna, aseguran sus secuaces que San Martín fue masón y que la Logia Lautaro fue una logia masónica.

De Londres, del seno de la Gran Logia Unida de Inglaterra, hemos obtenido recientemente los documentos que destruyen en forma definitiva el castillo de mentiras históricas levantado pacientemente durante más de una centuria, dedicada a inculcar en la mente de los argentinos, la supuesta filiación masónica de San Martín y la Logia Lautaro.

El objetivo que persigue la masonería con esta política de embustes y tergiversaciones históricas, es la de darse lustre, demostrando que las figuras más relevantes de nuestra historia pertenecieron a ella, y que su actuación pública y conducta privada fue motivada por las ‘enseñanzas’ recibidas en las logias masónicas, y del apoyo que de ella recibieran. Estos falaces argumentos sirven, además primordialmente, como factor decisivo para convencer a potenciales candidatos que se pretende afiliar, demostrativos de que la masonería constituye una institución dignísima desde el momento en que tan ilustres personalidades formaron parte de ella.

Antes de entrar a analizar los documentos de invalorable importancia que logramos en la Gran Logia Unida de Inglaterra, documentos que certifican que San Martín no fué masón y que las logias Lautaro, Caballleros Racionales y Gran Unión americana no fueron logias masónicas sino políticas, es conveniente señalar una serie de hechos históricos que coadyuvan a reafirmar el contenido de los documentos obtenidos.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS QUE CERTIFICAN LA NO FILIACIÓN MASÓNICA DE SAN MARTÍN Y DE LA LOGIA LAUTARO.

1) En abril de 1808 los Borbones de España se pòsternan en Bayona a los pies de Napoleón, conjuntamente con su cohorte de nobles cortesanos palaciegos. Entre los más fenuflexos y traidores a su patria se encontraban los miembros directivos de la masonería española, encabezada por su Gran Maestre, Miguel de Azanza. El pueblo español, traicionado por sus nobles dirigentes, pero azuzado por sus adorados sacerdotes, se levantó como un sólo hombre para luchar contra el usurpador, demostrando en la gloriosa y sangrienta jornada del 2 de mayo 1808 donde millares de católicos encabezados por sus sacerdotes cayeron bajo las balas asesinas de los invasores, socorridos estos en su genocidio por los masones españoles de lo que es capaz un pueblo que tiene fe y es abandonado a traición por dirigentes corruptos y masones.

José de San Martín evidenció en esta situación que no era masón. Por ello participa junto al pueblo y sus sacerdotes, en defensa de la Patria, y en Bailén se cubre de gloria. Desde mayo 1808 hasta septiembre de 1811, en que abandona España rumbo a inglaterra para embarcarse para Buenos Aires, múltiples ocasiones hubiera tenido San Martín para unirse a la legión de masones que luchaban y servían al invasor victorioso y al rey títere, José Bonaparte.

Tan sólo un número ínfimo de masones españoles no se pusieron de parte del invasor. Se dedicaron a infiltrar la nueva y católica administración, ocupando cargos directivos, no en el frente de la lucha , sino en el presupuestario. Sólo después de 1812, y cuando ya la estrella del terrible Napoleón declinaba, se agruparán en logias, al compás de la masonería inglesa.

Es decir, hasta que San Martín abandona España, no existían logias masónicas organizadas en el bando de los patriotas españoles antifranceses. La denominada ‘Logia de Caballeros Racionales’, de Cádiz, era una organización secreta política, que agrupaba a los americanos deseosos de volver a su país, para oponerse a la tentativa que presumían haría Napoleón de apoderarse del continente, una vez que hubiera vencido los últimos focos de resistencia en España, lo que parecía a punto de lograr.

2) Hasta que San Martín abandona España, sólo había actuado en la Logia de Caballeros Racionales. Esta, según los únicos documentos existentes, constituyó una logia de carácter político, no masónico. De estos documentos jamás podrá deducirse un carácter masónico de la logia. Jamás se halló en los archivos de la Gran Logia Española, ni en el de las Grandes Logias extranjeras, documento alguno que autorizara la instalación de la Logia Caballeros Racionales. Tampoco se halló, como es natural que se hubiera producido intercambio, correspondencia alguna de esta Logia con otras en el extranjero y con el Gran Oriente del cual debía depender y al cual debía rendir informes sobre su actuación.

Entre los miembros de la Logia de Caballeros Racionales se encontraba el célebre chileno José Miguel Carrera. Este confiesa en sus memorias que se ‘inició como masón’ en los Estados Unidos en 1816, es decir cinco años después de haber participado en la Logia de Caballeros Racionales. Para nada se refiere a ésta como masónica, y si hubiera pertenecido a ella como masón, entonces no se hubiera ‘iniciado ‘ en los Estados Unidos como tal, sino que se hubiera afiliado a esta última, presentando las pruebas de su ‘iniciación’ anterior. No se puede ser iniciado masón dos veces.

3) La única versión auténtica y seria acerca del carácter de la Logia Lautaro, aparte de lo afirmado por Avendaño, quien consultó con Zapiola, lo constituye el interrogatorio que Mitre sometió a Zapiola, quien fué secretario de la Lautaro, y que anteriormente había actuado en la Logia Caballeros Racionales, tanto en Cádiz como en Londres.

Zapiola, luego de dar diversos detalles acerca de la Logia Lautaro, le informa a Mitre en forma categórica: ‘La de Julián Álvarez era logia masónica’. Como Zapiola hasta ese momento se refería a la Logia Lautaro, si éste hubiera sino masónica, hubiera debido decir: ‘La de Julián Alvarez también era masónica’.

Resulta indudable que con su categórica y clara respuesta, Zapiola restó toda posibilidad de que alguien pudiera, de buena fe, calificarla de masónica. Sin ambargo, a partir de Estrada y siguiendo con Mitre, los falsarios de nuestra historia han ignorado el claro sentido, imposible de tergiversar si se actúa con un mínimo de buena fe, la categórica respuesta de Zapiola.

4) Existe un único documento, escrito de puño y letra de O’Higgins, que se refiere al reglamento de la Logia Lautaro – en realidad la Lautarina de Chile, la cual necesariamente debe ser copia en lo fundamental de la Lautaro de Buenos Aires, de la cual dependía-. De sus cláusulas jamás puede deducirse que se tratara de la logia masónica, sino puramente política.

5)De acuerdo los estatutos masónicos y a los escalonados y reiterados juramentos que deben prestar los afiliados a la masonería, entre sus miembros debe reinar por siempre armonía, la hermandad más acendrada y el recíproco apoyo, aún a riesgo de perder la vida misma, para que así los ‘hermanos masones’ logren encumbrarse en las más altas posiciones e imponer los principios postulados por la masonería. Son de sobra conocidas las hondas divergencias que reinó en el seno de la Logia Lautaro, entre los años 1813 y 1815; como Alvear pisoteó todo atisbo de hermandad y armonía cuando ello estaba contra sus intereses políticos; como éste procuró servirse de la Logia Lautaro para adelantar sus aspiraciones políticas, incluso hasta llegar a la entrega del país a Inglaterra; como llegó al asesinato de sus enemigos, aún los más inocentes, como como el caso del infeliz Paillardel; como procuró destruir a San Martín, su compañero de logia, y como éste desobedeció las ordenes de aquel; y como San Martín , supuestamente masón, según los masones, celebró la caída y fuga de Alvear, Jefe de la Logia en ese momento, disponiendo la realización de festejos, no con ceremonias masónicas, sino con un solemne Tedeum católico, apostólico, romano.

6) Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta, dice en sus memorias que fue ‘perseguido por la masonería de mis enemigos’. Es decir por aquellos que fueron amigos de Moreno y Rivadavia. Cuando estaba desterrado en Chile, viviendo de la caridad pública, debido a la ‘persecución de la masonería de mis enemigos’, corriendo peligro su vida luego de la derrota chilena de Rancagua, el perseguido de la masonería, Saavedra, encuentra refugio, consuelo y ayuda en San Martín, con lo cual se demuestra que ninguno de los dos eran ‘hermanos masones’.

7) Los más acérrimos enemigos de San Martín fueron declarados masones: Rivadavia se distinguio entre todos ellos, a partir del 8 de octubre de 1812, en que San Martín debe presentar su concurso para arrojarle del sitial en el Triunvirato, por su notoria ineptitud y su sanguinaria y desvergonzada conducta. Rivadavia, masón, perseguirá a San Martín hasta exhalar su último suspiro. Por odio a San Martín Rivadavia hará frustrar el plan de ataque a los realistas por el norte argentino, mientras él, San Martín lo hacía por Lima. Esta inicua y traicionera conducta hará que la Argentina abandone la lucha contra los últimos restos del poder español en América, llevando a la separación definitiva de Bolivia y Argentina de la común heredad. Aún hasta en Europa, Rivadavia procurará perseguir a San Martín denigrándolo y provocándolo en forma reiterada e inicua, tal como está documentalmente probado. Rivadavia actuaba asi en cumplimiento de los designios masónicos, para los cuales el prestigio de San Martín constituía un peligro.

8) Enrique Martínez, uno de los Jefes del Ejército de los Andes, masón según él mismo lo declaró, junto con Las Heras, quien también habría sido masón, según informan los masones ,lo que nos induce a dudar de la veracidad de su aserto, fueron enemigos declarados de San Martín. Y antes de partir las fuerzas organizadas por San Martín en Mendoza para la gloriosa jornada de Chacabuco. Enrique Martinez y Las Heras conspiraron traicioneramente contra su jefe para destituírlo del mando de las fuerzas,. Conocida la intriga, y substanciado el sumario, San Martín prefirió perdonar a sus enemigos, tal como lo manda la Iglesia Católica. Nuevamente Enrique Martinez conspirará contra San Martín estando en Lima, siendo uno de los responsables principales del alejamiento de San Martín del Perú. ¿Constituye esta muestra de la ‘hermandad’ y ‘fidelidad’ de masones entre sí?

9) el célebre pirata, el más grande de los estafadores que conoció la Bolsa de Londres, el rapaz ‘condottieri’ que combatió bajo cuatro banderas por dinero, exigiendo sumas tan desorbitadas, como desorbitada fue su ferocidad, su concupiscencia y avaricia, Lord Cochrane, el ‘héroe’ naval de Chile, favorito de las logias masónicas inglesas, se constituyó en uno de los más encarnizados enemigos de San Martín a quien con toda cobardía denigró después de muerto. En su hostilidad a San Martín llegó a robar el tesoro del Perú. Demostrará su rapacidad masónica, vendiendo parte de la escuadra brasilera que comandaba, en puertos de Inglaterra, guardándose el producto de su rapiña. ¿Un masón como Cochrane pudo haber desplegado tanto odio a San Martín si este hubiese sido ‘hermano’ masón?

10) El cura apóstata Agüero masón, como también eran los principales corifeos de Rivadavia, quienes se encontraban agrupados en la denominada Logia Unitaria, formada por los masones que se habían infiltrado en la Logia Lautaro, fueron tan ferozmente enemigos de San Martín, tanto que procuraron asesinarlo. Lo hicieron vigilar en su retiro en la chacra de Mendoza, sobornando a sus sirvientes; espiaban su correspondencia y le impidieron regresar a tiempo a Buenos Aires para asistir a su mujer durante los últimos días de su vida. Una vez en Buenos Aires lo hostilizaron en toda forma obligándolo a apresurar su ostracismo.

11) Alvear, ya iniciado en las logias masónicas lo hostiliza en 1824 a su paso por Londres y escribe el más infamante libelo que jamás se haya publicado contra San Martín.

12) San Martín se declara abierto y franco admirador de Juan Manuel de Rosas, el dictador, quien no escatimó dicterio alguno de su largo repertorio para zaherir a los masones, a los cuales encarcelaba sin piedad. Si San Martín hubiera sido masón ¿Cómo se explica su amistad política con Rosas?¿Como se explica que jamás se hubiera referido o condenado a Rosas por atacar tan ferozmente a la institución masónica a la cual habría pertenecido según afirman los masones de hoy?¿Como se explica que San Martín abiertamente defendiera la dictadura de Rosas ante las grandes potencias mundiales al mismo tiempo que los masones argentinos , traidores, se aliaban a esas potencias que intentaban invadir y soguzgar al país? ¿Cómo se explica que San Martín lega su glorioso sable a un dictador como Juan Manuel de Rosas, conocido por su odio contra los masones?¿Cómo se explica, siendo la dictadura una forma de gobierno contra la cual deben luchar obligatoriamente los masones, el hecho que San Martín la defendiera?

Todas estas preguntas se contestan por sí solas si tenemos en cuenta que San Martín no fue masón.

13) Si San Martín hubiera sido masón, ¿Cómo se explica que sus contemporáneos masones le fueran tan hostiles, aún cuando, ya en su vejez era obvio que ninguna aspiración política podría abrigar en su espíritu? ¿Porqué, ya fallecido San Martín, Sarmiento incita a Alberdi para que denigre su memoria? ¿Porqué los masones que gobiernan el país luego de la caída de Rosas, demoran caso treinta años en levantar un monumento de público en reconocimiento a San Martín, y demoran la repatriación de sus restos durante decenas de años?

Evidentemente todos los hechos enumerados, y otros muchos que por razones de espacio dejamos de lado, constituyen evidencias de que San Martín jamás perteneció a logia masónica alguna teniendo numerosísimas ocasiones en que públicamente hizo manifestación de fe católica, incluso cuando y el enfrentamiento entre la Iglesia y la masonería era público y exigía que los partidarios de cada uno tomara lugar en el enfrentamiento. San Martín jamás negó sus principios católicos y su adhesión a la Iglesia. No vamos a suponer que San Martín fuera un católico de militancia extrema, como pretenden algunos. Fue lo que se dice un católico ‘tibio’. Nunca perdió ocasión alguna para celebrar los grandes acontecimientos de su carrera, o de los fastos patrios, incluyendo actos religiosos como número central de la celebración. En cambio no se conoce un sólo actode su vida por el cual hiciera público reconocimiento d la logia masónica o hacia la masonería en general. Fue amigo y protector de sacerdotes y monjas. Hizo donaciones para templos religiosos, Obligó a sus soldados a asistir s misa y rezar el rosario, y hasta a usar escapularios.

No se tiene conocimiento en la historia de la masonería el que algún masón hubiera hecho tanto por la Iglesia Católica, Romana, enemiga declarada de las masonería, como San Martín.

Patricio José Maguirre.



Nota del blog:me permito destacar que el Libertador durante su vida pública ostentó una férrea fe apostólica; pero desdoblar su personalidad, tildándolo de católico tibio en su vida privada es aventurado. Sólo Dios lo sabe.

Respecto a designar a Rosas como Dictador, debe entenderse esta palabra en el sentido clásico. En tal caso no debe confundirse con un gobierno despótico, como sí lo es el llamado falsamente ‘democrático’ que nos gobierna actualmente; un Dictador , respetando el Orden, la Justicia, el Bien Común y la promoción política de los mejores, es perfectamente democrático, como lo fue el Restaurador de las Leyes.













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