viernes, 13 de septiembre de 2019


LA ACCIÓN DEL IMPERIALISMO JUDEO-CALVINISTA EXPLICA LA NEFASTA POLÍTICA DEMO-LIBERAL SOBRE NUESTRA PATRIA.
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¿Hay un gobierno oculto que manda sobre los políticos?
Nos han educado para que pensemos que los políticos son las personas con más poder y que ellos deciden nuestro futuro. Ciertamente, y en contradicción con lo anterior, se nos enseña  que lo único que se nos ocurra hacer ante la total corrupción de los políticos es pedir que dimitan                        ¿No sería más apropiado llevarles a juicio?

Una pista de si hay o no gobierno oculto o una gran conspiración para dominarnos veamos lo que gente tan importante como expresidentes de lo EEUU y del FBI han dicho sobre el tema.

Benjamín Israeli, Primer ministro británico, 1844: “El mundo está gobernado por unos personajes muy distintos de lo que se imaginan aquellos que no están detrás del escenario. Los gobiernos actuales no sólo tienen que tratar con otros gobiernos, emperadores, reyes, ministros, sino también las sociedades secretas las cuales tienen sus agentes sin escrúpulos por todas partes y pueden al final desbaratar los planes del gobierno”.

WoodrowWilson, Presidente de los EEUU: “Desde que entré en política, he tenido las confidencias privadas de la gente. Algunos de los hombres más grandes de los EEUU, en el campo del comercio y la fabricación, tienen miedo de algo. Saben que hay un poder en algún lugar tan organizado, tan sutil, tan observador, tan interrelacionado, tan completa, tan penetrante, que no se atreven a hablar alto cuando lo condenan”. Y hablando de la Reserva Federal dijo:                                                                                                                         
“Sin darme cuenta he arruinado a mi país. Una gran nación industrial está controlada por un sistema de crédito. Nuestro sistema de crédito está concentrado en manos de unos pocos hombres. Nos hemos convertido en uno de los gobiernos peor gobernados, un gobierno de los más completamente controlados y dominados del mundo. No es más un gobierno de libre opinión, ni un gobierno de convicción y voto de la mayoría, sino un gobierno de la opinión y coacción de un grupo dominante de personas”.

Henry Ford, gigante industrial: “Es bien sabido que la gente del país no entiende nuestro sistema bancario y monetario, porque si lo hicieran creo que habría una revolución antes de pasado mañana. El principal objetivo de los financieros es controlar el mundo mediante la creación de deudas inextinguibles”.

Jhon Hylan, Alcalde de Nueva York: “La verdadera amenaza de nuestra república es el gobierno invisible el cual como un pulpo gigante expande su viscosa longitud sobre la ciudad, estado y nación. Como el pulpo de verdad opera a cubierto por una pantalla. A la cabeza de este pulpo están los intereses de la Standard Oil de Rockefeller y un grupo pequeño de bancos generalmente referidas como los banqueros internacionales. Este pequeño grupo de poderosos banqueros internacionales virtualmente controlan el gobierno de EEUU para sus propios propósitos egoístas. Ellos prácticamente controlan ambos partidos políticos”.

J. Edgar Hoover, Director del FBI: “El individuo no está preparado para enfrentarse a una 
conspiración tan monstruosa que no puede creer que exista”.

(tomado de YouTube).


viernes, 6 de septiembre de 2019


  Marranos
EL PROBLEMA SECULAR DE LAS CONVERSIONES FICTICIAS; RELACIONADO CON  EL PROBLEMA POLÍTICO DE LA DOBLE NACIONALIDAD, TAMBIÉN FICTICIA.

El autor, Padre Jean-Michel Gleize, nos presenta la actitud típica de un marrano, con la descripción de uno encumbradísimo en nuestros días, que sólo el estado deplorable del Vaticano (Juan Pablo II), pudo consentir y promocionar a las altas esferas de la Jerarquía católica.  
¡POBRE FRANCIA, AGREDIDA E INDEFENSA!   ¡POBRE CATEDRAL USURPADA!                                                                                                                   (A continuación unas frases tomadas del artículo: “Algunas fuerzas ocultas que manipularon el Vaticano II”, publicado en SÍSÏNONO; enero 2012).

“El marrano era y sigue siendo hoy más “inquietante y exasperante”, por usar las palabras de Poliakov, que el judío declarado, porque parece ser un cristiano mientras que, en realidad, es un enemigo de Cristo. Y aquí se plantea una cuestión inquietante bastante reciente”. P. J-M. Gleize.

El cardenal Jean-Marie Lustiger, judío de nacimiento y “convertido” al catolicismo en 1940, concedió una entrevista, cundo era cardenal, a la Agencia Telègrafique Juive, que luego fue reproducida por Documentation Catholique del 1º de marzo de 1981. Expresó en dicha entrevista posiciones teológicas que es imposible no dudar de la sinceridad de su “conversión”.

Empieza por afirmar que “la decisión de hacerme cristiano no me pareció una negación de mi identidad judía, sino una afirmación de la misma”. Lustiger habría debido distinguir aquí, aunque no lo hizo, entre el judaísmo mosaico, cuya consumación se da en el cristianismo, y el judaísmo postcristianio y, por ende, anticatólico, negador de Cristo, en cuanto tal, han abjurado los judíos cuya conversión sea sincera (“no se puede servir a dos señores”, dijo Jesús).

Lustiger afirma en segundo lugar: “¡Proselitismo no! [de la Iglesia para con los judíos, se entiende]. Carece de todo sentido (…)- Tanto la fe judaica como la cristiana son una llamada de Dios”. Esta última aseveración, que sitúa en el mismo plano al judaísmo y al cristianismo, es patentemente contraria a la fe católica, que profesa la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, una divinidad negada por el judaísmo postcristiano, por lo que sólo una de dichas “fes” puede ser verdadera al oponerse contradictoriamente la una a la otra. En cuanto al “proselitismo”, que, al decir de Lustiger, “carece de todo sentido” para los judíos, quienes disponen, según parece de un corredor privado y privilegiado para llegar a la salvación, observemos lo siguiente: ¿Qué hizo personalmente Nuestro Señor sino evangelizar a los judíos? ¿Qué hizo san Estaban al precio de su martirio? ¿Qué hizo san Pablo antes de volverse hacia los gentiles? El “proselitismo” entre los judíos lo inició Jesucristo y lo continuaron sus Apóstoles y sucesores, a quienes había ordenado practicarlo (Lc.27,47). Y entonces ¿cómo puede un cardenal de la santa Iglesia Romana afirmar que el proselitismo  entre los judíos “carece de todo sentido”?

Lustiger prosigue: “La vocación de Israel es traer luz a los “goyim” (los no judíos), (…). Creo que el cristianismo es una manera de llegar a ello”. ¡No! La luz es Nuestro Señor Jesucristo! (“Yo soy la luz del mundo: el que me sigue no anda en tinieblas, sino que tendrá luz de vida”), y la “vocación de Israel” se cumplió ya con el “pequeño resto” que creyó en Él. El cristianismo es la única vía para llegar a Él, mientras que el actual judaísmo anticristiano, que rechazó y sigue rechazando al Mesías y la luz que vino a traernos (el evangelio y la Iglesia), “anda en tinieblas” y no puede iluminar a nadie.

Después de haber subordinado al cristianismo a la “vocación” de Israel, que para él sigue estando vigente, monseñor Lustiger persevera in crescendo en su aseveraciones: “Pienso que, siendo discípulo de Cristo a mi manera (“á ma facon”)…”. Así, el mismo a quien Juan Pablo II creó cardenal de la Iglesia Católica, hace aquí una declaración explícita de herejía (del griego airesis: elección), de ser cristiano “a su manera, no como Dios manda, eligiendo en el cristianismo lo que le agrada y rechazando lo que no le gusta o lo que no se aviene con su pensamiento. Esta fe sui generis, que objetivamente no es la virtud sobrenatural de la fe teologal, sino la “fe” de todos los herejes, estriba sobre todo, como Lustiger lo dijo poco antes, en considerar que el cristianismo es sólo una vía para llegar a la luz que emana del judaísmo.

Ahora bien, es propio del marrano profesar abiertamente una religión mientras practica otra en secreto: de ahí que sea más que lícito preguntarse sobre la sinceridad de la conversión del cardenal Lustiger, que quiso seguir siendo judío (o mejor dicho, un híbrido) incluso en la muerte, como que había pedido antes de morir que se recitara sobre su ataúd, en la catedral de París, la plegaria judía por los difuntos. (v. SÍSÍNONO, ed. italiana, 15/XII/2007).

[…].

Comentario nacionalista: Lustiguer es un caso típico del marrano, que sobrevive a través de los siglos en el judaísmo. Esta odiosa postura de doblez moral, de aparentar ser lo que no se es, les permite inclusive hasta renegar públicamente del judaísmo, manteniéndose interiormente judío; y practicando su religión secretamente. La profesión de marranos no la adoptan solamente ante persecuciones, pues, como es comprensible la simulación les ofrece varias maneras de obtener privilegios, en cualquier tiempo y lugar. Tal el caso, tan vigente, del “marranismo” político de la doble nacionalidad.  Pero según los rabinos  hay tres prohibiciones para abjurar; en caso de asesinato, de idolatría o de incesto. En los restantes casos el judío tiene plena libertad para fingir lo que no es, tornándose, de esta manera, un elemento “inquietante y exasperante” para la paz social.

sábado, 17 de agosto de 2019


NOCIONES ELEMENTALES DE POLÍTICA
¡OJO!

EL PROFESOR JORDAN BRUNO GENTA ACLARA QUE TANTO LOS  PAÍSES DEMO-LIBERALES CAPITALISTAS, COMO LOS MARXISTAS/SOCIALISTAS, SON                 CONTROLADOS POR EL:                                                                    
IMPERIALISMO INTERNACIONAL DEL DINERO.
SON BRAZOS DE LA MISMA TENAZA QUE NOS OPRIME Y ASFIXIA.

“L
a Iglesia de Cristo, en forma expresa, y desde la Encíclica “Quadragésimo Anno”, del año 1931, viene denunciando la existencia de un “Imperialismo Internacional del Dinero”, que no es yanqui, ni inglés, ni francés, ni ruso ni chino, sino ateo y apátrida, con sede en todas las capitales, principalmente en las grandes potencias. El Imperialismo Internacional del Dinero opera por medio de poderes multinacionales que mediatizan a los gobiernos de las naciones y hacen caso omiso de las aparentes soberanías políticas que no existen más que en las formalidades legales y en las representaciones nominales de los grandes organismos como la OEA y la UN. Los titulares del único imperialismo que domina el mundo son un reducido grupo de judíos y de cristianos renegados. Nada tiene que ver con cuestiones raciales o nacionales; es una cuestión teológica fundamental: el verdadero Señor del hombre y de las naciones ha sido sustituido por los falsos señores del dinero, y los señores del dinero regulan y explotan, cada vez más impunemente, a los Estados de economía capitalista y a los Estados de economía socialista. Es un hecho notorio que los grandes consorcios plutocráticos operan, por igual, en USA y en  URSS, en Francia y en China, en Alemania Occidental y en Alemania Oriental, en Argentina y en Brasil…”.

JORDAN BRUNO GENTA.

Nota del blog: Este pensamiento es claro, actualísimo y definitivo, como todos los del profesor Genta. Ejemplos escandalosos de esta intromisión imperialista los soportamos durante los gobiernos KK y el actual de Makri. El Imperialismo Internacional del Dinero es un movimiento fundamentalmente teológico para desraizar y corromper las naciones, sometiéndolas para usufructuarlas. Esos gobiernos son DÓCILES PERSONEROS DEL CAPITALISMO ATEO Y APÁTRIDA; cada uno de ellos con políticas aparentemente diversas, pero con el mismo propósito de mantenernos como factoría.                                                                             Actualmente con el pretexto de la escandalosa política, liberal y cipaya makrista, el periodismo, siempre al servicio del Imperialismo, publicita a todos los partidos o movimientos subversivos, sean piqueteros, “sociales”, indigenistas, homosexuales, etc. El Régimen, entonces, a través del periodismo ofrece al pueblo la alternativa falsa, entre votar por el marxismo montonero corruptor de los KK o el liberalismo cipayo sostenido por “cambiemos”. Ninguna de ellas es alternativa válida contra el Imperialismo. No defienden ni promocionan moral y económicamente a los más necesitados, ofreciendo trabajo digno; están destruyendo a la clase media y baja, y arruinando al empresariado.

viernes, 16 de agosto de 2019


UNITARIOS, MONTONEROS, “MAPUCHES”.

Estas tres bandas de forajidos y asesinos que asolaron y asolan nuestra Patria, aun considerando las diferencias propias de las circunstancias históricas y del diverso planteo militar que emplearon, coinciden en aspectos fundamentales, demostrando la existencia y el maniobrar de un Imperialismo supremo, judeo-calvinista, con un poder político inmenso, que tras la careta del Imperio británico o del yanqui, a través de nuestra historia coinciden en violar la Soberanía nacional, porque así lo exigen  sus intereses políticos y financieros:  balcanizar  nuestra Patria para evitar su resurgimiento.

+ Las tres bandas fueron instruidas, financiados y auspiciadas desde el exterior, con el fin de tronchar la grandeza argentina.
+ Inclusive han utilizado fuerzas militares extranjeras mercenarias.
+ Difaman a las Fuerzas Armadas de la Nación, y agreden a sus efectivos, paralizando su poderío.
+ Practican la guerra de guerrillas, guerra sucia, propia de bandoleros o piratas; que debería reprimirse terminantemente, con las armas legales, pues son verdaderos malhechores.
+ Emplean indiscriminadamente el terrorismo contra víctimas inocentes para amedrentar a la población.
+ Cuentan con el apoyo propagandístico del imperialismo, que exaltando subrepticiamente el accionar de esas bandas. invocan los slogans ideológicos de siempre: derechos humanos, discriminación, etc…; con el fin de detener la justa e indispensable represión;
+ El periodismo internacional en su gran mayoría oculta los móviles verdaderos del accionar de estas tres bandas subversivas. Y el periodismo comercial en su gran mayoría lo respalda.
También, por supuesto, se suman los políticos cipayos.
Las tres bandas usufructúan el liberalismo del Régimen que nos sofoca; y se apoyan en la inoperancia, la lenidad, y el desprecio permanente a la Soberanía.


Revisionismo y Revolución

Interesante artículo publicado  en la revista ULISES, abril 1967, sin firma, titulado: ¿La Revolución, para qué?, del que extraje  unos párrafos que fueron dedicados a relacionar el revisionismo histórico con la  necesidad apremiante, ya en aquella época, de realizar la Revolución nacional; aspiración que  subsiste, pues las condiciones degradantes y corruptoras la hacen  cada vez más imperiosa; aunque esa Revolución está más  y más lejana de concretarse, por la incidencia  del derrumbe moral y político de estas últimos decenas. Al finalizar los mismos, me permitiré escribir mi opinión al respecto.

      La República asiste, todavía confusamente, al despertar de la conciencia revolucionaria nacional. Este es evidentemente: en todas partes militares y civiles de toda condición, coinciden en repudiar con toda firmeza y asombrosa unanimidad la regresión impuesta al país desde el poder por la finanza internacional encarnada en una subclase de tecnócratas y amparada por un grupo de generales.
      La conciencia revolucionaria: he aquí la piedra de toque del problema nacional. Quizá por primera vez en nuestra historia del siglo XX, el pueblo total, la íntegra comunidad de los argentinos que se saben y se sienten tales, aspira de manera conciente y firme a conquistar el Estado. No es ésta la oportunidad de recorrer retrospectivamente los presupuestos de la conciencia revolucionaria nacional. Pero no hay duda que ella se alimenta de dos elementos contrapuestos –positivo el uno, negativo el otro-, que por ahora se hallan disponibles para todo argentino que lo sea realmente. Ellos son el dominio del pasado histórico y la certeza de nuestra alienación económica.
      No cabe duda que el único fenómeno contemporáneo realmente positivo para el desarrollo de nuestra conciencia revolucionaria nacional, ha sido el auge y definitivo triunfo del revisionismo histórico sobre la llamada “historia oficial”. El revisionismo ha demolido la fábula trabajosamente urdida por los traidores, hijos de los traidores de Caseros. La coherencia del esquema liberal presuponía la adscripción integral al dogma del progreso indefinido de la República. La civilización era riqueza, la barbarie atraso. No hubo demasiados problemas mientras el país, entregado a los imperios ”progresistas” asimilaba desordenadamente  los avances de la técnica. La generación del centenario no dudó nunca del dogma liberal; la abundancia era una prueba de la verdad de los Sarmiento, los Mitre, los Alberdi.
      Pero bastó que –como decía Scalabrini Ortiz- la libra se fuera de $11,45 a $12 y 13 para que toda la forzada arquitectura del universo liberal se resquebrajara… La conciencia histórica sirve a la comunidad para ver con la lente exacta los actos inicuos de los herederos de Rivadavia, Echeverría y Urquiza…

Comentario nacionalista:  el revisionismo histórico realizó una obra intelectual patriótica gigantesca en pro de la identidad argentina; pero sus verdades no cuajaron en el pueblo, que continúa siendo profunda e  inconscientemente  liberal. El pueblo –la comunidad- está satisfecha en su ignorancia, con las mentiras propaladas por la escuela de Sarmiento; y se resiste a aceptar la verdad histórica. Hable usted mal de Sarmiento y bien de Rosas y lo comprobará. Niegue los crímenes adjudicados a Rosas y será el hazmerreír… o tildado de nazi. La  propaganda masónica bien se cuidó de que el revisionismo no haya llegado al pueblo.  Si el Estado argentino rindiese culto a la verdad histórica, podría hacer explotar un entusiasmo patriótico popular exaltando la política del Restaurador y sus federales; denigrando y acusando simultáneamente la traición de los unitarios, acabando con  la mistificación histórica liberal del Régimen corrupto y cipayo.. Mientras éste subsista, sin asumir un espíritu revolucionario, Argentina continuará siendo un país falsificado e irreal, carente de auténtica soberanía y grandeza, incapaz de levantar cabeza.  Y si no aparece un hombre providencial, movido por la mano de Dios, capaz de ejercer patrióticamente el poder político, la íntegra comunidad de los argentinos continuará durmiendo políticamente al ritmo angustioso de la miseria.


       

martes, 6 de agosto de 2019


El Nacionalismo es políticamente aristocrático
PADRE LEONARDO CASTELLANI.

“Una vez por año, el día del cumpleaños, uno puede hablar de sí mismo. Hablemos de “Cabildo”. Consolémonos del problema de la rebelión de las masas con este principio de solución, pequeñito y a cinco el número. Somos chicos como la pimienta, como una redoma de perfume, como la suerte del pueblo, como todo lo que es aristocrático.  Porque “Cabildo”, aunque nos esté mal el decirlo es aristócrata. Quiere decir que “Cabildo se dirige al pueblo y no a la masa. Sólo el aristócrata ama al pueblo, porque el aristócrata necesita del pueblo, no para ser su sanguijuela como el demagogo, sino para ser su cabeza; y en todo amor hay una necesidad, como ensenó Platón en el Convite y cantó el poeta español Vicente Medina en el poema: ¡Mira que te necesito! ¿Cómo no va a necesitar del pueblo una real aristócrata, si es la forma del pueblo y la forma no puede existir sin la materia? Pero no todos los que dicen en la Argentina: “¡Oh peuple nous t’aimons inmensement!” son reales aristócratas. Hay algunos que se creen muy aristócratas porque tienen plata, entienden de caballos, leen la revista “Saber vivir” y llaman al pueblo chusma mugrienta. Y el que inventó esa expresión de chusma mugrienta en la Argentina fue el poeta Almafuerte, el cual era plebeyo hasta los caracuses, tanto que creía que Jesús era chusma y que había nacido de la presión de la chusma, de una presión sobre la chusma. Y así cantó:

“La presión secular oprimiendo                                                                                                                de la  fétida chusma la entraña…”

Y Jesús fue en realidad aristócrata y pueblo a la vez. Nació de la entraña sacra de una niña regia, de una mujer pobre, de la sangre real, por presión inmediata de Dios…”.+

Comentario nacionalista: De las batallas que libra la barbarie anglo-yanqui contra el orden político tradicional de la Cristiandad; y son muchas cubriendo todos los frentes, esta que destaca el padre Casterllani, consiste en desacreditar e infamar a la auténtica aristocracia, - o sea a los mejores en la función política-, servidores del Bien común; aristócratas que servían en la milicia y en el sacerdocio, y cuyos pergaminos estaban avalados por el mérito y el deber cumplido.                                                           
La barbarie demo/liberal impuso, en sustitución, una clase política mamonística, que detenta y ostenta todas los vicios y abusos que Hollywood se dedicó a divulgar, imponiendo falsas ideas de la verdadera aristocracia para denigrarla, y hacerla repudiable.                                                                                                                          
Fue tan arrasador el triunfo del juedo/calvinismo anglo/yanqui, para defenestrar a la aristocracia auténtica, que la nueva clase mistificada, corrupta e incapaz, sobornada por el capitalismo, es la que actualmente gobierna haciéndose llamar procazmente “democrática”. Esta nueva clase ocupa los tres “poderes”, la totalidad del Estado, no en orden al Bien común, sino en orden al propio, por ejercer un política demagógica y enemiga del pueblo.
El Padre Leonardo Castellani nos enseña, con pocas palabras, la magnífica idea de que el Nacionalismo argentino no es ni debe ser populachero, o sea corruptor del pueblo con utopías liberales o marxistas, absurdas e irreales, que nunca se concretarán; sino amante del pueblo, jerarquizándolo y moralizándolo, con palabras y hechos verdaderos, como hizo el federalismo, al aplicar  una política aristocrática que enaltecía al pueblo, a los políticos que la ejercían y  dignificaba a la Nación soberana.
  

sábado, 3 de agosto de 2019


OSVALDO SPENGLER
EL HOMBRE DE HONOR Y EL PLEBEYO

Ya en las tribus germánicas se le designa, en forma casi mística, con la palabra honor. Este honor era una fuerza que impregnaba toda la vida de las estirpes. El honor personal era sólo el sentimiento de la responsabilidad incondicional del individuo por el honor de su clase, de su profesión, por el honor nacional. El individuo vivía la existencia de la comunidad, y la existencia de los otros era al mismo tiempo la suya. Lo que él hacía arrastraba consigo la responsabilidad de todos. En aquel tiempo, el hombre moría anímicamente cuando llegaba a ser un “deshonrado”, cuando su sentimiento del honor o el de los suyos había sido herido mortalmente, ya por culpa propia, ya por la de extraños. Todo aquello que se llama deber, el supuesto de todo verdadero derecho, la substancia fundamental de toda moral noble, se basa en el honor. El campesino y todas las profesiones, el comerciante y el oficial, el empleado público y las antiguas familias reales tienen cada uno su honor. Quien no lo tiene, a quien “eso no le importa”, es decir, el que no siente la necesidad de estar colocado decentemente ante sí y ante sus semejantes, es “plebeyo”. Eso es lo opuesto a la distinción, en el sentido de toda verdadera sociedad, y no la pobreza ni la falta de dinero, como ha creído la envidia de  los hombres actuales, después que se perdió el instinto para apreciar la vida y la sensibilidad distinguida; ahora, que las maneras públicas de todas las “clases” y “partidos” son igualmente plebeyas…

Comentario nacionalista: De la profética obra: “Decadencia de Occidente”, escrita por el eximio filósofo de la Historia, Osvaldo Spengler, extraje estas ideas de absoluta actualidad, el aplebeyamiento, como él lo llama, plaga inmoral, que se manifiesta como mal gusto estético,  trato grosero,  vileza personal,  irresponsabilidad social, y  corrupción política; en definitiva, todas las actitudes que exalten impúdicamente al  propio YO.

El hombre responsable que gobierna y cumple honrada y heroicamente, con su deber a Dios, al prójimo, y a sí mismo, es un hombre de honor, un servidor del Bien común; que relega sus intereses personales. Pero en esta época inmoral esta virtud política y social, ya abandonada, hace reír a los políticos democráticos plebeyos, porque se ha generalizado e impuesto la moral de situación: “el que no afana es un gil”. Desgraciadamente, tanto se divulgó el “aplebeyamiento”, que ya pocos valoran la nobleza moral y el honor personal, sino, por el contrario, reverencian e imitan, si pueden, al demagogo, al adinerado, y al que hizo famoso la TV.                                                                                                                  

También los grupos de clase o sindicales, plebeyos muy ufanos, con ínfulas belicosa, reclaman “derechos” a troche y moche, la mayoría de las veces absurdos y prepotentes, sin nombrar jamás los deberes que los obligan. Sin considerar que el egoísmo de los “derechos”, está hundiendo políticamente a la sociedad, aumentando la miseria popular, y alejándola cada vez más del Bien común y la grandeza nacional. Cuantos más “derechos” usufructúan, más pobreza caerá sobre ellos.                                                                                                                                                                                                   
Lamentablemente el resentimiento, la lucha de clases y la violencia, son el único camino, sin solución, que ofrece el liberalismo/marxismo para reclamar los derechos de la gente, aun los válidos y honestos. ¡Porque nadie representa verdaderamente al pueblo! ¡Ningún político democrático asume la enorme responsabilidad, la carga, a veces ingrata, de gobernar en orden al Bien común! Por el contrario, tan degradada está la política demoliberal, que necesita, para sobrevivir, fomentar dialécticamente los reclamos injustos y las luchas intestinas; creando esperanzas ficticias y utópicas. La democracia liberal y el marxismo sobreviven gracias a las más ridículas e irreales utopías.                                                                                                                                                                                              
Ante esta degradación, el Nacionalismo proclama la vigencia del culto del HONOR, honor político, social, familiar, conyugal, que se obtiene “sirviendo”, porque servicio es el nombre del amor cristiano. El hombre de honor, en cualquiera de sus actividades, es el solidario, el que se entrega, el que sirve al prójimo; en orden a su vida terrena y futura. Mientras que el plebeyo, individuo egoísta y ambicioso, impuesto por la moral liberal, es el usurpador de lo que no le pertenece. El gobernante honorable tiene:
“VOCACIÓN DE SERVICIO”.

“Años Decisivos”, ed. Ercilla, 1934, pg.66.