OTRO
DELIRIO
Con el de mons. Lakasa creía completada la serie, pero es
interminable. Careciendo de una buena formación de su santa misión, los sacerdotes
modernistas apelan a caprichitos litúrgicos novedosos para hacerse populares. Son
los verdaderos protagonistas tragi/cómicos del Vaticano II pues interpretan y
desarrollan correctamente sus principios.
Me comento un amigo que asistió a una Misa celebrada en
una Parroquia de Ciudad Perico que, ante el asombro popular, el celebrante se acercó
al altar llevando en sus brazos a su entrañable mascotita, una perrita
juguetona, su bebita… Protagonizó una escena enternecedora: ¡divino!”, ¡qué
amor! exclamaban las señoras gordas arrobadas, quizá aplaudiendo alegremente. (Es
posible suponer que siguiendo el ejemplo del sacerdote, decidan llevar sus
respectivas mascotitas para que ellas también se “santifiquen”). Otras personas
criteriosas mirarían confundidos, no entendiendo nada de nada. Mi amigo, espantado,
desde ese entonces viaja todos los domingos a San Salvador para asistir a la Misa
de la FSSPX.
Luego el celebrante depositó a su inseparable mascotita
en el suelo junto al altar; y cuando se
sentó para oír las lecturas leídas por una señorita muy aseñorada el sacerdote tomó
con sus brazos a la perrita, depositándola en su regazo --(por suerte no era un ovejero alemán)--,
acariciándola “maternalmente”, para que la pobre bestia así atormentada escuche las Lecturas; luego, con
esas mismas manos repartió la Sagrada Eucaristía.
La perrita quedó así integrada a la ceremonia litúrgica. ¿Por
qué no se le ocurrió mecer a un bebito humano? ¡AHHH! Llegamos al fondo de la
cuestión. Es asombroso que una escena protagonizada por un desatinado tenga una
importancia inconmensurable. Hoy día ´la cachorrita así “signada” es el símbolo
que representa el nuevo mundo que surge del abismo tenebroso.
Recuerdo la enseñanza de Ashaverus al demonio: según
narra Papini en “Palabras y sangre”: “-vos que odias diabólicamente tanto a Dios
Creador, y no podes destruir su creación, al menos aniquilá su fruto más
exquisito: el bebito humano. Esta es la
verdad tremenda, el drama alocado para escamotearnos la verdad de la difusión
programada del aborto. No se propaga por miedo a una hambruna que podría
presentarse por el exceso de población. Es una engañifa: la verdad es la de
Ashaverus: eliminar al humano para sustitución por un animal o por un ser
animalizado.
Cuando un personaje judío dijo que el problema que
encontraban en la Patagonia es que hay muchos argentinos .Pues bien ellos
mismos podrán generalizar la idea: el problema que sufre el mundo es que hay
muchos goim.
Los grandes caporales que dominan el mundo,
entrañablemente unidos a Ashaverus, pretenden manejar un mundo globalizado, poblado
de robots, o humanos robotizados, delirantes amaestrados, que sepan votar como
ellos quieren; permitiéndoles a cada uno acariciar a su mascotita, como el susodicho
párroco.
Y acá tenemos otro problemita: es común que el exceso de
caricias a las mascotitas derive en perversiones sexuales. Pero como esta
muestra de afecto –torcido, contra natura— elimina a su manera la procreación
de humanos : bienvenida sea.
Pero la aceptación reverente a la maravillosa Creación y
a sus leyes no desaparecerá mientras
exista un humano sobreviviente. Hasta que Jesús vuelva arrollador y
misericordioso y el demonio y los endemoniados sean vencidos. Así lo deseamos.+
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