miércoles, 8 de abril de 2026

 

 

¡EL ODIO GOBIERNA EL MUNDO!

 

¿POR QUÉ TANTO ODIO A LA IGLESIA, A LA TRADICIÓN, A LA SANTA MISA, A LA EUCARISTÍA, A LA SANTÍSIMA VIRGEN…? ¿POR QUÉ TANTO ODIO SOCIAL? ¿POR QUÉ TANTO ODIO INTELECTUAL? ¿PORQUÉ TANTO ODIO A LA VERDAD, AL BIEN Y A LA BELLEZA? ¿POR QUÉ TANTO ODIO INTERNACIONAL?

 

¡PORQUE EL MUNDO ESTÁ REGIDO POR LA PERFIDIA DE PERSONAJES ENDEMONIADOS QUE ODIAN A  JESÚS, DIOS VERDADERO!

 

 

 LA REVOLUCIÓN DE LOS ENDEMONIADOS SIN DIOS, INICIADA EN ANTROS HERÉTICOS, TOMÓ CUERPO A FINES DEL SIGLO XXVIII, IMPIDIENDO QUE LOS PUEBLOS SE BENEFICIEN CON EL SANTO ESPÍRITU DE JESÚS PARA QUE REINE EL BIENESTAR POPULAR, EL BIEN COMÚN Y LA INDEPENDENCIA DE TODOS LOS PUEBLOS. DEJÁNDOLOS EXPUESTOS A LOS CAPRICHOS Y LA AMBICIÓN DEMONÍACA DEL IMPERIALISMO LIBERAL CAPITALISTAS:

LA FRATRIA SATÁNICA USA, G.B. E ISRAEL

 

SE ABANDONÓ A JESÚS Y SE DESENCADENÓ EL INFIERNO,

 COMENZANDO EL REINADO DE LA DIOSA RAZÓN CON EL CULTO A GRAN ESTAFA DE LA DEMOCRACIA LIBERAL. LA DIFUNDIÓ LA MASONERÍA JACOBINA POR EL MUNDO ENTERO, JUNTO A LA AMORALIDAD DEL “PROHIBIDO PROHIBIR”.  DESDE 1945 DOMINA LA VIDA ENTERA: LA CULTURA, EL ARTE, LA POLÍTICA, PERIODISMO, SOCIEDADES Y PERSONAS.                                                                                                       LUEGO DEL CONCILIO VATI. II TAMBIÉN LA JERARQUÍA TRATA DE CONVIVIR FRATERNALMENTE CON ELLLA; AUNQUE ES UN INVITADO MOLESTO E INDESEABLE PARA LOS SIN DIOS.

 

 DESDE ENTONCES YA POCO VALE LA DIPLOMACIA EN EL MUNDO: SÓLO SE DIRIMEN LAS DISPUTAS MEDIANTE GUERRAS INMISERICORDIES, AGREDIENDO A LOS PUEBLOS SOBERANOS PARA APODERARSE DE SUS BIENES.

 

 Pero ¿es posible creer que en el siglo XXI existan seres endemoniados que gobiernan las naciones? ¿Es posible aceptar que los principios de la Revolución de 1789 fundamente la filosofía política actual, y la teología de la Iglesia post-conciliar?

 

Si absolutamente, hoy día con el martirio de palestinos en Gaza, se renueva el “exterminio sagrado” de “todo lo que respira”, principalmente mujeres y niños, según narra el Antiguo Testamento, ejecutado por seres endemoniados.

 

Es posible, también, porque la degradación comienza cuando desde el “jardincito”, con dibujitos de “Hollywood” y mascotitas “humanizadas”, a los niños se les “lava el cerebro” inculcándoseles los perniciosos hábitos liberales que lo van “deformando”. Y así va creciendo su edad y su estilo de vida libertario; hasta que es el “leitmotiv” de su vida, y comprende que los límites morales son los que le impiden, por ejemplo, convertirse en un cruel financista, o en un político ladrón o, en definitiva, en un perfecto masón, --que es su sueño dorado. 

 

Una vez pisoteados esos límites, pasa a integrar el desgraciado conjunto de dirigentes endemoniados que impiden la restauración Argentina. Malos hábitos comunes en los políticos liberales, renegados de todas las raíces, con el cuento de la “democracia” capitalista y subversiva, que lleva a la explotación popular en beneficio de los imperialistas, al remate del territorio nacional, a la anarquía social…

 

¡¡¡CUANDO LLEGAN AL FIN DEL CAMINO LIBERAL LOS POLÍTICOS  APOSTATAN, Y DESAPARECEN CON LA BOLSA PLETÓRICA!!!

 

Hay gradación, claro está, porque el pueblo, igualmente sometido por la escuela laica y el periodismo apátrida intuye que los políticos liberales nada resolverán. Aumentando la miseria vive angustiado, engañado, rogando la intervención divina y deseando quizá sin darse cuenta, de la necesidad de un gobierno patriótico, paternal y responsable, ejercido por un Caudillo, o un Líder.

 

Mientras tanto empeoran las relaciones familiares y sociales, pues al vivir la gente en un estado de desasosiego y de presentimientos funestos, se acogen en un egoísmo que ya no respeta ni valora ni, menos aún, ama al prójimo. Manifestándose en el trato cotidiano cuando se actúa con mala educación, trato agresivo, desprecio, envidia… Herencia del gobierno de los endemoniados; pues el pueblo siempre imita a los gobernantes.

 

*

El odio liberal y protestante a la Tradición prevalece en las cumbres vaticanas, y por ende se extiende a los sacerdotes “papólatras” sin discernimiento propio, pues no se debe obedecer ciegamente lo que afectan la verdad y el bien. El Papa –a quien se le debe acatar pero, en este caso extremo, que parece querer prohibir nuevos Obispos para la FSSPX, se lo debe acatar, pero no obedecer, según válida expresión española de Alfonso X el Sabio-- ; pues demora una resolución dilatoria, hipócrita y maquiavélica, para no manifestar abiertamente su política modernista.

 

Continuando la línea de sus predecesores del Vati II, León XIV niega que se esté la desacralizando el catolicismo, y con unas palabritas de compromiso, se desentiende del derrumbe religioso y de la convivencia pacífica y fraterna nacional e internacional. Parece no ver el angustioso estado religioso y social, la ignorancia y amoralidad de los fieles y de muchos sacerdotes; sólo ve lo que desea ver.

 

A León XIV le cuesta desembarazarse del “yanquismo” como a Bergoglio del porteñismo. Debería anatematizar al Estado yanky, quesegún fuentes confiables, sólo desea continuar las guerras como medio de solucionar problemas internos –como ocurrió en otras ocasiones--. De esta manera se ve en la necesidad de proclamar que la situación de la Iglesia y del mundo es inmejorable, o al menos reformable en neta línea modernista, para justificar el proceso modernista del Vaticano II.  

 

Desde Juan el “bueno”, Pablo VI, Juan Pablo II, y el resto de los nuevos papas, sin excepciones, ¿se “equivocaron” fieramente cuando hablaron de la elevación religiosa, moral, cultural y política del hombre actual? Sometidos por la ideología modernista, y faltos de formación filosófica tomista (por sus frutos los conoceréis); estos papas, y con ellos tatos cardenales parásitos, si admiten, a regañadientes, algún atisbo calamitoso en el mundo y en la Iglesia afirman que se debe a no haber asumido plenamente los principios revolucionarios del ’89 que orientaron el Vaticano II. Y la solución que proponen es: más, mucho más ’89.

 

Otra paradoja absurda la expresó Pablo VI cuando aconsejó tratar en un loquero a Monseñor Lefebvre, siendo qué era él quien hubiera debido internarse, por sus indignas y falsas declaraciones en la UN, por ejemplo. No quisieron escuchar ni leer a Monseñor Lefebvre, porque se les hubiera venido la estantería abajo, al demostrar el fracaso del Vaticano II.

 

Pero contra hechos no valen las palabras, y la FSSPX invoca   justificadamente “estado de necesidad” de nuevos Obispos, para continuar salvando almas.  Pero para los modernistas es más importante salvar el “dogma vaticanista” que las almas de los fieles… y las de ellos mismos.

 

En su libro “Le Destronaron”, donde explica magníficamente la Doctrina tradicional de la Iglesia, Mons. Lefebvre trae la siguiente cita de Mons. Gaume, referida al actual y permanente odio teológico contra la Tradición, único que explica la calamitosa política vaticana:                                                                                                                                             

 

“Si arrancando su máscara le preguntáis (a la Revolución) ¿quién eres tu? Ella os dirá: --Yo no soy lo que se cree. Muchos hablan de mí y pocos me conocen. No soy ni el carbonarismo… ni el motín… ni el cambio de la monarquía en república, ni en la sustitución de una dinastía por otra, ni la turbación momentánea del orden público- No soy ni los aullidos de los jacobinos ni los furores de la Montagne, ni el combate de las barricadas, ni el pillaje, ni el incendio, ni la ley agraria, ni la  guillotina, ni los ahogamientos. No soy ni Marat, ni Robespierre, ni Babeuf, ni Mazzini, ni Kassurth. Esos hombres son mis hijos, pero no yo. Esas cosas son mis obras, pero no yo. Esos hombres y esas cosas son hechos pasajeros y yo soy un estado permanente. Soy el odio de todo orden que no haya sido establecido por el hombre y en el cual no sea a la vez rey y Dios. Soy la fundación del estado religioso y social en la voluntad del hombre en lugar de la voluntad de Dios. Soy Dios destronado y el hombre en su lugar. He aquí porqué me llamo Revolución, es decir Subversión…”.

 

(nota del blog: si hoy actualizásemos la lista de personajes que actúan o son “endemoniados” sería interminable: Netanyahu a la cabeza, Trump, Churchill, Stalin, sacerdotes sin fe, artistas psicodélicos contra natura, profesionales que sirven al oro y no al pueblo, políticos perversos que, en nuestro país repudiaron y atentaron contra todos los valores, traicionando su misión, como Rivadavia, Sarmiento, Alberdi, Mitre… etc…)

 

Hoy día horrorizados por la masacre en Gaza, algunos “caídos del catre”, despiertan con el golpe y comienzan a descubrir que existen seres dominados por un odio asesino, --desde largos siglos atrás--. Estos “distraídos”, si continuasen dudando, deberían recodar las palabras de Jesús a los fariseos, y leer Satán sobre la ciudad, de Bigne de Villeneuve (ed. Nuevo Orden).

 

 

DOSTOYEVSKY, en el siglo XIX, conoció perfectamente el predominio del odio de los endemoniados en la sociedad rusa, --que hoy ya rige en todas las naciones--,  y así lo describió:

 

“¿No sabe usted que ya somos enormemente fuertes? Los nuestros no son solamente los que degüellan y queman, los que hacen blancos clásicos o muerden. Esos no hacen más que estorbar. Yo, sin disciplina, no comprendo nada. Porque yo soy un tunante, no un socialista ¡ja,ja! Oiga usted; yo los tengo contados a todos: el maestro que se burla de Dios y de su cuna, ya es nuestro. El colegial que mata a un campesino para experimentar emoción, ya es nuestro. El jurado que absuelve de todos los crímenes, nuestro. El fiscal que teme mostrarse en el juicio poco liberal, nuestro, nuestro. Los administradores, los literatos, ¡oh, nuestros!, terriblemente nuestros, y ellos mismos lo ignoran. De otra parte la obediencia de los colegiales y de los imbéciles ha alcanzado su más alto grado; a los profesores se les ha reventado la vesícula de la hiel; por doquiera, una vanidad de proporciones desmedidas, un apetito bestial, inaudito… Sabe usted una cosa, sabe usted una cosa: ¿a cuantos cogemos con las ideicas ya preparadas? Cuando salí de Rusia hacía furor la tesis de Littré, según la cual el crimen era una locura; vuelvo…, y ya el crimen no es una locura, sino precisamente el buen sentido, casi un deber, por lo menos una noble protesta. Vamos ¿cómo no ha de matar el hombre culto si necesita dinero? Pero estos son sólo ligueras muestras. Pero estos son sólo ligeras muestras. El dios ruso ha huido ya ante el alcohol. La gente se emborracha, se emborrachan las madres, se emborrachan los hijos; las iglesias están desiertas, y en voz alta se dice: ‘doscientos palos o saca un litro de aguardiente’. ¡Oh, deje usted que crezca esta generación! ¡Lástima únicamente que no haya tiempo para aguardar, sino, podrían emborracharse aún más! ¡Ah, qué lástima que no haya proletarios! Pero los habrá, los habrá, a eso vamos…

 

“Pero una o dos generaciones depravadas son ahora indispensables; de una depravación inaudita, ruin, en que el hombre se convierta en un ser asqueroso, cobarde, cruel, egoísta… ¡Ha aquí lo que hace falta! Y, además, sangrecita fresca para que se acostumbre…”  (Dostoyevsky, “Demonios”).

 

“EL LIBERALISMO ES LA REVOLUCIÓN EN TODOS LOS DOMINIOS, LA REVOLUCIÓN RADICAL” (MONS. LEFEBVRE, “LE DESTRONARON”). EL ODIO DE LOS SIN DIOS LO IMPREGNA TODO; DESVIANDO EL CAMINO AL CIELO.                                                                                                          ¡ALERTA! ¡YA IMPUSO LA DISCORDIA Y EL PECADO ENTRE NOSOTROS, PARA ACABAR CON LA VERDAD, EL BIEN Y LA BELLEZA !

 

Estos seres perversos –algunos de los cuales mencioné, de una larga lista interminable-- son exaltados en la escuela liberal y en el periodismo sobornado --por ser filo-judíos-- como paradigmas dignos de imitar por todos los ciudadanos… (¡modelos infames que en nuestro país descienden del unitarismo!).

 

En su libro: De Tumba en Tumbo. Ignacio Anzoátegui, (ed. Theoría, pg. 52) con la gracia y la audacia del artista trae esta notita que no resisto en entregar:

Aspasia,                                                                                                           (los dirigentes usan el “dogma” de la libertad de opinión para la exaltación de la podredumbre).

“En la Grecia clásica la libertad sexual era una de las tantas conquistas o, mejor dicho, derechos del espíritu humano, porque en aquellos tiempos se ignoraba totalmente la existencia del sexto mandamiento. Seamos fieles de una vez por todas con nuestras almas. Olvidemos, si es preciso a Grecia y pensemos en nuestro siglo actual. Recordemos sólo que ayer la prostitución era de la cintura para abajo y que hoy es de la cintura para arriba. ¿es peor la primera que la libertad de opinión?  ¿Es que el cerebro emputecido debe gozar de mayores garantías legales que el puterío natural? ¿Por qué la policía de los países presuntamente civilizados persigue a Lily, a Henriette, a Chouchou, a Mimí y no persigue a Sartre, Camus, Simone de Beavoir o a Moravia? Misterios, misterios, misterios de la cobardía. Pánico al papel impreso. Miedo de las autoridades a ser tachadas de nazis”.*



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