LA HIPOCRESÍA DEL INGLÉS EN SU SMOKIMG.
Si Ud. quiere conocer Inglaterra
lea “Londres” (Austral), del inimitable Julio Camba, quien con profunda agudeza
y fino humor se la dará a conocer como si Ud. estuviera viviendo en ella.
Durante el largo tiempo que vivió en Londres, como corresponsal de un diario
madrileño, pudo descubrir las incongruencias y la hipocresía puritana de esos impenitentes
piratas.
A puro sentido común e ironía, Camba, como si
fuese un maestro de la secular moral cristiana, describe perfectamente la
esencia ridícula y absurda del puritanismo. ¡Ojo! Que esta actitud puritana es
grave , pues es una herejía que infecciona todas las actitudes humanas ,
morales , políticas , religiosas , y hasta las hogareñas y culinarias…
Para el puritano toda
actividad que causa placer a los sentidos , comida , vestidos, sexo o poesía, por
ejemplo, es pecaminosa ; y entonces , siendo natural al hombre la búsqueda del
placer , resulta que también les es connatural el pecado ; resultando pecador
por naturaleza . Este sofisma los lleva a ocultar o disimular sus funciones
corporales , pues se avergüenzan y escandalizan, los muy hipócritas de estar
formados con “carne”, como los plebeyos , y no ser angelicales espíritus puros .
Pero son de “carne”, y muy hedionda .
Y, en definitiva,
como enseña Abelardo Pithod en “Jansenismo
y Progresismo en la Conciencia Cristiana Actual” terminan repudiando la
Encarnación.
Los políticos
ingleses, que dirigen el criminal y asesino imperialismo inglés, donde impera
Rothschild, sembró maldad, ofensa y muerte diabólica por el mundo, se disfrazan
presentándose cubiertos con una prenda, el smoking,
para aparentar templanza, flema, distinción, probidad. Pero evidentemente no pueden, pues las nefastas
obras políticas que realizan por el mundo son contundentes y los acusan. Pese a lo cual la masonería ensalza el fraude
del smokimg inglés, para que los
imbéciles los admiren y reverencien ; y frente a ellos se sientan disminuidos y
menospreciados , como los diplomáticos argentinos.
Pero Dante, a los que
ostentan tanta simulación , los envía sabiamente a freírse al Infierno , porque para calzarse un smoking
debe previamente un inglés fingir lo que no es : un lobo con piel de oveja . (Canto
XI).
Los argentinos
sufrimos la actividad política de estos falsarios usureros y ladrones, que han
sobornado permanentemente a la infame clase liberal gobernante.
Y Camba, en pocos
párrafos, relativos al puritanismo culinario, que seleccioné de su libro “La
Casa de Lúculo” (Austral), se burla de ellos demostrando la falsedad y
simulación que los caracterizan:
Yo he vivido en un boarding-house
inglés donde todas las noches tenía que ponerme el smoking para mayor gloria de un roast-beef
de frigorífico , que escrupulosamente
laminado nos servía la patrona . Una lámina delgada y transparente de roast-beef , una patata cocida en agua
pura y una cucharada de coles al natural : ésta era la porción de cada huésped .
En España , para tomar una cenan así no es costumbre ponerse ninguna vestidura
especial , sino todo lo contrario. Frecuentemente , el militar se despoja de su
guerrera , el cura de su sotana y el civil o seglar de su chaqueta , y comen todos juntos en mangas de camisa ;
pero cada país tiene sus tradiciones . En el boaarding-house, donde yo
vivía , la cena sólo se diferenciaba del almuerzo por la ropa que adoptábamos
para tomarla . Como la señora de la casa no variaba nunca nuestros platos, nos hacía variar nuestros trajes , y la
monotonía culinaria del establecimiento , se compensaba así con su diversidad
vestimentaria .
Los ingleses son los hombres con mayor disimulo . Comen
fingiendo que no comen , y en esto consiste su famosa elegancia de comensales .
La comida les da vergüenza , no tan sólo por lo mala que es generalmente , sino
porque todavía no han logrado ver en
ella más que el medio de satisfacer una necesidad elemental . Yo recordaré siempre
la observación de una señora inglesa que , viéndome comer un día concierta
delectación , me dijo :
--Míster Camba : usted come de una manera verdaderamente
impúdica…
Desde luego , el arte de comer exige un cierto pudor ,
pero no hay que exagerar las cosas . No
está bien meter los ojos ni las narices en el plato , pero menos aún lo está el
desviar el olfato o apartar la vista de unos manjares apetecibles . No debemos apoyar el dedo en las púas del tenedor , pero
tampoco debemos manejar el tenedor y el cuchillo como unas pinzas para
aprehender las comidas sin riesgo de contaminarnos . La asepsia británica , muy recomendable para las clínicas , no pasa
, en la mesa , de ser una caricatura del aseo . *
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