sábado, 21 de marzo de 2026

 

OTRO DELIRIO      

Con el de mons. Lakasa creía completada la serie, pero es interminable. Careciendo de una buena formación de su santa misión, los sacerdotes modernistas apelan a caprichitos litúrgicos novedosos para hacerse populares. Son los verdaderos protagonistas tragi/cómicos del Vaticano II pues interpretan y desarrollan correctamente sus principios.

Me comento un amigo que asistió a una Misa celebrada en una Parroquia de Ciudad Perico que, ante el asombro popular, el celebrante se acercó al altar llevando en sus brazos a su entrañable mascotita, una perrita juguetona, su bebita… Protagonizó una escena enternecedora: ¡divino!”, ¡qué amor! exclamaban las señoras gordas arrobadas, quizá aplaudiendo alegremente. (Es posible suponer que siguiendo el ejemplo del sacerdote, decidan llevar sus respectivas mascotitas para que ellas también se “santifiquen”). Otras personas criteriosas mirarían confundidos, no entendiendo nada de nada. Mi amigo, espantado, desde ese entonces viaja todos los domingos a San Salvador para asistir a la Misa de la FSSPX.

Luego el celebrante depositó a su inseparable mascotita en el suelo junto al  altar; y cuando se sentó para oír las lecturas leídas por una señorita muy aseñorada el sacerdote tomó con sus brazos a la perrita, depositándola en su regazo  --(por suerte no era un ovejero alemán)--, acariciándola “maternalmente”, para que la pobre bestia así  atormentada escuche las Lecturas; luego, con esas mismas manos repartió la Sagrada Eucaristía.

La perrita quedó así integrada a la ceremonia litúrgica. ¿Por qué no se le ocurrió mecer a un bebito humano? ¡AHHH! Llegamos al fondo de la cuestión. Es asombroso que una escena protagonizada por un desatinado tenga una importancia inconmensurable. Hoy día ´la cachorrita así “signada” es el símbolo que representa el nuevo mundo que surge del abismo   tenebroso.

Recuerdo la enseñanza de Ashaverus al demonio: según narra Papini en  “Palabras y sangre”: “-vos que odias diabólicamente tanto a Dios Creador, y no podes destruir su creación, al menos aniquilá su fruto más exquisito:  el bebito humano. Esta es la verdad tremenda, el drama alocado para escamotearnos la verdad de la difusión programada del aborto. No se propaga por miedo a una hambruna que podría presentarse por el exceso de población. Es una engañifa: la verdad es la de Ashaverus: eliminar al humano para sustitución por un animal o por un ser animalizado.

Cuando un personaje judío dijo que el problema que encontraban en la Patagonia es que hay muchos argentinos .Pues bien ellos mismos podrán generalizar la idea: el problema que sufre el mundo es que hay muchos goim.

Los grandes caporales que dominan el mundo, entrañablemente unidos a Ashaverus, pretenden manejar un mundo globalizado, poblado de robots, o humanos robotizados, delirantes amaestrados, que sepan votar como ellos quieren; permitiéndoles a cada uno acariciar a su mascotita, como el susodicho párroco. 

Y acá tenemos otro problemita: es común que el exceso de caricias a las mascotitas derive en perversiones sexuales. Pero como esta muestra de afecto –torcido, contra natura— elimina a su manera la procreación de humanos : bienvenida sea.

Pero la aceptación reverente a la maravillosa Creación y a sus leyes no  desaparecerá mientras exista un humano sobreviviente. Hasta que Jesús vuelva arrollador y misericordioso y el demonio y los endemoniados sean vencidos. Así lo deseamos.+

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