lunes, 17 de febrero de 2025

 

 

 ¡¡¡ UNA INVITACIÓN AL COMBATE

Y   A  LA  LUCHA !!!

La tragedia de la salvaje persecución, difamación, tortura y exterminio del gaucho indefenso, de sus familias, y de su patria, narrada en el Martin Fierro “es una invitación al combate y a la lucha”, para descubrir la verdad histórica y reestablecer la integridad patriótica del gaucho argentino.                                                                                     

Fue un escandaloso e indignante crimen cometido por los “próceres” unitarios , contra el patriotismo gaucho, pues trababa la entrega material y espiritual de la Patria al imperialismo. EL GAUCHO sólo les servía “ pa votar".                                                                                                                       

Hoy día ¿ quedará vigente en el alma de los argentinos una migaja de ese espíritu nacionalista necesario para reconstruir la nación ?  ¿ Un reflorecimiento del amor popular a la Patria ?  ¿ Una rebeldía exaltada para terminar con tanta corrupción y entrega ?                                                  

En el colmo de la ignominia  el nuevo “ presidente ” tendrá por consejeros a un rabino y al Viejo Vizcacha  !   ¡ Roguemos por la aparición de un Caudillo nacionalista que encabece la restauración de la Patria  !

A continuación excelente introducción al “ MARTÍN FIERRO”,  escrita por

ROBERTO DE LAFERRERE                                              Y PUBLICADA EN LOS Nº 13 Y 14 DE LA REVISTA ULISES (1966):

EL SENTIDO POLÍTICO DEL MARTÍN FIERRO.

Nadie discute ya los valores literarios de Martín Fierro, pero esta consagración, hoy unánime, no fue concedida fácilmente por los contemporáneos de su autor, quien durante años vivió desdeñado por los críticos y los profesores de literatura.   Las inteligencias más abiertas saludaron, es cierto, con elogio espontáneo la aparición del poema, pero en sus propias cartas o artículos se advierte cierto aire de benevolencia y de protección apenas disimulado en algunos. Se diría que, a pesar de las alabanzas, no todos se resignaban a tomarlo en serio como una obra de arte.

En general el gusto de la época lo tildó de chabacano y hasta de grosero, y un crítico notorio de entonces, el periodista Juan Carlos Gómez creyó sinceramente que la publicación de un elogio suyo, hecho en carta privada a Hernández había sido una infidencia del poeta, porque comprometía su prestigio de hombre de letras, y en una segunda carta, de tono irritado, colocó a Martín Fierro fuera de la literatura. Otros hicieron lo mismo con la omisión y el silencio, excluyéndolo de sus antologías y en la que apareció bajo el título de América Literaria , el prologuista Juan Antonio Argerich, exclamaba, al hacer el elogio de otros poetas: “¡ Qué diferencia con Ascasubi y con Hernández, lisa y llanamente insoportables y prosaicos !”

Es que lo hombres de esa época no obstante vivir  en medio de un materialismo desaforado seguían siendo románticos en literatura. La rusticidad de Martín Fierro, las impertinencias del viejo Vizcacha y sobre todo la herejía de que el héroe del poema fuese un gaucho de la Pampa ofendía su pulcritud estética y era también insoportable para ellos que pretendiera hacer obras artísticas en el estilo de las viejas milongas nacionales. No olvidemos tampoco para excusar de algún modo el juicio hostil de los contemporáneos de Hernández que, cuando Martín Fierro apareció en la ciudad, las composiciones de moda eran de muy distinto carácter y las niñas recitaban todavía con emoción estos versos de otro vate argentino, el más respetado de todos, por razones de orden militar y que yo voy a permitirme citar aquí, como documento de la época y, desde luego, sin denunciar al autor:

Vals alegre /Brota el piano/ Dame tu mano/ Ven a bailar/ Mira que todos/Ya se estremecen/ Como se mecen/ olas del mar.                                                                                                             

Es otro gusto, otro estilo, otra cultura, evidentemente.

Un inglés fue el primero en defender a Martín Fierro, entre nosotros. Después se oyeron las voces más autorizadas de Menéndez y   Pelayo y Unamuno, y lo que dijeron bastó, desde luego, para que durante años los críticos resentidos guardaran silencio y compostura. En los alrededores del año 10 , Leopoldo Lugones decretó la vuelta de Martín Fierro al mundo civilizado, pero hasta entonces el poema había corrido la suerte de su protagonista , desterrado entre los bárbaros y no había obtenido verdadera difusión sino en la Pampa. Pero si no estaba en las bibliotecas, se leía en todas las pulperías. Don Nicolás Avellaneda en carta escrita a un amigo, nos ha dejado el texto de un pedido de Martín Fierro recibido en Buenos Aires : “Mándeme 12 gruesas de fósforos, una barrica de cerveza, 12 Vueltas de Martín Fierro, y 100 cajas de sardinas”.

Pero nos equivocaríamos y mucho si atribuyéramos sólo a razones literarias la hostilidad a Hernández, cuyo origen principal debemos buscar en otra parte: en la médula misma del libro, en su inspiración política, en la crítica sagaz y despiadada que contiene de la realidad social de su época y que alude directamente a la historia y a la formación étnica del país. Es un repudio violento de la filosofía política predominante y de las injusticias que su aplicación importaba en los hechos. Es un alegato apasionado, un desafío a la polémica, la iniciación de un debate que se frustró en el principio, porque Hernández no encontró contradictores.

No dejó de verlo así el general Mitre y en carta pública que dirigió al poeta en 1879 se refirió a esa intención beligerante de Martín Fierro con estas claras palabras de censura: “No estoy del todo conforme con su filosofía social que deja en el fondo del alma una precipitada amargura sin el correctivo de la solidaridad social. Mejor es reconciliar los antagonismos por el amor y por la necesidad de vivir juntos y unidos, que hacer fermentar los odios, que tienen su causa, más que en las intenciones de los hombres, en las imperfecciones de nuestro modo de ser social y político”.

Ese antagonismo había nacido con la Revolución misma , dividida en dos tendencias claramente contrapuestas: la de los llamados reaccionarios porque respetaban el pasado del país y no querían independizarse sino en cuanto al régimen político y la que representó Mariano Moreno y que aspiraba no sólo a la soberanía propia, como los otros, sino borrar hasta el recuerdo del pasado aunque ello significase romper violentamente nuestra unidad histórica y el sentido que nuestra existencia tenía en el mundo. Por pensamiento tan curioso dejábamos de ser los conquistadores de América para convertirnos en algo así como los conquistados que se revelan.

La lucha que esa contradicción fundamental engendró en aquellos días de Mayo habría de prolongarse luego a través del siglo, cambiando de apariencias y de motivos inmediatos, pero sin perder nunca su significación primitiva. Con las provincias, las campañas bonaerenses y los suburbios porteños se sumaron a la tendencia reaccionaria que simbolizó Saavedra. El grupo opuesto, del que pronto sería Rivadavia la primera figura, lo constituyó la minoría ilustrada de Buenos Aires. El odio a España era lo que animaba a sus caudillos ese mismo odio que más tarde proclamaría Sarmiento, con su voz estentórea y Alberdi con las artes de su dialéctica más sutil. El haber sido españoles, el seguir siendo hispánicos por la raza, que es herencia de siglos, la Religión, que es eterna, y la lengua propia que no se aprende en las academias, se transformó con el tiempo en algo así como el pecado original de los argentinos del cual deben redimirse para pertenecer al mundo del progreso, de la civilización y de la cultura.

 Cuanto habíamos heredado de España, lo que constituía nuestra personalidad moral, intelectual y física, la esencia de los sentimientos nacionales la ley de nuestros hábitos de vida y hasta ese mismo espíritu de independencia que nos había permitido constituirnos en dueños de nosotros mismos, fueron considerados como una maldición o una desgracia. Nuestros ideólogos, erigidos en improvisadores de  la nueva nacionalidad, quisieron rehacerla conforme a una teoría del pueblo feliz y se propusieron que fuésemos cualquier cosa –rusos, suizos, alemanes, ingleses—menos lo que realmente éramos, porque Dios y la Naturaleza nos lo habían impuesto así. De este curioso modo de antiguo odio a los españoles, que se justificaba en la época de la guerra emancipadora, porque eran nuestros enemigos ocasionales se volvió, al prolongarse estérilmente y en virtud de las pasiones que encendían la lucha, en odio al criollo, al descendiente de los conquistadores, al nativo del país, que pronto se trabarían en conflictos con los extranjeros en todos los órdenes de la actividad social.

Las campañas, naturalmente, se levantaron siempre contra la política extranjerizante de los gobiernos o de los partidos, y los habitantes de la campaña cayeron por eso mismo bajo el anatema de los que sostenían esa política, quienes veían en el gaucho la oposición al progreso, el origen de la anarquía, la causa de todas las desgracias nacionales, la valla opuesta permanentemente a cualquier tentativa de civilización y de cultura.

En la época de Martín Fierro, la imagen falsa que se había construido del gaucho le exhibía inferior a su realidad como valor humano y como elemento social. Era mostrado por los gobernantes a la manera del indio salvaje del desierto, de psicología rudimentaria, más parecida a la de las bestias que la de los hombres, dominado todavía por los instintos, desprovisto de sentido moral, cruel hasta la ferocidad, vago y vicioso por naturaleza y sin otra cualidad descollante que su coraje de bárbaro y sus aptitudes para la vida de los ejércitos en campaña .       La palabra gaucho se había convertido en el lenguaje de la época como síntesis de los vicios más execrables y tomaba el sentido de una injuria para designar al adversario político. Para que la injusticia de esa execración colectiva fuese más irritante y contradictoria, las virtudes reales del paisano argentino se acumulaban en otros conceptos, designadas por otras palabras, que se aplican a otras entidades. Exaltábase a veces, cuando la política lo permitía y con caracteres heroicos la figura del conquistador español que representaba la civilización en América y la del soldado argentino de la guerra con España, que significaba en la historia la independencia política.

Entre tanto en el mundo real el gaucho y el soldado de las guerras habían sido una misma cosa, porque la inmensa mayoría de los soldados habían sido gauchos reclutados en el campo y casi todos los gauchos habían servido en los ejércitos de la independencia. Y una y otra palabra designaban verdaderamente al descendiente del conquistador español, es decir, al argentino contemporáneo.

La única voz poderosa que se levanta, que es un grito de rebeldía contra esa ingratitud y esa injusticia y resuena todavía a través de los años  es la voz de José Hernández. Su libro restaura la imagen adulterada del gaucho y le devuelve su brillo propio.

“Me he esforzado –dice él mismo- sin presumir haberlo conseguido, en presentar un tipo que personifica el carácter de nuestros gauchos concentrando el modo de ser, de sentir, de pensar y de expresarse que le es peculiar; dotándolo de todos los juegos de su imaginación llena de imágenes y de colorido, con todos los arranques de su altivez, inmoderados hasta el crimen, y con todos los impulsos y arrebatos, hijos de una naturaleza que la educación no ha pulido y suavizado”.

El personaje que surge del poema, copia fiel de la realidad, nos revela a través de sus aventuras todos los sentimientos fundamentales del hombre civilizado y una organización de aptitudes superiores cuya originalidad, tan vigorosa en sus rasgos más característicos excluye toda posibilidad de paralelo con cualquier tipo popular de otras regiones de la tierra. Es siempre el español, como lo han destacado con tanta autoridad Menéndez y  Pelayo, Unamuno y Salvatierra, pero de modo adaptado a la Pampa que ésta imprime a su fisonomía un sello propio e inconfundible. Absolutamente distinto del infiel, porque tiene un pasado ancestral que rige su marcha sobre la tierra. En la vida de la Pampa el indio no conserva su pasado en ninguna de las formas del recuerdo y casi puede decirse que carece de alma porque no se ha independizado todavía de la materia y de los sentidos. Las únicas reacciones de que es susceptible son la de los instinto sanguinarios y rapaces. Con este admirable fondo Hernández coloca frente a frente al indio y al gaucho y por simple virtud de contraste la verdad surge de su poema con una elocuencia superior a la de cualquier demostración.

La vida interior es lo más rico en el gaucho y lo que mejor define su psicología de civilizado  en quien la rusticidad del medio no puede destruir sus cualidades  definitivamente realizadas, es un filósofo espontáneo.  “Qué singular es –dice Hernández en una de sus introducciones- y que digno de observación el oír a uno de nuestros paisanos más incultos, expresar en dos versos claros y sencillos máximas y pensamientos; máximas y pensamientos que las naciones más antiguas, la India y la Persia conservan como el tesoro inestimable de su sabiduría proverbial; que los griegos escuchaban con veneración de boca de sus sabios más profundos, de Sócrates fundador, de Platón y de Aristóteles: que entre los latinos difundió gloriosamente el afamado Séneca:  que la civilización moderna repite por medio de sus moralistas más esclarecidos y que se hallan consagrados fundamentalmente en los códigos religiosos, de todos los grandes reformadores de la humanidad”.

Es poeta por naturaleza. Canta –según Hernández- porque hay en él un cierto impulso moral, algo de métrico, de rítmico que domina en su organización y que lleva hasta el extraordinario extremo de que todos sus refranes, sus dichos agudos, sus proverbios comunes son expresados en versos octosílabos perfectamente medidos, acentuados con inflexible regularidad, llenos de armonía, de sentimiento y de profunda intención”. La interpretación poética de la Naturaleza inspira  a  Martín Fierro en sus soledades sus estrofas de más honda emoción. Brilla también en su alma con resplandores que no se han extinguido todavía, el sentimiento religioso en las invocaciones constantes a Dios, que Martín Fierro siente siempre a su lado y a quien encomienda su alma cuando corre peligro de muerte. No es menos visible en el poema la emoción familiar, el amor a la mujer y a los hijos y a la vida íntima de su rancho . Hernández nos presenta de este modo la imagen restaurada del gaucho , en un intento desesperado de devolverle el prestigio perdido bajo la prédica calumniosa de los políticos de la época. Así lo muestra dotado de potencias insospechadas para los hombres de las ciudades que habían caído en el mismo desprecio de sus compatriotas de las campañas. Todos los sentimientos y las tendencias nobles le pertenecen, la amistad desinteresada, la piedad por los débiles, la aptitud de comprender y admirar, el hábito de la reflexión, el pudor y la dignidad personales ; el espíritu de sacrificio y la resignación estoica en el dolor ; el valor moral y el coraje físico y, a despecho de su individualismo exagerado y de su genio vivo y levantisco, el acatamiento a la jerarquía y de la superioridad natural que a sus ojos se encuentra en el caudillo, a quien obedece cuando está a sus órdenes, como la lealtad de las sombras .

Y este ser tan original, tan rico en posibilidades magníficas, tan apto para superarse rápidamente, no por imposición arbitraria de modalidades extrañas a su ser, sino mediante la realización de sus propias potencias, que era en lo que hubiera consistido su verdadera cultura;  este hombre así pintado por Hernández en las páginas del Martín Fierro, era el mismo a quien, por un lado se lo asimilaba al indio, calumniándolo, y por otro se pretendía convertirlo en el obrero inglés de Alberdi.

Una aspiración cultural extravagante, concebida en lecturas incoherentes le declaró la guerra y los filósofos de la época decretaron que el argentino no podía ser la base de la argentinidad.

La persecución muchas veces despiadada y siempre humillante de que fueron víctimas los habitantes de los campos argentinos en el desarrollo de esa política extranjerizante, es lo que los marca Hernández con las vidas pintorescas y conmovedoras de Martín Fierro , Cruz , Picardía , el hijo de Cruz    y  los  dos hijos de Fierro.

(Textos del “Martín Fierro”, de José Hernández, Ed. Proa, Buenos Aires, 1942)

Monté y me encomendé a Dios/ Rumbiando para otro pago;/ Que el gaucho que llaman vago/ No puede tener querencia./  Y ansi de estrago en estrago/ Vive yorando la ausencia.  (pg. 55).                                                                                                          

El anda siempre juyendo/ Siempre pobre y perseguido;/  No tiene cueva ni nido,/ Como si juera maldito;/ Porque el ser gaucho… ¡barajo!,/ El ser gaucho es un delito.

Es como el patio de posta:/ Lo larga éste, aquél lo toma;/ Nunca se acaba la broma. / Dende chico se parece/ Al arbolito que crece/ Desamparao en la loma.

Y se cría  viviendo al viento/ Como oveja sin trasquila/ Mientras su padre en las filas/ Anda sirviendo al Gobierno/ Aunque tirite en invierno/Naaide lo ampara ni asila.

Le llaman gaucho mamao/ Si lo pillan divertido,/ Y que es mal entretenido/ Si en un baile lo sorprienden;/ Hace mal si se defiende/ Y si no, se ve… fundido.

No tiene hijos ni mujer,/ Ni amigos no protectores;/ Pues todos son sus señores,/ Sin que ninguno lo ampare./ Tiene la suerte del güey,/ Y ¿Donde irá el güey que no are?

Su casa es el pajonal,/ Su guarida es el desierto;/ Y si de hambre medio muerto/ Le echa el lazo a algún mamón,/Lo persiguen como a pleito/ Porque es un gaucho ladrón.

Y si de un golpe por ay/Lo dan vuelta panza arriba,/ No hay un alma compasiva/ Que rece una oración; Tal vez como a cimarrón/ En una cueva lo tiran.

Él nada gana en la paz/ Y es el primero en la guerra;/No le perdonan si yerra,/ Que no saben perdonar,/ Porque el gaucho en esta tierra/Sólo sirve pa votar.

Para él son los calabozos, / Para él las duras prisiones, / En su boca no hay razones/ Aunque la razón le sobre;/Que son campanas de palo/ Las razones de los pobres.

Si uno aguanta, es gaucho bruto/ Si no aguanta, es gaucho malo. / ¿Déle azote, déle palo!/ Porque es lo que él necesita./ De todo el que nació gaucho/ Esta es la suerte maldita.

Vamos, suerte, vamos juntos,/ Dende que juntos nacimos;/ Y ya que juntos vivimos/ Sin poderlos dividir,/ Yo abriré con mi cuchillo/ El camino a seguir.

El odio al gaucho se había incorporado también a la legislación oponiéndosele el inmigrante como rival afortunado en la distribución de la tierra y las funciones del trabajo.

Con empréstito inglés de 1824, uno de cuyos destinos principales y el único factible fue el establecimiento de pueblos y ciudades en la nueva frontera y en la costa del Atlántico, Rivadavia había iniciado el plan de colonización del país con poblaciones europeas. Sus panegiristas destacan este aspecto de su   acción como su más alto título de gloria. En la fundación de establecimientos en tierras enfiteusis dio siempre privilegio al extranjero sobre el nativo, sobre el cual pesaban además leyes de una ferocidad inigualada hasta entonces. Desde luego, no podía adquirir tierras públicas, porque éstas habían sido hipotecadas al pago de la deuda contraída y reducido por esto a la condición invariable de peón de estancia, se le exigía por leyes y decretos de gobierno la permanencia en la ocupación que tuviere, pues si la perdía era considerado vago y castigado con cuatro años de servicio militar. Pena igual o mayor le correspondía si llevaba cuchillo al cinto o era visto con frecuencia en las pulperías y en las carreras.

En la época de Martín Fierro esa legislación había sido resucitada después de la batalla de Caseros y como el desorden era mucho mayor entonces que bajo los gobiernos de Rivadavia, se la aplicaba con más arbitrariedad todavía por los jueces de paz y los comisarios de campaña. La política inmigratoria resurgía también con una virulencia sin precedentes conforme al plan trazado por Alberdi en sus Bases famosas. Respiraba siempre en el desprecio de lo español y de lo argentino y sobre todo en el miedo a la conquista violenta de nuestro territorio por lo europeos.  España había impedido que en América se cumpliera la ley de la dilatación del género humano.  –afirmaba Alberdi en las Bases . Nosotros detentábamos con justicia la exclusividad del dominio sobre nuestro territorio que no era nuestro, en rigor, sino del mundo . Pero la ley de dilatación se  cumpliría fatalmente o bien por los medios pacíficos o bien por la conquista de la espada. Y ante la amenaza del invasor nuestros filósofos sólo descubrían una solución posible: rendirse, entregando a la civilización el goce de este suelo.    El libro de Alberdi, traducido después al lenguaje de la Constitución nacional , no aspiraba a otra cosa que establecer el mecanismo o el sistema mediante el cual habría de operarse la invasión pacífica. Nunca se le ocurrió pensar que si nuestro destino era ser invadidos, debíamos aprestarnos a la defensa, para seguir siendo, porque ya lo éramos, un pueblo de militares y de guerreros. Rosas había probado que la resistencia era posible. Pero Rosas era la barbarie española resurrecta y nuestro ideal de hombres civilizados exigía  que nos convirtiésemos en un país de negociantes cartagineses,

Así, en las Bases, Alberdi nos daba los mismos consejos del Viejo Vizcacha al hijo de Martín Fierro. “ Ha pasado la época de los héroes –decía- entramos hoy en la edad del buen sentido  ” ¿ Qué hacer ante los probables atropellos de otros pueblos ?, “… “ No corráis a la espada ni gritéis ¡conquista! No va bien tanta susceptibilidad a pueblos nuevos que necesitan de todo el mundo para prosperar”. … “Hoy deben preocuparnos especialmente los fines económicos”… “La victoria nos dará laureles  ; pero el laurel es planta estéril para América . Vale más la espiga de la paz, que es de oro, no en el lenguaje de los poetas, sino en el de los economistas ”… “ Que cada caleta sea un puesto y cada afluente navegable reciba los reflejos civilizadores  de la bandera de Albión”. Oigamos ahora al maestro de Fierro (pg. 181):

Hacete amigo del juez, / No le des de qué quejarse;/ Y cuando quiera enojarse/ Vos te debés encoger,/ Pues siempre es buenos tener/ Palenque ande ir a rascarse.

[…] No te debés afligir/ Aunque el mundo se desplome. / Lo que más precisa el hombre/ Tener según yo discurro,/ Es la memoria del burro,/ que nunca olvida ande come.

 Dejá que caliente el horno/ El dueño del amasijo./ Lo que es yo, nunca me aflijo/ Y a todito me hago el sordo:/ El cerdo vive tan gordo/ Y se come hasta los hijos.

Es la misma moralidad, la misma filosofía escéptica, el mismo materialismo corruptor, como que la figura del Viejo Vizcacha no fue inventada enteramente por Hernández, sino que lo tomó del ambiente en que vivía.

Evidentemente Martín Fierro es un gaucho federal. La llegada de Rosas al gobierno había concluido con la legislación anterior, en cuanto se refería a los inmigrantes y al trato de los nacionales. Representante político de las campañas, gobierno aquel apoyado en éstas y contemplando sus intereses vitales. Lógicamente contó con su adhesión incondicional, transformada en fanatismo cuando el país fue objeto de agresiones armadas desde el exterior. En su época nació y vivió su primera juventud Martín Fierro. Lo recuerda con nostalgia en el segundo canto de su poema. Don Ricardo Rojas es quién nos ha dicho que esos tiempos felices que canta el payador son los tiempos de Rosas . Y debemos creerle.

La primera copla de este canto comienza con una clara alusión a los gobernantes del momento, que antes habían vivido en el destierro en Montevideo, en Bolivia o en Chile y recordaban con frecuencia sus amarguras, termina con una advertencia que es casi una amenaza :

Ninguno me hable de penas,/porque yo penando vivo,/Y naides se muestre altivo/ Aunque en el estribo esté/ Que suele quedarse a pie/ el gaucho más ad vertido.

Se ha dicho alguna vez, creo de por Lugones, que cuando Hernández escribía Martín Fierro había sido comisionado por Urquiza para levantar la campaña de Buenos Aires en una última revolución federal. Seguramente fue así.

La evocación del tiempo pasado inspira al poeta una conmovida narración que extiende a través de varias estrofas, describiéndonos la vida del gaucho en las estancias y en los campos. No citaré algunas, sino la más significativas (pg. 11).

Yo he conocido esta tierra/ En que el paisano vivía/ Y su ranchito tenía/ Y sus hijos y mujer…/ Era una delicia el ver/ Cómo pasaba sus días.

[…] Y apenas la madrugada/ Empezaba a coloriar,/ Los pájaros a cantar/ Y las gallinas a apiarse,/ Era cosa de largarse / Cada cual a trabajar.

[…] Y mientras domaban unos, otros al campo salían, y la hacienda recogían, /Las manadas repuntaban,/ Y asi sin sentir pasaban/ Entretenidos el día.

[…] Aquello no era trabajo,/ Más bien era una junción,/ Y después de un buen tirón/ En que uno se daba maña,/ Pa darle un trago de caña/ Solía llamarlo el patrón.

[…] Venía la carne con cuero,/ La sabrosa carbonada, /Mazamorra bien pisada,/ Los pasteles y el güen vino…/Pero ha querido el destino/ Que todo aquello acabara.

Estaba el gaucho en su pago/ Con toda siguridá;// Pero aura…                   ¡ barbaridá !,/ La cosa anda tan fruncida,// Que gasta el pobre la vida/      En juir de la autoridá.

Pues si usted pisa en su rancho/ Y si el alcalde lo sabe,/ Lo caza lo mesmo que ave,/ Aunque su mujer aborte…/ No hay tiempo que no se acabe/ Ni tiento que no se corte!

[…] Ay comienzan sus desgracias,/ Ay principia el pericón;/ Porque ya no hay salvación/ Y que usté quiera o no quiera, / Lo mandan a la frontera/ O lo echan a un batallón.

Así habían vuelto los malos tiempos para el gaucho. Los vencedores de Caseros no ignoraban que en los campos se levantaría la resistencia a su régimen. El viejo desprecio se había transformado en odio y en miedo. El terror que el gaucho inspiraba a Sarmiento es de no creerse, pero el general Paunero ha dejado testimonio de él en una carta escrita a Mitre, publicada en su archivo. Es que las campañas eran poderosas entonces, como pueden volver a serlo mañana. La prueba es la fuerza de Rosas que fundó su poder militar en los hombres del campo. De ahí su predominio de 25 años. Había sido invencible para los unitarios y sólo Urquiza, que representaba lo mismo que él en Entre Ríos, logró derrotarlo, aunque no sin recurrir a brasileros y orientales. Estos eran recuerdos que no se habían olvidado, como ahora, porque estaban demasiado cerca en el tiempo y seguían dando al horizonte político una fisonomía borrascosa. Urgía, pues, consolidar un predominio ocasional que había sido logrado en el azar de una batalla y que podía haber perdido de la misma manera. Y era urgente, sobre todo extirpar al gaucho, personaje impertinente que en las pulperías de los campos o de los suburbios conservaba la costumbre de gritar ¡Viva Rosas! cuando veía aparecer una fachada de extranjero.

Claramente nos dice Hernández que Martín Fierro fue una víctima de la política. Por las elecciones comenzaron sus desgracias (pg. 19)

A mi el jue me tomó entre ojos./ En la última votación/ Me había hecho el remolón/ Y no me arrimé ese dia,/ Y el dijo que yo servía/ A los de la exposición.

Y así sufrí ese castigo/ Tal vez por culpas ajenas./ Quesean malas o sean güeñas/ Las listas, siempre me escondo/ Yo soy un gaucho redondo/ Y esas cosas no me llenan. 

No quería votar y lo mandaron a la frontera, por vago y mal entretenido, pues su arresto se produjo en una pulpería. Picardía, el hijo de Cruz, que se había criado “desamparao como arbolito en la loma”, era fullero, pero no fue castigado por esto sino por razones también electorales. Andaba mal con el Ñato, que era oficial de policía y nos cuenta de este modo la escena de su arresto, con la de otros.

[Pg.223) Me le escapé con trabajo/ En diversas ocasiones;/ Era de los adulones,/ Me puso mal con el juez;/ Hasta que al fin una vez/ Me agarró en las elesiones.

Ricuerdo qu’esa ocasión/ Andaban listas diversas; /Las opiniones dispersas/ No se podían arreglar: / Decían q’el juez por triunfar,/ Hacía cosas muy perversas.

Cuando se reunió la gente/ Vino a proclamarla el ñato,/ Diciendo con aparato/ Que todo andaría muy mal/ Si pretendía cada cual/ Votar por un candidato.

Y quiso al punto quitarme/ La lista que yo llevé;/  Más yo se la mezquiné/ Y ya me gritó : --“Anarquista,/ Has de votar por la lista/ Que ha mandado el Comité”.

                                                                                                                               El análisis de otros aspectos del Martín Fierro exigirían demasiado tiempo. Importa, sin embargo, destacar ese espíritu polémico de que he hablado antes, ese propósito militante que le daba a Martín Fierro el carácter de un libro de batalla. Ya entonces se había advertido contra las tendencias extranjerizantes, aun en las clases cultas de Buenos Aires, que siempre fueron las más enamoradas de lo extraño. Los pedidos constantes de indemnizaciones que planteaban los residentes por intermedio de los cónsules habían movido al senador Laspiur a proyectar una ley que cortaba los abusos. Las protestas públicas de los ministros de Francia y e Inglaterra contra nuestra ley de ciudadanía irritaron el sentimiento patriótico de mucha gente provocando una reacción general en todas las capas sociales.

 Pero lo que más había excitado el espíritu público fue el contrato oficial de colonización del Chubut formalizado con una sociedad inglesa de Gales y que llevaba la firma del ministro del Interior, Dr, Guillermo Rawson. Por él se concedía tierra a los galeses en las condiciones comunes en este  género de operaciones. Pero una cláusula del mismo establecía textualmente que, “Cuando la población de la colonia haya llegado al número de veinte mil habitantes, entrará como una nueva provincia a formar parte de la Nación, y como tal se le acordará todos los privilegios y derechos componentes. Al mismo tiempo los límites de dicha provincia, quedarán definitivamente arreglados”. En pocos años, pues, de crecimiento normal, los colonos ingleses que vendrían al Chubut compartirían la soberanía nacional con los mismos derechos y privilegios que los tucumanos, los mendocinos, los cordobeses o los porteños.

La inaudita iniciativa conmocionó al país y en el Senado se levantaron las voces de dos viejos unitarios que habían combatido a Rosas, don Félix Frías y don Valentín Alsina, para señalar el peligro de la política inglesa en la Patagonia, frente a Malvinas, condenar el Contrato y sus autores y reclamar el rechazo de la Cámara. “… Son malos políticos –dijo don Félix Frías- aquellos que ignoran u olvidan que el amor a la humanidad no debe extinguir el sentimiento de patriotismo ni puede exonerarlos jamás de los deberes que los ligan al país en que han nacido”. El tiempo confirmó esos temores, pues los galeses que vinieron, en virtud de otro Contrato, levantaron un día la bandera inglesa y pidieron el protectorado del Imperio.

En Martín Fierro, obra de inspiración política disimulada bajo formas poéticas, no podía Hernández expresarse  con igual rotundez sin desnaturalizar el poema, pero las partes que lo constituyen, están impregnadas del mismo espíritu de protesta y contiene la misma acusación de falta de patriotismo a los gobernantes que se creían exonerados de deberes ineludibles.

Martín Fierro, he dicho, es un desafío, una invitación al combate, a la lucha. Ese es el sentido que en su lenguaje le da a la palabra cantar. Su reproche a Ascasubi y a Del Campo, con quienes no quiere ser confundido, consisten en señalarles que sólo buscan hacer reír a la gente con el lenguaje o las ocurrencias ingenuas de los gauchos.

(pg. 97) Yo he conocido cantores/ Que era un gusto el escuchar;/ Más no quieren opinar/ Y se divierten cantando;/ Pero yo canto opinando,/ Que es mi modo de cantar.                                                                                              

El desafío está expreso en esta otra copla (pg.9).

Yo soy toro en mi rodeo,/ y torazo en rodeo ajeno;/Siempre me tuve por güeno,/  Y si me quieren probar, / Salgan otros a cantar/ Y veremos quién es menos.                                                                            

No teme las represalias ni las venganzas de los que ataca, cuyos méritos conoce. Y lo dice:

(Pg. 9) No me hago al lao de la güeya/ Aunque vengan degollando;/ Con los blandos yo soy blando/ Y soy duro con los duros,/ Y ninguno en un apuro/ Me ha visto andar tituibeando-.                                                                             

En esta otra copla es claro que con las palabras sol y víbora alude a los poderosos y a los detractores:

(Pg. 9) Soy gaucho, y entiéndalo,/ Como mi lengua lo explica:/ Para mi la tierra es chica/ Y pudiera ser mayor./ Ni la víbora me pica/ Ni quema mi frente el sol.                                                                                              

Proclama también su independencia que nada coarta, porque de nadie necesita.

(Pg. 10) Yo no tengo en el amor/ Quien me venga con querellas; Como esas aves tan bellas/ Que saltan de rama en rama/ Yo hago en el trébol mi cama// Y me cubren las estrellas.                                                                                               

Agredido y tratado con desdén después de publicarse la primera parte del Martín Fierro insiste en la segunda que no está arrepentido y expresa su confianza en que tanto el pobre como el rico le han de dar la razón con el tiempo. La fe que le inspira su obra y su talento es magnífica y no sólo la oculta sino que la exhibe con orgullo.

(Pg. 97) Lo que pinta este pincel,/ No el tiempo lo ha de borrar;/ Ninguno de se ha de animar/ A corregirme la plana; No pinta quien tiene gana,/ Sino quien sabe pintar.

Y no piensen los oyentes/ Que del saber hago alarde:/ He conocido, aunque tarde,/ Sin haberme arrepentido,/ Que es pecado cometido/ El decir ciertas verdades.                                                                                             

Pero voy en mi camino/ Y nada me ladiará;/ He de decir la verdad,/ De naides soy adulón;/ Aquí no hay imitación,/Esta es pura realidá.

Y el que me quiera enmendar,/ Mucho tiene que saber; Tiene mucho que aprender/El que me sepa escuchar;/ Tiene mucho que rumiar/ El que me quiera entender.

Más que yo y cuantos me oigan,/ Más que las cosas que tratan, /Más que lo que ellos relatan,/ Mis cantos han de durar./ Mucho ha habido que mascar/ Para echar esta bravata.                                                                                                        

Nadie le corrigió la plana a José Hernández; nadie se atrevió a contradecirlo o a rectificarlo; pero nadie, tampoco, entre los hombres públicos que ejercieron o ejercen alguna influencia en la política del país tuvo nunca el coraje o la convicción patriótica suficiente para levantar como bandera el programa contenido en ese canto a la nacionalidad.  Los sabios de todas mentas que pontifican entre nosotros siguen avergonzándose de aquel compatriota estrafalario que mataba negros en los bailes y peleaba con la policía.   

Pero Martín Fierro no es un individuo concreto que pretendamos resucitar, sino el símbolo de una raza, de la raza nuestra, la de los hombres de este país, la de las mujeres de este país. Eso es lo que nos enseña defender José Hernández, cuya lección no hemos aprendido porque son demasiados los que creen todavía   que, como Ascasubi y del Campo, era también un artista que se divertían cantando, y no quieren descubrir en su drama, sino lo pintoresco y anecdótico.

Entre tanto, nadie deja ahora de ver claro, salvo los ciegos, como los peligros que veía Alberdi y que antes vio Rosas, son ciertos, y cómo la historia nos plantea de nuevo ante la avalancha que se vendrá de Europa sobre nosotros, con armas o sin ellas,  el viejo dilema que no hemos sabido reducir: o la entrega pacífica o la resistencia violenta. Si algo no dice el espectáculo del mundo en esta hora de liquidación general es que ningún país respeta a otro, si no se hace respetar ni está dispuesto a defenderlo, sino se defiende sólo y que los pueblos que sigan divididos como el nuestro, por reyertas internas sin sentido nacional, apasionándose por las cuestiones de los otros y olvidando las propias, están condenados a perecer bajo el yugo de los primeros que aparezcan con facha de vencedores, o de aquellos otros que se infiltran en silencio haciéndonos saludos amistosos.

Sin ideal nacional que reúna a todos los argentinos bajo una sola aspiración y nos sustraiga a las tutelas e influencias del exterior no realizaremos jamás los fines de la Revolución de Mayo ni podremos defender nuestro territorio o nuestras riquezas de las acechanzas extrañas. Nunca han sido más ciertas que ahora las palabras de Fierro con que termino esta conversación:

Los hermanos sean unidos/ Porque esa es la ley primera./ Tengan unión verdadera/ En cualquier tiempo que sea/ Porque si entre ellos se pelean/ Los devoran los de afuera.                                                                                                                                                                    

Roberto de Laferrere.


LA LECTURA DEL “MARTÍN FIERRO” DEBE SER NUEVAMENTE LECTURA OBLIGATORIA, PARA QUE LOS JÓVENES ARGENTINOS CONOZCAN LA VERDADERA HISTORIA NACIONAL; PLAGADA, DESDE 1852, DE CRÍMENES COMETIDOS POR LOS FALSOS “PRÓCERES” UNITARIOS CONTRA LOS PATRIOTAS FEDERALES; Y CONTRA LA SOBERANÍA PATRIA.

¡BASTA DE MENTIRAS, BASTA DE ENGAÑOS, BASTA DE OCULTAR LA VERDAD HISTÓRICA!

¡VIVA LA PATRIA!

 

 

 

                                                                                                                                                                                           

                                                                                                                                                               

 

3 DE FEBRERO DE 1852

NEFASTO DÍA CUANDO LOS TRAIDORES A LA PATRIA COMENZARON EL DERRUMBE NACIONAL.

 ¡VIVA LA PATRIA!

¡VIVA EL RESTAURADOR DE LAS LEYES!

domingo, 16 de febrero de 2025

 

EL PODER OCULTO DE LAS ALTAS FINANZAS EN EL MUNDO MODERNO

Los Rothschild: una de las “Grandes Familias” que dominan el mundo


EPISODIO TRIGÉSIMO SEGUNDO


Los Rothschild desde 1914 hasta hoy

 

Prólogo

     Lamentablemente tenemos que abandonar el libro de Egone Conte Corti sobre la familia Rothschild, porque él nos abandonó primero a nosotros - a diferencia del Padre Eterno - quien en cambio " non deserit, nisi prius deseratur " .

     Además, Egone, que se detuvo en la narración de la historia de los Rothschild en 1914/18, necesita ser integrado para poder saber algo sobre la mencionada dinastía hasta el día de hoy. 

     Ciertamente, no se puede encontrar otro libro sobre los Rothschild que pueda compararse con el de Egone, quien tuvo el privilegio de ingresar a las bibliotecas de las familias más antiguas y famosas del Imperio austríaco, que poseía información valiosa sobre los Rothschild que de otro modo nunca hubiéramos tenido. tenía. .

     En cierto sentido, se puede comparar a Egon, en lo que respecta a los Rothschild, con Josefo por la narración de la destrucción de Jerusalén (70 d.C.) y la guerra judeo-romana (66/70 d.C.).

     En realidad, se han escrito diversos libros sobre los Rothschild, pero todos bastante parciales, tanto con fines hagiográficos (por haber sido encargados por la familia del mismo nombre) como con fines o métodos denigrantes (estar animados por el odio racial o de clase y, por tanto, , desprovisto, no diré de objetividad sino también de lucidez histórica, escrito también si no "con los pies" pero sí con el "hígado").

     Pietro Ratto ha escrito varios folletos sobre este tema (para la editorial Arianna de Bolonia) y otros libros similares que, aunque no pueden competir con los de Egone, al menos nos proporcionan algunas informaciones sobre la Casa/Banco de Frankfurt hasta la actualidad.

Ahora bien, pienso –con Aristóteles y Santo Tomás– que entre la nada y el acto perfecto está el acto potencial o imperfecto. Por eso, podemos y a veces debemos conformarnos con lo menos perfecto para no quedarnos sin nada y con las manos vacías. De hecho: “Lo excelente es enemigo de lo bueno”; o: “Quien quiere ser ángel termina siendo una bestia”. En resumen: “El que está contento disfruta”, “el que quiere demasiado no obtiene nada”; es decir: “Mejor un huevo hoy que una gallina mañana”.

Por lo tanto, a partir de ahora me apoyaré sobre todo en las huellas que nos proporciona Pietro Ratto, integrándolas donde pueda y, si alguien tiene la amabilidad de indicarme libros mejores que el suyo, estaré encantado de llenar mi laguna y poder estudiarlos y citarlos en los próximos artículos. 

 

Francia 1913/1919…

     En Francia, el 18 de febrero de 1913, Raymond Poincaré (20 de agosto de 1860 – 15 de octubre de 1934) fue elegido “Presidente de la República”, cargo que permaneció hasta el 18 de febrero de 1920. Había contado con el apoyo y la financiación de Edouard Rothschild. 

     Al año siguiente –exactamente el 28 de julio– estalló la Primera Guerra Mundial. Ahora, el 3 de agosto, apenas seis días después de que Alemania declarara la guerra, el presidente francés ordenó a Edouard Rothschild que le consiguiera un préstamo de 100 millones de dólares de Estados Unidos.

     Los Rothschild de Francia junto con los de Inglaterra se pusieron en contacto con el Banco Morgan de Nueva York y acordaron pagar la suma de "sólo" 40 millones de dólares a las arcas de Francia, pero pasando por el Banco Rothschild de París. Sin embargo, el Morgan Bank quería a cambio que las acciones ferroviarias americanas, en las que había invertido bastante, se vendieran a un precio elevado en la Bolsa de París.   Este fue uno de los primeros "obsequios" ("amor, con amor se paga") del presidente Poincaré a la familia Rothschild (ver Pietro Ratto , Los Rothschild y los demás, Bolonia, Arianna Editrice, III ed., 2020, p. 38). 

     Por el contrario, la sucursal del Banco Rothschild en Viena –siguiendo la política de la Familia de nunca entrar en oposición en el país anfitrión– financió al Imperio Austro-Húngaro durante todo el conflicto.

     En cambio, Francia pudo seguir contando con Edouard Rothschild, que se había trasladado de París a Burdeos, junto con el Gobierno francés, y con los Rothschild de Londres.

     Desde que Alemania invadió Francia, la sucursal de Rothschild en Burdeos tuvo que dejar temporalmente de enviar cartas en yiddish a la sucursal de Londres, que las dos oficinas se enviaban entre sí para mantener la armonía y comunicar los secretos políticos de los gobiernos de sus respectivos países en para poder utilizarlos en bolsa. Sin embargo, el idioma yiddish era fácilmente comprensible para los alemanes, por lo que no habría sido prudente continuar con este método, que estaba bien para los países de habla francesa e inglesa, pero no para los de habla alemana.

     Pronto - "se hizo la ley, se descubrió el engaño" - las dos ramas Rothschild de Inglaterra y Francia se escribieron entre sí mediante correo cifrado, utilizando las oficinas de sus respectivos consulados que gozaban de extraterritorialidad.

     Así fue como los Rothschild salvaron al franco francés -que entonces se encontraba en caída libre, continua y acelerada- de la devaluación recurriendo a la ayuda estadounidense a través del Banco Morgan, no sin hacer un poco de doble juego. De hecho, el Banco del Níquel de Edouard Rothschild fue acusado por el Senado francés de haber vendido a Alemania las materias primas para construir su armamento. Sin embargo, gracias a la amistad entre el presidente Edouard Poincaré y Edouard Rothschild, el asunto quedó inmediatamente zanjado (ver P. Ratto , cit., p. 39). En definitiva, se repitió la vieja historia según la cual (como alguien dijo, quizás irónicamente) los romanos - durante el asedio de la fortaleza de Masada (66/73 d. C.) - compraron los "proyectiles" de piedra y metal que luego lanzaban, con sus catapultas contra la fortaleza.  Estas "balas" fueron fabricadas por los propios fanáticos que lucharon contra ellas aunque, al mismo tiempo, se las vendieron. 

     Después de la guerra, Maurice Rothschild (Boulogne, Francia, 19 de mayo de 1881 – Pregny/Chambésy, Suiza, 4 de septiembre de 1957) entró en la política y se postuló en el Bloque Nacional Republicano, una coalición de “centro/derecha” liderada por Georges Clemenceau (1841 – 1929). , Primer Ministro de 1906 a 1909 y de 1917 a 1920, republicano/radical, fuertemente anticlerical y cercano a la masonería; inicialmente fuertemente vinculado a la extrema izquierda; se puso del lado de Alfred Dreyfus en 1898 y fue un orgulloso opositor de todas las formas de antijudaísmo. También era un prosionista convencido y abrazaba las tesis de Teodoro Herzl. En 1906, sin embargo, no dudó en hacer reprimir con una violencia muy sangrienta una huelga de mineros y viticultores; luego, se movió cada vez más hacia el nacionalismo radical y el centralismo estatista, sobre todo con una función antialemana, especialmente durante la Primera Guerra Mundial, viendo en ello una oportunidad de redimir la derrota sufrida en 1870 por Bismarck. Era un orgulloso intervencionista y militarista y definió al Papa Benedicto XV con un término despectivo: " Le Pape Boche " (el Papa Kraut). En la Conferencia de Paz de Versalles quería que Alemania se arrodillara tanto política, militar como económicamente, preparando así el camino para la Segunda Guerra Mundial, desatando el revanchismo alemán.  Clemenceau murió en París el 24 de noviembre de 1929.  

     Mientras tanto, en Inglaterra, Lionello Rothschild, el hijo mayor de Nathan, ejercía una fuerte presión (" lobbying " ) sobre el Gobierno británico, encabezado por Lord Balfour, a favor de los judíos para que pudieran formar su propia nación en Palestina. De hecho, Inglaterra había derrotado al Imperio Otomano en 1917 y quería apoderarse de sus pozos petroleros. Así nació la famosa “Declaración Balfour” del 2 de noviembre de 1917, que fue enviada por el ex Primer Ministro británico y entonces Ministro de Asuntos Exteriores Arthur Balfour a Lionel Rothschild en forma de carta.

     Fue la respuesta tan esperada de los Rothschild, que ha influido enormemente en la historia del mundo entero, desde el 15 de mayo de 1948 hasta hoy, con la creación del "Estado de Israel" en el territorio habitado por cristianos desde Constantino hasta noviembre de 636. / Abril 637 d. C. y luego –durante al menos 1300 años– por palestinos de fe tanto cristiana como islámica.

     En 1917 la misma Declaración del 2 de noviembre de 1917 fue incluida -el 10 de agosto de 1920- en el "Tratado de Sèvres" (llamado así por el nombre de la localidad francesa en la que se firmó), que fue estipulado por Inglaterra, Francia e Italia.  que había derrotado a Turquía y en virtud del cual Inglaterra se convirtió en agente de toda Palestina y así fue que 28 años después (15 de mayo de 1948) la mitad de Palestina fue entregada por Inglaterra a los judíos.

     Sin embargo, todo el crédito por la "conquista" de Palestina por las fuerzas sionistas no debe atribuirse únicamente a los Rothschild; de hecho, el Primer Ministro inglés Lloyd George (1863 – 1945) admitió en sus memorias ( War Memoirs, Londres, Odhams Press, 1932/1933; II ed. 1938) que la Declaración Balfour fue también resultado del agradecimiento de los ingleses. Corona hacia Cahim Weizmann (1874 – 1952), el químico israelí sionista y futuro primer presidente de Israel (1948/9 – 1952). De hecho, Weizmann había descubierto el proceso químico para formar acetona, que luego se utilizaría en la fabricación de cordita, un explosivo muy potente que fue muy utilizado por los británicos durante la Gran Guerra y gracias al cual consiguieron la victoria de forma más rápida y sencilla.  

     Bueno, cuando Lloyd George preguntó a Chaim qué honor quería obtener como recompensa por su descubrimiento, Weizmann respondió que habría querido algo para "su pueblo" (ver P. Ratto, cit., págs. 39-41).

     Es decir, la tierra prometida por Dios (en la que Weizmann -al igual que los sionistas, que eran casi totalmente laicos- no creía) a Abraham.

     Por lo tanto, la costumbre de atribuir todo el mérito de la judaización de Palestina no puede atribuirse únicamente a Lionello Rothschild, sino que también debe atribuirse a Chaim Weizmann.

     En el próximo episodio veremos los acontecimientos del Banco Rothschild durante la Gran Guerra en varios otros países, para trasladarnos al período inmediato de posguerra, en el que los acontecimientos mucho más sangrientos y destructivos (al menos para Europa y de Europa) Ya se estaba preparando el Segundo Conflicto Mundial. 

   

d. Curzio Nitoglia

Fin del trigésimo segundo episodio

…(…continúa…)…

 

jueves, 23 de enero de 2025

 

LAS FINANZAS HEBREAS PREDOMINAN EN USA

La disputa judeo/calvinista por el predominio cultural, moral y político finaliza en USA cuando, a principios del siglo XX, ciertos personajes trashumantes dominan y relegan el predominio cultural y financiero de  los puritanos . Henry Ford lo describe desalentado y luego vencido.

El calvinista André Siegfried   (“Estados Unidos Hoy”) también menciona  esta puja, haciendo hincapié en que, pese a su relativa  asimilación, esos personajes extraños mantuvieron vigente sus principios religiosos y culturales y los hicieron valer para trastrocar la sociedad puritana, propensa, por su naturaleza ideológica calvinista, a judaizarse. ” Ellos ”, con su férrea convicción religiosa, necesariamente predominan sobre los protestantes ; que no son más que derivados adyacentes al judaísmo ; EL  CALVINISMO, MÁS FILOJUDÍO QUE CRISTIANO, ES  UN SECTA   PARA  JUDAIZAR   A   LOS   PROTESTANTES …

 Este predominio comenzó a manifestarse en el teatro ,

Escribió Paul Morand  (quien no era nada puritano) en “Nueva York” (Austral, pg. 130, copio en negritas); a mediados de la década del ’20 , interesantes observaciones sobre el inicio avasallante del teatro ideológico : “Nueva York, -dice- al igual que Moscú , debe a los judíos la intensidad de la vida teatral ; que “ha nacido en la Ciudad Baja , en barrios judíos ; es una especie de comedia del arte neohebraico, llamada  burlesk…, el cual impulsado por los horteras generalmente cae en los music-hall porno ”, que luego imprimiría lenta y subrepticiamente la degradación moral de Hollywood .  Manhattan “no es más que la internacional del placer… cada vez más atrevido…”

En estos días se estrenará en Buenos Aires,  con el consiguiente revuelo de los asiduos, una “obra” llamada: “Kasandra”, la profetisa a la que nadie creía; protagonizada por nueva “prima donna”, que se presenta en una foto de propaganda, enormemente gordísima, un rostro descompuesto, y ostentando sus abultadísimos senos casi al descubierto.  Escena muy apropiada para despertar la curiosidad malsana del público hortera, que seguramente llenará el Teatro.

Se presentará la obra en EL Centro Experimental del Teatro Colón. En estos tiempos la palabra experimentación, como se comprende leyendo lo anterior, es un método que fue utilizado en Nueva York para degradar Hollywood, consistente en introducir lentamente inmoralidad y fealdad en todos los ambientes artísticos, para ir acostumbrando al público a aceptarlas como normales. Recurrir a los bajos instintos y placeres es un negocio muy redituable; muy de acuerdo con las nuevas tendencias políticas y morales que están aplicando los señores del dinero que gobiernan el mundo..

Actualmente este método vale para todos los momentos de la vida: deberemos acostumbrarlos a “gozar” estéticamente del arte basura, a comer insectos, a convivir con “simpáticos” transexuales, a soportar impasibles que los políticos roben impunemente y terminen con el país,  que se sexualice a los niños, etc. Todo debe cambiar ¡ Para   mal !

 Proximamente, tambien un “famoso” coreógrafo judío de danza contemporánea, llegará a Buenos Aires para habituarnos a cambiar nuestros conceptos del ballet. Todo cambiado, todo distinto, todo al revés, todo ensuciado, todo velado, para que persista, entre brumas, sólo lo malo,  lo feo y  lo corrupto.

Periodismo para degradar, y confundir.

Otro aspecto que incidió en el predominio de los judíos sobre los protestantes fue el periodismo .Morand queda sorprendido por la machacona cantidad de informaciones nimias, de noticias sensacionalistas, de acontecimientos escandalosos, sin base criteriosa que los distinga y ordene, publicados con el fin de vender, distraer y no dar tiempo a pensar ; para que se traguen la basura del mundo, que no es más que desorden .      Lo inestable, lo extravagante,  lo excéntrico, son  característica que distingue a ciertos personajes judíos.

Desde entonces, el nuevo método del periodismos yanqui , imitados por los ‘nuestros’, pues el “americanismo” lo difundió por el mundo.  Son sofistas que negocian con la verdad de los acontecimientos para ganar dinero ; difunden generosamente medias verdades y falsedades , enseñando lo que la burguesía televidente debe creer y hacer diariamente , desconociendo cada vez más intensamente las observaciones del perdido sentido común .  Con hechos falsificados o recortados puede demostrarse y deducirse cualquier cosa , y “ ellos ” lo saben y lo aprovechan. ¡ A que distancia sideral quedó el   famoso “Poor Richard”, publicado por el puritano y deísta Franklin, con sus enseñanzas y recomendaciones valiosas para la vida casera diaria !

“En unos segundos me entero –dice Morand- que en este día, durante el cual no ha sucedido casi nada para mí , la goleta de cuatro palos Lucifer se ha ido a pique ; el primer premio de Horticultura cubana le ha sido concedido a una planta criolla ; que el senador Lafolette es campeón de bridge de Miami ; y que los musulmanes se han sublevado , hace tres horas, en las Indias.

“Mezcolanza de sucesos sin digerir, que serán servidos en crudo al público, aplastado bajo la carga de esos sucesos . Tanta energía gastada para captar y servir caliente , al otro día , con el café , esta cosa ficticia , de la que incurrimos en la equivocación de no cansarnos nunca : noticias .

“[…] Ésta es la verdadera potencia de la prensa, y no el genio de un gran publicista, ni el reportaje sensacional, ni el anuncio fulminante de una muerte . Es esta ola que nada puede contener ; esta marea libre de pensamiento , fuera de estas esclusas abiertas ; es este negro estanque , estas cuatro toneladas diarias de tinta en el fondo de las cuales duermen aún las palabras anónimas . No se puede hacer nada contra un diario norteamericano , aunque fuese uno Dios ; no hay más que esperar , que esperar , a mediodía… El periódico, afortunadamente, se olvida a mediodía.

Sobre este río de escritura no se pasea ninguna idea. Hace cien años, nos dice Ludwig, cuando las gacetas no aparecían más que una o dos veces por semana , Goethe anunciaba que preveía días terribles en que aparecerían tres veces al día… A eso hemos llegado.

[…] Llegué, por último, al despacho del director, Mr. Ochs, que se parece un poco a Rotschild y otro poco a Max Jacob. Mr. Ochs me explicó, lo primero, antes de invitarme a sentarme, que los judíos son una gran raza. Después me llevó a la ventana desde la cual vi sesgadamente, en el fondo de un cráter, Broadway incendiado ; me enseñó el retrato de sus hijos ; … anunciándome que, si había luz, podía yo ver que el New York Times Building es una reproducción exacta del castillo de Cahmbord…                Estas arquitecturas gigantes prestaban a Mr. Ochs movimientos lírico ;  pero el único edificio que parecía trastornarle era el de su vecino ,  aquel Paramount de Mr. Jesse Lasky, que había llegado, desde hacía poco ,            a ocultarle Broadway , en sus narices ; ¿ no ha encontrado acaso el periódico en el cine su amo y señor ? “.

Nota del blog: Así comenzó la tragedia, aparentemente irreversible, con pronóstico sangriento . Al negociar con la verdad, la belleza y la moral , fue plasmándose desde principios del siglo XX  la difusión de la corrupción moral y cultural de Hollywood y de la política exterior USA :  corromper, enfrentar, agredir, … que tratan de justificar con  palabras e imágenes hermosas .

¿ Es posible sorprenderse, entonces, de la sumisión cultural y política de USA ante  Israel , tan evidente en estos días ? ¿ O asombrarse sabiendo que los pilares de la nación yanqui : Wall Street, la Reserva Federal y el Pentágono son , por usar un eufemismo : filo-israelíes ?.

Cuando los “pasajeros” trashumantes cruzaron el Mar Rojo y luego el Atlántico, USA los dejó actuar libremente, y convivieron como almas gemelas, como madre e hija, pero siempre predominando los intereses de Israel :  erigiéndose el imperialismo de los ‘santos predestinados’  judeo/calvinistas  para dominar el mundo.

Ahora USA debe pagar por las maldades y la corrupción que impuso,-- cipayos mediante—en nuestro país, (y en el mundo). El imperio con pies de barro tambalea.+

 

(Escrito en septiembre 2024).

 

miércoles, 22 de enero de 2025

 

“EL PENSAMIENTO JUDÍO”

(En negrita, párrafos extraídos del Capítulo titulado: Israel y las Naciones, del libro  “El pensamiento judío” de André Chouraqui, ed. Nuevos Esquemas, pg.63).

ISRAEL Y LAS NACIONES

“El tema principal de la Biblia, el de la elección de Israel es retomado y desarrollado infinitamente en todos los tratados del Talmud. La humanidad está partida en dos grupos: por una parte Israel, elegido por el Señor y depositario dela revelación, y por el otro, las naciones tomadas en bloque. En cierto sentido, Israel, en la medida en que realiza el precepto de santidad de la Torá es también idéntico a Dios: el Santo, bendito sea, la Torá e Israel constituyen una sola realidad…

[…] La elección que, en el judaísmo rabínico, ha podido a veces degenerar en un exclusivismo étnico estrecho, constituye, en principio, el fundamento real del universalismo que aspira a la salvación y a la redención de todos los pueblos de la tierra. De donde surge, para Israel, un complemento de la elección: el deber de llevar la Torá a las naciones de la tierra. […] La vocación misionera que los judíos manifestaron con fervor y eficacia mientras fueron fuertes, se debilitó y desapareció después de la ruina de la nación”.

Esta interpretación carnalista de la Torá/Esdraz se identifica con el mismo Jehová y con Israel, ¡CONFORMANDO UN SOLO SER: JEHOVÁ, LA TORÁ E ISRAEL!”.  Han negado la Santísima Trinidad y, desesperanzados de ese mesías guerrero e imperialista que nunca llega, han imaginado una Trinidad diabólica para gobernar el mundo: un dios elaborado, una Torá carnal y modificable y, en definitiva, el pueblo de Israel, que es el único intérprete real y admitido en la  Trinidad carnal.  

El Padre  Auguste Nicolás, en “Protestantismo y Comunismo”,-- Ed. Nos, pag. 144 --  la rebatió diciendo: “Dios es el principio necesario de todo cuanto existe; --; nada es sino por Él; todo es de Él, y sin embargo, nada es Dios, excepto Dios mismo. De ahí procede que dentro de la unidad de todos los seres hay un dualismo necesario: un lado por donde dependen de Dios, y otro lado por el cual se distinguen de Él. Este misterio que nosotros encontramos en la raíz de toda existencia creada constituye el fondo de todos los misterios, y el punto de partida de todas las grandes aberraciones del espíritu humano fuera de la fe católica.”.

Respecto al apostolado es evidente que lo ejercen en aquellas personas de importancia política o financiera que puedan ejercer apoyo a sus planes  globalistas,  mientras estén dispuestos a someterse, generosamente gratificados ,a  una “circuncisión”  física o mental, como Milei, la Bullrrich o tantos otros traidores.

Una versión, dura, prepotente, agresiva y criminal –de “apostolado” es el “exterminio sagrado” (herem)—empleado desde el comienzo de la invasión   judía en Palestina, hoy día desarrollada ante nuestros ojos por el fanático sionista Netanyahu contra los palestinos; quienes luchan y resisten  para resguardar y recuperar su idiosincrasia nacional y religiosa propia.

Adolphe Lods, en su “Israel”, tomo 41, publicado por Uthea, menciona que el herem se empleó sólo en casos especiales, pero el Antiguo Testamento documenta que fue un método habitual. Es una afirmación escrita con el propósito de “endulzar” esa barbarie que clama al Cielo.

Los judíos religiosos ortodoxos, por su parte, con la misma intención de dominio mundial, rechazan el plan sionismo pues esperan que el mandato de gobernar el mundo provenga de la llegada de un mesías, y no de una maniobra política sionista; pues esto sería mermar el poder de ese “mesías”, que no aparee por ningún lado, que nunca llega , y al fin ¡ es  el         mismísimo  pueblo de Israel !

Todos los proyectos sionistas tienen el mismo propósito : destruir las soberanías nacionales, imponiendo una teocracia absolutista, que mete miedo por su arbitrariedad y prepotencia,  para gobernar religiosa y políticamente el mundo. La misma se concretará financiera o bélicamente; o ambas a la vez; usando a los anglosajones como mano de obra especializada.

 ¿Alguien se animará a desafiar a estos dioses de la guerra, que en vez de rayos como Zeus, los tecnificaron mandando misiles ?+ 

lunes, 13 de enero de 2025

 

La muerte de los pesebres

Hay quienes quieren desterrar de nuestros hogares al Niño Dios y a la Virgen

 

Por: Gustavo Martínez Zuviria (Hugo Wast) 1956.

 

El poderío de las grandes naciones está menos en la inmensidad de sus ejércitos que en la conjunción de las voluntades, que hace de todo un pueblo una sólida unidad nacional. Esa conjunción, realizada mediantes costumbres y tradiciones amasadas en una larga historia, forma la fisonomía de todo un pueblo y es el fundamento del amor patrio.Pueden ser grandes hechos y pueden ser pequeñas cosas. Es admirable, por ejemplo, la tenacidad con que el pueblo inglés conserva y defiende maneras de convivir que a los que no son de su raza, se les antojan anticuadas y hasta incómodas. Bástenos recordar la obstinación con que se han negado los pueblos de raza anglosajona a adoptar el sistema métrico decimal para los pesos, medidas y monedas. Este modo de ser es un instinto, que se defiende y perdura, una manera de sobrevivir con su personalidad propia y produce un equilibrio en las ideas y una armonía espiritual, de que carecen los pueblos abiertos a todos los vientos de afuera. Ninguna tradición de un pueblo por mínima que parezca, deja de ser una porción preciosa de su persona, que debemos conservar si no es injusta o dañina. Especialmente aquéllas que datan de siglos y que han brotado del fondo de su religión y de su historia nacional. Hacemos estas consideraciones porque nos apena ver cómo van desapareciendo de nuestro pueblo algunas formas espirituales hermosísimas y de la mejor estirpe, suplantadas por otras advenedizas y hasta de un espíritu contrario al nuestro. Antaño nuestros hogares festejaban la Navidad erigiendo en cada casa un Nacimiento o Pesebre que durante semanas, antes y después de la sagrada fecha, era una diversión para los grandes y una ilusión para los niños.

Las imaginaciones infantiles tenían en aquellas múltiples estatuitas un alimento sustancial, desde el Padre Eterno y la Paloma del Espíritu y los Reyes Magos, a quienes guiaba la estrella de Belén, hasta el buey y el burrito que prestaban su amoroso calor al divino Infante.

Era la suma de la Historia Sagrada pues contenía lo más luminoso del Credo católico, la Trinidad, la Encarnación, la Virginidad de la Madre de Dios, la comunión de los santos, la gloria del reino... ¿Podría inventarse nada más adecuado para solemnizar el nacimiento del Niño Dios que un pesebre, construido o completado en cada casa, y en el que trabajan todos, grandes y chicos, los grandes construyendo la armazón con telas engomadas, y pintadas; los chicos sembrando trigo o alpiste en macetas con tiempo para que estuviera nacido en Navidad e invirtiendo los ahorritos de todo el año en comprar animalitos o pastores para aumentar su población, creciente cada año? Ahora, da pena y vergüenza decirlo, el Pesebre o Nacimiento que era una de las más bonitas tradiciones de nuestro pueblo, va siendo suplantado por el árbol de Navidad.

Estamos seguros de que si a un niño le dan a elegir entre un pesebre o un árbol de Navidad, preferirá el pesebre, porque habla más y mejor de su fantasía. El árbol de Navidad es, para nosotros los argentinos, algo exótico, fuera de nuestras creencias y de nuestra geografía. No conocemos nieve en diciembre, y el pino está muy lejos de ser un árbol criollo.

¿Qué puede decirle a un niño ese árbol extranjero, mechado de copitos de algodón, que simulan una nieve anacrónica? ¿Dónde está la Virgen, dónde San José, dónde los Reyes, dónde el Niño Dios? ?Y cómo podemos festejar la Navidad sin ellos, que son los protagonistas de la fiesta?

No queremos pensar que el árbol de Navidad se haya puesto de moda y esté desterrando al clásico pesebre, precisamente porque haya quienes quieren desterrar de nuestros hogares al Niño Dios y a la Virgen y hacer olvidar que la Navidad es la fiesta católica por excelencia. Preferimos creer que los que desairan al Pesebre y adoptan al árbol de Navidad, lo hacen por seguir una moda cuya oscura intención no han advertido.

Es tiempo de reaccionar contra estas tendencias que van borrando las características más puras de nuestro pueblo e infiltrándonos un espíritu contrario a la tradición nacional.

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Pelicado por el señor Walter A. Perez

 

domingo, 5 de enero de 2025

 

Cleptocracia

You Tube en ocasiones previene a los mirones: no veas esto con tu esposa; o: estas escenas pueden afectar tu sensibilidad. La idea es una treta para atraer la curiosidad del televidente.

Pero yo les advierto, queridos camaradas, que si escuchan las denuncias que publica en el canal TLV1 el camarada Carlos AGA sobre la situación de nuestra  ARGENTINA no sólo el corazón sino el alma, el espíritu patriótico, la dignidad, la vergüenza quedarán  por  el suelo,  quedarás  destruido e impotente. Ya lo advertía el Padre Castellani; si querés mortificarte y auto mosoquearte lee Historia   argentina.

La mafia que nos gobierna desde décadas atrás, es totalmente corrupta.  Dice AGA que es el  único país del mundo donde no existen medidas  judiciales, –y su existen no se aplican-- , pues los jueces están comprometidos para contener, enjuiciar y condenar a los ladrones. En la próxima elección 650 mil  “filántropos” buscarán un “puestito”, para servir  “desinteresadamente, responsable  y competentemente”  a la Patria. Encontrarás entre ellos desde ladrones de gallinas hasta judíos internacionales. Todos consideran los bienes del Estado un botín de guerra que pueden apropiárselos impunemente. Somos una cleptocracia, llamada “democracia”.

Esta situación no se soluciona con disertaciones  “doctorales”. Es imprescindible realizar la revolución nacionalista que reclama la Patria,  para expulsar a los liberales definitivamente, de raíz, y que sean sólo un recuerdo maloliente.  Para lo cual   los militares,  empresarios,  sindicalistas,  miembros del Episcopado, etc. deberían  sacrificarse  patrióticamente.

En las condiciones actuales ya somos en realidad una colonia. Golpeados, humillados, dominados, sobornados, muy poco podemos hacer para revertir la situación vergonzosa.

 Si los patriotas no se preparan urgentemente a ser comilitones en esta guerra  contra el liberalismo y sus mandantes internacionales,  antes que la Patria se nos escurra finalmente de las manos,  seremos , ya sin ficciones, una colonia miserable judeo/anglosajona.

Quizá debamos, nos guste o no, acercarnos a uno de los dos bandos que pugnan internacionalmente. O nos adherimos a los “brics”, o continuamos con el demente a la cabeza sometidos por el enemigo secular.

No poseemos ya nada de lo que hace a una Nación soberana. Esto se paga con la miseria y la muerte del país. Pese a este lúgubre pronóstico, tengo la patriótica esperanzas en la aparición de un Caudillo que  lo restaure, con la ayuda divina.

 

DEGRADACIÓN  DEL CIUDADANO.

 En Las “ Canciones de Militis” , ed. Patria escrito en 1945 , describe el Padre Castellani la pésima educación recibida por  la juventud argentina que desembocó, como era previsible ya en 1977, cuando registra que   estaba avanzando abiertamente la degradación juvenil.

Pg.108): “El pueblo argentino ha demostrado que tiene corazón, y eso nunca hemos dudado: lo que nos gusta verle (y esa es nuestra vocación) es más bien la cabeza. Se puede decir que es “materia bien dispuesta ”, y que lo que le falta más bien es la “ forma ”, o sea los principios estructurantes de la masa amorfa”.

(Pg. 104): “El Régimen liberal al pueblo pobre lo largó sólo ; y  el pueblo se “desmoralizó”, se deseducó, perdió sus virtudes morales, al mismo tiempo que el ambiente social cristiano que las nutría se volatilizaba. Hay  que “educar” al menor, y no educar al  “ Soberano ” ; tarea tan profunda y difícil que pide mucha inteligencia y también gracia de Dios ”.

(Pg. 132): “…Entre nosotros se ha producido el temible fenómeno de la falsificación de la cultura, sea sacrificando la calidad a la cantidad y se han multiplicado abaratándolos los centros de enseñanza con menosprecio del vigor de la enseñanza”.

(Pg. 94): “La actual organización argentina fue cimentada sobre una apostasía nacional”.

(Pg. 81): “La enseñanza argentina es una gran usina de resentidos y una gran usina de aplastados,     pero al decir enseñanza no digo solamente la Escuela y el Liceo, sino todo el conjunto directivo de la conducta argentina, incluyendo al mismo Presidente…”.

En “Reflexiones políticas”, ed. Signum, escrito años después, en el año 1977, cuando se iban concretando sus denuncias, el Padre Castellani continuó describiendo la degradación del ciudadano; cada vez más descaradas:

(Pg. 53):  “A  mister Roosevelt, cazador de leones, le dijo el Perito Moreno que los argentinos no obedecerían a los yanquis mientras no se deteriorara su carácter. Con hombres idiotizados en “yass-band” o podridos en tango, la religión tiene poco que   hacer. Con hombres con un cine en el cerebro ; con hombres que andan espiando donde hay un cinco ajeno  para “aquí-apárselo”; con hombres cuyo afán en la vida son los “burros” o “Boca-River”; con hombres cuyo único fin en la vida es divertirse y después no saben cómo ; con hombres capaces solamente de  ser empleados o “Yessir Nossir” de algún Píquilis Mánguilis ; con hombres, en fin, como nuestra        “ educación” pública tiende a  formar, la religión de tienen nada que hacer. (pg. 53).

(Pg. 69):  “ Pero el mundo entero es demasiado vasto para mis catalejos. Este país, de que tengo sesenta años de experiencia, es más fácil de valorizar.                                                                                                          Reina en él una perfecta falsificación de valores en todos los órdenes : político, eclesiástico, económico, literatura, educación, prensa…no es necesario saque yo ejemplos amargos y odiosos. La descripción del desorden argentino pediría un libro. Él es conocido de nuestros lectores. Y  tanto , que uno de ellos me dice: “ el pueblo argentino está sometido a un proceso de creditinazión ”.  Leopoldo Lugones me decía : se puede notar, verificable a cada decenio el decrecimiento general de la inteligencia media argentina ; a pesar de las abundantes  “ secretarías de cultura ”.                                                                                                                                                                                         De la inteligencia pende todo. Por eso estampé en mi último artículo : no hay remedio .  Con cambiar el Gobierno no levantamos el nivel del pueblo . Los cambios no ayudan . Con razón los llaman “ golpes ” : sólo son barquinazos…

(Pg. 104): …“ La neutralidad ” que presionaban abandonándonos a favor de los “ aliados ”, como al fin se hizo ; la  explotación  de los  recursos del país (carnes) por parte de Inglaterra , pura y simple estafa ; el creciente avasallamiento por parte de la USA (Chapultepec) , la ilegalidad y no estabilidad política ; el  proceso de “ cretinización ” del pueblo (prensa, radio, libros, etc.) y la corrupción  de  los gobernantes (perduelio) –sin lo cual  todo lo anterior no podía verificarse…     ¿ Quién  me  podrá negar que todo esto  ha seguido ? El  libro  Decíamos ayer     es estrictamente  actual. ”. Etc…etc…

 

Nota del blog:

 No olvidar que la política en última instancia la maneja Dios cambiando el curso de la historia inesperada y sorprendentemente. Y que debemos hablar clara y valientemente, sin ocultar la vergonzosa realidad, por respeto a sí mismo y a los demás.  Y exigir el sacrificio de todos.

No perder las esperanzas, porque Dios todo lo puede, hasta salvar a una  Nación degradada, teniendo en cuenta la memoria de los héroes y santos que la dignificaron. Roguemos para que Dios no nos abandone.+

 

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