domingo, 17 de enero de 2021

 

Madres asesinas.

Fragmento de la novela “Perversamente los pájaros” de Suzanne Prou (ed. Emecé). JULIETTE, la protagonista, soltera, embarazada, a punto de dar a luz, quiere deshacerse de su bebe. ANGELE, su amiga defiende inútilmente la vida del bebe. La madre lo quiere asesinar. Así transcurrió el crimen nefando:

“Angele, creyendo que Juliette había decidido poner al chico en la Asistencia Pública, le suplicaba que no lo hiciera. Juliette se burlaba: ese chico por nacer le pertenecía, se consideraba la dueña de su destino; pretendía que detentaba sobre él todos los derechos, incluso los de vida o muerte. En virtud de esos derechos, sin duda, mató al chico.

Lo mató tranquilamente, con el corazón liviano, hundiéndole la aguja de tejer en la cabeza.

Estaba sola y nos contó su acto después. Nos dijo que había sentido llegar los dolores y que antes de acostarse había preparado todo para el crimen: toallas para limpiar la sangre, papel madera para confeccionar un paquete sólido, piolín para atarlo.

La aguja estaba al alcance de su mano mientras ella se revolcaba en la cama.

Había cortado el cordón umbilical, comprobando que el recién nacido era un varón: había tomado al chico entre sus brazos y había hundido su aguja en el cerebro…”

 

Comentario del blog: para que la madres asesinas se animen, abortando con el ‘corazón liviano’, hoy día el crimen lo cometen materialmente los médicos asesinos. Que por dinero venden sus almas al demonio herodiano. Todo muy sencillo, burocrático, higienizado… como una simple  extracción de muelas…La ciencia avanza, pero los crímenes permanecen cada vez más sofisticados y perversos; el bebe fue asesinado inconmobiblemente, sin oír sus alaridos, por la madre, los médicos, el Estado liberal… Desde el norte del continente el crimen fue aplaudido por los imperialistas ¡Cada vez quieren menos argentinos! ¡Y si nacen -dicen-  los emputeceremos!

 

 

 

 

domingo, 10 de enero de 2021

 



  

LA POLÍTICA YANQUI QUE ECLOSIONÓ EN TODA SU VILEZA DURANTE LA GUERRA POR LAS MALVINAS, ASÍ CONTINÚA Y CONTINUARÁ, PORQUE SE FUNDA EN LA IDEA RELIGIOSA VETEROTESTAMENTARIA DE LA PREDESTINACIÓN DE LOS SANTOS A DOMINAR EL MUNDO.

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL PERIÓDICO “COMBATE”, EL 16 ABRIL 1958, DIRIGIDO POR EL CAMARADA ALBERTO FELICI.

QUÉ ES Y DONDE VA LA DOCTRINA MONROE.

(América para los americanos… del norte).

Con motivo del día de las Américas que acaba de celebrarse, consideramos oportuno hacer una breve referencia a esta famosa doctrina.

El 2 de diciembre de 1823 el presidente Monroe, teniendo en cuenta las decisiones de la Santa Alianza con respecto a la América española, formuló ante el Congreso las declaraciones que han pasado a la historia con el nombre de Doctrina Monroe, que podemos sintetizar en estos tres puntos:

1º.-: No colonización futura por Estados europeos en el Continente americano.

2.- : No intervención por Estados europeos en el continente americano.

3.- : Desinterés de los EEUU en las cuestiones europeas.

El mensaje fue acogido de muy diversa manera; en los países europeos fue mirado con encono, y en los países americanos, como contribuyó a desbaratar los propósitos de la Santa Alianza, fue mirado como un anuncio de la liberación definitiva, y como una especie de segura protección desinteresada para el futuro e invocada como tal en algunas oportunidades por ciertos países de nuestra América.

No nos guía el propósito de dar nuestra interpretación de la Doctrina, sino de historiar algunos hechos y recordar algunas palabras de estadistas yanquis que por sí solas hablan del fin y objeto de la misma.

Comenzaremos por decir que la doctrina no fue invocada para impedir que Gran Bretaña ocupara las islas Malvinas en 1838 y Belice en 1835; ni para impedir que Francia interviniera en 1838 en el Río de la Plata, realizando un largo bloqueo al que se unió Inglaterra en 1841; ni para impedir que Francia en 1838 bombardeara Veracruz y San Juan de Ulloa.

En otros casos que le tocaba más de cerca, EEUU aplicó la doctrina. En 1895, con motivo de la cuestión de límites en la Guayanas entre Gran Bretaña y Venezuela, en la emergencia, EEUU exigió un arbitraje integral de la cuestión. Pero a raíz de este hecho es bueno recordar la extensa nota que el secretario Olney envió al representante norteamericano en Londres, dándole instrucciones de hacerle conocer al Jefe del Gabinete del Gobierno Inglés. En otras cosas decía: “Hoy los EEUU son prácticamente soberanos en este Continente y sus órdenes son ley en los asuntos a que dirigen su interposición”. Todas las ventajas de esta superioridad podrían peligrar súbitamente si se admitiera el principio de que las potencias europeas podrían convertir a los Estados americanos en colonias o provincias propias… Que eran obvias las desastrosas consecuencias para los EEUU que tal condición de cosas (la pérdida de prestigio, de autoridad y de peso en los consejos de las familias de las naciones serían las menores): nuestros únicos rivales en la paz y enemigo en la  guerra hallaríanse situados en nuestras mismas puertas”.

Vaya anotando el lector las veces que la Doctrina Monroe es aplicada por los EEUU para qué y con qué objetivos lo es, dicho por los mismos yanquis.

Siguiendo con nuestra historia, en 1845-48, a raíz de que el primer ministro francés Guizot se pronunció contra la anexión de Tejas por los EEUU, considerando la posibilidad de que Gran Bretaña se apoderase de California, que entonces era todavía territorio mexicano, el presidente Polk dijo en su mensaje: “Debemos mantener siempre el principio de que los pueblos del Continente americano tienen por sí solos el derecho de decidir su propio destino. Si una parte de ellos, constituyendo un Estado independiente, se propusiera unirse a nuestra Confederación, trataríase de una cuestión que debería resolverse entre ellos y nosotros, sin ninguna intervención extranjera. Nunca podremos consentir que las potencias extranjeras se ingieran para prevenir tal unión…”.

En cambio, tres años después distintas facciones políticas mexicanas luchaban en Yucatán y viéndose en peligro ante una insurrección de las masas indígenas que ellos habían armado, pidieron la protección a EEUU, Gran Bretaña y España. Entonces el ministro Polk expresó en otro mensaje: “… aunque no me propongo recomendar la adopción de ninguna medida tendiente a adquirir el dominio y la soberanía del Yucatán, sin embargo, de conformidad a la política que hemos establecido, no podremos consentir una transferencia de dominio y soberanía a España o a cualquier otra potencia europea”.

Es decir, que si un territorio americano solicitaba ser incorporado a los EEUU, nada tenían que observar las potencias europeas; pero si la petición dirigíase a una de éstas, el gobierno de Washington no podría consentir la anexión.

Ya en el presente siglo, en 1902, a raíz de la intervención de Alemania, Gran Bretaña e Italia en Venezuela, el presidente Teodoro Roosevelt manifestó que a fin de prevenir intervenciones extranjeras, los EEUU debían vigilar la conducta de los países latinoamericanos: “… la pertinacia en la conducta lesiva o la impotencia que se traducen en un relajamiento general de los vínculos propios de la sociedad civilizada, pueden requerir finalmente, en América  como en cualquier otras parte, la intervención de alguna nación civilizada, y en el hemisferio occidental el apego de los EEUU a la Doctrina Monroe puede obligar a los EEUU, aún contra   su voluntad, en casos flagrantes de tal inconducta e impotencia, a ejercer funciones de policía internacional”.

Los hechos se encargaron de confirmar dichas palabras. EEUU ha intervenido con fuerzas militares en Nicaragua, Haití, República Dominicana, Honduras, Cuba, y más recientemente tenemos el ejemplo del Bogotazo en Colombia. Hasta tal punto ha llegado el celo de los yanquis por esta su América, que en 1912, ante el rumor de que una sociedad norteamericana se proponía transferir a una compañía japonesa de pesca cierta extensión en la Bahía Magdalena (Baja California), México apta para establecer una base naval, el Senado de Washington votó una resolución expresando que: “si un puerto u otro lugar del Continente Americano estuviese situado de tal modo  que su ocupación con fines navales o militares, pudiese constituir una amenaza para las comunicaciones o para la seguridad de los EEUU, éstos no podrían ver sino con grave preocupación que dicho puerto o lugar fuere poseído por un sociedad o asociación vinculada a un gobierno no americano, en forma que prácticamente procurare a este gobierno facultades de control con fines navales o militares”

Ante la ingenuidad o mala fe de muchos sudamericanos, que quieren ver en el gran país del Norte el protector de toda América y de los intereses políticos y económicos –éstos últimos tan en boga hoy- de los respectivos países hispanoamericanos, nos hemos vistos forzados a realizar esta breve crónica, sobre todo en estos momentos en que “tan dignamente” el Ejecutivo Nacional defiende la soberanía del país.

Pero, para que no queden dudas de ninguna especie transcribiremos un párrafo del secretario Knof de diciembre 1919, en donde los yanquis mismos se encargan de llamarnos a la reflexión y que nos exime de todo comentario. El texto dice así: “… la Doctrina Monroe no es un compromiso ni un acuerdo internacional; es una política de los EEUU que este país aplica cuando lo juzga conveniente, sin pedir permiso a nadie… es una política de los EEUU cuyo carácter preciso, amplitud, método y casos de aplicación, como también los medios para hacerla respetar, depende solamente de la voluntad sin fiscalización de los EEUU, y son su prerrogativa soberana, y nosotros nos servimos de ella para medida de nuestras necesidades, nuestra voluntad y las fuerzas de nuestras armas”.*  


lunes, 4 de enero de 2021

 

LA POLÍTICA.

 “La función del político es religiosa y poética”. (José Antonio Primo de Rivera, Obras completas, 743).

“De poco vale que la Iglesia condene al liberalismo si la inteligencia católica no reacciona contra él”. P. Castellani, “Decíamos ayer”, 41.

“La Política, la verdadera política es a la vez una ciencia y un arte. Su objeto es hacer pueblos prósperos, civilizaciones florecientes, patrias duraderas; es el arte de gobernar a los hombres de acuerdo con su interés más general y más elevado. No se dirige a los sentimientos bajos como la envidia, la codicia, la venganza, sino a la pasión del bien público, a la generosidad. No se propone explotar al pueblo, pero si servirlo. No se esfuerza por adularlo o seducirlo, pero sí por despertar su conciencia y provocar su reflexión; y si le habla de sus derechos, no olvida recordarle sus deberes”. Mariscal Petain. (“Habla el Mariscal”).

 

El domingo escuché un sermón que me dejó más aplastado que cucaracha pisoteada.  Son ingenuos –oí decir- los católicos que pretenden organizar un Movimiento nacionalista. Están derrotados antes de empezar. Sería mejor que se santifiquen y salven sus almas. Porque la batalla no es política, sino individual y espiritual. 

Tras estas declaraciones hay un trasfondo nebuloso cuyo propósito no logro distinguir. ¿Se contraponen la santificación personal con la actividad política? ¿Hay que actuar sólo cuando se está seguro del éxito (o de ser santo)? ¿Tenemos que continuar impertérritos ante un Estado abusivo, explotador y corrupto? ¿Los nacionalistas, debemos dejar de bregar por los hermosos ideales de restaurar el Bien Común en una Patria Justa, Libre y Soberana? ¿Deberíamos entregar nuestra Patria a los ‘ingenieros sociales’, que hacen de la Política un negocio ‘científico’ y lucrativo, convirtiendo a los humanos en materia manipulable?                                                                                                                                                                          Pero ¡Oh! Sorpresa. ¡nos ofrecen una salida! Pues podemos deducir del ‘espíritu’ del sermón, que es lícito y recomendable votar por el ecuménico liberal Gómez Centurión ¡Para que nada se altere!            

El Padre Castellani, a continuación, nos ilumina y conforta con las siguientes palabras, inspiradas en las enseñanzas de Jesús:

 

PADRE LEONARDO CASTELLANI

UNA ACTIVIDAD NOBLE

A la argentina no la puede salvar la política, sino acaso la Religión. Jesucristo ¿Hizo política? Usted, ¿No es ministro de Jesucristo? Usted debe olvidarse de la política. Todos los desastres de su vida se deben al haberse metido en política; y sobre todo con esos badulaques de nacionalistas. Los nacionalistas no van a ninguna parte. Si a Sanchez Sorondo lo hicieran Presidente, gobernaría peor que el peor de los peores. Usted dedíquese a salvar almas y chao, etc.

Si este sermón no lo he oído una docena de veces, no lo oí ninguna. En vano digo a mi interlocutor que sí, que está bien, que tiene razón, que todo eso sé yo desde que tenía diez años –menos lo de Sanchez Sorondo-, que todavía no existía; y no creo sea verdad ahora.

A la Argentina si algo la salva será la Religión y no la Política. De acuerdo. Pero eso no quita que la política sea una actividad noble y necesaria. Los antiguos la llamaban el arte de las artes; y el viejo Aristóteles dijo que era la ‘ciencia’ más importante después de la Metafísica; y a veces, antes.

Y Santo Tomás, después de explicar porqué Aristóteles dijo que la metafísica era la ciencia más alta, va luego y en la Ética dice que la Política era la ciencia más importante; después dijo el Tomás, por su cuenta, que era la obra de misericordia más grande, pues si  uno le da una limosna o sepulta a un muerto, hace un bien  un individuo o a uno que ni siquiera es individuo; pero el buen gobernante  descubre, explica y efectúa el Bien Común, que es el bien de todos; o por lo menos de muchos.

Y así el poetas Dante, que se sabía su Santo Tomás de memoria, puso a los políticos y estadistas (buenos, se entiende) en el cielo de Júpiter, el sexto; o sea el más alto después de Saturno, donde se hallan los religiosos; y después vamos bajando gradualmente (aunque él fue subiendo) por todos los planetas, hasta llegar a la luna, donde pone a los maestros normalista; los cuales van “a dispensar una calurosa acogida” al Starrford, Bressan, Pontmain, o como se llame el tipo que en estos días se va a descolgar en la Luna para pasear allí por 20 o 25 minutos; o puede que dos horas y cuarto, como Nelson Rockefeller.

Ora conosce come s’innamora                                                                                                                           lo ciel del giusto Re, ed al sembiante                                                                                                              del suo fulgore il fa vedere ancora.

Claro es que estos antiguos entendían la política como la Ciencia y el arte del Bien común; pero a nosotros ya nos han enseñado en las clases de Educación Democrática que la Política consiste en apoderarse del gobierno por las buenas o por las malas, a tuertas o  derechas; en crear enseguida el Ministerio de Felicidad Privada y Pública, con otra fila de Subministros, Secretarios, Subsecretarios, y así sucesivamente, para dar puestos lucrativos a los compinches; en pronunciar innúmeros discursos bombásticos; en dividir el tiempo que han de durar                                                                                                                  en el poder en cinco partes, sin decir cuánto van a durar ellos; en dar palos a diestro y siniestro; en inventar impuestos; y en ir armando una maquinaria electoral que gane seguro, con fraude o sin fraude, y después dar elecciones libres; sin olvidarse, y esto es principal) en hacerse un buen bodigo en un Banco de Suiza, para un caso de vejez, invalidez, enfermedad o que los saquen a patadas.

Más todos estos antiguos ¡Qué sabían de democracia ni de nada!, que se pasaban la vida disputando si la tierra era plana o corrugada, si Dios existía, si las esferas celestes eran siete o nueve, si Cristo era Dios, y cuándos ángeles cabían en la punta de un alfiler: pobres gentes que no tenían Democracia ni Ministro de Educación Democrática.

[…] “La Política primero”, no quiere decir que la Política esté por encima de todo, Religión incluso, sino que en ciertos adjuntos llega a ser lo primero, no en la dignidad, como si dijéramos, sino en el tiempo. Y así en la Argentina, si no se resuelve primero el problema político, no se puede resolver ninguno de los otros, aunque sean en sí superiores y principaliores; o sea, económicos, financieros, religiosos, artísticos, científicos; ni siquiera el sempiterno “problema de la Educación”.  

[…] Ahora bien, hablando en serio y dejándonos de chanzas, la vocación de político, que hoy tiene algo de cazador furtivo y de mártir (y que yo no tengo, por suerte), cuando falla en una nación, la nación se va al desbande. Y el que tiene vocación política, y por pereza o lo que sea no la llena, se condena.

[…]

“JAUJA”, nº 32, AGOSTO 1969.

Comentario del blog: el católico debe actuar y luchar en política contra los liberalismos y los marxismos, en todas sus variantes. No puede quedar indiferente. Análogamente a la acción política de Jesús luchando contra los fariseos y azotando a los mercaderes… ¡que mercaban con la Religión, y, por consiguiente, con la  política!                                                                                                                                                           ¿Qué Jesús no intervino en política? Los Evangelios no lo explicitan, pero como son la parte  menor registrada de sus enseñanzas; el magisterio de la Iglesia las fue completando, con el resultado de bendecir a los políticos y a los militares que luchaban políticamente una guerra justa.

 

 

 

sábado, 26 de diciembre de 2020

 

¡¡Gloria A Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad!!

¡Feliz y Santa Navidad!

                             A TODOS LOS ARGENTINOS                                                         

Mientras los asesinos, demonios herodianos, afilan sus cuchillos para el 29.

 

 

A continuación, un reportaje del señor Salvador Nielsen al

PADRE LEONARDO  CASTELLANI

Publicado, décadas atrás, en la revista Mayoría.

Nacionalismo y Catolicismo

REPORTAJES PESADOS.

Uno llega a la casa del padre Castellani, con su bagaje de preguntas en el bolsillo, que son algo así como un molde en el cual se trata de encerrar al reporteado. Pero uno se ha olvidado que a ningún nacionalista le corresponde mejor que “al cura” aquello de Anzoátegui de que “nuestra medida es nuestra falta de medida”. Y entonces, cuando se lo quiere encerrar en la jaula del reportaje que tiene preparado, se retoba, se escapa por las tangentes y el periodista termina haciéndose un embrollo de padre y señor mío.

Antes que podamos abrir la boca, y salirnos con la nuestra nos suelta: -Hágame preguntas livianas, sus entrevistas anteriores han sido un poco pesadas, aunque buenas.

Pensamos entonces, en el juego aquel del “veo-veo-, y salimos a nuestra vez con:

P.-¿Cuál es su color predilecto?

R,- El negro. “Camicia nera” o “sottana nera”.

P.- ¿Cuál es la flor que más le gusta?

R.- Pues, naturalmente, la Estrella Federal.

P.- ¿Cuál es el nombre que prefiere?

R,- Ninguno, pues a los que amo les cambio el nombre. Si dijera “el Verbo Encarnado”, Emmanuel, no tendría gracia, aunque sería verdad. Digamos: Manuelita.

P.- ¿Cuál es su peor defecto?

R.- Eso se lo voy a contestar al final.

P.- ¿Cuál es el pájaro que más le gusta?

R.- Frondizi.

Creemos que con esto el reportaje es lo suficientemente alado y liviano como para entrar al rubro de lo pesado. Y atacamos:

HACE FALTA UN LIBRO.

P.- ¿Qué piensa acerca del nacionalismo y del catolicismo?

R.- “Lanzose el noble bruto con ímpetu salvaje”, dijo el poeta. Ya me parecía que traiba el facón abajo el poncho ¿Cree usted que eso se puede contestar con menos de un libro? Pero viene bien la pregunta, porque ayer nomás vino aquí mi tía Vicente con un montón de objeciones contra el nacionalismo, diciendo que había una montonera de gente buena, católica, no zonza del todo que le ponían esas objeciones y la arrollaban; que yo tenía que escribir un artículo acerca de “porqué el nacionalismo ha sido condenado por la Iglesia, y sin embargo es bueno”, y demás; y me convenció.

NACIONALISMO Y ANTISEMITISMO.

p.- ¿Recuerda esas objeciones?

R.- Si, la primera es: ¿Porqué los nacionalistas dicen: HAGA PATRIA MATE UN JUDÍO?

P.- ¿Y la respuesta?

R.- Los que son capaces de matar a un judío y aún lo hacen (como al pobre Marcos Satanowsky)  NO LO DICEN. Los que los dijeron otrora eran unos changuitos incapaces de matar una mosca; y lo hacían para enfatizar exageradamente que en la Argentina hay un “problema judío”. Era una figura retórica que llaman “hipérbole”. El mismo Walsh a lo mejor lo dijo. ¡!Qué hombre ese Walsh! Salúdelo.

P.- (lo hicimos).  Pero… ¿estaba mal eso?

R.- Muy mal. Abominable. Era un pecado. Pero no era un pecado contra el quinto mandamiento: era un pecado contra el Primer Mandamiento que nos prohíbe ser idiotas. Pero ¿Quién los para  a los muchachitos cuando salen de 5º año nacional? Yo lo quise parar una vez a Queraltó y me mandó contra un poste.

P.- Yendo un poco más a fondo… ¿Existe un problema judío en la Argentina?

R.- Si, lo hay ¿Qué le vamos a hacer?

P.- Y ¿cuál es la solución?

R.- No la tiene, por ahora. No es el problema mayor de la Argentina. Es un sub-problema. Como decía don Ángelo Cisera:”¡Qué jodío ni jodío! ¡Aquí lo jodío somo nosotro!”. Quería decir que los malos cristianos somos un problema peor; y que por eso estamos co…robados”.

P.-La gente, sin embargo, dice que usted es antisemita.

R.- Los zonzos. Ese nombre Emmanuel que nombré antes ¡es judío! Mire, cuando yo estuve en la mala, los judíos me ayudaron (materialmente) más que los curas. Es un hecho. César Tiempo me dio trabajo en “La Prensa”; un buen médico judío me curó gratis y otro judío me dio dinero. Entre paréntesis (¡no fue Bemberg!).

P.- ¿Cuál es entonces el problema si los judíos son buenos?

R.- Antes el problema era la conversión de los judíos, pero ahora  los judíos se convierten a un cristianismo disuelto, escribió Carlos Marx. Prefiero con mucho a César Tiempo, buen poeta y buen israelita, que no a Carlos Cuchetti, mal poeta.

LOS CHINOSY EL NACIONALISMO.

P.-Pasemos ahora a otras objeciones. Esta es la de Carlos Cuchetti; “Los nacionalistas dicen que hay que defender a la Iglesia, porque forma parte de nuestra tradición; según eso, un chino debería defender el budismo por ser nacional, y el budismo es mentira”.

R.-Bien. Eso sería, en el chino, “ultranacionalismo” o nacionalatría, que es una corrupción pésima del nacionalismo; que según, eso debe ser una cosa óptima; porque se sabe que la corrupción de lo óptimo es pésima”. Le prevengo que los liberales del siglo pasado eran mucho más ultranacionalistas que nosotros, y todos los chinos juntos. Lea a Adolfo Saldías, si quiere, y lo verá. Y eso que este es el más sensato de todos. Tenían un complejo de inferioridad nacional; y como rebote, otro complejo más tonto de superioridad supernacional. Creo, sin embargo- continúa el padre Castellani- hay algo de verdad en eso de que el chino debe defender el budismo, por ser nacional, hasta más no poder; es decir, hasta ser arrollado por la Verdad.

P.- ¿Cómo sería eso? ¿¿No es una religión falsa?

R.- Mire: la religión verdadera, si es impuesta por fuerza o muy de golpe no prende bien; como las instituciones norteamericanas no prendieron aquí con la Constitución del 53. El duque de Alba quiso imponer de golpe el catolicismo en los Países Bajos, y dos tercios de los Países Bajos se volvieron furiosamente calvinistas. Muy de otro modo se hubieron los grandes misioneros jesuitas en China y la India: el Padre Roberto Di Nóbilis se hizo brahamán, aprendió los vedas, llevó la vida durísima de los “yoguis” o penitentes, y les decía: “Esto que se lee aquí, en los libros sagrados vuestros, es verdad. La primera pareja humana pecó y fue castigada: nosotros tenemos la misma revelación. Pero hay otra cosa que vosotros no sabéis: una Redención…”, etcétera. Injertaba el cristianismo en lo nacional hindú y no destruía las costumbres, sabidurías y creencias hindúes, para después edificar todo de nuevo sobre nada.

P.- De modo que aquello que Maurrás decía: “Politique d’abord”…

R.- Es ultranacionaliasmo; y es5tá mal. No, perdón. En el contexto de Maurrás, eso estaba bien; donde estaba mal era en el contexto del arzobispo de Burdeos que (engañado astutamente por Briand) hizo condenar a Maurrás. Maurrás decía: “Yo prescindo de si el catolicismo cristianismo es verdadero o falso; yo9 lo encuentro en la tradición francesa conformando la fisonomía y la moral propia de este país que amo, al cual ha hecho grande; y yo lo defiendo. –Pero, ¿usted en su interior sabe que el cristianismo es falso?.- Si supiera de cierto que es falso, no lo defendería,”- respondía Maurrás. Al fin de su vida supo de cierto que no era falso.

¿CONDENADO POR LA IGLESIA?

P.- Entonces ¿Porqué la Iglesia condenó al nacionalismo?

R.- Condenó algunas falsas bases teóricas o doctrinales del nacional-sociolaismo. El nacionalismo alemán era patriotismo instintivo, lo mismo que el italiano, el francés, el portugués, el español, el irlandés y el argentino; pero “quidquid recipitur ad modum recipientis recípitur”, se condenó de errores protestantes y paganos. Una cosa es el patriotismo, otra cosa es el prusianismo. La estatolatría de Hegel no es la teoría del Estado de Franco. Pero, ¡qué rabia le tienen a Franco aquí los izquierdistas! ¿Ha visto? Mucho más que a Hitler. ¿Por qué será? El comunismo, la masonería y la Revolución Internacional saben muy bien que el único cauterio eficaz contra ellos es ahora el nacionalismo. (Mañana no lo será quizás). De sobra ven que tiene raíces cristianas, cualquiera que sea la pudrición de alguna de sus ramas… Para las “Mayoría” de los nacionalistas “camisavieja”, como Jacovela, el nacionalismo era catolicismo, cipayo significaba “coimero”, y “política” quería decir sacrificios, trabajos y desvelos por el bien de los demás.

P.- La gente dice: “pero eso es otra cosa; eso puesto así no es nazismo”.

R.- No es el nazismo que ellos ven en el cine: de acuerdo. En el siglo XIII el nacionalismo (las naciones, las “unidades nacionales”) sustituye al feudalismo, lentamente, no de golpe. La Iglesia miró tranquilamente esa transformación, e incluso la ayudó en casos aunque sea verdad que un representante de la Iglesia, Cauchón quemó a Juana de Arco. Era una transformación natural de algo así  como pequeñas naciones en naciones grandes, a causa de la pólvora, la Imprenta y las comunicaciones. Los letrados como Santo Tomás sabían que  Aristóteles había previsto esa ley: ´el enseñó que una nación no puede ser demasiado chica (como el Uruguay) ni demasiado grande, como los Estados Unidos y Rusia, aunque él decía Persia. Si es demasiado chica se vasalla, si es demasiado grande no se puede gobernar sino con un despotismo, oculto o patente. Pero anotó el Angélico que la facilidad de las comunicaciones puede alterar el alcance de esa ley general: y eso pasó con el fin del feudalismo; y está pasando mucho más ahora. Lo que era una nación ENORME para Aristóteles –como la Argentina- puede ser normal ahora. No digo que lo sea.  En el siglo XVI, la ‘Nación’ en sentido moderno se hizo posible en todas partes; y nació.  Surgió un nuevo orden de gobierno y de convivencia social.. Dentro de ese nuevo orden hemos nacido nosotros.; y como el encierra todo lo que hace  la vida digna de ser vivida, nosotros lo defendemos, incluso contra nosotros mismos, contra nuestros abusos. Queremos que la  Argentina sea… ¿Cómo es la cosa?... políticamente soberana, socialmente justa y económicamente libre. Queremos cerrar la casa al hereje, al ladrón y al perturbador, al explotador y al embustero de afuera. Con los de la casa nos arreglaremos. No tenemos otra casa que ésta. ¿No saben el cuento de Lord Acton? Lord Acton dijo: “cada vez que hay un irlandés asandose al fuego lento, detrás hay otro girando el asador”. Más el escritor O’Fahertyy completó el epigrama: “Y detrás está un inglés pagando al irlandés traidor”. Si ha de haber argentinos manejando el asador donde se asa el bien común argentino, queremos por lo menos  pagarle nosotros: aunque no sea propiamente 10.000 libras o 100.000 dólares. Queremos ser dueños de la Puerta, y también del Puerto: aunque para eso posiblemente sea necesario sacar la Puerta del Puerto: quiero decir trasladar la Capital.

¿TRIUNFARÁ AL NACIONALISMO?

P.- ¿Cree usted que nuestra causa triunfará?

R.-  La de usted, ‘karaí’, no sé. La mía triunfará seguro. Aunque fuese causa perdida, yo la defendería, quiero decir, si tuviese con qué defenderla: ahora me contento con vivir. Oficio verdulero, criar al hijo, y después al nieto. Puede ser que el “ultrainternacionalismo” masónico, o el socialista, triunfe; esa hipótesis la contemplo en mi novela “Dulcinea, no sabemos nada”. Pero yo tengo en el Apocalípsis, en la Quinta Edad del mundo (o sea la Iglesia de Sartes”) una palabra que dice: “Sé vigilante y defiende lo que ha quedado, aunque sean cosas que deban morir”. A lo mejor sucede en el mundo una cosa extraordinaria que me haga posible escribir la segunda parte: “La vuelta de Don Quijote”… en el año 1963.

P.- ¿Tanto piensa usted vivir?

R.- Todo puede ser.

Y nos vamos. Mientras Santamaría le da al acelerador de la motoneta, una duda nos hace olvidar el frío: ¿Nos corresponde firmar el reportaje? Si “el cura” ha sido el que nos ha llevado y traído por donde a él mejor se le ocurrió. Pero, al menos, para saber quién es el otro que sale en la foto, decidimos firmar.

SALVADOR NIELSEN.


 

 

 

domingo, 13 de diciembre de 2020

 

El Padre Curzio Nitoglia escribe sobre:.

EL AMERICANISMO Y LA CONJURA ANTICRISTIANA.

Monseñor Henry Delassus y el americanismo.

Monseñor Henry Delassus escribió un esclarecedor libro sobre el americanismo (“El Americanismo y la conjura anticristiana”, Desclée, 1899) que ayuda a comprender la actual situación religiosa y geopolítica –dominadas por el americanismo temporal y espiritual- prevista hace cerca de 100 años.

Trama de la obra:

En esta obra el relato explica que todos los inquietantes problemas del mundo actual, sean políticos o religiosos, subsisten en los EEUU. En efecto, lo que caracteriza a este país es “´la audacia en las empresas industriales y comerciales, y también el desprecio de todas las leyes de la civilización católico-romana en las relaciones internacionales”. Es deplorable comprobar que el americanismo estadounidense también tiene la audacia de desconocerlas en los asuntos religiosos.

El término “catolicismo americano” o americanismo (condenado por león XIII en 1889, en   “Testem benevolentiae”, dirigida al Cardenal Gibbons) no designa un cisma o una herejía, sino “ un conjunto de tendencias doctrinales y prácticas, que surgen de Norteamérica y se difunden por el mundo cristiano, especialmente en Europa” (p. 48). El aspecto más preocupante del americanismo  es “su relación con la esperanza y proyectos del judaísmo, especialmente con la tendencia anticristiana de las leyes  del mundo moderno y de la sociedad americana, que aspira a poseer el monopolio del pensamiento revolucionario· (p. 49). En efecto, existe una conjura anticristiana que trabaja, por medio de revoluciones y guerras, para  debilitar, y,  si  fuese posible aniquilar las naciones católicas, para dar hegemonía a las protestantes, como Norteamérica, Alemania y Gran Bretaña”. (p.49). 

Uno de los elementos distintivos de la “Misión americana” es el retorno a la unidad de todas las religiones, eliminando barreras y diferencias en un Congreso de la tolerancia internacional de las religiones, para luchar unidas contra el ateísmo” (p. 129). El americanismo tiende por principio, a equiparar “todas las religiones como igualmente buenas”. “La conspiración anticatólica se propone, principalmente, destruir –si fuese eso posible- a la Iglesia, alzando en su lugar el israelismo liberal y humanitario (p. 84). Esta conspiración es ya universal. Los principios de 1789 son un punto de contacto entre hebraísmo y americanismo. (p. 85 ). “La jactancia o confianza excesiva en ellos mismos es la característica específica del americanismo… mientras los hebreos esperan imponer el israelismo liberal y filantrópico”, que es la neo-religiosidad de la nueva era.

Monseñor Henri Delassus (p. 87) explica que el Magisterio de la Iglesia condenó todos los falsos principios que fundaron el espíritu americanista: los derechos del hombre (condenado por Pío VII); la libertad absoluta de la persona humana, la libertad de pensamiento, de imprenta, de conciencia y religiosa (desde Gregorio XVI a Pio IX). La separación entre Estado e Iglesia (por León XIII); en cambio los americanistas lo basan en “un liberalismo amplísimo y en una tolerancia dogmática a ultranza, evitando hablar de todo lo que pueda molestar a los protestantes u otras religiones” (p. 87). Para la Iglesia de Roma el catolicismo es la verdadera religión, mientras que para los americanistas es sólo una más entre tantas”.

Lamentablemente el ideal religioso y geo-político americanista (50 o 60 años luego de la condena de León XIII) se realizó: 1º) espiritualmente –al comienzo en forma latente-, luego en el Concilio Vaticano II, y completa y abiertamente en Asís 1986;  y en estos días con la exasperación de Francisco1º. 2º) geo-políticamente con el neo-conservadorismo estadounidense (de los republicanos conservadores Reagtan, Bush padre e hijo; continuando esa política exterior  el demócrata progresista Barack Obama) llegando a su completa radicalización en  el 2015 con la crisis ruso-turca.

En realidad los americanistas afirman que la idea hebreo/americana son las que Dios quiere para todos los pueblos de nuestro tiempo. Ellos creen haber recibido una “misión divina” sobre el mundo entero. Desgraciadamente la influencia de Norteamérica con su espíritu de libertad absoluta se extiende sobre todas las naciones, de tal modo que Norteamérica las dominará ( p. 126). Norteamérica aparece como la “Nación del porvenir”. Además, –comenta el prelado-  “si ese nuevo espíritu , fuera el del aumento del desarrollo  industrial y comercial, social y político,  según los principios de 1789, o sea el progreso material  y la independencia absoluta del hombre  de toda autoridad, aun la divina:  la era que veremos será la más desastrosa jamás conocida. Esa Norteamérica destruirá las tradiciones nacionales europeas, para fundarlas en la unidad o pax norteamericana”.

El mínimo común denominador de tal mezcla de religiones, pueblos, cultura, es un moralismo sentimental, o “vaga moral” kantiana, subjetiva y autónoma, “independiente del dogma, donde cada uno es libre de interpretarla a su  conveniencia” (p. 70). Esta es la que hoy rige, debido a la unión de los  neo-conservadores americanistas con los sionistas, y algunos liberales-conservadores europeos, que se unen para defender la vida, el embrión,  contra el materialismo ateo (cosa en sí buena) pero en detrimento de lo específico de la pureza del  dogma, de la tradición cultural de la naciones y la diferencia étnica ( los pueblos tienen particularidades propias de lengua, cultura, mentalidad y religión, que si no son exageradas, no deben ser eliminadas).

 “El movimiento neo-cristiano o americanista, tiende a liberarse del dogma para fundarse en la belleza de la ética” (p.72): reemplazando la fe con una cultura o una sensibilidad de moral autónoma e independiente, en una vaga religiosidad superior a todas las que enseñan las otras religiones positivas” (p.100).

Según la doctrina católica, “la  fe sin las obras está muerta” (San Santiago), pero “sin la fe no se agrada a  Dios” (San Pablo). Por tanto no se debe despreciar la moral, pero tampoco reducir la religión a la moral, sin considerar la integridad dogmática.

Monseñor Delassus a continuación se explaya mejor:

“Hay un entendimiento entre hebraísmo y americanismo para sustituir la religión católica con la Iglesia ecuménica y mundialista, que es una pseudo religión democrática, preparada por la Alianza Israelita Universal” (p.186).

El americanismo es el instrumento del judaísmo liberal y filantrópico/humanitario, que reemplazó la “fe” del judaísmo ortodoxo en un Mesías personal y combatiente que hubiera entregado a Israel el dominio del mundo), con la “creencia humana” del hebraísmo liberal ( en un “mesías-idea”, o sea el mundo moderno, nacido del Humanismo, Protestantismo e Iluminismo revolucionario inglés, americano y francés, que arrojará al mundo en el relativismo y en el  irenismo, que corroerá lo que resta del Credo católico en la Cristiandad europea), “para conducir dulcemente a la  humanidad hacia la Nueva Jerusalén” (p. 105).

El espíritu del “Mundo Nuevo” o del americanismo está caracterizado, según Delassus, por los principios del ’89, que son: la independencia del hombre de todo poder humano, aun el divino”; o sea el derecho (adoración) del hombre para derrocar a Dios y a su Iglesia.

El americanismo en su doble aspecto:

I).- del punto de vista político: se caracteriza por un cierto cosmopolitismo que al imponer el mundialismo y a la globalización se infiltran en las naciones para corromperlas y dominarlas.  Así se instalará la “república o reino universal”, sueño de la “Alianza Israelita Universal”; “centro, foco y vínculo” de la conjura anticristiana, con el aporte considerable del americanismo”. II.- El judaísmo talmúdico se fundamente en la lectura material (más que en la literal) de las profecías del Antiguo Testamento.

Delassus escribe:

“Leyendo las profecías en su interpretación materialista-terrena uno  encontrará la respuesta al enigma, la explicación a la febril actividad judaica; el sueño del hebraísmo. Ellos se creen, aun hoy, el pueblo destinado por Dios para dominar materialmente y temporalmente a todas  las naciones… por medio de las finanzas, la Banca, la imprenta y los medios de comunicación (o de destrucción) de la masas “ (P. 55).

Mientras en Roma se abría el Concilio Vaticano I, el 29 junio de 1869, en Leipzig se realizaba un Concilio del judaísmo, donde se afirmó que “la realización de los principios de la modernidad es la más grande garantía para el presente y el futuro del judaísmo”. Lamentablemente –continúa el prelado francés- dos acontecimientos se presentan ante nuestros ojos: la preponderancia creciente del pueblo hebreo y la tristísima crisis de la Cristiandad” (p. 456).

Los puntos de encuentro entre judaísmo y americanismo se encuentran en los principios revolucionarios de 1789, y particularmente en dos tesis: “1º.- en todas  las naciones se  renunciará al amor por la Patria, pues sólo existirá la república universal. 2º.-los hombres renunciarán, igualmente, a cualquier particularidad religiosa, pues todas ellas  se confundirán en una vaga religiosidad”. Estas ideas son llevadas adelante por la Alianza Israelita Universal, fundada en 1860 por el hebreo y masón Adolfo Crémieux, gran maestre del Gran Oriente de Francia. Esta Alianza no era solamente una internacional hebrea, sino miraba más alto: era una asociación abierta a todos los hombres, sin distinción de nacionalidad, ni de religión, bajo la alta dirección de Israel… Penetrará en todas las religiones, como  entró en todos los países eliminando las barreras, que separan lo que en el futuro se unirá en una común indefinición”. (p. 57).

El prelado se pregunta: ¿Qué significa penetrar en una religión? Principalmente introducirle las propias ideas. El judaísmo trata de infiltrar sus propias ideas en el cristianismo con la aquiescencia de sus autoridades.

La fuerza política que emplea el judaísmo liberal, filantrópico y masónico son: a).- la democracia. B).- la libertad como valor absoluto. C).- el cambio radical que trastoca igualmente la vida espiritual al optar por el primado de la acción sobre la contemplación.  La exaltación de la iniciativa individual (propia del liberalismo puritano morteamericano), con una excesiva fe en si mismo (p. 113). El Bienestar físico y corporal (Distinto al bienestar común temporal) como “transformación del cuerpo”. El “sensismo empirista inglés, radicalmente antimetafísico y anticristiano”.

Delassus  constata que actualmente los nuevos cristianos americanistas, junto con los hebreos liberales y humanitarios, “aspiran a un Mesías que no es JesuCristo, ni siquiera el mesías personal y militante del hebraísmo ortodoxo, sino la idea de un Bienestar material y corporal que hará al hombre feliz y rico sobre la tierra” (p. 117). Tal Bienestar (con mayúscula) consiste en poseer no sólo lo necesario y conveniente sino también lo ‘superfluo’. Los fieles de esta nueva religiosidad  no deben ser contrariados , hay que dándoles siempre la razón, siguiéndoles la corriente, diciéndoles lo que les agrada y los satisface.

II).- Del punto de vista religioso: el americanismo se sirve del esoterismo, del masonismo y del ecumenismo para infiltrar la religión católica y, si les fuera posible, destruírla. La masonería tiene las mismas pretensiones y las manifiesta con las mismas palabras. (p. 59). El judaísmo liberal es aun más claro diciendo que es necesario tender hacia una nueva Jerusalén, para sustituir a Roma… La estirpe hebrea pretende instaurar su reino sobre el mundo entero, y gobernar sobre lo temporal y espiritual. También el americanismo se sirve de las sociedades secretas para lograr sus objetivos: arruinar las Patrias y la religión. La nueva “república universal será gobernada por el pueblo hebreo, la única raza cosmopolita y universal”. Pero realmente por el Anticristo, supremo dictador convertido en la única deidad del nuevo mundo” (p. 64).

Los EEUU tienen el triste “privilegio de destruir las tradiciones y las características nacionales y religiosa europeas, para basarla sobre la unificación americana”. El americanismo quiere sustituir la polémica (polemikós= atinente a la disputa doctrinal) con el irenismo (eirenikós=  promueve el pacifismo, la tolerancia y la conciliación a ultranza). El americanismo está absolutamente convencido que los EEUU son los predestinados para instaurar un estado social, superior a los que existieron hasta ahora”. (p. 130).

El otro pilar sobre el que se apoya el americanismo es el ecumenismo. M. Delassus (p. 104) informa que en Chicago, entre el 11 y el 28 septiembre de 1893, se celebró un Congreso o Concilio ecuménico de todas las religiones (excepto la católica). En tal conciliábulo se estableció:  “la Iglesia católica debe hacer concesiones más generosas a las otras religiones”; pedido rechazado por Roma. Años después, se comprobó que entre 1962/1965 esas ideas americanistas penetraron en el ambiente católico durante el Concilio Vaticano II; cuyo objetivo principal fue “el diálogo con el mundo moderno”. O sea el mismísimo que propuso el Congreso de Chicago en 1893, y el Concilio del judaísmo en Leiupzig en 1869, donde se afirmó que “la concreción de los principios de la modernidad son la mayor garantía para el presente y el futuro del judaísmo”.

Resumiendo: se sabe que en el Congreso de Chicago, en 1893, se propuso “unir a los sacerdotes y ministros de todas los cultos diversos para asociarlos en una plegaria común”; naturalmente sin caer –no se sabe como- en el indiferentismo (notorio en Asís 1986). Este Congreso de Chicago fue definido por Delassus como “el verdadero concilio ecuménico de estos tiempos nuevos” (p. 109). La analogía con el Vaticano II  es, desgraciadamente, objetiva e impresionante.

Delassus finaliza su estudio del americanismo definiéndolo con pocas pero eficaces palabras: “Comprometido con la incredulidad, consintiendo errores, mutando el dogma, atenuando lo sobrenatural, y promoviendo el facilismo y liviandad en todos los órdenes”.

Y propone el remedio a tales males: “Los que saben y conocen la realidad deben evitar el desaliento y valientemente reaccionar. (…) Nunca cruzarse de brazos, renunciando a la lucha, por el contrario, deben recurrir a la oración, a la penitencia, y a la acción concreta, cultural y doctrinal (…). Además de ser circunspectos para no prestar ayuda, aunque sea involuntariamente, al judeo/americanismo. Por lo tanto no predicar el Bienestar como objetivo final,… el éxito en este mundo,… la transfiguración del cuerpo humano,… la preocupación desordenada por los intereses humanos,…la abolición de las barreras entre religiones y culturas,…la cesación de la polémicas para sustituir el irenismo,… la adaptación del dogma en favor de la moralidad subjetiva,… la conciliación del espíritu de Cristo con el del mundo” (p. 153).

Los progresos del americanismo con el papa Bergoglio.

En una entrevista Francisco I respondió a Eugenio Scalfari: “El  Vaticano II, inspirado en los papas Juan y Pablo VI decide mirar el futuro con espíritu moderno,  abriéndose a la cultura moderna. Los padres conciliares sabían que abrirse a la cultura moderna significaba ecumenismo religioso y diálogo con los no creyentes. Luego de ese entonces muy poco se hizo en ese sentido. Yo tengo la humildad y la ambición de reiniciarlo.” (La República 1/10/2013).

Según el Papa, se debe dar “prioridad al encuentro con las personas, para caminar juntos. De manera que lentamente será más fácil abandonar la indiferencia”. No hay “que perderse en reflexiones teológicas” (p. 39). Aconsejando el primado de la acción y el desprecio por la contemplación y la especulación teológica”. El diálogo y el encuentro personal vale para todos, hebreos, musulmanes, inclusive con los “tradicionalistas”, si están dispuestos a encontrarse y caminar juntos”; las diversidades con el tiempo lentamente irán desapareciendo. Bergoglio suele repetir: “El tiempo nos hará madurar. Hay que abandonarse al tiempo para que modele y amalgame nuestras vidas” (p. 65).

El papa siente un profundo dolor cuando se rechazan encuentros ecuménicos; por tanto cuando me preguntan contesto siempre lo mismo: diálogo, diálogo, diálogo…” (p.111).

Por lo tanto es necesario aceptar la duplicidad en la personalidad de Bergoglio, pues en él hay un lado bastante oscuro, pero real, de “esteticismo litúrgico tradicional”, -para Romano Guardini-, por lo que no despreciará, como Montini, la Misa de San Pío V; porque su objetivo mayor y público no es la ortodoxia del Nuevo Ordo Missae de Pablo VI; lo importante es caminar juntos y no hacer teología.

Además, el modernismo americanista pide a los católicos fieles a la Tradición unirse para luchar contra el materialismo y el ateísmo. Por eso, algunos católicos fieles y con buena fe, se dejan convencer, y terminan devorados por los modernistas, así como el pez grande se come al chico.

El americanismo se actualiza en la modernidad.

La adaptación modernista del americanismo resulto catastrófica aun en ambientes eclesiales. A simple vista se observa la degradación doctrinal y moral en que cayeron los hombres de la Iglesia, o sea sus miembros humanos, y el descrédito en que ha caído el catolicismo. La manera de evitar tales flagelos es la siguiente: el retorno a las verdaderas fuentes del cristianismo, la patrística integral .

completada por la escolástica, y con la guía del Magisterio de la Iglesia.  Para lo cual se debe insistir: a).-  en el valor de la razón humana; que si no puede conocer todo sobre las cosas, puede al menos llegar a conocer con certeza la esencia de ellas; lo que representa el áncora de salvación en el mar de la duda universal; b).- el valor perenne de la sana filosofía escolástica, especialmente  la tomista, fundada sobre los primeros principios, conocidos en sí mismo. Sólo la recta razón y la voluntad iluminada y reforzada por la fe y la caridad sobrenatural podrán resolver los problemas del hombre contemporáneo. No se salva a un bañista en dificultades ahogándose juntos; primeramentedebe ponérselo a salvo del torrente para luego reanimarlo.

La actual situación de la Iglesia es un tormento, pero no debe llevarnos a despreciar la figura del Papa, en cuanto representa el Papado; de manera que debemos defenderlo cuando aquellos lo atacan (v. Declaración de la ONU, 5/2/2014), pues lo odian en cuanto tal; no obstante la dulcificación y la adecuación que adoptaron para hacerse simpáticos al hombre contemporáneo (“cuando la sal se vuelve insípida hay que tirarla y pisotearla”). Al mismo tiempo es lícito mostrar respetuosamente las divergencias entre la Tradición constante de la Iglesia y las enseñanzas pastorales objetivamente innovadoras; sin pretender con ello poder salvar a la Iglesia.

Recomiendo vivamente el iluminante libro de Henri Delassus, que nos ayudará a entender lo que está ocurriendo ante nuestros ojos, sea desde el punto de vista geopolítico (el mundialismo, la globalización, la invasión de Europa y la formación del nuevo orden mundial), sea desde el punto de vista religioso (el pan-ecumenismo de Asís 1986  y “la ONU de todas las religiones”), lanzado por Francisco en 2015.

Que Dios nos ayude a mantener la fe íntegra y pura, sin desviarse por exceso o por defecto.

Padre Curzio Nitoglia.  

 

¡¡¡ ARRIBA LAS MANOS !!!

RETUMBA EL CLAMOR POPULAR: ¿ES QUE EL PUEBLO NO SE ACOSTUMBRARÁ JAMÁS A SER ESTAFADO DEMOCRÁTICAMENTE?                                                                                   ¿PERO  NO COMPRENDEN –dicen los implicados, muy democráticamente elegidos- QUE SOMOS HONORABLES Y TENEMOS FUEROS QUE NOS AMPARAN, DE ACUERDO A NUESTRA DISGNIDAD?                                                                                                                                           LOS DISCONFORMES CONTINÚAN PROTESTANDO, CADA VEZ MÁS INDIGNADOS: ¡JUICIO Y CASTIGO A LOS POLÍTICOS CORRUPTOS !  ¡QUE DEVUELVAN LO QUE ROBARON! 

                                                                                                                                                                                                                            ¡MIENTRAS EN TRIBUNALES, SE OYE EL SILENCIO OPROBIOSO DE LOS JUECES, QUE, CON LAS MANOS SUCIAS, DEJAN HACER !

TEXTO  DE LA CÁTEDRA NACIONALISTA DEL

 PADRE LEONARDO CASTELLANI.                                                        

 Tomado de “Política y Salvación”, ed. Patria Grande. ¡AGARRATE, CATALINA!

Pregunta: Padre, volviendo a la pena de muerte ¿Ud. cree como táctica de poder que debería extenderse también, no sólo a los que tienen armas  en la mano sino también a los delincuentes económicos?

Padre Castellani: Si, es difícil hacer eso. Los financistas son los dueños del mundo. Es difícil someterlos a un juicio y a una ejecución a los financistas. Con el dinero hacen lo que quieren, manejan jueces, abogados. Pero es claro que cualquier delito grave, sobre todo ir contra el bien común es objeto de pena de muerte. Los romanos a los perduellis, como los llamaban ellos, los condenaban a la pena siguiente a la de la muerte, que era el exilio. A los que traicionaban el interés común los desterraban, pero ahora se acabó esa posibilidad. Los que gobiernan mal y hacen picardías en el gobierno no tienen sanción ninguna. Salen más ricos de lo que entraron. Se van por ahí y empiezan a hacer política de nuevo para volver a subir. Es una deficiencia muy grande de la moral pública esa falta de castigo de los que gobiernan mal. Los españoles, en una institución que se llamaba “juicio de residencia” juzgaban a los que habían gobernado, juntaban todas las acusaciones que había contra ellos y si habían sido remisos en el gobernar solamente los castigaban. Evidentemente los delitos contra el bien común son los más graves de todos. La coima es un delito contra el bien común. Es el soborno, la coima. Son tres pecados mortales juntos. Nunca se predica en el púlpito contra la coima. Se predican las faltas contra el sexto mandamiento, eso se predica pero nada más. De la coima que es mucho más grave, nadie se acuerda.+