martes, 26 de marzo de 2024

 

USURA,                                                          Combustible para la Dinerocracia.                

Los televidentes son felices por vivir en dinerocracia, (popularmente llamada simplemente ‘democracia’), pues es el mejor de los Regímenes, según aseguran los políticos y los periodistas en los canales televisivos controlad os por el Régimen.

Por ser la TV  la real “Madre y Maestra” de las nuevas generaciones, el pueblo televidente la respeta y acata religiosamente, luego de recibir, durante varias horas diarias un martilleo en sus inutilizados y menospreciados cerebritos con palabras melosas de felicidad y optimismo; suficientes para desordenar cualquier mente desprevenida.

 Pero la vida los desengaña. Las amas de casa protestan: la plata no alcanza. Pasan los gobiernos y todo cada vez peor y más caro. Los que están ‘atrapados’ con las payasadas incongruentes de Milei se consuelan :                 ¡ a Milei hay que darle tiempo  ! No advierten, que en ese tiempo, terminará de corromper a la población, robar todo lo que pueda y balcanizar el país. Ni se dan cuenta que la democracia liberal los está estafando de manera ignominiosa.

Entonces sucede algo dramático: los políticos comprueban que el gobierno anterior dejó las arcas vacías y que no hay qué robar. Pues el Régimen para subsistir, consume—y afana-- mucho más dinero del que recauda .             ¡Hay, entonces, que pedir a los padres y maestros seculares de la usura !, acrecentando los impuestos y la inflación , sin el cual se derrumbaría la “dinerocracia”. Al llegar este dinero se divide automáticamente en dos : una parte para colmar la bolsa exhausta del Estado ; y la otra para llenar los bolsones vacíos de los esforzados e insaciables políticos . Ninguno quiere que esta fuente de ingresos finalice .¡Pues ambas partes las paga el pueblo!

En definitiva, alimentado profusamente con combustible usurario, el Estado impotente, irresponsable, arruinado por el liberalismo, queda más y más esclavizado por sus deudas, incertidumbres y flojera; imposibilitado de lograr el Bien Común.

Con su prestigiosa personalidad, Monseñor Richard Williamson, en su Comentario Eleison de julio 2011, trae estas sensatas observaciones. Viejas como el mundo, y novedosas, pues todavía los pueblos no las estrenaron.

“[…] la locura para individuos, familias o naciones de sacar préstamos sobre préstamos no puede durar para siempre, y un día se suscita un paro estrepitoso. Esos pueblos y políticos han estado por un largo tiempo en el camino incorrecto, pues la decisión de acumular los préstamos es normalmente estúpida o criminal.

Es estúpido si se ha olvidado la sabiduría básica de estas tres líneas de Shakespeare, que superan muchísimos volúmenes escritos por “economistas” profesionales: “Procura no dar ni pedir prestado a  nadie/ porque el que presta suele perder a un tiempo el dinero y al amigo/ y  el que se acostumbra a  pedir prestado falta al espíritu de economía y buen orden”. En otras palabras el hábito de pedir prestado nos acostumbra a no utilizar racionalmente los recursos a los que tenemos acceso. Por ejemplo, el dinero prestado se obtiene fácilmente, por lo menos para empezar, y así disminuye el sentido del valor del dinero y el sentido de la realidad, por ejemplo, lo difícil que puede ser ganar el dinero o eventualmente pagar la deuda. En cuanto a prestar, dice Polonio (Hamlet, I,3) no solamente a  menudo no se pagan las deudas, sino que también si he prestado a un amigo, quien no puede pagarme, puede tener demasiado miedo o estar avergonzado como para volver a acercarse  mí.

Sin embargo no todos los prestamistas son estúpidos. Varios de ellos son criminales, porque saben que al prestar dinero a tasas de interés usurario pueden someter a los individuos, las familias y  las naciones a la pobreza y la esclavitud. “El que toma prestado es siervo (o esclavo) del que presta” (Prov.XX,7). Algunas tarjetas de crédito hoy en día pagan tasas de entre el 20 y el 30 % de interés, sin embargo la Iglesia Católica siempre ha condenado severamente la usura. Lo usureros son criminales que destruyen la estructura de la sociedad empobreciendo y esclavizando a los hombres o a naciones enteras.

En los tiempos modernos la usura toma diferentes formas, dicen los Papas, y ésta es la razón por la cual el mundo entero debería hoy en día darse cuenta de que él mismo se ha dejado esclavizar por los astutos maestros del dinero, que utilizan su riqueza para dominar a los medios  y  los políticos en particular , así comprando el control entero de la sociedad que se entrega a Mamon.

La pregunta entonces surge ¿cómo pudo Dios permitir que se diera esa problemática y como es que puede ahora proponerse permitir el sufrimiento inmenso que vendrá con el inminente colapso financiero y/o Guerra Mundial, ambos maquinados por sus enemigos para obtener, como esperan, la totalidad del poder mundial?

La respuesta es que les ha dado tanto poder a sus enemigos porque la crueldad e inhumanidad de los mismos le sirven como el azote que caerá sobre las espaldas de un mundo que se ha apartado de Él, y que han preferido tomar a Mamón como su maestro –no podéis servir a Dios y a Mamón, dice Nuestro Señor (Mateo VI,24).

Y Dios permitirá mucho más sufrimiento en el futuro inmediato, porque “en el sufrimiento se aprende” (Esquilo), y de hecho únicamente el sufrimiento severo será suficiente hoy en día para permitirle a un número significativo de almas alrededor del mundo aprender que su materialismo y adoración de Mamón son enemigos traicioneros de su único y verdadero interés, la salvación de sus almas eternas.

Madre de Dios ¡ Obtén misericordia para nosotros , pobres pecadores ! +

Kyrie eleison.                                                                                                                 

Publicado por Stat Veritas.

 

sábado, 23 de marzo de 2024

 

SEMPRONIO escribió esta interesantísima reseña de la gran Historia italiana, que ilumina descubriendo la verdad de un acontecimiento trascendental: la solución definitiva de las relaciones entre Iglesia y Estado, resuelta por el  genio de Benito Mussolini.            Hay algo más para destacar: Sempronio, ya en 1954, comprobó que la desgraciada situación de la Iglesia en Italia en 1919, superada por el fascismo, comenzó a repetirse políticamente desde 1945. Pero en esta ocasión, sin el Duce, la Iglesia claudicó conviviendo insidiosamente, pacíficamente, seguramente de común acuerdo, con el progresismo y el marxismo.                                                                   Fue una claudicación por tomar la Religión a la ligera, tan bien representada por el alborotado don Camilo; un comunismo a la italiana por Pepone, el buen y simpático burgués; y un Cristo crucificado que reprendía al cura fomentando la tolerancia y la famosa coexistencia pacífica, que llegó a su apogeo con el Vaticano II.                                                                            (Publicada, como la anterior de Enrique Stieben, en Dinámica Social, año 1954).

 

PARA LOS QUE QUIEREN OLVIDAR

El 11 de febrero de 1929 fueron firmados en Roma—entre la Santa Sede   e Italia los Pactos de Letrán—un Tratado y un Concordato .                                               

Han pasado veinticinco años.

Esta nota está dedicada en particular a los muy jóvenes que ignoran y no se preocupan de enterarse y a los que, animados de espíritu sectario, quieren olvidar y hacer olvidar. Los insignes autores del histórico acontecimiento hace tiempo que duermen en paz ; paz lograda por algunos de ellos a través de tragedias y tempestades de odio.

Muchos de los errores cometidos por aquellos que se erigen en críticos y jueces frente a los hechos de su época, no siempre se deben a mala fe o ignorancia. Según nosotros, dependen en gran parte de una natural miopía que impide colocar ideas, acontecimientos y personas en la indispensable perspectiva histórica.

Esta es la indudablemente razón por la cual inclusive muchos de los que pertenecen a la generación de la “Conciliación” siguen sin medir plenamente su extraordinaria trascendencia.

Los Pactos de Letrán resuelven dos serias cuestiones que por ser paralelas desde cierto punto de vista, no dejan de coincidir en un solo hecho: las relaciones entre el Estado y la Iglesia. Lo que significa la armoniosa coexistencia en el hombre y en las naciones, de dos autoridades y de dos libertades confluyendo en una sola unidad: la del individuo como espíritu y materia, la de la nación como entidad religiosa y entidad política.

Con el paganismo, el problema no existía, porque los poderes estatal y religioso se identificaban no solamente en las instituciones, sino también en las personas. Tampoco existió durante los tres primeros siglos del  Cristianismo.

Era preciso llegar a Constantino y al Edicto de Milán para que el problema se impusiera en todo su dramatismo. Al injertarse la religión católica en la vida pública, se enfrentan autoridad religiosa y autoridad laica, Papa y Emperador, Iglesia y Estado.

Y junto a este problema de orden teológico, filosófico, jurídico, el otro: el político, del poder temporal. Es imposible establecer una línea de demarcación entre los dos, aun cuando el primeo irá resolviéndose en las etapas del pensamiento humano, mientras que el segundo deberá esperar mil seiscientos años para su solución definitiva.

Esta separación no se advierte en Constantino, y menos aún en Pipino y en Carlomagno. Las relaciones de estos soberanos con la Iglesia representan un conjunto indivisible de vínculos religiosos, políticos y territoriales. Sin la amenaza de los longobardos, la Iglesia no habría acudido a los francos; no hubiera tenido lugar esa famosa donación de Pipino, confirmada veinte años después por su hijo Carlomagno.

El Emperador, --que ya había asumido el título de rey por “gracia de Dios”—encabeza sus actas con la fórmula “En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Carlos coronado por Dios, grande y pacífico Emperador…” Independencia y Soberanía frente a la Iglesia. El Imperio de Occidente había surgido. El de la Iglesia tendría que esperar unos siglos más. Con Carlomagno, la jerarquía eclesiástica se fundió con la jerarquía estatal.

Cambiaron los tiempos. Desapreció el imperio carolingio; naciones surgieron y se afirmaron. La Iglesia, ampliado y consolidado su poderío universal, tuvo la suerte de ser dirigida por Pontífices comparables por su talento político con los más grandes emperadores. Gregorio VI, al obligar a Enrique IV a doblar sus rodillas fuera de las murallas de Canosa, recordaba quizá la humillación sufrida por León III al jurar de hinojos su inocencia frente a Carlomagno.

Papa y Emperador, Iglesia y Estado ¿  Quién manda a quién ?  El Emperador lo hace por la gracia de Dios; el Papa nace soberano por la misma gracia. Los jerarcas de la Iglesia –obispos y abates—son tan poderosos como los del Imperio. ¿ A quién corresponde elegirlos y otorgarles autoridad ? .Lucha por las investiduras.

Esta lucha dura siglos. Concluye en Worms, con el Concordato de 1122: el emperador renuncia al derecho de la investidura espiritual , dejando    a  la Iglesia la libertad de proceder a la elección de sus rectores mayores  y menores.

Pero nunca se pronuncia la palabra “fin”. En cada etapa importante de la historia, el dualismo estalla en forma de alta tragedia. Federico Barbarroja y Alejandro III; Federico II e Inocencio III; la Reforma y el Concilio de Trento. Desafío de gigantes en torno a principios universales.

Finalmente la Revolución francesa que pretende negarlo y bórralo todo. Luego Napoleón, el cauce en el cual la creciente se disciplina y organiza; la síntesis del Estado después de la pulverización de todos los sistemas. Otra vez el Imperio, pero con distinto empuje interior, puesto que sobre las herencias de Carlomagno, Otón, Carlos V, habían pasado Francisco de Asís, los Comunes y el descubrimiento de las Américas, cismas y herejías, la invención de la imprenta, Humanismo y Renacimiento, la formación de los grandes Estados nacionales, el triunfo de las ciencias; Bacon, Descartes, Galileo, la Enciclopedia, Kant; otra vez el choque de colosos. Napoleón –que en Trentino rompe el principio de la inalienabilidad del Estado Pontificio—no se atreve a entrar en Roma. Pero un pero más, y ordena que el milenario Estado sea incorporado a su Imperio. Talleyrand afirmará que la “destrucción del poder temporal del Papa era, políticamente hablando un error gravísimo”. Pero el hecho estaba y cumplido y comprobaba que aun sin el poder temporal, la Iglesia católica podía continuar desarrollando su divina misión. El Concordato de 1801 ponía fin a la lucha desencadenada por la revolución, llevando un dato muy peligroso; renunciando al nombramiento de los obispos en favor del Primer Cónsul, la Iglesia retrocedía a aquellas posiciones  de las cuales fuera liberada por el gran Gregorio VI.

El imperio napoleónico pasó más rápidamente aún que el de los carolingios. La Santa Alianza restableció el poder temporal. Una interesante observación: ese poder le era otorgado y garantizado al Pontífice Católico por el emperador ortodoxo; por los herederos del gran Otón –el primero en rechazar como falso el documento que atestiguaba la donación de Constantino—y por Talleyrand, autorizado miembro de la revolución, quien quiso, junto con el rey destronar y decapitar al Papa.

La Santa Alianza restablecida; el poder temporal confirmado. Las revoluciones nacionales marchando.

En Italia, revolución del 21, del 31, del 48. En el 49, la República Romana. Desde lo alto del Capitolio se proclama: “El Papa ha decaído, de derecho y de fecho, en el gobierno temporal del Estado romano”. Francia, España, Austria y Nápoles acuden y sofocan la república. El Estado Pontificio está reconstituído una vez más: en el Tirreno, custodiado por las armas francesas, y en el Adriático, por las armas austríacas.

 Y la revolución sigue marchando. Francia aliada de Piamonte se arroja contra Austria, la otra defensora del poder temporal. Garibaldi ocupa el reino de los Borbones, que constituía su defensa meridional ; los plebiscitos de 1860 le quitan a la Santa Sede las provincias de Emilia y de Romaña. Queda Roma.

Cavour el 10 de octubre de 1860 dice: “Nuestra estrella polar es la que os permite hacer que la Ciudad Eterna se convierta en la espléndida capital del reino itálico”. El problema es así planteado definitivamente frente a   la conciencia católica de Italia y del mundo.

Para el conde de Cavour, Roma capital de Italia representaba la realización de su ideal ético-religioso, mientras que desde el punto de vista más estrictamente histórico, constituía el fin de las rivalidades regionales.

Para los más altos exponentes y la solución definitiva del pensamiento y de la política italiana del siglo XIX , Roma , capital y la solución definitiva de las relaciones entre la Santa Sede e Italia , representaban la conclusión del ciclo del Resurgimiento.

Entre tanto, clamorosas manifestaciones de Napoleón III, solemnes declaraciones de cardenales y obispos, intransigencias de partidos, llamados de poetas y de escritores. Insurrección de Garibaldi, herido y derrotado en Aspromonte por las tropas nacionales. Humillación del “Convenio” de 1864  entre Francia e Italia mediante el cual,  ésta se compromete  no ocupar el territorio pontificio y consentir la formación de ejército de extranjeros para la defensa de aquel Estado. El grito de “Roma o muerte”, repetido por Garibaldi en Mentana, ahogado esta vez por las tropas francesas. Insurrecciones, represiones, lutos, intrigas.

Roma ocupada finalmente por el ejército italiano, presenta esta absurda situación: el Papa prisionero en su Palacio; el Rey de Italia y su gobierno considerados como ilegítimos y usurpadores.

Frente a la intransigencia de la Iglesia el gobierno italiano careció de  prudencia y sagacidad. Derrotadas las derechas, el poder quedó en manos de las izquierdas, las cuales quisieron ver en Roma capital el medio más adecuado para llevar adelante su radicalismo ideológico y político : el aniquilamiento de la Iglesia y el triunfo de la “razón”.

Y esto durante sesenta años. En este lapso pasaron sobre Italia las tempestades de las guerras de África; de los movimientos revolucionarios de Sicilia, Lombardía y Lunigiana; los extremismos políticos religiosos del primer decenio del siglo; la guerra de Libia . Pasó la primera guerra mundial, con la desaparición de los herederos de la tradición occidental –los imperios austríaco y germánico—mientras que en Oriente se derrumbaba el imperio ortodoxo . Lenin recogía el testamento de Robespierre y de Marx proyectándolo hacia los polos del absolutismo dialéctico.

Y el problema seguía más vivo y actual que nunca.

La subversión se adueñaba prácticamente de media Europa católica, en tanto que minaba la otra mitad. En Italia –ya caído el prestigio y la autoridad estatal—el marxismo dominaba con sus promesas y violencias arrolladoras. En vano se le oponían una burguesía desorganizada y sin fe y una formación política que afirmaba ser católica por afirmarse en los principios de la “Rerum Novarum”.

El clero debía permanecer encerrado en los templos que iban vaciándose de fieles. En alguna región muchas Iglesias se clausuraban. Crecía el porcentaje de matrimonios solamente civiles, de uniones libres, de niños sin bautizar. La cultura acometía directamente al dogma desde cátedras, diarios, libros, asambleas públicas.

Y el problema de las relaciones entre Italia y la Santa Sede seguía como en los antiguos tiempos.

Llegó el fascismo. Antes aun de adueñarse del poder, impuso el respeto por las Iglesias, defendió a los fieles en la práctica del culto, permitió con su presencia el desarrollo de las grandes festividades religiosas .               Al mismo tiempo iba restableciendo los principios morales del individuo, de las familias, y de la sociedad.

En el año 1921 –cuando nadie creía en el triunfo del fascismo--, se oyó en la Cámara de Diputados una palabra clara y solemne : “Afirmo aquí que la tradición latina e imperial de Roma está representada en la actualidad por el Catolicismo. Si, como lo afirmara Momsen no se puede permanecer en Roma sin una idea universal, yo pienso y declaro que la única idea universal que hoy existe en Roma es la que irradia el Vaticano”.

Y tres años después –en pleno triunfo de la revolución fascista—la misma voz proclamaba: “ La unidad religiosa es una de las más grandes fuerzas de un pueblo  . Ponerla en peligro o sólo rajarla es un crimen de lesa nación”.

Sobre la base de estos principios religiosos e históricos, las dos altas potestades se encontraron, reconocieron y conciliaron. Y fueron sellados los Pactos de Letrán .

En el Tratado : Artículo primero : “Italia reconoce que la religión católica, apostólica, romana es la única del Estado”. Artículo vigésimo: “Italia considera como fundamento y coronamiento de la instrucción pública, la enseñanza de la doctrina cristiana según la forma legada por la tradición católica”.

El gran Papa Pío XI –heredero y custodio de dos mil años de gloriosa tradición—daba pleno crédito a la lealtad y la firmeza de un régimen revolucionario de apenas diez años. Benito Mussolini cumplía el ciclo del Resurgimiento y restablecía la unidad religiosa de la nación .                                                                                         

 La exaltación de los católicos italianos fue total y conmovedora.                

Y esta es la gran Historia.

Diez años más tarde… pero esto ya es otra historia. +

 

Sempronio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



martes, 19 de marzo de 2024

 

 Buen momento, hoy, más que nunca, con un presidente judío, para revivir, propagar y acentuar el espíritu patriótico de los argentinos, a punto de extinguirse completamente, eliminado tozudamente por la barbarie libertaria.

¿LA CULTURA Y LA BARBARIE DE BRACETE?

Por Enrique Stieben

H

asta no hace mucho, no se lograba explicar satisfactoriamente el fracaso cultural de la ciudad en todas partes polípero de infinito número de instituciones consagradas a la “cultura del pueblo”: templos, universidades escuelas, colegios, academias, diarios, revistas, bibliotecas, teatros, cines, exposiciones, conferencias, audiciones, de solidaridad social y de beneficencia no se lograba explicar que a pesar de este despliegue formidable de actividades culturales y de “la difusión de la cultura”, la ciudad seguía siendo el hábitat del más pintoresco muestrario de tipos, grupos e instituciones  de resistencia por autonomasia y hasta de abierta guerra, tales como la delincuencia en todas sus formas; la literatura  policial diaria devorada con máxima fruición; las patotas salvajes, bien y mal vestidas; el bolichero, símbolo del comercio deshonesto en todas las ramas; el consumo de historietas y revistas estrafalarias por toneladas; el repentismo oportunista de la astucia, refinada y variada al infinito; matar el tiempo en macanear; el salvaje atropello callejero de peatones: vozarrones y ruidosos; el arte al menudeo, improvisado, efímero, pasatista; la inclinación a comprarlo  todo hecho, en vez de hacer;  el dominio del interés y de la recompensa inmediatos; los cine embrutecedores siempre llenos; los cafés siempre repletos de humo de tabaco y de gente  descolorida: la cotización sin tasa de los juegos mecánicos; los templos y las salas de conferencias lo menos concurridos posible; el arte de trepar, sin méritos; la conspiración siempre montada contra los más capaces y honrados  y contra toda innovación; el suburbio siempre con su prestigio tenebroso; los niños jugando a los atracos espectaculares; lo inmediato, de más, como si la existencia terminara cada fin de semana.

Nada con visos de perennidad; nada con muros de templo para guardar la fe. La vacuidad triunfal: ausencia lastimosa de la noción de jerarquía; en fin, el hombre vacío y absurdo…

Esto demostraría a la vez que las “conquistas de la civilización técnico-científica”: frigidaire, radios, medias de nylon, trajes sastre, medios de transporte, perfumerías, todo el confort no son más que el decoro en la fachada, y con frecuencia ni eso. Por eso, a veces,  se oye dar la razón al mero existencialismo, al hombre vacío, porque al fin y al cabo,  la cultura se lA estaba llevando el diablo, por cuanto donde más actividades se desplegaban en su beneficio, más acrecía el materialismo militante inmediato: la barbarie y la civilización. Ésta orgullo de las “clases dirigentes”. Aquella pesadilla permanente y ubicua, consecuencia todo, del perfeccionamiento de las cosas, sin el perfeccionamiento paralelo del hombre. De ahí la ruptura del equilibrio y la ausencia de jerarquías.

En las provincias, en donde siguen aferrados a la magnífica tradición hispano-cristiana, que les llenará el alma de Dios con una cultura de verdad, y los campesinos de la misma noble prosapia, hay más autenticidad emocional y más sabiduría; una vida, en general, más entrañable respetuosa y honrada.

E

stas consideraciones válidas, permiten sostener, sin temor a errar: 1º, que el cúmulo de instituciones consagradas a “la cultura del pueblo”, muy poco o nada tiene que ver con ésta; 2º, que la cultura no se puede “difundir”, como creen las camarillas; 3º, por las mismas razones no se puede mandar prefabricada a parte alguna. Porque si todo eso fuese posible y cierto, al amparo de tanto trajín cultural, prácticamente ya no podría haber bribón alguno y todo habitante de la Republica debería ser un dechado de virtudes y de buena educación.

Las célebres “clases dirigentes”, las “fuerzas vivas”, justificaban el hecho en sí mismas, sosteniendo que la cultura y la barbarie siempre andaban de bracete, como el bien y el mal, lo bello y lo feo, la verdad y la mentira y todos los pares contrapuestos y que esa condición no tendría remedio jamás; afirmación ésta, que goza de ciego crédito en un vastísimo sector de la opinión, a pesar de su simpleza.

Basta con mencionar solamente la altura que ha alcanzado el hombre, doquiera se haya podido desarrollar el cristianismo; basta con mencionar la diferencia que hay entre el hombre de la caverna y un cristiano de verdad, y la obra de la Iglesia en el mundo, para pulverizar el aserto. Más, el antiguo corporativismo y sus formas más modernas, han demostrado con hechos intergiversables que tanto la miseria como la enfermedad y la mentira tienen cura. Del mismo modo tiene también solución el problema de la barbarie anotada.

 Para esto bastará que las instituciones creadas para promover la cultura se desenvuelvan con sentido común, en función de los valores, dentro del orden social natural. Si esas instituciones yerran su cometido y sus medios, colocándose fuera del hombre, queda satisfactoriamente explicado el fracaso y el absurdo, más bien en la intelectualidad que en el analfabetismo. Si esas instituciones en vez de promover el desarrollo de la cultura se olvidan que el fuego, para que caliente debe venir de abajo, de dentro hacia afuera, seguirán creyendo que la cultura se fabrica y se difunde.

El planteo de la cuestión es bien claro. La cultura no es un bien que se adquiere arbitrariamente, ni en el orden individual, ni en el social, ni en el nacional. Es formación lenta y esforzada, muchas veces heroica, del hombre y de los pueblos, sobre la base de sus propias aptitudes, suelo y emociones, que se materializan en arte, saber, epopeya, tradición e historia. No tiene nada absolutamente de arbitrario. Sáquese a un hombre de su vocación y de sus medios y se le malogrará, lastimosamente. Sáquese a un pueblo de su vocación, de sus medios, de su tradición, de sus emociones, y se verá que es   lo mismo como sacar a un tren de sus rieles. No habrá fuerza ni potestad capaz de hacerlo marchar.

Esto es precisamente lo que nos ocurría. Hacía un siglo que se venía estrangulando y tergiversando lo nacional con esas y otras instituciones creadas expresamente a tal fin –desde la inmolación de su hombre esencial; la enajenación de su patrimonio nacional; la internacionalización de su espíritu; hasta el atentado a su religión y su traición, lo imperecedero de los pueblos.

 É

ramos un tren fuera de los rieles, y todavía no hemos recuperado totalmente nuestras vías propias, para marchar sobre ellas en procura de la independencia del espíritu, la empresa más compleja y difícil de la reconquista. A este respecto hemos sostenido e insistiremos en afirmar que todo intento estará destinado a malograrse o andar a tientas, si no se dirime antes el litigio histórico argentino. Si no lanzamos antes por la borda el novelón que engendró la falsa conciencia histórica de gran parte de nuestra población, no podrá ir a ninguna parte con entendimiento limpio.

Nos se trata de resucitar lo muerto, sino de tomar como fundamento la verdad de los hechos, tal como surgen de las propias confesiones de quienes los falsearon, en atención a la confesión de parte y a la documentación inagotable. ¡Y paradoja! Ya es un hecho harto sabido que el mismísimo sanjuanino denunció la falsía en 1845, en s u ya más que popular carta al general Paz al enviarle un ejemplar de Facundo (“obra improvisada llena por necesidad de inexactitudes, a designio a veces”), horma, programa y columna vertebral de la fracción liberal argentina, y cuyo lastre tremendo aún soportamos.

Pero ahora es preciso, ante todo, llamar a la atención sobre el orígen de la lucha histórica contra el nacionalismo en el siglo pasado, así como en éste, entendido el nacionalismo como patriotismo militante, espíritu nacional en vigencia, emoción  patriótica en la práctica, espontánea manifestación de la cultura nacional, no como sistema de gobierno o doctrina política a que tanto pavor tienen los pobres de espíritu, hijo de la propaganda imperialista contra la patria, menos contra la suya propia. Esa guerra histérica fue promovida por Gran Bretaña al construir su hegemonía, que pudo realizar solamente creando el tabú del nacionalismo con la leyenda negra de cada país que quería convertir en factoría.

Según éste tabú todo lo americano era bárbaro, con cuyo talismán el imperialismo nórdico terminó por convertirse en una pesada mano de opresión mundial, cuyo poder no sería, seguramente eterno, porque en alguna parte tendría que producirse, alguna vez, la reacción.

De suerte que cuando surgió el nacionalismo en Italia, Alemania, España, después de la pasada guerra, para librarse de esa sombría mano que venía distorcionando desde tanto tiempo, y empujándolo todo a la perdición, el imperialismo vio en ello un peligro para su dominio universal, y trató inmediatamente de ahogarlo, porque de cundir en sus colonias, factorías y tutorías, todo su poder podría venirse al suelo como un castillo de naipes .   De ahí, primero, el montaje de la propaganda contra el nacionalismo,  equiparándolo con el delito, menos el de los grandes filibusteros, y enseguida la segunda guerra, consecuencia indirecta.

Esa torva maniobra no la ignora nadie. El nacionalismo le quitaba el sueño a quienes edificaron sobre su desahucio. Pero no obstante todas sus mañas, el resurgimiento nacional se produjo. Las pruebas: India, Egipto, Irán, Túnez, Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Palestina, Indochina, Portugal, etc. Por su parte, Francia, Italia y Alemania se hallan impotentes en estos momentos para sacudir el yugo, por una causa también harto conocida: el asesinato de todos los principales patriotas, después de la guerra. Y éstos suman millares, sin cuya presencia, así sea potencial no hay alma nacional, no hay naciones, sino pueblos sojuzgados y anarquizados.

T

rajimos a la mente este ejemplo fresco y elocuente, a fin de establecer una comparacíón: a nosotros nos ocurrió lo mismo después de Caseros. En efecto: primero se usurpó “democráticamente” el gobierno mediante el fraude, la violencia y el crimen. “Los (adversarios)  que no fueron muertos fueron a parar a la cárcel o a la frontera… y fueron despojados de sus bienes y hasta de sus familias” –comenta en un acto electoral uno de los corifeos. Después de Pavón fueron muertos todos los hombres de auténtico espíritu argentino.

Las provincias del “interior” fueron “pacificadas” por un ejército al mando de militares extranjeros. El patriotismo era un delito para quienes estaban entregando el país al tradicional enemigo de 1806, 1807 y 1845. “No economice sangre de gauchos –gritaba el mismo de las elecciones “democráticas”, en medio de la orgía. Después de vencido López Jordán en Entre Ríos, fueron apuñaleados centenares de pacíficos jefes de familia de tradición federal. En Buenos Aires ya se había hecho esto durante el gobierno de Pastor Obligado. En realidad el asesinato político en nuestro país comenzó   con Dorrego y terminó en Bordabehere, con la misma cuchilla.

Así se explica que, con la matanza, la destrucción y el falseamiento de todo, hemos llegado al presente sin cultura nacional, sin arte nacional, con una falsa conciencia histórica hecha a machete y mentiras. Así se explica que ahora, ya libres de cadenas materiales, nos hemos abocado a la enorme tarea de promover el desarrollo de nuestra auténtica cultura con la consiguiente eliminación de lo postizo y de lo híbrido que nos aderezó durante un siglo. No lo asimilamos, en buena hora, para enriquecimiento del acervo fundamental.

Esta promoción ha de hacer, pues, sobre la base de la revitalización, de la valorización y de la gradual superación de lo salvado del naufragio. Sobre lo tradicional y lo histórico, que son dos entes imperecederos, y sobre lo mucho que ya se viene haciendo desde los último años, homologando la acción oficial de estímulo, coordinación , organización e iniciativa, y las múltiples actividades encaminadas al mismo fin en el arte, las ciencias y las letras, de los grupos que surgen espontáneos en todas las poblaciones, en las universidades, colegio, escuelas, sindicatos, asociaciones profesionales, empresas editoriales, periodísticas, cinematográficas, teatrales, etc.

P

romover el desarrollo de la cultura histórica, desde el punto de vista de la argentinidad, no de una ideología; la aplicación estética de nuestras plantas, flores, pájaros, insectos, danzas, costumbres y tradiciones; la sustitución de la onomástica en lenguas extrañas, en lo millares de chapas y letreros de las ciudades; la práctica consuetudinaria de las danzas y canciones nacionales en el hogar, en las escuelas, colegios, universidades, clubes, fiestas; la propagación de los motivos decorativos argentinos en plazas y paseos, salas de espectáculos, estaciones ferroviarias y edificios públicos;  la reivindicación y propagación de los sabrosos platos nacionales; el sentido nacional en la plástica y la revelación de motivos fundamentales, de carácter permanente, populares, sociales, nacionales, religiosos y humanos, y de la flor, la fauna y la gea, en oposición al pasatismo, al arte como entretenimiento, la cursilería, el caos y la falta de temas; el conocimiento científico de la estetoclimatología argentina; los intercambio regionales espontáneos y planificados; el relevamiento toponomástico del país; la conversión de los que llegan y de los que están, a la cusa nacional, etc.

Tenemos que estimular la argentinidad, rescatando al hombre  en el bienestar y la cultura, superando las causas de la deserción, de la anarquía y de la indiferencia.+

 

 

Dulce Francia

Es de mal gusto y maligna educación alegrarse de la desgracia ajena, pero, honestamente disfruto viendo los tractorazos en París, deseando que la cubran da una buena vez de estiércol. Se está haciendo justicia. La historia de los últimos siglos franceses es calamitosa, abonada con prepotencia imperialista y masónica de gallito fanfarrón… Desde los enciclopedistas roussonianos delirantes que emputecieron la sociedad de fines del XVII  llegando a la guillotina, y siguieron chorreando sangre con Napoleón .

Luego incitada por Thiers  agrede a la Confederación argentina, de donde fueron expulsados violenta y vergonzosamente. Pero dominada por la masonería judaica, persistieron devastando países por el mundo para lucir una grandeza mentirosa y corrupta.

Durante el siglo XX los primeros ministros judeo-masónicos, se declaran beligerantes apoyando a los rojos españoles ; luego la “Francia judía”, y el crimen contra Petain, por considerarse neutral ante el nacionalismo y el imperialismo aliado. Y actualmente gobernada desastrosamente por Macron, sumiso empleado de Rothschild.

Cuento este somero ‘raconto’ de tropelías y desgracias francesas, como presentación a la nota del Padre Castellani (publicada en “Decíamos ayer”, ed. Sudestada, 1968) relatando que en 1944, se realizó un marcha en favor de la ‘Dulce Francia’, por la calles de Buenos Aires, de la que copio a continuación algunos párrafos:

 “Cuando el otro día el público (incluso dos sacerdotes un poco gerchunificados) gritaban: ‘Vive la doulce France’! y ¡Vive la France éternelle’!, creí que estaban vivando la misma cosa y estaban vivando dos cosas contrarias; estaban vivando a la vez al fifí melenudo y al anciano campesino canoso, calloso y encorvado. Dos cosas diversas ¿qué digo? Tres cosas… a tres Francias diferentes, las cuales ahora han muerto y, por lo tanto, ninguna de ellas era en verdad éternelle.

[…] La Francia del esprit y del refinamiento, de la moda y del arte, primera; la Francia de los libertinos, de los programas mujeriles, en suma, del gran lupanar aséptico y artístico de la calle Malakoff, …(por cierto explotado por una compañía yanqui)  segunda; la Francia de las libertades políticas, tercera. Estas tres Francias eran las que vivaban el jueves 24 el general N., el ex canciller Y, y el diputado X. Y yo juro por todo lo que queda de sacro en el mundo (que no queda mucho) que estas tres Francias ( la de Anatole France, la de la liga de la Mistinguet y la de la Liga de los Derechos del Hombre) están retiradas definitivamente para dar lugar a que retoñe otra Francia que los carnavalescos festejantes ni siquiera conocen, una Francia de recios campesinos de manos grandes y sarmentosas, de entre los cuales han salido  Claudel , Péguy  y  Petain , tres ilustres ausentes de las calles de Buenos Aires…”.

¿SERÁ QUE LOS TRACTORAZOS PRODUZCAN EL MILAGRO, TÁN DEMORADO, DE QUE EN LA DULCE FRANCIA VUELVA A RETOÑAR LA GRANDEZA DORADA DE SU VERDADERA IDENTIDAD CRISTIANA?  ¿O SERÁN LOS MOROS LOS QUE ELIMINEN LAS TRES FRANCIAS MASÓNICAS, TERMINEN DE  INCENDIAR  “ NOTRE DAME  ”, Y SE HAGAN CARGO DE UNA NUEVA  FRANCIA  MUSULMANA?        

sábado, 16 de marzo de 2024

RESISTENCIA LEGÍTIMA, PASIVA Y ACTIVA.

Días pasados durante una reunión de COFA (Centro oficiales de las Fuerzas Armada) se me bajó el ánimo a los pies, oyendo decir, más o menos claramente, que el patriotismo de los militares puede convivir respetando la legalidad liberal. Nada más falso. Las FFAA deben repudiar la herejía liberal, pues significa la destrucción argentina.

O sea, es lo de siempre: el predominio del liberalismo en las Fuerzas Armadas, guardianas de la “legalidad”, --y no de la Soberanía nacional--, para que no se desmorone el Régimen corrompido, que existe en beneficio del Imperialismo anglo/hebreo.

Antes de continuar declaro que, mi admiración por las FFAA argentinas que en Malvinas dieron prueba contundente de estar dispuestos a dar la vida por amor a la Patria, no obsta para que las critique. Por ser el único y último bastión para restaurar la Patria; el único y último obstáculo para detener la desaparición argentina sumergida en la corrupción. Debe, respetando la Constitución, enfrentar al gobierno exigiendo libertad para ejercer su misión sagrada; incluyendo ejercer vigilancia para ordenar patrióticamente la política nacional, mientras no se constituyan legítimos, responsables, capacitados y honestos representantes populares. Inclusive instaurando la conscripción para moralizar a la juventud.

Pero lo inconcebible es que algunos militares, con tendencias liberales, no advierten que el gobierno continúa engañándolos y humillándolos con el cuento de que deben respetar religiosamente el “dogma” de la “sacrosanta democracia”, concepto que el gobierno maneja arbitrariamente en defensa de la legalidad liberal totalitaria, cipaya y entreguista.

¿ Es que no entienden que el Régimen está aniquilando a la Nación ? Los libertarios, que repudian toda autoridad estatal, ¡ emplean hipócritamente la autoridad de las FFAA como guardianas de privilegios personales !  ¿Es más importante el subterfugio de la falsa “democracia” que la sobrevivencia argentina? ¿Qué esperan las FFAA para constituir un “loby” poderoso frente al gobierno, reclamando todo lo que necesitan para ser el baluarte de la Nación? ¡ y guardianas del orden , de la paz y del desarrollo del país ! ¿ No advierten que esta lucha “patriótica” contra la “droga” sirve para tapar la entrega de la Soberanía nacional que está ejecutando Milei?

No oí, como esperaba, una declaración enfervorizada de patriotismo, entusiasta y esperanzadora, ni el compromiso de jugarse enteros para salvar a la Argentina, restaurando nuestros fundamentos metafísicos e históricos tradicionales, contra la política antipatriótica y destructiva del gobierno, confabulado con el imperialismo internacional usurero.

 

Además destaco la frase de uno de los oradores que me dejó más apesadumbrado: Montoneros, dijo, fue el movimiento terrorista más importante del mundo antes de Hamas en Palestina. Esas palabras erradas, más bien prejuiciosas, desfiguran la personalidad del orador pues indican una filiación judeo/yanqui; inclusive exhibiendo fotos de dos enemigos de USA: Kadafy  y  Bin Laden, ultrajados y asesinados por los yanquis. La verdad es que Hamas está luchando heroicamente contra el terrorismo judío en Palestina, para recuperar la tierra que les pertenece; de la misma manera que nosotros luchamos para recuperar Malvinas. El verdadero terrorista es Israel, desde hace décadas, con el criminal Netanyahu a la cabeza.

Un militar argentino, con conocimientos geopolíticos claros no debería aceptar como verídica la propaganda de guerra anglo-judía, nuestros enemigos de siempre. Con este criterio, siguiendo a Milei, ¿mirará impávido mientras nos invadan y balcanicen las poderosas multinacionales del Dinero usurero? No sería una postura sorprendente, pues fue la elegida por los unitarios cuando entregaron el país a cambio de “Progreso y Civilización”… y así nos está yendo, porque nunca llegaron ¿Es que siempre volvemos a 1852, cuando se inició la debacle nacional?

Recientemente se publicó la orden del gobierno para que las Fuerzas Armadas combatan la “droga” en Rosario; lo que sería una nueva humillación, pues las FFAA no existen para acciones policiales ni de limpieza ni para levantar cosechas, sino para la defensa heroica de nuestra Soberanía nacional.  

Se viene algo muy delicado para las FFAA; inclusive para el porvenir de sus integrantes, --en manos del odio del Régimen--, si pretendiesen, cueste lo que costare, salvar a la Nación. El general Isaac pareció darse cuenta que la terrorista judía Bullrich está preparando una nueva trampa, --aunque las noticias son algo confusas-- similar a la anterior lucha contra Montoneros, cuando el gobierno ordenó a las Fuerzas Armadas combatirlos, para luego endilgarle la responsabilidad por las muertes en esa guerra, encarcelando de manera inaudita a los militares, otorgando gratificaciones de todo tipo a los terroristas –incluyendo puestos públicos (como es el caso patente de la Bullrich)--  y, en definitiva, publicitando  propaganda en favor de los buenos y serviciales muchachos terroristas, para dejar a los militares  odiosos ante el pueblo engañado; y a la Nación indefensa ante la agresión imperialista de la Usura internacional.

El excelente teólogo, Padre Santiago Ramirez O. P., en su libro “Pueblo y gobernantes al servicio del Bien Común”, escribió consejos imprescindibles para que tengan en cuenta los militares, sindicalistas, eclesiásticos,…; todos muy precavidos, por las sanciones que penden sobre sus cabezas, si se les ocurriese protestar contra el intocable dogma liberal. Por lo cual, juzgan  inoportuno encabezar los justos reclamos populares, al precio de rechazar la urgencia en detener la caída catastrófica que causa al país la política unitaria, libertaria, judaizante, del presidente de la Nación.

Con estas palabras conminó el Padre Ramírez, a los “cautelosos”: “En el momento en que el gobierno no es ya útil al bien común, sino más bien nocivo, ipso facto se convierte en tiranía y despotismo, aunque al principio se hubiese establecido legítimamente. En tales circunstancias el pueblo puede y debe emplear la resistencia pasiva para evitar los efectos del desgobierno; puede y debe además manifestar su descontento por medio de los órganos legítimos de prensa, de mítines, de huelgas, de manifestaciones y concentraciones; y si el mal continúa y hasta se acentúa más, haciéndose absolutamente intolerable, puede pasar más adelante, organizándose para la resistencia activa e incluso para un levantamiento a mano armada, con objeto de desalojarlo del poder y poner otro más útil y conveniente en su lugar.

Consecuencia terrible que no debe suceder sino cuando concurren juntamente tres condiciones: 1) obstinación del gobierno sin indicios de enmienda; 2) la garantía de éxito del levantamiento para derrotarlo; 3) que los daños causados o provocados por la revolución sean menores que los causados por el gobierno que se trata de desalojar.+ 

jueves, 14 de marzo de 2024

 

ACTUALIDAD POLÍTICA

DE SANTO TOMÁS.

 

Los textos originales del Santo Doctor los tomé del Opúsculo “Sobre el Reino”, escrito entre 1265/67; y publicados por Editorial Poblet en 1947, según edición crítica del padre Mandonnet O.P.

 

Es el Santo de nuestra época pues sus enseñanzas podrían restaurar moral y políticamente la Patria, reverdeciendo sus laureles.

 

Nuestros enemigos, marxistas, libertarios y libertinos, progresistas, masones, e imperialistas, lo consideran sinónimo de oscurantismo, de inquisición, de barbarie medieval. Santo Tomás desbarata el gran fraude político que armaron.

 

El nacionalismo argentino, pese al milenio que nos separa de su pensamiento político, se identifica con él. Los postulados doctrinales del nacionalismo podría haberlos escrito Santo Tomás. El tiempo no pasa cuando se piensa coincidentemente de acuerdo a la realidad natural y a la verdad revelada.

 

La doctrina política que Santo Tomás aconsejó al rey de Chipre constituye una cosmovisión absolutamente opuesta a la liberal,-- pues ésta surge del engreimiento humano--, que conforman dos estilos de vida excluyentes, informando todas las actividades humanas: la religión, la filosofía, la cultura, el arte, la policía, la economía… contraponiéndose entre las dos, hasta los pormenores más insignificantes de la vida.

 

Hay muchos más temas opuestos, al punto que, bien podríamos decir que todo el Opúsculo es un alegato actualísimo de la política católica y nacionalista contra la democracia liberal.

 

Un ligero cotejo de ambas políticas, la demoliberal (DL) y la de Santo Tomás (ST) nos dará clara idea de la oposición que existe entre ambos mundos: el de la vida con dignidad y el de la muerte abyecta.

 

 

*VIRTUDES MORALES:

(ST) :  “Reconozca, pues, el Rey que el lugar que ocupa en el reino es como el lugar que ocupa el alma en el cuerpo y con el que ocupa Dios sobre todo el universo… 574. Todos los reyes están obligados a imitar a nuestro Señor Jesucristo”, 631.” “es obligación del Rey tratar por todos los medios convenientes que los súbditos vivan según la virtud para que alcancen la bienaventuranza celestial “   583. “Aristóteles pretende que el verdadero gobierno de la ciudad exige que se elija siempre a los virtuosos tanto si son ricos como si son pobres” 796.

(DL) : la DL omite toda prevención y  valoración  de la  moral de los gobernantes y del pueblo. Es bien llamada dinerocracia; pues el dinero es el amo y señor  endiosado, e impulsa a acumularlo sin límites morales, llegando al extremo de constituir un sistema, bajo el subterfugio de la palabra “democracia”, llamado anarco-capitalismo.

 

*INDIGNIDAD Y MISERIA POPULAR:

 (ST) : “para establecer que la comunidad pública viva como es debido se requieren tres cosas:… en primer lugar que vivan en paz. En segundo lugar que los ciudadanos sean ordenados a obrar bien…; en tercer lugar que la comunidad pública goce, por arte y maña del gobierno, de las cosas necesarias para vivir bien” 584.

(DL) : la corrupción y la miseria popular crecientes surgen inevitablemente de la misma esencia del Estado demoliberal dinerocrático, que se desinteresa del bienestar del pueblo sometiendolo mediante  el temor, la mentira y la violencia, fomentando la lucha de clases que aumenta la miseria.

*Además la DL destruyó la sociedad tradicional, formada por familia, ciudad, Patria y Dios. Y al individuo lo abandonó sólo ante el mundo, en un estado de miseria moral y material, aislado e indefenso bajo el Estado ateo totalitario; falsamente democrático. Pero como el proceso de desintegración continúa imparable, se está disolviendo su íntima personalidad en la nada.

 

*PRÉSTAMOS USURARIOS.

 (ST): “…lamentable papel representaría el Rey que tuviera que recurrir a empréstitos para hacer frente a sus gastos y a los del Reino… Además, de los empréstitos suelen nacer escándalos, por lo mismo que el que recurre al préstamo rara vez está en condiciones de cumplir, según sentencias de Briante, uno de los siete sabios: “Si prestas dinero a un amigo, perderás el amigo y el dinero”. 603.

(DL) : A estos  préstamos  usurarios recurren los gobernantes demoliberales para lucrar personalmente con los sobornos y tratar de salvar a la Nación,--.al menos durante cuatro años-- de la quiebra originada por su incompetencia, irresponsabilidad y corrupción. Dejando al país cada  vez más sometido.

 

*FALSIFICAN LA PATRIA

(ST) :  Al fundar una ciudad, “sobre todo hay que incluir entre los deberes del Rey el conocimiento de las razones que llevaron a  fundar el reino o la ciudad, sin cuyo conocimiento difícilmente conseguiría conservar las cosas establecidas y dirigirlas hacia la finalidad por la cual fueron instituidos tanto el reino como la ciudad;…el que funda una ciudad debe servirse de las cosas que hay en el mundo, ya que no puede crear ni los hombres, ni los lugares habitables, ni las demás cosas que son necesarias para la existencia humana” 575/6.

(DL) : Con propósito delictivo el unitarismo demo/liberal transformó nuestra Patria soberana, católica y federal,  en una colonia liberal sometida al imperialismo con la necia esperanza de recibir gratuitamente “Civilización y Progreso”. Pretendieron crear nuevos hombres y nueva tierra rechazando, repudiando y hasta asesinando a los nativos.

 

*ANIMAL POLÍTICO

 (ST): “corresponde a la naturaleza del hombre el ser un ser social y político”. “Sólo la comunidad se llama sociedad perfecta, porque es capaz de suministrar al hombre todo aquello que su misma existencia reclama.” 586.

(DL) :Convirtió al hombre, en un ser aislado e indefenso ante el poder del Estado totalitario demoliberal. Careciendo de vida social y política: sin familia ni instituciones intermedias, ni religión. Nada, sólo vivir hacia fuera, en soledad, buscando bienes materiales. Pero “la soledad es divina o bestial”. Espiritualiza o embrutece. Recluirse en sí mismo en una postura anarco/mamonísta embrutece. El amor a la Patria, a la vida familiar, social y religiosa espiritualiza.

 

*JUSTICIA CORRUPTA

(ST) : “La vara del castigo y el rigor de la justicia son indispensables para gobernar el mundo; por eso dice el Apóstol a los Romanos (XIII,4): “No en vano el príncipe se ciñe la espada, siendo como es ministro de Dios, para ejercer su justicia castigando al que obra mal”. Del mismo modo dice también Aristóteles en la Ética que: “Las leyes penales constituyen una cierta medicina” 610.

(DL) : La justicia degradada por el régimen demoliberal es sobornable y corrupta, incapaz de condenar a los delincuentes de alto vuelo… pues se condenaría a sí mismo.

 

*FF.AA.

 (ST) : ·…la conservación de cualquier dominio, tanto real como político, requiere estar protegido por potentes fortalezas… y así lo practicaron todos los Reyes, procurando levantar  las ciudades o castillos, un palacio o alcázar con fortificaciones… Debe el Rey poner especial cuidado en que sus súbditos estén al abrigo de enemigos exteriores, pues de nada le valdría defenderlos de enemigos internos, si no estuviera en condiciones de hacer frente a los peligros exteriores.”  615. 585. “En todo tiempo, pues, son necesarios los soldados en la República, tanto para conservar la paz entre los ciudadanos, como para evitar sorpresas de los enemigos… se les tributa un honor superior a todos los demás ciudadanos” 790. “El ejército organizado dilata extraordinariamente el corazón e infunde audacia en los ánimos para acometer empresas” 796.

(DL) : El Régimen cipayo desarma e inutiliza a las Fuerzas Armadas, para que la Patria quede indefensa y expuesta a liquidarla al mejor postor, cobrando el soborno correspondiente .

 

*IMPUESTOS ABUSIVOS

 (ST)  “:… Lo cual nos enseña que los príncipes deben contentarse con sus rentas y que no pueden imponer gravámenes a sus súbditos en sus bienes y haciendas, excepto en los dos casos siguientes: por razón de delito y por razón de bien común del reino” 671.  “…los Reyes perciben tributos y servicios públicos que no pueden aumentar sin pecar mortalmente” 699. “Como que los Cónsules impusieron excesivos gravámenes a los plebeyos, los romanos instituyeron los Tribunos, porque abogaban por los derechos del pueblo” 792.

(DL):  Desde el primer mundo, democrático y liberal, el imperialismo anglosajón usurero exige a los parásitos dañinos que nos gobiernan  aumentar los impuestos hasta el agotamiento y la expropiación, acabando con la Justicia social, la propiedad, etc.

 

*AMOR A LA PATIA

(ST) :  “Las principales virtudes  que en el orden político tuvieron los Romanos, fueron el acendrado amor a la Patria, que les hacía despreciar todas las demás cosas; una justicia vigorosa que ponía a raya a los malhechores y perturbadores de la paz; y la pública benevolencia que les granjeaba la amistad de las otras naciones”…652.  “El amor a la Patria clava sus raíces en la misma caridad, la cual antepone las cosas comunes a las propias”… 643.

(DL) el gobierno demoliberal excluye el amor a la Patria, pues puede ser causa de que el pueblo ose, unido en amor a la Patria, rebelarse contra la tiranía imperialista judeocalvinista, agresora y despiadada.

 

*PARTIDOS POLÍTICOS

(ST) : “…si cada uno de los hombres congregados en la sociedad  no se ocupara más que de aquello que considera útil para sí mismo, la multitud se dispersaría en diversas unidades discordantes, si no estuviera encargado alguno de conducir a la multitud hacia  el bien común de la misma…”533.

 

(DL):  el liberalismo al oficializar los partidos políticos, establece y normaliza la división popular de acuerdo a intereses sectoriales y personales, llamada democracia liberal partidocrática, relegando el Bien supremo nacional.

 

*TIRANÍA

(ST) : “Por consiguiente aquel que estableciera un gobierno con miras a su propia comodidad o ventaja, sin tener en cuenta el bien común de sus súbditos, este gobernante se llamaría un tirano” 535. “Los tiranos son ejecutores de divina justicia contra los pecadores”658. “El tirano recela más del bueno que del malo, considerando temible la virtud ajena” 542.

(DL) : Nos gobierna una tiranía democrática, que excluye y mata a los opositores reales; como ejecutaron los unitario a los patriotass luego de Caseros. Una vez fortalecidos en el poder se limitaron a eliminar e injuriar políticamente a los nacionalistas, monopolizando el gobierno nacional conformando un Estado dentro del Estado. 

 

*MAQUIAVELISMO

(ST) : “ …una de la preocupaciones del tirano consiste en desbaratar la  magnanimidad de los súbditos virtuosos que los aúna [a los hombres] y es capaz de volcar su dominio tiránico; y por eso trata de crear la discordia entre los súbditos sembrando la desconfianza para que no puedan estar en condición de maquinar nada contra su dominio”, 542.

(DL) : Esto es evidente con la prohibición de las corporaciones, y toda vida social verdaderamente democrática; … al implantación de la lucha de clases y de partidos…

 

*CAUDILLOS

(ST) : “…cuando los hombres  virtuosos y rectos aceptan gobernar a la sociedad que no tiene quien la gobierne, esos hombres no sólo son llamados por Dios a aceptar el gobierno sino que además representan a Dios en la tierra, 647.

(DL) : Así ocurrió con el Restaurador de las Leyes. Estos D/L sólo consideran legal el gobierno surgido de las tramoyas electorales, con sus resultados catastróficos, pues eliminan una verdadera oposición, presentando ante la opinión del pueblo, hábilmente dirigida por el periodismo, para que inevitablemente el ciudadano siempre elija candidatos propuestos por  ellos mismos.

 

*CORRUPCIÓN PÚBLICA

(ST) : “Según es el juez del pueblo, así son los ministros; y cual es el gobernador de la ciudad, tales son los que la habitan” (Eclesiastés), 613.

( DL) : La corrupción social es, entonces, inevitable e irreversible mientras gobierne la mafia demoliberal.

 

*SÓLO CIRCO

(ST) :  “… Como el deleite no sacia el apetito, agrava en el mismo –hombre-- la sed de nuevos deleites; y por este motivo la virtud exige que los hombres se aparten de los deleites superfluos… en detrimento de las virtudes ciudadanas”.

 (DL) : este es un problema gravísimo, promocionado por el  demoliberalismo consagrando jueces y gobernantes corruptos para atontar y desorientar a la población. Que facilitan el uso inmoderado de celulares, de la TV, el sentimiento deportivo sustituyendo al sentimiento patrio, las drogas sin combatir, la música y las letras malignas y hasta diabólicas difundidas libremente. Pan y Circo; pero cada vez menos pan y más desenfrenadas las diversiones.